VIVIR CON MASCOTAS EN MADRID CENTRO: NUEVO ARTÍCULO EN SOMOS MALASAÑA

Como cada mes os dejo mi artículo en colaboración con Somos Malasaña, donde en esta ocasión os hablo de lo que implica convivir con mascotas en Madrid centro: un listado de centros veterinarios, peluquerías, tiendas de repostería perruna, comercios petfriendly y una guía de normas básicas de urbanidad de las que todos deberíamos estar al tanto.

LEER COMPLETO “VIVIR CON MASCOTAS EN MADRID CENTRO Y RECOMENDACIONES PERRUNAS MALASAÑERAS”

Antes de tomar la decisión de adoptar (porque recuerda, las vidas no se compran) piensa bien todo lo que implica un nuevo miembro en la familia y si finalmente te decides a hacerlo, cuídalo de la misma manera que él te cuidará siempre a ti.

#AdoptaNoCompres

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DESCUBRIENDO “LA ÍNTEGRA”, UN ESPACIO MULTIFUNCIONAL DONDE EL TEATRO ES EL PROTAGONISTA

WEBSITE: www.laintegrateatro.com
FACEBOOK: La Íntegra Teatro
TWITTER: @Laintegrateatro
INSTAGRAM: @laintegrateatro
DÓNDE: Calle Amaniel nº 24, 28015 – Madrid
CONTACTO: laintegrateatro@gmail.com
apúntate a una clase de iniciación

 

“La vida está llena de teatro. Está por todas partes. Todos formamos parte de ese teatro lo sepamos o no, por eso creemos que es mucho más divertido jugar en él, que pasar de largo. Cualquier persona puede hacer teatro. Es una herramienta útil para el trabajo, las relaciones sociales, para nuestro día a día y por eso en estos años La Íntegra se ha convertido en una pequeña familia de jugadores que quiere seguir creciendo y explorando los limites de los juegos”.

Antes de llegar a Madrid, mi último trabajo en A Coruña me hizo tomar la decisión de que mi vida profesional debía cambiar de rumbo y aunque todo sucedió uniendo casualidades, nunca me he arrepentido de haber dejado de lado los recursos humanos para dedicarme al mundo de la comunicación como freelance. Trabajar como autónoma tiene muchos (pero que muchos) contras, pero si hay algo positivo que le veo a esta situación es que gracias a ella he podido (y puedo) trabajar con proyectos en los que creo y que además, me llenan el alma. Este es el caso de La Íntegra Teatro, de la que ya os hablé en posts anteriores, pero que hoy me gustaría presentaros con una entrevista a sus fundadoras, Tamara Berbés (Licenciada en Periodismo y formada en interpretación en la Escuela Replika Teatro) y Begoña Sánchez – Somolinos (Licenciada en Derecho y formada en interpretación en la Escuela de Jorge Eines) . Nadie mejor que ellas para hablaros de qué podréis encontrar en este espacio dedicado al teatro y que ofrece multitud de actividades para todas las edades.

Estoy tremendamente feliz de formar parte de su equipo y hoy os invito a conocerlas:

Contadnos, ¿quiénes son Tamara y Begoña?

Pues somos dos amigas y actrices que nos conocimos hace más de diez años en un espectáculo de terror y de allí nació una amistad y una complicidad que nos hizo embarcarnos en la creación de La Íntegra Teatro.

¿Cómo nace y qué es La Íntegra Teatro?

La Íntegra nace por la insistencia de Begoña a Tamara – que acababa de finalizar un proyecto similar – de crear un nuevo espacio teatral en Madrid.

Queríamos crear un lugar de encuentro para artistas y a día de hoy se ha convertido en un espacio multifuncional que sirve como sede de la asociación, espacio para talleres de teatro, sala de ensayo y punto de encuentro, pero sobre todo es un espacio de formación y divulgación de las artes escénicas con talleres de impro e interpretación enfocados principalmente a publico aficionado y con otras actividades como cine forum, jam sessions de poesía, actividades para niños, etcétera.

Y además de la sala, La Íntegra es compañía de teatro y realización de eventos, donde pretendemos que se comiencen a ver las posibilidades que tiene el uso de profesionales de las artes escénicas  para eventos y acciones para empresas (por ejemplo, en cursos de formación) donde en un principio no te imaginarías que podría funcionar.

¿A quién le recomendaríais vuestras actividades? 

Nosotras recomendamos el teatro  todo el mundo. Es una gran herramienta, no solo sobre el escenario, sino también en la vida diaria.

Los talleres de teatro, por ejemplo, son perfectos para  todas aquellas personas –  independientemente de la edad que tengas – que quieran conocer, saber, aprender y vivir la experiencia del teatro, del compañerismo, de la actuación.

¿Se pueden apuntar a vuestros talleres personas que quieran iniciarse en el mundo del teatro o requieren un mínimo de formación?

No es necesaria experiencia previa, ya que tenemos clases de iniciación al teatro a través de la improvisación (además de clases de impro avanzada, de texto y creación). Es muy habitual que venga gente que con una espinita clavada o que siempre ha querido probar, pero sobre todo, mucha gente que en su trabajo tiene que hablar en público o tomar decisiones en grupo y le cuesta expresar sus opiniones. El teatro es escucha y conocimiento personal.

¿Qué beneficios diríais que tiene para personas que no quieren dedicarse profesionalmente al teatro acudir a este tipo de talleres? 

Qué mejor que en lugar de hablar nosotras, lo hagan nuestros alumnos:

¿Un adelanto de lo que nos depara este curso en La Íntegra Teatro?

Este nuevo curso La Íntegra trae muchas novedades de las que os vamos informando siempre a través de nuestra web y redes sociales: teatro de texto, de creación y dos grupos de improvisación. Además habrá también teatro físico, escritura creativa y dramaturgia.

También abrimos nuevos talleres de fin de semana para familias y actividades para niños y continuaremos con los talleres monográficos (uno al mes) de diferentes disciplinas, enfocados a alumnos de teatro y a actores profesionales. El primero será en octubre con Marcelo Katz, un clown argentino con mas de 30 años de experiencia . Y por supuesto, seguiremos con las actividades abiertas al público.

Además queremos crear un grupo de entrenamiento actoral colaborativo donde entre los asistentes a las sesiones generen un intercambio formativo y docente. Como veis, ideas no nos faltan.

 

Os invito a todos a que descubráis La Íntegra y sobre todo, a que disfrutéis del teatro, encima o debajo de los escenarios. Vivir en ciudades en las que tenemos tanta facilidad para poder disfrutar de una obra o acudir a una clase en la que además de aprender, nos divirtamos y nos sintamos libres, es una suerte y no deberíamos desaprovecharla. ¡Larga vida al teatro y larga vida a La Íntegra!

EL 25 DE AGOSTO, BOOKCROSSING EN CIBELES DE CINE

PROGRAMACIÓN Y ENTRADAS: www.cibelesdecine.com
Facebook: SunsetCinemaSpain
Twitter: Sunset_Cinema
Instagram: sunsetcinema
Hashtag: #CibelesDeCine

 

 

Llegan los últimos eventos del mes de agosto de Cibeles de Cine, el cine de verano que por quinto año se celebra en la Galería de Cristal de CentroCentro Cibeles hasta el próximo 9 de septiembre. Podéis consultar en su página web la programación completa, pero hoy quería destacar el evento que tendrá lugar el sábado 25 de agosto:

Bajo la Galería de Cristal del Ayuntamiento, se proyectará a las 22:00 horas “La librería”, de Isabel Coixet, Goya a la Mejor Película este año. Los asistentes podrán disfrutar a partir de las 20:00 horas de la zona gastrobar y la exposición aérea de El Duende, además de los eventos que se celebran en torno a las películas. En esta ocasión, tendrá lugar un bookcrossing, en el que se puede ir con un libro que ya hayas leído y que quieras compartirlo con otros lectores, liberándolo en la Galería de Cristal. A cambio, te puedes llevar cualquier otro de los que la gente haya dejado en el espacio. Y si además te apetece dejar una carta dentro del libro para quien que lo encuentre, mejor que mejor.

 

En agosto, si te aburres en Madrid, es porque quieres.

 

SOBRE EL AMOR Y LAS SEGUNDAS OPORTUNIDADES

No sé cuántos de vosotros habréis pasado por una ruptura sentimental, posiblemente muchos de los que ahora estáis leyendo este artículo. Ahora pensad, ¿recordáis la primera vez que  sentisteis que el corazón se os rompía en mil pedazos? Yo recuerdo esa sensación como un dolor en el pecho inexplicable y una angustia tan grande que cada vez que cerraba los ojos era como caer en un pozo oscuro sin fondo. Si lo pienso con perspectiva, debo decir que hasta me da una mezcla entre risa y ternura, porque yo era una adolescente y en aquel momento creía que jamás podría volver a querer a alguien y que mi vida ya no tendría ningún sentido. Pero todo pasó, y aunque llené diarios con su nombre, luego llegaron otros amores que también marcaron mi vida, aunque no de la misma manera. Y es que al amor adolescente yo le guardo el mayor de los respetos, porque pocas relaciones a lo largo de los años vuelven a resultar tan puras y tan transparentes y precisamente por eso, duelen tanto cuando terminan.

El tiempo, la edad y posiblemente las experiencias que he vivido, me han hecho variar mucho el concepto del amor y aunque soy de las que sigue creyendo en el “amor romántico” (por muy poco feminista que pueda sonar), también creo que eso es solo una fase en una relación y que a la larga hay cosas que resultan mucho más importantes. Coincidir con la persona adecuada, es tremendamente complicado, pero si a eso le añades coincidir en el momento adecuado, os lo aseguro, es el premio gordo de la lotería.

Durante mucho tiempo, basándome en la relaciones a las que mi entorno me tenía acostumbrada, creí que en el amor, una vez te comprometías, era para siempre y que si una relación no superaba los baches u obstáculos que le ponía la vida y decidía poner punto y final a su historia, ya no había marcha atrás. Es curioso, porque mi cabeza llegó a pensar que el amor era el único aspecto de la vida en el que jamás debían existir las segundas  oportunidades: puedes perdonar a un amigo si te falla y que todo vuelva a ser como siempre, puedes reincorporarte a un trabajo por segunda vez si te ofrecen un nuevo contrato, puedes intentar volver a montar en bicicleta aunque la primera vez te hayas caído, pero en el amor, si algo falla, borrón y cuenta nueva, porque segundas partes nunca fueron buenas.

No seré yo quien diga que dar segundas oportunidades en el amor es tarea sencilla, pero sí que creo en ellas e incluso podría deciros que darse un tiempo, en ocasiones, es sano e incluso la mejor opción. Lo que debes tener en cuenta cuando retomas una relación es que posiblemente tu concepto sobre el amor ya no sea el mismo que la primera vez. Cuando rompes con alguien, tienes mucho tiempo para reflexionar, para recapacitar sobre los fallos – porque una ruptura siempre es cosa de dos, aunque a veces resulte más sencillo culpar solo a la otra parte – e incluso si seguís manteniendo una relación civilizada, sirve para mantener conversaciones en las que la sinceridad es el ingrediente principal (y aunque a veces duelan, suelen ser muy sanadoras).

Retomar una relación es complicado y requiere mucho trabajo, posiblemente más que la primera vez, y no, no es como partir de cero, no es una hoja en blanco ni un “lo olvidamos todo”. Una segunda oportunidad, aunque la cojas con todas las ganas del mundo, conlleva un peso a tus espaldas, unas experiencias vividas que no puedes eliminar de tu mente por arte de birlibirloque. Si quieres que funcione, tendrás que aprender la dura tarea de pasar página sabiendo todo lo que sabes y teniendo en cuenta que esa sensación de mariposas en el estómago posiblemente no vuelva a aparecer (lamento deciros que eso solo sucede en las primeras veces). Las segundas oportunidades, en mi opinión, suelen ser mucho más realistas, más honestas y más racionales y eso, aunque para algunos pueda resultar menos romántico, a mí me parece muy bonito.

Con la edad he aprendido algunas cosas: me sigo emocionando cuando voy por la calle y veo a un matrimonio mayor que pasea de la mano tras más de cincuenta años casados, o cuando veo instantes románticos entre una pareja que lleva mucho tiempo juntos, pero igual de emocionante me resulta  asumir que el amor tiene sus fases y que a veces, es mejor darse un tiempo, no hacerse daño y volver a encontrarse en el camino, si esa es una decisión meditada por ambas partes.

Creo que lo más importante en estos casos es no obligarte a nada, ni sentirte culpable si las cosas no salen como tú esperabas. A veces, las segundas oportunidades tienen un “final feliz” en el que ese momento de separación se convierte en un instante pequeño dentro de una vida entera, y otras veces no funcionan y sirven para darse cuenta sin arrepentirse de no haberlo intentado. Pero no te dejes llevar por opiniones ajenas, por el qué dirán  o forzarte a sentirte bien con alguien si no es así para evitar pasar de nuevo por el momento de la ruptura. Separarse de alguien es doloroso, un peaje que hay que pasar cuando algo se termina, pero nadie se muere de (des)amor, eso es lo único que tengo claro.

El amor tiene muchas formas y muchas maneras de vivirlo. Nadie puede decidir la manera en la que tú lo debes vivir, pero eso sí, el amor más importante y en el que nunca debes de fallar es en el de querete a ti mismo, porque sin él, es tela de difícil ser feliz. Lo demás, ya lo irá diciendo la vida.

Y tú, ¿eres de los que opina que segundas partes nunca fueron buenas o crees que pueden superar incluso a la primera parte?

DESCUBRIENDO FRANZ MINIEDICIONES, LIBROS HECHOS A MANO EN LOS QUE EL LECTOR TAMBIÉN IMPORTA

WEB: www.edicionesfranz.com

El pasado mes de mayo Ediciones Franz presentó en Arrebato Libros su publicación “Saudade” de Patricia Martín Rivas y aunque no pude ir, investigué sobre ellos y hoy os quería presentar su editorial, que me resulta especial por muchas razones. Dedicada al relato, Franz hace sus libros a mano en un atelier: su proceso consiste en la impresión, cosido, corte, portada, corte, pegamento y prensa y cada uno de sus ejemplares está sellado y numerado. Suena artesanal (lo es), rudimentario (psé) e inocente (no lo es).

Las manos siguen siendo una tecnología revolucionaria y la revolución de lo que se conoce como nuevas tecnologías permite que un libro sea irradiado a partir de un único cerebro, por decirlo de alguna manera. Es decir que, la idea, diseño, impresión y montaje, distribución y promoción quedan en manos de un perplejo minieditor. 

En Franz ni la selección, ni la producción ni la distribución prentenden ser masivas o participar en la economía a gran escala. Christel Penella de Silva es la creadora de Franz y su principal propósito es conocer(nos) a cada lector como se conoce a cada autor, así que aquí os dejaré mi impresión sobre esta editorial de la que tengo (por el momento) dos ejemplares: “Escamígera” de Yoko Tawada y “El peso de una pluma de avestruz” de Alejandro J. Niklison.

Escamígera de Yoko Tawada

Yoko Tawada es una escritora japonesa afincada en Berlín y este relato que escribió en 1989, refleja a la perfección su estilo que The New Yorker cataloga como “magnífica rareza”. Un relato íntimo y peculiar en el que su protagonista, una extranjera que se abruma en la otredad, nos llevará a vivir situaciones en las que lo exótico, lo raro y la imaginación se entremezclan y te obligarán a tener los cinco sentidos puestos en la historia.

Fernando Lasarte Prieto ha sido el encargado de traducir Escamígera (es la primera vez que se publica uno de los libros de Yoko Tawada en España) y para esta edición se ha decidido mantener el título original japonés, una palabra inventada que significa “cubierta de escamas”.

El peso de una pluma de avestruz de alejandro j. niklison

Alejandro J. Niklison nació en Buenos Aires, pero desde hace cinco años reside en Berlín. Ha publicado varios cuentos en diarios, revistas y antologías. Sus escritos se acercan al realismo mágico, con situaciones fantásticas, propuestas inverosímiles y realidades paralelas, que te hacen pasear entre lo real y lo fantástico.

En El peso de una pluma de avestruz encontraremos seis relatos breves en los que pondera la vocación de escribir y sus consecuencias. En ellos nada es lo que parece, porque así lo ha decidido la literatura.

 

Sinceramente, no es fácil reseñar ninguno de estos libros; os diré que no es una literatura sencilla, requiere que prestéis atención y que os centréis, pero precisamente esa es la magia de Miniediciones Franz: apostar por un tipo de lectura que no deje indiferente porque para ellos, como dice J.G. Ballard, “La ficción es una rama de la neurología”. Mejor que diseccionaros cada uno de los títulos, os invito a que los leáis y que comprobéis por vosotros mismos qué os provocan.

 

TIENDAS CON ETIQUETA “ECO”: NUEVO ARTÍCULO EN SOMOS MALASAÑA

Hay quienes consideran el consumo ecológico una moda, pero para otros – afortunadamente cada vez más – se ha convertido en un estilo de vida y por eso mi colaboración del mes de agosto con el periódico Somos Malasaña habla precisamente de las tiendas con etiqueta eco, en el que además de hablar con una vecina que apuesta por este tipo de consumo, os muestro ocho lugares del barrio y alrededores donde comprar productos ecológicos.

En este enlace podrás leer el artículo completo:

Tiendas con etiqueta “eco”: un nuevo estilo de vida en Madrid centro

MALASAÑA: MI VISIÓN MÁS HONESTA

Llegué a Malasaña en el año 2012, un momento en el que ya lo más nostálgicos de décadas pasadas decían que la esencia de este barrio se había perdido por completo, pero si os digo la verdad, me parece que por aquel entonces todavía existía un equilibrio entre lo tradicional y lo actual que hacían de este un lugar perfecto para vivir, disfrutar de tu tiempo de ocio o pasear tranquilamente un día entre semana por la mañana.

Por aquel entonces, yo era una recién llegada al barrio y aunque reconozco que estaba embelesada por tanta novedad, viéndolo con perspectiva, lo entiendo perfectamente: El Malasaña de entonces era un barrio que enamoraba a los visitantes y que a los vecinos – aunque de vez en cuando nos riésemos de los barbudos que paseaban con pajaritas comiéndose magdalenas de 3,50 € – nos resultaba un placer vivir en una zona muy cercana a Gran Vía pero que para nosotros era un pequeño pueblo en el que nos dábamos los buenos días con el frutero o la vecina del rellano. Sin duda, me enamoré de Malasaña con razón.

Con el tiempo, términos como hipster, muffin, cupcakes o gentrificación, entre otros que sonaban un tanto despectivos, comenzaron a vincularse con Malasaña y en lugar de identificar este barrio con la música, el arte, la cultura o La Movida, tal y como se había hecho décadas atrás, empezó a asociarse con conceptos mucho más frívolos.

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Barrio de Malasaña, Madrid.

Durante mucho tiempo defendí que cada década en este barrio ha supuesto una manera diferente de verlo y aunque a muchos nos hubiese encantado vivir aquí la década de los ochenta, seguramente por aquel entonces también había vecinos desesperados gritando por la ventana que las siete de la mañana ya no son horas para andar de fiesta o que qué espanto pasear un sábado por la mañana entre latas de cerveza y algún que otro borracho que se había quedado dormido en tu portal. También sé que los noventa no fueron buenos tiempos para Malasaña, que más de uno pagó los excesos de la década pasada y que eran muchas personas las que no se atrevían a volver a casa solas tras una noche de bares con amigos, porque abrir tu portal podía significar encontrarte a alguien dentro en un estado más que cuestionable.

Pero llegaron los 2000 y para muchos (que no todos) el resurgir de Malasaña: gente joven con un cierto poder adquisitivo que se interesaba por vivir en el centro de Madrid, crear sus negocios en el barrio y apostar por fomentar un comercio pequeño, alejado de las grandes superficies y las cadenas de comida rápida. Tal vez este cambio no resultaba del gusto de todo el mundo (como  todo en la vida) pero atrajo público, curiosos y los vecinos que resistieron durante años, volvieron a respirar tranquilos paseando por las calles, aunque el ocio nocturno no les dejase dormir del todo bien (esto no ha cambiado desde tiempos inmemoriales): Malasaña era un barrio del que volvía a hablarse y se alababa poder encontrar en él un clásico como el Casa Camacho, un lugar donde encontrar tornillos de todo tipo, una zapatería para arreglar las tapas, pero también una pop up que apostaba por nuevos talentos y diseñadores o una cafetería que de pronto incluyó en su carta los brunch de los que hasta entonces jamás habíamos escuchado hablar salvo en los todo incluidos de las islas Canarias.

Pero desde entonces, y creedme que me duele muchísimo decirlo, esto ha cambiado y no precisamente a mejor. No sabría deciros exactamente a partir de cuándo, yo diría que más o menos a finales de 2015, y aunque muchos tratan de seguir dando luz a este barrio, cada vez hay que hacer un esfuerzo mayor para que destaque, porque la gente está desencantada, y con motivo.

Malasaña está dejando de tener identidad. Esto está sucediendo porque cada vez resulta más complicado vivir en este barrio: arrendadores que suben el precio del alquiler porque saben que los apartamentos vacacionales (hasta el momento tan poco regulados y tan ilegales en Madrid centro) les pueden dar el doble o el triple de ganancias (y sin declarar, la mayoría de las veces); en el mejor de los casos, podrás tener un arrendador que te permita continuar con un alquiler mensual asumible, pero puede que tu edificio se llene de apartamentos que se alquilan por días y lleguen turistas con ganas de disfrutar el barrio al más puro estilo Magaluf, sin respetar el descanso de los vecinos – porque ellos están de vacaciones, sea martes o sábado – maleta va, maleta viene.

Este último año han ido echando el cierre algunos de los bares de toda la vida para ser sustituidos por locales de comida rápida. No estoy en contra de que abran nuevos negocios ni de culpar a los recién llegados de la situación que vive el barrio, porque cada uno aprovecha su oportunidad y debo reconocer que frecuento algunos de los lugares que han abierto hace poco y me gustan, pero el problema viene cuando dejan de ser una opción para convertirse en una imposición: en Malasaña puedes disfrutar de comidas de todo el mundo y que te las preparen en un tupper para no tener que esperar mesa, pero ojo, que si lo que quieres es una caña bien tirada a un precio normal con unas aceitunas o un pincho de tortilla, ahí lo tienes cada vez más complicado. Y sí, puede que el Bar Prado o la Cafetería Dominó no fuesen lo más glamuroso del universo, pero cada mañana cuando paso por la Corredera Alta de San Pablo, caray, cuánto les echo de menos.

Algunos de los negocios que más me gustaban han tenido que decir adiós porque mantenerse en una de las calles más comerciales resulta prohibitivo para un pequeño comercio: adiós a tiendas que apuestan por una moda sostenible, adiós a negocios que traen al barrio productos de calidad e iniciativas vecinales, adiós a quienes quieren instalarse aquí y les piden alquileres de más de 4.500 €. Con situaciones así, dentro de poco solo podremos dar la bienvenida a franquicias (y no creo que tarden demasiado en llegar). Hay quien no se da cuenta de que Malasaña atrae por todo eso que poco a poco se está marchando: si dejamos de tener lugares con identidad, si los sustituimos por negocios que venden cubos de cerveza a 5 €, a ver quién va a querer quedarse en un apartamento vacacional aquí, porque Malasaña va a ser como estar en el centro comercial de Xanadú.

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Plaza del Rastrillo, Malasaña.

¿Y qué pasa si de repente en tu calle se instala un camello que atemoriza a todo el vecindario? ¿Qué pasa si de repente te asomas a tu corrala y hay una cola como si fuese Doña Manolita para conseguir todo tipo de drogas? ¿Qué pasa si tus hijos ya no pueden jugar en la plaza o en la única zona habilitada para niños porque alguien ha decidido que los columpios son la mejor zona para vomitar o para dormir la mona? ¿Qué pasa si los servicios de limpieza ya no dan abasto con toda la suciedad que deja el ocio nocturno? ¿Qué pasa cuando se convierte en algo habitual encontrarte a alguien tirado en la calle cada día cuando bajas a pasear a tu perro? ¿Qué pasa cuando los gritos o las peleas empiezan a ocupar más espacio en el periódico local que las cosas bonitas que pasan en Malasaña? Pues esto es lo que ha pasado, aunque a muchos de nosotros nos duela reconocerlo.

El barrio está herido, esperemos que no de muerte y que pueda recuperarse, pero siento que Malasaña desde hace décadas vive sus ciclos vitales y ahora le está tocando uno de esos que no resulta nada agradable para quienes vivimos aquí. Seguramente habrá quien lo resista y se agarre con fuerzas a estas calles y posiblemente, dentro de unos cuantos años, tendrá su recompensa y volverá a vivir una época dorada. A esa gente yo le deseo lo mejor, pero siento que mi ciclo como vecina de Malasaña está tocando a su fin. Tal vez no solo sea el barrio, tal vez yo cada día peino más canas y busco más tranquilidad, pero me gustará venir a trabajar aquí, disfrutar del ocio (cuando así lo desee) y poner distancia. Como en toda relación de amor, a veces hay que darse un poco de independencia, ¿no creen?