YO SOY PROVINCIANA Y VIVO EN MALASAÑA

La ciudad no es para mí
La ciudad no es para mí

 

Hace un tiempo, un chico me dejó un comentario en la página de Facebook de este blog tratando de insultarme llamándome provinciana. Digo que sólo trató de insultarme porque para mí venir de una ciudad de provincias como es A Coruña es un verdadero orgullo. Para quien ya la conozca, seguramente logre entender a la perfección mi amor por ella – aunque como en todo verdadero amor, a veces también le encuentro defectos, porque haberlos hailos. El caso es que no pretendo con este post ensalzar las maravillas de mi tierra, pero sí quiero dejar clara mi opinión acerca de Malasaña, porque si queréis que os diga la verdad, tienden a molestarme enormemente los comentarios que escucho en muchas ocasiones sobre este barrio, especialmente de la gente que no vive aquí y que por lo tanto, conoce una mínima parte de él.

“Esto ya no es lo que era hace 30 años”

Vale, yo no viví la década de los ´80 en Malasaña. Mucha gente me escribe para contarme sus experiencias en el barrio en la época de La Movida y la verdad es que muchas veces me da una envidia inmensa escuchar sus historias. Puedo imaginarme lo que supuso ese movimiento y lo que trajo consigo, pero ya está, ya pasó y como todo en esta vida, hay que asumir que las cosas cambian y evolucionan. También conozco a gente que tras los ´80 vivió los ´90 en Malasaña, y entonces el cuento cambia mucho y ya no es tan sencillo recordar sólo los momentos bonitos. Un día hablaba con un hombre que lleva muchos años haciendo rutas turísticas por Madrid y lo resumía de esta manera – bueno, más o menos, porque no me quedé con sus palabras exactas: “Los ochenta fueron una época de locura, color y libertad en la que las calles de Malasaña se llenaron de juventud que quería comerse el mundo con sus ideas y con mucha diversión, pero llegaron los noventa y entonces empezamos a ver las consecuencias de ese carpe diem que todo el mundo pregonaba años antes. Malasaña ya no era lo de entonces y ahí empezó su decadencia que con la llegada del año 2000 comenzó a levantarse y ahora vivimos un momento de resurgir de un barrio que durante años dejó de aparecer incluso en las guías de Madrid“. Yo no llevo mucho tiempo viviendo en Malasaña, no os voy a engañar, pero en cuanto salgo de Fuencarral y pongo un pie en la Calle Colón, para mí ya se respira un ambiente de barrio que no lo he visto en ninguna otra zona de la capital: De lunes a domingo tienes planes apetecibles para hacer, los vecinos transmiten vida y alegría cuando pasean por las calles – sea lunes, miércoles o sábado – la gente se saluda como en los pueblos, tienes los negocios de toda la vida y otros mucho más modernos que han sabido adaptarse a la perfección a las necesidades de Malasaña y, curiosamente, quien tiende a criticarlo, suele venir al menos una vez por semana a disfrutar de su ocio. Y no sé lo que pasará más adelante, pero no me cabe la menor duda de que en unas décadas se hablará de este momento como uno de los mejores del barrio, en lo que todo lo que hoy en día se critica, se pondrá en un pedestal.  Y si no tiempo al tiempo…

“En Malasaña sólo hay hipsters y modernos de mierda”

Esa es otra de las frases que odio escuchar. Yo no sé qué es lo que le han hecho los modernos al mundo para que se les tenga tantísima manía, pero yo por lo menos adoro a los modernos de Malasaña, ¿Y sabéis porqué? Porque aunque mucha gente sólo ve la fachada y les tachan de personas superficiales, para mí el verdadero hipster tiende a generar muchas cosas positivas alrededor del barrio: Lo primero – le pese a quien le pese – crean tendencia, no sólo en lo físico y en la moda, sino también en los movimientos culturales. Son personas que suelen vivir Malasaña al 100%, consumiendo en las tiendas y en los negocios locales, llevando a cabo sus trabajos en salas, galerías o espacios de coworking de Malasaña, llenando las salas de teatros y conciertos y potenciando que cada vez más gente conozca sus rincones. Que no os engañe la televisión, que los verdaderos modernos del barrio – o por lo menos aquellos a los que yo considero modernos – no son personajes frívolos que sólo saben beber cerveza, no saben sumar dos más dos o cantan en playback; va mucho más allá de eso y precisamente por ello, recomiendo a todos los que juzgan a los malasañeros por lo que ven un sábado por la noche o en un reality o similar, que se acerquen un día entre semana y valoren lo que hay.

Y sí, posiblemente muchos de los modernos que veáis por las calles vengan de otras ciudades y muchos les tachen de pueblerinos que vienen a la gran ciudad y se deslumbran con las luces y la libertad que encuentran en que nadie les conozca. Y yo me pregunto de dónde vienen todo esos que miran con desprecio a los vecinos del barrio que han sabido adaptarse a las modas y al estilo de vida más malasañero, porque en el tiempo que llevo viviendo en Madrid, sólo he conocido a un verdadero gato, pero claro, aquellos que llevan más de una quince años en la capital y que alardean de haber vivido otras décadas aquí, se sienten dueños y señores y se olvidan que en algún momento ellos también llegaron a la estación  de Atocha, tupper de mamá en mano – reconozco que yo soy de esas cada vez que vuelvo de Coruña y me encanta – y que no siempre utilizaron los tiempos compuestos o expresiones de lo más catizas… Ays, ¡Qué malo es el paso del tiempo!

“Yo nunca viviría en Malasaña. Sólo hay ruido, drogas, putas y basura”

Yo cuando escucho esto trato de hacer un off the record – al más puro estilo Isabel Coixet en Muchachada Nui, que por cierto es buenísimo, tenéis que verlo –  y sacar de mi campo visual al personaje que lo haya dicho, porque quien habla así de Malasaña es que no tiene ni p*** idea. Malasaña es una zona de fiesta, de eso no nos cabe ni la menor duda y como en cualquier otra zona, hay maleducados que tiran basura a las calles o que se drogan – para quien no lo sepa, posiblemente también haya droga en algunas de las casas de Barrio de Salamanca – y sí, también habrá prostitución, pero oh! Sorpresa… ¡También en la Milla de Oro! En fin, que yo siempre recomiendo que quien quiera vivir Malasaña de verdad, no venga sólo un fin de semana por la noche – que también tiene su aquel, oiga – y que disfrute de lo que es pasear a solas por alguna callejuela una mañana entre semana en la más absoluta soledad, que compre la carne en el carnicero y que pregunte qué pescado hay hoy en la pescadería, que descubra alguna tienda nueva con ropa vintage o de nuevos diseñadores que le dejarán con la boca abierta, que vaya a la zapatería de siempre a poner tapas a sus zapatos y que se tome el aperitivo en una terraza de cualquier plaza porque, querid@s amig@s, para mí eso sí es Malasaña 🙂

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Un comentario sobre “YO SOY PROVINCIANA Y VIVO EN MALASAÑA

  1. hola soy argentina y hace menos de un mes estuve de vacaciones en Madrid y tuve la fortuna de poder conocer malasaña tanto de día como de noche y la verdad que fue uno de los barrios mas lindos que conocí en mi vida…es un lugar mágico

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