Lost&Found Everywhere: la primera edición online los días 18 y 19 de julio

Qué: Lost&Found Everywhere, la primera edición online de Lost&Found. 2 días, 30 vendedorxs, 150 tesoros vintage.
Cuándo: El sábado 18 y el domingo 19 de julio, de 11:00 a 20:00 horas.
Dónde: En tu casa, en una plaza, en la playa (o en la piscina), en Barcelona, en Madrid, en Valencia o en Nueva York, en la bañera o en un camping.
Website: www.lostandfoundmarket.com
 

Durante estas últimas semanas de regreso a las calles, mucha gente se preguntaba cuándo volvería Lost&Found. Desde el equipo han respondido con la única certeza que tenían: “Lo antes posible”. Durante todo este tiempo han estado trabajando como agentes secretos en un nuevo proyecto. Lo han hecho en silencio, despacito, analizando cada nuevo paso al frente y cada detalle, guiándose por unas premisas básicas: que fuera útil, divertido y que tuviera sentido tanto para ellxs como para el momento actual. 

Así que hoy ya podemos anunciar en Esto es Malasaña Lost&Found Everywhere, una edición 100% online y efímera que tendrá lugar en su Instagram (@lostfoundmarket) los próximos sábado 18 y domingo 19 de julio. 

Lost&Found Everywhere es una propuesta reducida: en esta primera edición participan 30 vendedorxs (con un total de 150 objetos) de Barcelona, Madrid y otras ciudades; entre ellos hay auténticos tesoros y rarezas nada fáciles de encontrar, puestos bajo un foco durante 48 horas para lxs cazadorxs de vintage más veloces. Además, como todo Lost&Found conocido hasta la fecha, esta edición cuenta con música, arte, diversión y todo el apoyo al universo vintage y second hand y a lo que esto implica: un consumo consciente y responsable. 

A partir de hoy mismo, irán anunciando el line-up de Lost&Found Everywhere exclusivamente a través de su Instagram. Allí donde estés, te esperan el 18 y 19 de julio en @lostfoundmarket.

La identidad visual de la primera edición de Lost&Found Everywhere es de Abuela. (@abuela.studio), estudio formado por Marc Castellví y Kevin Sabariego. 

Malasaña, hablemos bien de ti

Desde hace un tiempo siento que Malasaña es como esa celebridad que ha pasado de moda. Cuando llegué a Madrid, la prensa, los blogs y otros tantos medios, le dedicaban reportajes para hablar de la originalidad de sus negocios, del estilo de vida de sus vecinos, de la creatividad que en él se respiraba y vivir aquí era el sueño de muchas personas que llegaban a la capital a comenzar una nueva vida. Pero con el tiempo, comenzaron a surgir las primeras críticas: lo visto de manera positiva como moderno y actual pasó a ser hipster y más tarde dio paso a la gentrificación, la turistificación, a los precios más que abusivos de los alquileres y a que la moda vintage y la decoración con palés dejase de hacer tanta gracia. Un día leí que Malasaña podría morir de su propio éxito y me temo que si no hacemos nada por cambiarlo, podría pasarle en un corto espacio de tiempo.

Cuando me preguntan qué pienso sobre este tema, siempre digo que creo que los cambios son inevitables, que al igual que las personas cambiamos, también lo hacen los barrios y que posiblemente si le preguntas a alguien que vivió aquí en la década de los ´70 o incluso antes, te dirán que los ´80 trajeron muchas cosas negativas – aunque en la actualidad todos hayamos idealizado esa década queriendo en muchas ocasiones teletransportarnos a los años dorados de la movida madrileña. Yo soy de las que creo que muchos de los negocios que han surgido han traído cosas muy positivas al barrio, que no hay que culparles porque se vean menos ferreterías, zapaterías o tiendas de alimentación pequeñas, que ya bastante tienen con poder sacar adelante sus negocios en los que han depositado toda su ilusión; me alegra ver que consiguen salir adelante mes a mes, porque es una tarea dura y complicada en la que cada día ponen todo su esfuerzo y dedicación. No caigamos en creer que son ellos quienes han expulsado de aquí a los comercios de toda la vida porque no es verdad; lamentablemente, no veo jamás colas enormes en los ultramarinos y sí en Carrefour Express. Tengamos todos un poco de autocrítica.

Durante estos años yo he cambiado, mis gustos también lo han hecho y mis prioridades no os quiero ni contar. Malasaña ya no me sorprende tanto como al principio, tal vez se nos haya agotado la pasión, pero entre nosotros existe un amor y una confianza que pocos lugares me han dado en mi vida y por eso hoy quiero contaros las partes positivas que le sigo viendo a este barrio que tantas cosas me ha dado en los más de ocho años que llevo viviendo en él. Ojalá mejore esos puntos débiles que están haciendo que Malasaña pierda fuerza porque sería una pena dejar que se convierta en un lugar en el que los únicos visitantes sean los turistas. Los barrios los hacen los vecinos, y sin ellos pierden toda su magia, no nos olvidemos de esto.

¿Pero sabéis por qué sigo teniendo esperanzas? Porque me gusta bajar a la calle y saludar a la señora que vende la lotería, preguntarle a mi vecina qué tal va de la pierna, que el señor que me arregla las averías de casa salga del bar y me pregunte si todavía no me he ido de vacaciones, que me olvide la cartera y que pueda dejar a deber en el ultramarinos de debajo de mi casa, que me siente en mi bar preferido a leer un rato los domingos y que antes de decir lo que quiero, ya me lo hayan servido, que me escriban de la tienda en la que me compro la ropa habitualmente y me digan que les ha llegado una falda que me va a encantar o pararme a charlar un rato con el dueño de ese perro que tan bien se lleva con el mío. También me gusta levantarme entre semana y salir temprano a pasear por calles desiertas, es un privilegio que tenemos solo los que vivimos aquí, un barrio tan acostumbrado a llenarse de vida y de gente que espera colas para sentarse en una terraza de la plaza. Me gusta ese Malasaña que es pueblo, que lucha por no convertirse en ciudad, cada día con más fuerza, en el que tus vecinos tienen nombre y en el que sigues encontrando lugares que te hacen sentirte como en casa.

Malasaña me ha visto vivir muchas cosas: me vio llegar con mucha ilusión, me vio reír, llorar, irme durante unos meses a otro barrio porque no soportaba la tristeza de los malos recuerdos; llegué a maldecir sus calles, a gritar en mi cabeza que quién me mandaría a mí haberme ido de Coruña, pero consiguió que volviese, siendo otra, sumando experiencias a mi vida que posiblemente preferiría no haber vivido, pero que me hicieron más fuerte. Malasaña ya forma parte de mí, estamos unidos para siempre y aunque sé que nuestra relación no será eterna – eso cada vez lo tengo más claro porque se está agotando la arena de nuestro reloj – me ha ayudado mucho a crecer, a confiar en mí misma, a descubrir que la vida puede ser de otra manera y eso, queridos amigos, es de las cosas más bonitas que un lugar te puede ofrecer.

Quiero que una vez se agote nuestra relación, sigamos siendo de esos amores que recuerdas con cariño. Quiero volver cuando ya peine canas e incluso camine con bastón y poder sonreír recordando todo lo que me dio, diciendo “¿Ves ese rincón? Pues ahí estaba mi cafetería preferida, donde pasé tantas mañanas de domingo leyendo libros y charlando y un poco más adelante, allí donde ves ese cartel, estaba mi tienda preferida, ¿qué habrá sido de su dueña?”.

Quiero, sobre todo, que la gente que llegue de nuevas pueda sentir lo mismo que yo la primera vez que pisé la plaza de San Ildefonso, que logren sentirse una parte importante del barrio, que vivan con ilusión cada día de la semana y que vivir aquí no se convierta en un artículo de lujo, que para eso ya están otras zonas.

Te quiero Malasaña, no lo olvides jamás, y sigue luchando por que no instalen en tus calles cajeros automáticos o franquicias que cobren el café a precio de langosta. Yo confío en tu fuerza.

Malasaña a través de las décadas: así opinan los vecinos del barrio

Malasaña. Fotografía: Esto es Malasaña, Adriana Alcol
Malasaña. Fotografía: Esto es Malasaña, Adriana Alcol

Si vives en Malasaña, seguro que en más de una ocasión has escuchado frases del tipo “El barrio ya no es lo que era”, “Malasaña en los ´80 sí que era auténtico”, “En los ´90 daba miedo pasear por las calles de Malasaña de madrugada”, “Ahora Malasaña se ha llenado de modernos”… ¿Os resultan familiares, verdad?

Hoy he decidido hacer este post en el que varios vecinos del barrio de toda la vida dan su opinión personal acerca de cómo ha cambiado Malasaña a través de las últimas décadas y comprobaremos que no es lo mismo vivir aquí que venir de visita a disfrutar del ocio o de los planes nocturnos.

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Malasaña. Fotografía: Esto es Malasaña, Adriana Alcol
Malasaña. Fotografía: Esto es Malasaña, Adriana Alcol

Ana Álvarez (38 años) y su familia han vivido en Malasaña desde siempre. Recuerda la década de los ´70 como un barrio amable en el que los niños podían salir a la calle a jugar y los vecinos se conocían como si se tratase de un “pequeño pueblo” dentro de una gran ciudad. Con la llegada de los ´80 nos cuenta la aparición de la droga en el barrio – en su portal era habitual encontrarse papel de plata y jeringuillas – y su madre volvió a ir a buscarla a la salida del colegio porque “la inseguridad en el barrio era una realidad”.

“Supongo que la gente de otros barrios que iba al Penta o a la Plaza Dos de Mayo les parecería genial, pero para las personas obreras que vivíamos aquí la verdad es que el barrio perdió su encanto (…) A veces veo reportajes en la televisión que no cuentan toda la verdad; fuera de esos bares había yonkis atracando con jeringuillas y navajas. A mí me atracaron dos veces y todavía era una niña”.

Ana Álvarez

Malasaña. Fotografía: "Cuando Sonríes"
Malasaña. Fotografía: “Cuando Sonríes”

Mar nació en 1988. Su madre y su abuelo vivieron toda su vida en la zona de Malasaña y aunque ella no conserva muchos recuerdos de los 80, es consciente de que los niños en esa década jugaban en los parques demasiado cerca de las jeringuillas, aunque según opina, se trató de que las plazas por aquel entonces fuesen lugares seguros para los más pequeños. El ambiente del barrio, más el diurno que el nocturno, es lo que más destacan ella y su familia y como contrapunto, reconocen que lo peor fue esa generación perdida que se vio tristemente afectada por el mundo de la droga.

Aún así, conserva recuerdos bonitos de entonces, como estar en El Boñar con su abuelo “El Cañita”, casi siempre en la barra, y la mítica apuesta del bar de que pagaban un viaje a las Islas Canarias a quien fuese capaz de terminar el cocido.

“El cambio de década ya te digo que por mi edad no lo noté especialmente, mentiría si dijese lo contrario, pero sí considero que fue algo paulatino, que los ´90 – por lo menos los primero años – eran una continuación sin apenas diferencia”

Mar

Malasaña. Fotografía: Esto es Malasaña, Adriana Alcol
Malasaña. Fotografía: Esto es Malasaña, Adriana Alcol

Ana nos cuenta que a finales de los ´90 fue cuando llegaron los nuevos aires al barrio: la droga comenzó a desaparecer y fue sustituida por el botellón – lo que afectó a los vecinos por el ruido y la suciedad – pero confiesa que el ambiente era muchísimo mejor, “estudiantes jóvenes con ganas de pasarlo bien pero sin hacer daño a nadie y además comenzaron a aparecer comercios y negocios bonitos en la zona de la Calle Espíritu Santo, lo que hizo que vivir en Malasaña resultase mucho más seguro y tranquilo”.

Un tweetero que vivió durante 30 años en el barrio opina que en realidad no hay época buena o mala, sino épocas distintas “Malasaña en los ´80 era divertida pero peligrosa, igual que Chueca” y confiesa que se escapaba a escondidas por la noche cuando todavía era un crío y que se llevó algún que otro susto. A finales de los 80 y principios de los ´90, su época universitaria, fue cuando más lo disfrutó y recuerda los ambientes más “Mod”: el Siroco – donde eran míticas las sesiones de Soul y Northern Soul y los sonidos más Mod de los sábados noche, a donde se acercaba a pinchar el mismísimo Juan de Pablos – el Shout o el Soul Club, que se encontraba en la Plaza de San Ildefonso y en su opinión era el mejor. No olvida tampoco el clásico Penta y la Vía Láctea, donde se encontraba con frecuencia a Kike Turmix o los hermanos Pardo, de Sex Museum. Encontrarse a mods y garajeros era habitual en las noches malasañeras.

“Con la llegada de los ´90 comenzó la etapa de los cafés, como el Ruiz, el Isadora o el Café del Foro, en la Calle San Andrés, donde había actuaciones de todo tipo”.

Malasaña. Fotografía: Esto es Malasaña, Adriana Alcol
Malasaña. Fotografía: Esto es Malasaña, Adriana Alcol

Les pregunté también acerca de la llegada del 2000, qué opinaban acerca de eso que dice la gente de que Malasaña ha perdido su esencia… 

“En absoluto: empezó la esencia de lo que hoy es Malasaña. Comenzaron a salir por aquí grupos de estudiantes y universitarios jóvenes, se empezó a cuidar más la estética de los locales y tiendas; surgieron los bares de tés, bollitos y magdalenas y creo que quien diga que Malasaña perdió su esencia es que nunca vivió en el barrio, que sólo estaba por aquí de visita para disfrutar de él unas cuantas horas del fin de semana. Mis padres, mis tíos, mis abuelos y vecinos del barrio de toda la vida, lo ven de la misma manera que yo”. 

Ana Álvarez

“Sí pienso que las cosas cambiaron, pero todo cambia, es pura evolución.. Lo importante es no perder la esencia y lo mejor de Malasaña es que es un pueblo en el centro de Madrid y nunca dejará de serlo mientras visitantes y vecinos tratemos de mantenerlo de esa manera. Sí reconozco que hay cosas del Malasaña de hoy en día que no me gustan, como el tema de aparcar o ese postureo que rodea al barrio y que nada tiene que ver con él. Parece que está de moda ser de Malasaña o vivir en Malasaña porque es muy cool, pero me gustaría que la gente que tanto admira este barrio supiese al menos la historia de Manuela Malasaña”

Mar

“Con la llegada de los 2000 ha mejorado la seguridad, las casas se han rehabilitado y en general es un barrio más bonito. Lo malo, es que ha venido gente con un alto poder adquisitivo a vivir aquí como si se tratase del Barrio Salamanca y quieras o no, eso lo condiciona todo, pero aún así sigue siendo una gozada dar un paseo por Malasaña o salir de noche… ¡A ver quién se atrevía a pasear solo por Espíritu Santo en los 80 y principios de los 90! La esencia de este barrio es que, aunque ya no vivo aquí, siempre que vengo me sigo sintiendo como en casa”

Malasaña. Fotografía: Esto es Malasaña, Adriana Alcol
Malasaña. Fotografía: Esto es Malasaña, Adriana Alcol

Definitivamente, cada década ha tenido su encanto; Ana se queda con el Malasaña de principios de los 2000, “cuando empezaban los sitios cucos y la gente que venía era muy sanota. Al de hoy en día le encuentro la pega de que parece más un negocio, que hay demasiado postureo y que a veces se ven locales que triunfan por tener un dueño determinado más que por el servicio que ofrecen y eso en parte se debe a esa tendencia de venir sólo al barrio para poder subir fotos a las redes sociales y decir que has estado en el sitio de moda”.

Mar opina que “todas la décadas han tenido cosas muy buenas en el barrio, aunque si tuviese que elegir seguramente me quedaría con la década de los ´90, por coincidir con mi infancia, con los años que pasábamos el mismo tiempo en casa que en la calle, que hacíamos con nuestros padres la ruta del aperitivo y jugábamos en los columpios de Comendadoras, o cuando acompañabas a tu abuela a por el pan y tardabas hora y media por la cantidad de vecinos que te paraban por el camino (…) Tuve la oportunidad de vivir en primera persona lo bueno de este barrio cuando en el año 2011 estuve muy enferma y no había día que mínimo 10 vecinos no preguntasen por mí a mi madre. Cuando me recuperé me sentí la persona más querida del mundo y pude apreciar que los vecinos tienen tiempo para todo, para cotillear y para tenerte cariño porque te han visto crecer al fin y al cabo”.

¿Cuál es vuestra opinión? ¿Cuál es la década con la que os quedaríais? Desde “Esto es Malasaña” quiero agradecer la participación de Ana, Mar y el “tweetero anónimo” por sus opiniones que seguro que nos hacen descubrir anécdotas de este barrio que muchos desconocíamos… ¡Muchísimas gracias por ayudarme a seguir llenando de contenido interesante este blog! ¡Sois maravillosos!

Consejos para visitar Malasaña un fin de semana

Vivo en Malasaña desde el año 2012. Cuando aterricé aquí me dejé llevar por lo que era tendencia y por aquello de lo que más se hablaba en los medios y aunque gracias a ello conocí sitios muy bonitos, creo que seguir ese tipo de guías como si fuesen palabra de Dios, te hace perderte muchos rincones que aunque sean más desconocidos, llegan a tener incluso más encanto. Pocas cosas hay en Malasaña de las que no se haya hablado ya, pero en esta guía te voy a dar algunos consejos en los que mi intención no es descubrirte negocios, sino más bien una manera de conocer el barrio a través de la cual puedas escoger qué lugares visitar callejeando, así que ponte calzado bien cómodo que empezamos:

  1. ¿Qué Malasaña quieres conocer? Esta es la primera pregunta que debes hacerte antes de llegar al barrio porque te diré que aunque en Instagram hay rincones y paredes que se han hecho muy populares, os aseguro que no es lo más auténtico que vais a encontrar por aquí. Si quieres fotos bonitas para tus redes sociales, entonces no necesitas nada más que poner el hashtag #Malasaña en el buscador y allí te darán pistas para descubrir dónde están esas paredes más populares o esos helados tan pintones que nos hemos cansado de ver este verano una y otra vez en cientos de imágenes. Pero si lo que quieres es descubrir un Malasaña más barrio, ese que tiene más vida real que virtual, entonces te aconsejo que sigas leyendo este post.
  2. Lo mejor de Malasaña, las mañanas: A pesar de que mucha gente, incluso los propios madrileños, identifican el barrio más con el ocio nocturno que con cualquier otra cosa, te recomiendo que madrugues para venir a conocerlo y descubrirás que no siempre es tan bullicioso como lo pintan. A primera hora es un barrio familiar, con vecinos que se cruzan con algún que otro trasnochado (a veces más de los que nos gustaría, la verdad) cuando van a pasear a sus perros o a buscar las porras del desayuno y os aseguro que respira un ambiente totalmente diferente al que se pinta en muchos medios. El plan que más me gusta hacer los sábados y los domingos por la mañana es ir a una cafetería a leer mientras me tomo un café, pero aquí puedes escoger muchas opciones: no todo lo moderno tiene que identificarse con algo negativo, así que podrás disfrutar de cafés más tradicionales y de otros más actuales, de desayunos de siempre o de brunch de lo más variados, de mesas de mármol y sillas de madera que chirrían al sentarse o de terrazas donde empezar el día al sol en alguna de las plazas más populares. Hace un tiempo publiqué un post donde hablaba de mis lugares preferidos para desayunar, por si os puede ayudar en vuestra búsqueda.
  3. Lugares interesantes que visitar: No podemos negar que Malasaña es un barrio que crea tendencia, así que ir de tiendas es una de las opciones preferidas de los visitantes, principalmente a las de moda vintage y a las de diseñadores independientes, que encontrarás pateando las calles, pero además te aconsejo que  no dejes de visitar lugares que, aunque se alejan un poquito de las fronteras del barrio, te quedan cerca y merecen mucho la pena, como por ejemplo el Museo del Romanticismo, El Museo ABC, El centro cultural de Conde Duque o la Fundación Telefónica, entre otros. Malasaña también se mueve culturalmente y seguramente si investigas antes de venir, descubrirás que en las fechas en las que vayas a estar por aquí habrá alguna que otra exposición interesante.
  4. No puede faltar la hora del aperitivo: Tal vez en tu ciudad no lo hagas todos los fines de semana, pero si vas a visitar una ciudad nueva, la hora del aperitivo es un plan obligado y en este caso no podía ser menos. Yo personalmente os recomendaría el plan vermut o el plan cañas, y aunque caminando encontrarás cientos de opciones, en la zona de la calle de la Palma, una vez pasado San Bernardo, descubrirás tascas con un ambiente más castizo y tradicional. Para este tipo de plan, la zona de Conde Duque (que algunos aceptan como Malasaña y otros no) es más tranquila y la plaza de Las Comendadoras es perfecta si has venido a pasar los días con tus hijos, porque pueden corretear a sus anchas. En este punto depende qué tipo de plan estés buscando, si más animado o más relajado, pero como no quiero que te quedes de aperitivo hasta las tantas para aprovechar el día, esta es mi propuesta.
  5. Y después de comer, nos vamos a visitar librerías: Me salto el paso de lugares donde comer y dónde cenar porque en realidad de esos temas ya se ha hablado mucho en cientos de blogs; de uno de los que más me fío es el de La Recomendadora, así que aquí te lo dejo como consejo y una vez hayas terminado la sobremesa, te propongo que visites las librerías de Malasaña, que son muchas, muy diferentes y realmente bonitas. En este post hablo de algunas de mis preferidas, aunque debería actualizarlo para incluir algunas más, especialmente las de cómics que podéis encontrar en la calle Luna o Puebla y algunas otras como Ciento Volando o La Semillera. Si te gusta leer, este es un plan muy entretenido y que merece mucho la pena, así que te animo a que reserves unas horitas para disfrutar de él.
  6. ¿Nos vamos al teatro? Si vienes a Madrid, uno de los planes que no puedes dejar de hacer es ir al teatro; barrios como La Latina o Lavapiés son conocidos por sus salas, microsalas y programación, pero en Malasaña no nos quedamos cortos y también encontrarás propuestas de lo más interesantes. Desde teatros como el Lara, Maravillas o el Alfil, tres de los más conocidos, hasta Microteatro por dinero ofrecen durante la semana alternativas muy variadas, pero te aconsejo que lo mires y reserves antes de venir porque posiblemente si tratas de conseguir una entrada el mismo día, encuentres el cartel de “entradas agotadas”.
  7. Y después de picar algo…¿salimos a bailar? Aunque os he dicho al principio de este artículo que el Malasaña que más me gusta es el que  transcurre de día, es verdad que la noche puede ser también muy divertida y no deberías irte del barrio sin conocer al menos un poquito de ella. Malasaña ha sido la cuna de La Movida y aunque ya no tiene nada que ver con lo que se vivía en la década de los ochenta, todavía hay lugares que conservan esa esencia que enamoró a muchos madrileños: El Tupperware, el Madklyn, Madrid Me Mata, El Penta, La Vía Láctea o Sideral son algunos de los lugares (cada uno en su estilo) donde disfrutar de buena música y un ambiente agradable con los ritmos de siempre. Malasaña es un barrio que nunca duerme y puedes encontrar locales con otros estilos, pero te recomiendo que investigues aquellos que hicieron de esta una zona tan popular años atrás, porque lo demás lo puedes disfrutar en cualquier otra ciudad.

Un fin de semana no da para poder hacer muchos planes, así que os he hablado de algunos de los que más me gustan y otros sobre los que más me suelen preguntar las personas que vienen a visitar Malasaña. Lo importante es que vengas a disfrutar, sin tener que estar pendiente del reloj a todas horas y que callejees, que te pierdas, que entres en los sitios que te produzcan curiosidad y sobre todo, que dejes el móvil en el bolso el mayor tiempo posible, que vale mucho más todo lo que se te quede grabado en la mente que una fotografía para Instagram con el hashtag #Malasaña.

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Mis librerías preferidas de Malasaña

Es un secreto a voces que leer es uno de mis hobbies preferidos, así que hoy os quería dejar unas recomendaciones exprés de mis librerías preferidas de Malasaña, por si venís de paseo por el barrio y os apetece hacer una ruta literaria este verano:

TIPOS INFAMES, LIBROS Y VINOS

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Calle San Joaquín nº 3, Malasaña

Combinar vino con lectura, ¿Puede haber mayor placer? Y si además le añades una gran selección de libros, una buena atención y un mejor asesoramiento, ¿Qué más le podemos pedir a la vida? Un plan perfecto para hacer sol@ o en compañía, pudiendo disfrutar de un espacio diáfano con vistas a la calle San Joaquín que hace que te apetezca quedarte allí hasta la hora del cierre. Además, de ellos me gusta mucho que siempre se esfuerzan en ayudarte a encontrar hasta los libros más complicados y en mi caso he de decir que siempre lo terminan consiguiendo.

CERVANTES Y COMPAÑÍA

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Calle del Pez nº 27, Malasaña

Además de ser una librería preciosa, está ubicada en una de las arterias principales de Malasaña y es perfecta para perder la noción del tiempo. De ella me gusta todo, especialmente cómo tienen divididos por categorías los libros, lo que hace que las búsquedas sean muy sencillas. Mi zona preferida es la de las novelas gráficas (y si como yo eres bastante nuev@ en este tema, te asesoran a las mil maravillas). Además, cuentan con muchas actividades que suelen ir anunciando en sus redes sociales, así que si eres amante de la literatura, no deberías perderles de vista.

TRES ROSAS AMARILLAS

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Calle Espíritu Santo nº 12, Malasaña

Si paseas por la Calle Espíritu Santo reconocerás esta librería a la legua porque tanto el público adulto como el infantil suele detenerse en su escaparate a observar la selección de libros que suelen tener. Es una librería especializada en libros pop-up, troquelados, 3D y de sombras chinas, además de móviles y lámparas artesanales de papel.

ARREBATO LIBROS

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Calle de la Palma nº 21, Malasaña

Siento una total y absoluta debilidad por Arrebato porque el año pasado fue mi flotador en los meses difíciles. Compraba allí tantos libros a la semana que creo que llegué a vivir más en una mundo de fantasía que en la vida real. Mi sección preferida es la zona de segunda mano, donde encuentras verdaderas maravillas a muy buen precio y también destaco la zona infantil, donde he comprado algunos ejemplares a l@s hij@s de mis amigas y tienen una gran variedad. Arrebato es para mí más que una librería; podría decir que en mí causa el mismo efecto que un spa, porque es uno de esos lugares en los que entras y no te apetece salir jamás. Y para los amantes de la poesía, estoy segura de que os encantará, así que visita obligada para tod@s ustedes.

RINCÓN DE LECTURA

Plaza Dos de Mayo nº 5, Malasaña

Libros, libros, libros y más libros en estanterías interminables en plena Plaza Dos de Mayo. Si no te quieres gastar mucho dinero pero te apetece disfrutar de literatura de lo más variada, este pequeño rincón de lectura es tu lugar. Aquí he encontrado una gran selección de literatura erótica “vintage” – nada de mamarrachadas como el señor Grey, para que me entendáis – y también literatura clásica. Si tienes la idea de sentarte en alguna de las terracitas de la plaza a tomar el aperitivo, te recomiendo que antes te pases por aquí para hacer de tu caña o vermut algo mucho más apetecible.

CIENTO VOLANDO

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Calle Divino Pastor nº 13, Malasaña

Dentro de un mismo espacio encontrarás diferentes secciones en las que cuentan no solo con las novedades y los clásicos más relevantes de todos los géneros, sino que también desarrollan diferentes actividades todos los meses para todos los gustos y edades.

PANTA RHEI

Web: Pincha aquí

Calle Hernán Cortés nº 7, Madrid

“Adri, cuando llegues a Madrid vete a una librería que se llama Panta Rhei, que tienen una sección muy grande de novela gráfica” y así fue como conocí esta librería recién llegada a la capital, cuando empezaba a interesarme por este género. Además, cuenta con libros de temáticas de lo más específicas y destacaría sobre todo – quizás porque son en las que más suelo detenerme – las de diseño y moda.  Es muy común toparse con alguna presentación, firma de libros o similar y te aviso por adelantado que me resulta imposible entrar y no comprar nada, así que luego no digáis que no os lo he advertido.

Y a ti, ¿cuál es la librería de Malasaña que más te gusta?

Mis lugares preferidos para desayunar en Malasaña

Sois muchos los que me escribís para preguntarme acerca de lugares para desayunar rico en Malasaña, así que hoy he decidido haceros un pequeño post donde os recomiendo los nueve lugares que yo más frecuento los fines de semana para comenzar el día con buen pie. Para mí todos ellos se caracterizan por preparar desayunos de calidad – no voy a engañaros, algunos no son excesivamente baratos – pero cumplen un requisito que yo considero imprescindible y que no os creáis que me ha resultado muy sencillo encontrar en la capital, un café (y en uno de ellos un chocolate) delicioso. Así que comenzamos mi aportación malasañera para el día de hoy.

Fotografía: https://www.facebook.com/cafepepebotella?fref=ts

CAFÉ PEPE BOTELLA: El Pepe Botella fue uno de mis primeros descubrimientos del barrio; su terraza en plena Plaza Dos de Mayo en la que no da el sol directamente, es perfecta para los meses más calurosos del año y cuando llega el frío, su interior es de lo más acogedor; más de alguno de los artículos de este blog se ha escrito en sus mesas y, una vez comprendí que Madrid no es Coruña y que no podía esperar que los precios fuesen los mismos, entendí que era un lugar económico para desayunar unas tostaditas recién hechas con tomate triturado. El lugar perfecto para los amantes de los desayunos solitarios con buena lectura.

Fotografía: https://www.facebook.com/elbistrodelteatro?fref=ts

EL BISTRÓ DEL TEATRO: En la Calle Pez encontramos este café con un aspecto muy teatral, pero conservando a la vez la esencia de negocio de toda la vida donde te sentirás como en casa – es perfecto para los días de invierno, porque resulta de lo más acogedor y calentito – donde os animo a que probéis la repostería casera que reponen a diario: Bizcochos, tartas, galletas o magdalenas son algunas de sus especialidades. Perfecto para ir de lunes a domingo y degustar cada día de la semana un sabor diferente.

Fotografía: https://www.facebook.com/vacacionescafe?fref=ts

VACACIONES COCKTAIL BAR: Aunque mi estómago no es de esos que se despierta con un hambre atroz, los brunchs que preparan en el Vacaciones son realmente tentadores y si además los acompañas de una decoración de lo más playera y un ambiente inmejorable, ¿Qué más se puede pedir? No puedes irte de allí sin probar alguno de sus zumos, y como acompañamiento, podrás escoger entre dulce o salado, ya que hay una gran selección de productos de lo más variados. Y lo mejor de todo, siempre te atienden con una sonrisa, que es casi tan importante como tener un buen café.

Fotografía: https://www.facebook.com/tomacafe?fref=tsTOMA CAFÉ: Creo que me atrevería a decir (junto con Bianchi Kiosko Caffé) que es el mejor café de Malasaña, pero no debo ser la única que lo piensa – ni mucho menos – así que hay días que tendrás que esperar un ratito la cola para recibir tu recompensa cafetera. El local también es de lo más acogedor, aunque yo suelo coger el café para llevar por las mañanas y me gusta mucho para ir después de comer, a la hora de la sobremesa, que está más tranquilito. Si quieres probar algún café diferente, déjate asesorar porque nunca fallan. No puedes irte de Malasaña sin probarlos… ¡No sabes lo que te perderías!

Fotografía: https://www.facebook.com/bianchikioskocaffe?fref=ts

BIANCHI KIOSKO CAFFÉ: Los chicos de Bianchi son quizás una de mis debilidades malasañeras del momento; me parece que no empiezo la mañana de la misma manera si no voy a visitarles antes de entrar a trabajar. Han abierto sus puertas hace no mucho tiempo y su sencillez y amabilidad han hecho que se ganen el cariño de mucha gente. Es un local muy pequeñito, pero no le falta detalle… Y por Dios, si véis alguno de sus dulces en la mesa, preguntad de qué son y probádlos, porque vaya mano tienen para la repostería… ¡Y que lo que comes por la mañana lo quemas a lo largo del  día, así que olvidad las calorías y disfrutad, que la vida sólo se vive una vez!

Fotografía: https://www.facebook.com/verbenabarmadriz?fref=ts

VERBENA BAR: El Verbena es uno de esos sitios que te invita a entrar. Ubicado en una de las calles más transitadas del barrio (Velarde, la cuna del vintage), es mi elegido cuando lo que quiero es buscar un lugar en el que se respire vida pero a la vez tranquilidad. Dispone de una amplia carta de desayunos donde elegir entre dulce o salado, aunque las tostadas o los croissants suelen ser lo que más escojo. Es el lugar perfecto para ir a desayunar en compañía de un@ amig@ y tirarte allí la mañana entera o para ir sola si previamente te has pasado por el kiosko y llevas bajo el brazo un periódico con todos sus suplementos. Ya os dije en más de una ocasión – he escrito sobre este local en varios posts – que tiene una mesita redonda frente a la ventana que es mi preferida, así que si tenéis oportunidad de desayunar allí, seréis muy afortunad@s.

RESTAURANTE OJALÁ: (Fotografía principal) Cuando llegué a Malasaña, que era en verano, su terraza se convirtió en un lugar imprescindible para comenzar las mañanas. Además de que su servicio es excelente, porque son la mar de simpáticos, sus productos son de  gran calidad. Situado en plena Plaza de Juan Pujol, encontrarás un ambiente inmejorable para disfrutar de sus brunchs y si ya hace fresquito, puedes acceder a sus diferentes espacios en el interior que te invitarán a quedarte allí durante horas. Para mí es el lugar perfecto para ir a desayunar con un grupo de amigos. Color y sabor son dos de sus características principales e incluso la vajilla que utilizan está cuidada hasta el último detalle.

churreria-1883CHURRERÍA 1883: Y si vives en Malasaña, no hay nada más agradable en invierno que levantarte un sábado o un domingo bien prontito e ir a buscar chocolate, porras y churros a la mejor churrería que yo he probado jamás y disfrutar de un desayuno de mantita y sofá. A veces hay que darse un capricho y éste, además de delicioso, muy económico y recién hecho.

levadura-madre

LEVADURA MADRE: Aunque por todo Madrid podréis encontrar diferentes tiendas de Levadura Madre, mi preferida es la de la calle del Pez nº 1 por su excelente atención y producto; ofrecen variados tipos de pan artesano, cafés e infusiones, una cuidada selección de pastelería y bollería y productos salados que le dan una vuelta a la tradición para convertirse en tentadores y sofisticados bocados, perfectos para picar entre horas y dejarnos satisfechos hasta la hora de la comida.

Y hoy, ¿dónde te apetece desayunar?

Mis imprescindibles para pasar un fin de semana en Malasaña

Malasaña es cambiante, muy cambiante, así que hoy he querido hacer un post recomendando lugares que no pueden faltar si vienes de visita al barrio durante un corto espacio de tiempo. Os recuerdo que este es un blog personal, así que va según mis gustos y preferencias, pero estaré encantada si me dejáis en los comentarios vuestros rincones preferidos.

PARA DESAYUNAR: Este es un punto que me resulta muy complicado porque tengo varios preferidos, así que he decidido recomendaros dos; si lo que queréis es café para llevar, en la Calle San Joaquín Nº9 encontraréis Bianchi Kiosko Caffé, lo preparan muy rico y además el trato es excelente, pero si lo que os apetece es sentaros y degustar un desayuno tradicional con repostería casera incluida (como bizcocho de plátano con chocolate blanco), entonces os recomiendo El Bistró del Teatro en la Calle Pez nº20, un lugar muy acogedor donde podréis decantaros por dulce o salado, según os apetezca. 

PARA COMER: Si venís a Malasaña os recomiendo que apostéis por probar un tipo de cocina más innovadora y menos tradicional, así que os propongo la cocina vegana de Pizzi & Dixie en la calle San Vicente Ferrer nº16, especialista en verdura, su principal materia prima, que respetan al máximo y que tiene el protagonismo que se merece en sus platos. Originales y sorprendentes pastas como los gnocchis de patata morada con salsa de calabaza o los tagliatelle al curry amarillo y ajo negro; o si lo preferís, probad algunos de sus platos más Dixies como el Ceviche de mango, aguacate y shiitake, nuestra Veggie Burger de lentejas. Como toque final, deliciosos postres como la Tarta “nutricake” de frutos silvestres cocinada en crudo por debajo de los 41º, la tarta Ferrero Rocher, el Couland de chocolate sin gluten con sorbetto mandarino. Si os gusta comer en abundancia, terminad con otra pizza, pero esta vez dulce y también podéis finalizar la comida o cena con una sobremesa con deliciosos Cócteles Italianos.

PARA MERENDAR:  Si lo que os apetece es daros un capricho, Acquolina en la calle Velarde nº17 ofrece una gran variedad de sabores deliciosos en helados y tartas artesanales. Acquolina es sinónimo de productos naturales y están comprometidos con la utilización de ingredientes puros de la más alta calidad. 

 

 

 

PARA TOMAR UNAS CAÑAS: Para tomar unas cervecitas a media tarde os propondría que cruzaseis San Bernardo y os fueseis hacia la zona de Conde Duque: la calle de la Palma y San Vicente Ferrer cuentan con muchos bares y tascas con un ambiente más tradicional y castizo que se mezcla con otros más modernos y actuales. Es una zona perfecta para disfrutar de un ambiente más tranquilo que el que veréis en pleno corazón de Malasaña, pero si lo que os apetece es terraceo, no os preocupéis porque en esta zona encontraréis también esa opción en callejuelas y plazas que nada tienen que envidiar a la Dos de Mayo, el Rastrillo o San Ildefonso (algunas de las plazas más populares para tomar cañas en Malasaña). 

PARA COMER O CENAR: Un lugar que me gusta mucho (especialmente para cenar) es el Amargo place to be, en la calle del Pez nº 2; por las mañanas sirven cafés y brunch, a mediodía menú diario, por las tardes cócteles clásicos y de autor, y deliciosas tartas caseras y cuando llega la noche, surge la magia y comienza un viaje por el mundo a través del paladar: Japón, México, Hawái, Tailandia, entre otro muchos más a través de sus platos y cócteles. Una fusión explosiva de sabores y creatividad para que todos vuestros sentidos entren en juego una vez llega el plato a la mesa (y cuentan también con opciones veganas).

UNA PELUQUERÍA: En esta ocasión, y ya que casi siempre mis recomendaciones van dirigidas al público femenino, he decidido recomendaros más que una peluquería, una barbería, Barbers Crew en la calle Tesoro nº 8, que comenzó su andadura a mediados de 2016; ponen mucho empeño en la atención al cliente y creen que cada persona que entra en la barbería, bien sea para preguntar, comprar algún producto o hacer algo con su pelo o su barba, necesita una atención personalizada. Si queréis lucir una buena barba, un peinado acorde a vuestro estilo y vuestras necesidades o un afeitado perfecto, os recomiendo que vayáis a esta barbería y probéis sus servicios.

UNA LIBRERÍA: Mi debilidad  (aunque hay muchas librerías en el barrio que merece la pena visitar) es Arrebato Libros en la calle de la Palma nº21, donde encontrarás su sección de editorial, especializada en poesía, y también libros de todas las temáticas que te puedas imaginar de primera y segunda mano para niños y adultos. Te recomiendo que vayas con tiempo, que no mires el móvil ni el reloj y que te dejes llevar por la magia de la lectura; además de tener un espacio maravilloso, son de lo más atentos y siempre tratan de conseguirte todo lo que necesites. 

PARA ESCUCHAR BUENA MÚSICA: Malasaña es sinónimo de ocio nocturno y aunque yo soy más de vinos en tascas, si algún día me apetece salir a bailar, Sideral en la calle San Joaquín nº 9 es esa clase de sitio que si entro, me pueden dar las tantas de la mañana; rock, indie, britpop, oldies y electrónica son algunos de los estilos que más se escuchan en este clásico del barrio que nunca pasa de moda. 

PARA DISFRUTAR DEL TEATRO: Construido en 1879, en Corredera Baja de San Pablo nº 15 encontraréis uno de los clásicos de Malasaña, el Teatro Lara, que ofrece una programación comercial de calidad que consigue congregar a un público fiel a es este espacio. Junto a la programación teatral, el Lara también da cabida a la música, a la poesía o a cualquier expresión artística, convirtiéndose en un espacio plural y libre plagado de planes culturales para todos los gustos.

PARA HACER UNA RUTA DE TIENDAS DE MODA Y COMPLEMENTOS: Visitad mis tiendas preferidas de moda independiente en Malasaña y Mis tiendas vintage preferidas de Malasaña y encontraréis una gran variedad de tiendas de todos los estilos; en el barrio, sin duda, hay donde elegir.

Y hasta aquí mis recomendaciones actualizadas de 2020; espero que os resulten de  utilidad y si queréis dejar vuestras propuestas en los comentarios, serán más que bienvenidas.

Mis tiendas preferidas de moda independiente en Malasaña

Malasaña suele identificarse con el vintage, pero lo cierto es que además de ese tipo de estilo, en el barrio contamos con muchos negocios que apuestan por la moda independiente y hoy os quería dejar un listado de algunas de las tiendas que más me gustan y en las que podréis encontrar diferentes estilos que ofrecen exclusividad y originalidad. Si este 2020 te ha hecho pensar en comenzar a consumir de una manera diferente, seguro que este artículo te va a resultar de gran ayuda.

RUGHARA: (En la fotografía principal). Ubicada en Corredera Alta de San Pablo nº 1 (y Rugharita en calle Velarde nº 12) es una tienda que se centra en el buen diseño, escogiendo la ropa, el arte y los objetos con mucho cariño. Apuesta por el pequeño comercio, el de barrio, sin dejar de lado la proyección a través de su web de sus diseñadores, artistas y marcas. Si no vivís en Madrid y os apetece conocerles, que sepáis que ofrecen la opción de venta online.

MAGRO CARDONA: En la calle Divino Pastor nº 6 podéis encontrar esta marca de calzado fundada en el año 2014 por Irene Magro y Ana Cardona, desde la que propusieron rescatar la artesanía y la tradición “Made in Spain” aportando una imagen más vanguardista y vaya si lo consiguieron; cada colección es una mezcla de sofisticación, tradición y modernidad. Sus creadoras viven en Madrid y fabrican su calzado con dos artesanos, uno de Alicante y otro de Toledo. Si no tenéis la oportunidad de visitar su tienda, no os preocupéis porque desde su página web hacen venta online.

LA PIZARRA DEL SR LOLO: En la calle Espíritu Santo nº 18 encontraréis esta pequeña tienda multimarca que os invitará a entrar. Su producto (moda de mujer y accesorios) es seleccionado de diferentes marcas y diseñadores independientes, tratando de potenciar sobre todo el fabricado en España (Smile, Castaño de Indias, Pepaloves, Compañía Fantástica, King Louie y muchas más son algunas de las opciones que ofrecen). Si visitas su página web, comprobarás que también ofrecen venta online.

 

LURDES BERGADÀ: Para descubrir esta tienda de diseños originales que rompen con los patrones a los que estamos habituados, deberás llegar hasta el nº 70 de la calle Fuencarral. Lurdes Bergadà (Barcelona 1950) empezó haciéndose sus propias prendas de forma autodidacta y sin más ánimo que el de vestirse a su gusto. No tardó en descubrir que la gente se interesaba por lo que llevaba. Es a partir de ahí cuando decide emprender su carrera como diseñadora a principios de los 70 y en el año 2003 se une a su hijo, Syngman Cucala, que lanza una línea para hombre. Un estilo de moda atemporal que difícilmente te dejará indiferente. Si os gusta su estilo y no vivís en Madrid, podéis adquirir sus diseños a través de su tienda online. 

CHOPPER MONSTER: En Corredera Alta de San Pablo nº 21 encontrarás este clásico del barrio que también ofrece la opción de venta online. Moda de hombre, mujer, niños, niñas, libros, decoración, discos , bicicletas, vinilos y adornos de estética rockera en una original tienda, decorada con grafitis y calaveras. 

Y hasta aquí mis recomendaciones del día de hoy. Poco a poco os iré descubriendo nuevas tiendas y añadiéndolas a este listado. Si tú también quieres aportar tu granito de arena, no dudes en dejar tu propuesta en los comentarios.

Mis sitios preferidos para comer en Malasaña

Hace unos años publiqué en el blog Mis tiendas vintage preferidas de Malasaña y me dijisteis que este tipo de artículos os resultaban de mucha ayuda a la hora de visitar el barrio, así que en esta ocasión he decidido hacer un nuevo listado en el que mostraros mis lugares preferidos para desayunar, ir de cañas, comer, cenar o pedir comida para llevar

PARA DESAYUNOS O BRUNCH:

Vacaciones Cocktail Bar

VACACIONES: En la calle Espíritu Santo nº 15 encontraréis este pequeño rincón en el que siempre – aunque sea invierno – os parecerá que estáis en la época estival. Una variada carta de desayunos, menús de mediodía, carta de comidas, cafetería, y coctelería que os harán sentiros de vacaciones en un pueblo costero sin salir del centro de Madrid. 

Restaurante Ojalá

OJALÁ: En la calle San Andrés nº 1 (plaza del Rastrillo) está una de las terrazas más populares y solicitadas del barrio. Abierto en 2004 y reinventado por el arquitecto Andrés Jaque en 2014, podréis disfrutar en su interior de un jardín colgante, mesas compartidas, tonos flúor en las maderas, luces de feria y una playa con chiringuito incluido. Ofrecen un concepto gastronómico cosmopolita y fresco con una amplia oferta de brunch hasta bien entrada la tarde; tartas caseras y dulces combinados con zumos naturales, batidos, smoothies y cervezas variadas.

LEVADURA MADRE: Aunque por todo Madrid podréis encontrar diferentes tiendas de Levadura Madre, mi preferida es la de la calle del Pez nº 1 por su excelente atención y producto; ofrecen variados tipos de pan artesano, cafés e infusiones, una cuidada selección de pastelería y bollería y productos salados que le dan una vuelta a la tradición para convertirse en tentadores y sofisticados bocados, perfectos para picar entre horas y dejarnos satisfechos hasta la hora de la comida.

PARA TOMAR EL APERITIVO:

CASA CAMACHO: Aunque reconozco que a día de hoy solo voy a tomar el aperitivo allí si tengo visitas en casa, no puedes irte de Malasaña sin probar los yayos (bebida a base de vermú de grifo, ginebra y gaseosa) de esta taberna de barrio donde se junta gente de todos los estilos y edades desde el mediodía hasta la noche. Lo encontrarás en la calle San Andrés nº 4 y lo reconocerás porque siempre está lleno de gente, dentro y fuera. 

LA COLMADA: La Colmada es muchas cosas a la vez, una vinoteca, una tienda de ultramarinos, un lugar para el aperitivo en Malasaña, una vermutería, una cervecería, un bar de barrio; mitad tienda mitad bar, es un lugar en el que poder comprar para llevar o para regalar, pero sobre todo, para probar, degustar y disfrutar de un magnífico producto. Lo encontraréis en la calle Espíritu Santo nº 19 y os aviso que si lo probáis, caeréis rendidos a sus pies.

BODEGA DE LA ARDOSAEn la calle Colón nº 13 se encuentra uno de los lugares más emblemáticos de Malasaña; pinchos, cervezas de importación y vermú de grifo han hecho de esta bodega una de las más populares del centro de la capital. Si vais en algún momento, no dejéis de probar su tortilla, en mi opinión, de las mejores de Madrid. 

PARA LLEVAR:

BYBLOS: En Corredera Baja de San Pablo nº 4 se encuentra este pequeño local que posiblemente de primeras no os llame nada la atención, pero que prepara shawarma, falafel, kebab y recetas tradicionales del Líbano de manera rápida y muy rica, organizada en un platito de manera perfecta para haceros el apaño de una comida o una cena. 

THUNDER VEGAN FOOD: En la calle Don Felipe nº 4 podréis escoger entre una variada carta de hamburguesas, entrantes, postres o bebidas, todo 100% vegano. Cantidades generosas, sabor delicioso y atención inmejorable. Si vais, repetiréis seguro, os lo advierto.

GREEK AND SHOP: Situado en Corredera Alta de San Pablo nº 9, encontraréis comida preparada, aceites, queso halloumi y otros productos griegos, además de sabores armenios, georgianos, italianos y rusos. Por cierto, si pasáis a la hora del desayuno, pegaros un capricho y probad sus croissants (los tradicionales) porque son los más ricos de todo el barrio.

AY MI MADRE!: Este pequeño y acogedor local ubicado en la calle de la Palma nº 41 (y ahora también en la calle Limón nº 21) nació como alternativa a una necesidad simple y basica: comer bien, a buen precio y de una manera sana y rica. Pizzas, menú diario, cocina argentina y opciones veganas son su carta de presentación, todo ello aderezado con un trato amable y personal, ¿qué más podemos pedir?

PARA COMER O CENAR:

MARICASTAÑA: Siempre que vienen visitas a Madrid suelo llevarles al Maricastaña y puedo deciros que hasta el momento siempre ha sido un éxito. Está en Corredera Baja de San Pablo nº 12 y a mí me gusta especialmente para ir a comer o a cenar (aunque también sirven brunch y meriendas). Es muy acogedor – tiene una decoración “rústico chic” – y las raciones son contundentes y deliciosas; sus croquetas son mi debilidad, aunque encontraréis una gran variedad de platos internacionales y tartas caseras entre otras cosas.

CASA MACARENO: Ubicado en la calle San Vicente Ferrer nº 44, recupera el espíritu de las antiguas tabernas castizas y las casas de comidas tradicionales. A cualquier hora del día podéis tapear en la barra y disfrutar de sus encurtidos, salazones y conservas. De lunes a viernes tienen menú del día y en su carta encontraréis entre sus platos de mayor éxito las croquetas de ibérico y trufa, el falso risotto de carabinero o el cochinillo a baja temperatura.

GUMBO: Su cocinero, Matthew Scott, es nativo de Nueva Orleans y tras varios años trabajando en diferentes cocinas de la capital, en el año 2003 vuelve a sus raíces en su propio restaurante, donde ofrece el mestizaje de su ciudad natal al público español. Su carta ofrece una fusión de tradiciones culinarias europeas enriquecida con sabores africanos e ingredientes del nuevo mundo. Lo encontraréis en la calle del Pez nº 15 y os aseguro que no os dejará indiferente.

Y UNO DE MIS ÚLTIMOS DESCUBRIMIENTOS (PARA IR DE VINOS POR LA TARDE/NOCHE):

GATO: En la Plaza Dos de Mayo hacía falta un sitio como Gato; ubicado en el nº 4 desde el año 2020, ofrece una gran variedad de vinos, encurtidos, conservas, quesos, embutidos, vermut y  sobre todo un ambiente amable e inmejorable con una decoración acogedora e íntima. Si todavía no habéis tenido tiempo de disfrutarlo, os aconsejo que no lo perdáis de vista porque estoy segura de que os gustará. 

Y hasta aquí mis recomendaciones de hoy. Espero que si venís de visita al barrio o sois vecinos y no conocéis alguno de estos sitios, os sea de ayuda para descubrir nuevos lugares en Malasaña.

“Compras en la Malasaña que sobrevivió a lo hipster: comercios entre la tradición y la actualidad”: Nuevo artículo en Somos Malasaña

Escribir es, posiblemente, lo que más me gusta de mi trabajo y en el artículo de este mes del periódico Somos Malasaña os hablo sobre negocios que han sabido combinar la tradición y la actualidad, sobreviviendo al fenómeno hipster:

Leer completo “Compras en la Malasaña que sobrevivió a lo hipster: comercios entre la tradición y la actualidad”

“Malasaña a granel: recomendaciones y guía útil”: Nuevo artículo en Somos Malasaña

Esta semana he escrito en el periódico Somos Malasaña acerca de las ventajas de comprar al peso y una pequeña guía sobre algunos negocios de Malasaña en los que podréis comprar a granel productos de alimentación, de higiene y limpieza e incluso champús para perros. Una vuelta al pasado y a lo tradicional que regresa pisando con fuerza, convirtiéndose en una alternativa más natural, sana y responsable.

Leer completo “Malasaña a Granel”

“Ser Freelance en Malasaña: ventajas e inconvenientes”: Nuevo artículo en Somos Malasaña

Este mes me he reunido con varios freelance que desarrollan su actividad profesional en Malasaña para que me contasen las ventajas y los inconvenientes de este estilo de vida y de trabajo y, además, me han hecho algunas recomendaciones del barrio para que las podáis tener presentes en vuestra jornada laboral.

Si quieres leer el artículo completo en Somos Malasaña, pincha aquí.

“Ser padres en Malasaña”: Nuevo artículo en Somos Malasaña

Ocho familias relacionadas con Malasaña analizan lo que supone criar a sus hijos en el barrio, o por qué no lo han hecho y se han marchado

 

Desde hace un tiempo he empezado a ver muchas noticias acerca de la preocupación que está generando que cada vez son menos las familias con hijos que deciden vivir en la zona centro de grandes ciudades como Madrid. Si os soy sincera, hasta hace bien poco es algo que para mí pasaba totalmente desapercibido, pero cada vez tengo más amigos que se han convertido en padres y veo la complicación a la que se enfrentan cada día criando a sus hijos en barrios como Malasaña. Ya que sobre este tema poco puedo aportar debido a mi falta de experiencia, he decidido hablar con familias que tienen diferentes visiones sobre criar a sus hijos en la zona centro de la capital y esto es lo que me han contado:

Seguir leyendo “Ser padres en Malasaña: ventajas, inconvenientes y recomendaciones”

“Diez propuestas para un fin de semana en Malasaña”: Nuevo artículo en Somos Malasaña

Como cada mes vuelvo a escribir en Somos Malasaña y en esta ocasión he hecho un artículo pensando en esas personas que no conocen el barrio y vienen por primera vez a visitarlo para que, sea la hora que sea, encuentren algunas recomendaciones pintonas que les sirvan de guía para marcharse de aquí con un buen sabor de boca y deseando volver.

Si lo queréis leer completo, aquí os dejo el enlace y por supuesto, podéis hacer vuestras aportaciones en los comentarios:

Leer “Diez propuestas para un fin de semana en Malasaña”

Malasaña, una opinión (posiblemente) impopular

He dudado mucho sobre si escribir este artículo o no porque posiblemente vaya a ser el más impopular que vaya a haber en mi blog hasta el momento, pero a pesar de ser una opinión personal, está basada en la ley y creo que merece la pena abrir este debate en el que espero que todos podamos ser respetuosos en los comentarios, estemos de acuerdo o no con las opiniones que surjan.

El caso es que desde hace un tiempo han surgido cuentas (principalmente en Instagram) que aunque nacieron de una denuncia social en la que sus creadores pretendían dar a conocer las malas condiciones a las que nos tenemos que enfrentar día a día los vecinos de la zona centro de Madrid, creo que han sobrepasado los límites: la suciedad, el ocio nocturno, los conflictos callejeros o algunas actividades ilegales se han convertido en las protagonistas de sus publicaciones y hasta aquí todo bien; el problema es cuando en la imagen aparecen los rostros de personas que no saben que están siendo grabadas ni fotografiadas. Os pondré algunos ejemplos:

Como vecina me molesta mucho el ocio nocturno (porque además mi dormitorio da a una de las calles más transitadas de Malasaña, es decir, el problema me afecta directamente) pero publicar la imagen de una persona que no se encuentra en plena posesión de sus facultades, bien porque ha consumido una gran cantidad de alcohol u otras sustancias mientras se le graba diciéndole que no se orina en la vía pública, me parece que sobrepasa los límites de la legalidad. Lo mismo sucede con todas esas imágenes que hemos podido ver de peleas, situaciones incómodas e incluso tráfico o consumo de drogas en las calles donde por desgracia hay (o había) narcopisos; respaldarse en el derecho a la información cuando se podría decir que se cruza la línea del derecho a la intimidad, me parece un tema muy delicado. He visto artículos en periódicos o reportajes en la televisión que o no muestran el rostro de la persona o se lo pixelan; si tiene que ser así en los medios de comunicación, ¿por qué se permite en este tipo de cuentas subir instantáneas para que la gente deje su comentario de odio y, en ocasiones, incluso diga quién es esa persona y dé más datos sobre ella?

Pero si lo descrito anteriormente me parece algo poco ético, todavía me parece más dañino cuando se hace con personas que viven en la calle. A ti te puede parecer espantoso o una falta de civismo que alguien orine en la plaza de tu barrio (a mí tampoco me encanta),  pero más horrible es que esa persona tenga que dormir a la intemperie y orinar entre los árboles porque no dispone de un baño público cercano. No sé si alguna de las personas que me está leyendo habrá acudido en alguna ocasión a la entrega de alimentos en la zona centro de Madrid para la gente sin hogar, pero os aseguro que es algo que te hace recapacitar y con solo ir un día, te pensarías dos veces si subir la imagen (repito, sin su consentimiento) de una persona de la que desconoces absolutamente todo, incluso qué es lo que le ha llevado a la situación de no tener un hogar y verse obligado a dormir entre cartones en el banco de un parque o debajo de un puente y hacer sus necesidades entre los matorrales. Estoy (casi) al 100% segura de que estaría encantada de contar con un baño con todas las comodidades, posiblemente como el que tienes tú.

¿Y sacar a los artistas callejeros poniendo en duda que cumplan con la normativa de la Comunidad de Madrid? ¿Es tan difícil de entender que posiblemente la mayoría de ellos preferirían estar tocando en un local o actuando en algún teatro? Ya bastante complicado tienen el hecho de poder conseguir las autorizaciones pertinentes (que no se le dan a todo el mundo que las solicita) como para que unos cuantos vayan señalando con el dedo acusador porque les molesta el ruido de un pequeño amplificador mientras se toman su cañita en una terraza.

Sinceramente, este movimiento de “apatrulladores de la ciudad” que utilizan como arma la cámara de sus móviles y multitud de hashtags para conseguir el mayor número de seguidores posibles, añadiendo textos de maestros del civismo cuando utilizan la imagen de personas sin su permiso, me parece cuanto menos cuestionable. Hay algo que se llama el derecho al honor, a la intimidad y a la propia imagen, y difundir un vídeo o una fotografía de alguien en condiciones que pueden afectar de una manera muy negativa a sus vidas, es muy inmoral, por muy buena intención (permitidme que lo dude) que tenga quien las realice.

Se puede crear una cuenta de denuncia social que cumpla con sus objetivos sin necesidad de cometer una ilegalidad, pero claro, tal vez la ética y la moral están un poco demodé en las redes sociales y cual publicación patrocinada por Mediaset, el morbo y los límites de lo legal venden mucho más. Si es así, enhorabuena, espero que os convirtáis en  los adalides de la justicia en vuestro barrio.

* Os dejo aquí un vídeo muy interesante que trata sobre el uso que hacemos de las redes sociales y de internet en general explicado de una manera muy sencilla. A mí me hizo pensar y estaría bien que todos hagamos exámenes de conciencia y veamos qué errores estamos cometiendo respecto.

Fotografía: www.blog.poprevolver.com

 

“Diez consejos para vivir en Malasaña y no morir en el intento”: Nuevo artículo en Somos Malasaña

Siete años es tiempo más que suficiente para poder dar algunas recomendaciones a aquellas personas que estén pensando en venir a vivir a Malasaña o a cualquier otro barrio del centro de Madrid. Como buena novata, yo cometí algunos errores y por eso este mes en mi colaboración con el periódico Somos Malasaña doy diez consejos para vivir en este barrio y no morir en el intento. Si te interesa o crees que puedes añadir alguna sugerencia más, te invito a que leas en el siguiente enlace el artículo completo y dejes debajo tus comentarios:

Leer completo “Diez consejos para vivir en Malasaña y no morir en el intento”

“Nueve consejos para una navidad responsable”: Nuevo artículo en Somos Malasaña

Durante las Navidades de 2017, el gasto medio por español superó los 630 euros, incluyendo dentro de este presupuesto los regalos, el ocio, las comidas y los viajes. 

Estas fechas se pueden disfrutar de muchas maneras y tú puedes elegir la que más te conviene a ti, a los tuyos, a tu barrio y al planeta. Por mi parte te invito a leer los nueve consejos que he dado en mi último artículo para el periódico Somos Malasaña, donde os cuento que disfrutar de una Navidad responsable es posible y además no requiere mucho esfuerzo:

Leer completo “Nueve consejos para una Navidad responsable”

“¿Qué echas de menos en Malasaña? Los vecinos opinan”: Nuevo artículo en Somos Malasaña

Como cada tercer sábado de mes, llega mi artículo en colaboración con Somos Malasaña, donde en esta ocasión he hablado con un grupo de vecinos a los que les he preguntado qué cosas echan de menos en el barrio y estas han sido sus respuestas. Espero que os guste y ya sabéis que podéis dejar vuestros comentarios al final de este post o en mis redes sociales:

 

Leer completo “¿Qué echas de menos en Malasaña? Los vecinos opinan”

“Siete pasos para comenzar una dieta vegetariana”: Nuevo artículo en Somos Malasaña

Y como cada mes, regresa mi sección sobre estilo de vida a Somos Malasaña y en esta ocasión os hablo de mi experiencia personal sobre cómo me inicié en el vegetarianismo, algunas falsas creencias y por supuesto, recomendaciones para llenar la cesta de la compra si vives en el barrio. Espero que os resulte de ayuda si estáis en ese proceso de transición y para cualquier duda, ya sabéis que os leo en redes sociales o en los comentarios.

Leer completo “Siete pasos para comenzar una dieta vegetariana y consejos para llenar la cesta de la compra”

 

Si tú eres una de esas personas que sigue una dieta vegetariana, seguro que habrás escuchado muchas veces frases del tipo “uy, pues seguro que tienes una analítica terrible”, “dejas de comer carne y tomas suplementos, pues eso no creo que sea bueno”, “¿y si algún día te quedas en una isla desierta sin posibilidad de volver a la civilización tampoco vas a comer pescado?”, “¿y qué problema hay en tomar huevos camperos si esas gallinas viven mejor que tú y que yo?”, “¿entonces te preocupan más los animales que las personas que están haciendo ropa en talleres clandestinos?”, “¿y si hay un accidente y solo pudieses salvar a un bebé o a un perrito, a quién escogerías?”. Os suenan, ¿verdad?

“Vivir con mascotas en Madrid Centro”: Nuevo artículo en Somos Malasaña

Como cada mes os dejo mi artículo en colaboración con Somos Malasaña, donde en esta ocasión os hablo de lo que implica convivir con mascotas en Madrid centro: un listado de centros veterinarios, peluquerías, tiendas de repostería perruna, comercios petfriendly y una guía de normas básicas de urbanidad de las que todos deberíamos estar al tanto.

Leer completo “Vivir con mascotas en Madrid centro y recomendaciones perrunas malasañeras”

Antes de tomar la decisión de adoptar (porque recuerda, las vidas no se compran) piensa bien todo lo que implica un nuevo miembro en la familia y si finalmente te decides a hacerlo, cuídalo de la misma manera que él te cuidará siempre a ti.

#AdoptaNoCompres

“Tiendas con etiqueta Eco”: Nuevo artículo en Somos Malasaña

Hay quienes consideran el consumo ecológico una moda, pero para otros – afortunadamente cada vez más – se ha convertido en un estilo de vida y por eso mi colaboración del mes de agosto con el periódico Somos Malasaña habla precisamente de las tiendas con etiqueta eco, en el que además de hablar con una vecina que apuesta por este tipo de consumo, os muestro ocho lugares del barrio y alrededores donde comprar productos ecológicos.

En este enlace podrás leer el artículo completo:

Tiendas con etiqueta “eco”: un nuevo estilo de vida en Madrid centro

Malasaña, mi visión más honesta

Llegué a Malasaña en el año 2012, un momento en el que ya lo más nostálgicos de décadas pasadas decían que la esencia de este barrio se había perdido por completo, pero si os digo la verdad, me parece que por aquel entonces todavía existía un equilibrio entre lo tradicional y lo actual que hacían de este un lugar perfecto para vivir, disfrutar de tu tiempo de ocio o pasear tranquilamente un día entre semana por la mañana.

Por aquel entonces, yo era una recién llegada al barrio y aunque reconozco que estaba embelesada por tanta novedad, viéndolo con perspectiva, lo entiendo perfectamente: El Malasaña de entonces era un barrio que enamoraba a los visitantes y que a los vecinos – aunque de vez en cuando nos riésemos de los barbudos que paseaban con pajaritas comiéndose magdalenas de 3,50 € – nos resultaba un placer vivir en una zona muy cercana a Gran Vía pero que para nosotros era un pequeño pueblo en el que nos dábamos los buenos días con el frutero o la vecina del rellano. Sin duda, me enamoré de Malasaña con razón.

Con el tiempo, términos como hipster, muffin, cupcakes o gentrificación, entre otros que sonaban un tanto despectivos, comenzaron a vincularse con Malasaña y en lugar de identificar este barrio con la música, el arte, la cultura o La Movida, tal y como se había hecho décadas atrás, empezó a asociarse con conceptos mucho más frívolos.

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Barrio de Malasaña, Madrid.

Durante mucho tiempo defendí que cada década en este barrio ha supuesto una manera diferente de verlo y aunque a muchos nos hubiese encantado vivir aquí la década de los ochenta, seguramente por aquel entonces también había vecinos desesperados gritando por la ventana que las siete de la mañana ya no son horas para andar de fiesta o que qué espanto pasear un sábado por la mañana entre latas de cerveza y algún que otro borracho que se había quedado dormido en tu portal. También sé que los noventa no fueron buenos tiempos para Malasaña, que más de uno pagó los excesos de la década pasada y que eran muchas personas las que no se atrevían a volver a casa solas tras una noche de bares con amigos, porque abrir tu portal podía significar encontrarte a alguien dentro en un estado más que cuestionable.

Pero llegaron los 2000 y para muchos (que no todos) el resurgir de Malasaña: gente joven con un cierto poder adquisitivo que se interesaba por vivir en el centro de Madrid, crear sus negocios en el barrio y apostar por fomentar un comercio pequeño, alejado de las grandes superficies y las cadenas de comida rápida. Tal vez este cambio no resultaba del gusto de todo el mundo (como  todo en la vida) pero atrajo público, curiosos y los vecinos que resistieron durante años, volvieron a respirar tranquilos paseando por las calles, aunque el ocio nocturno no les dejase dormir del todo bien (esto no ha cambiado desde tiempos inmemoriales): Malasaña era un barrio del que volvía a hablarse y se alababa poder encontrar en él un clásico como el Casa Camacho, un lugar donde encontrar tornillos de todo tipo, una zapatería para arreglar las tapas, pero también una pop up que apostaba por nuevos talentos y diseñadores o una cafetería que de pronto incluyó en su carta los brunch de los que hasta entonces jamás habíamos escuchado hablar salvo en los todo incluidos de las islas Canarias.

Pero desde entonces, y creedme que me duele muchísimo decirlo, esto ha cambiado y no precisamente a mejor. No sabría deciros exactamente a partir de cuándo, yo diría que más o menos a finales de 2015, y aunque muchos tratan de seguir dando luz a este barrio, cada vez hay que hacer un esfuerzo mayor para que destaque, porque la gente está desencantada, y con motivo.

Malasaña está dejando de tener identidad. Esto está sucediendo porque cada vez resulta más complicado vivir en este barrio: arrendadores que suben el precio del alquiler porque saben que los apartamentos vacacionales (hasta el momento tan poco regulados y tan ilegales en Madrid centro) les pueden dar el doble o el triple de ganancias (y sin declarar, la mayoría de las veces); en el mejor de los casos, podrás tener un arrendador que te permita continuar con un alquiler mensual asumible, pero puede que tu edificio se llene de apartamentos que se alquilan por días y lleguen turistas con ganas de disfrutar el barrio al más puro estilo Magaluf, sin respetar el descanso de los vecinos – porque ellos están de vacaciones, sea martes o sábado – maleta va, maleta viene.

Este último año han ido echando el cierre algunos de los bares de toda la vida para ser sustituidos por locales de comida rápida. No estoy en contra de que abran nuevos negocios ni de culpar a los recién llegados de la situación que vive el barrio, porque cada uno aprovecha su oportunidad y debo reconocer que frecuento algunos de los lugares que han abierto hace poco y me gustan, pero el problema viene cuando dejan de ser una opción para convertirse en una imposición: en Malasaña puedes disfrutar de comidas de todo el mundo y que te las preparen en un tupper para no tener que esperar mesa, pero ojo, que si lo que quieres es una caña bien tirada a un precio normal con unas aceitunas o un pincho de tortilla, ahí lo tienes cada vez más complicado. Y sí, puede que el Bar Prado o la Cafetería Dominó no fuesen lo más glamuroso del universo, pero cada mañana cuando paso por la Corredera Alta de San Pablo, caray, cuánto les echo de menos.

Algunos de los negocios que más me gustaban han tenido que decir adiós porque mantenerse en una de las calles más comerciales resulta prohibitivo para un pequeño comercio: adiós a tiendas que apuestan por una moda sostenible, adiós a negocios que traen al barrio productos de calidad e iniciativas vecinales, adiós a quienes quieren instalarse aquí y les piden alquileres de más de 4.500 €. Con situaciones así, dentro de poco solo podremos dar la bienvenida a franquicias (y no creo que tarden demasiado en llegar). Hay quien no se da cuenta de que Malasaña atrae por todo eso que poco a poco se está marchando: si dejamos de tener lugares con identidad, si los sustituimos por negocios que venden cubos de cerveza a 5 €, a ver quién va a querer quedarse en un apartamento vacacional aquí, porque Malasaña va a ser como estar en el centro comercial de Xanadú.

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Plaza del Rastrillo, Malasaña.

¿Y qué pasa si de repente en tu calle se instala un camello que atemoriza a todo el vecindario? ¿Qué pasa si de repente te asomas a tu corrala y hay una cola como si fuese Doña Manolita para conseguir todo tipo de drogas? ¿Qué pasa si tus hijos ya no pueden jugar en la plaza o en la única zona habilitada para niños porque alguien ha decidido que los columpios son la mejor zona para vomitar o para dormir la mona? ¿Qué pasa si los servicios de limpieza ya no dan abasto con toda la suciedad que deja el ocio nocturno? ¿Qué pasa cuando se convierte en algo habitual encontrarte a alguien tirado en la calle cada día cuando bajas a pasear a tu perro? ¿Qué pasa cuando los gritos o las peleas empiezan a ocupar más espacio en el periódico local que las cosas bonitas que pasan en Malasaña? Pues esto es lo que ha pasado, aunque a muchos de nosotros nos duela reconocerlo.

El barrio está herido, esperemos que no de muerte y que pueda recuperarse, pero siento que Malasaña desde hace décadas vive sus ciclos vitales y ahora le está tocando uno de esos que no resulta nada agradable para quienes vivimos aquí. Seguramente habrá quien lo resista y se agarre con fuerzas a estas calles y posiblemente, dentro de unos cuantos años, tendrá su recompensa y volverá a vivir una época dorada. A esa gente yo le deseo lo mejor, pero siento que mi ciclo como vecina de Malasaña está tocando a su fin. Tal vez no solo sea el barrio, tal vez yo cada día peino más canas y busco más tranquilidad, pero me gustará venir a trabajar aquí, disfrutar del ocio (cuando así lo desee) y poner distancia. Como en toda relación de amor, a veces hay que darse un poco de independencia, ¿no creen?

Vida coworking en Malasaña: Mis seis espacios preferidos del barrio

Trabajar desde casa me recuerda un poco a las relaciones de pareja: al principio todo te parece maravilloso – tienes tu propio horario, te organizas  el tiempo como quieras, puedes sentarte en pijama en la mesa del comedor mientras trabajas y te pones la televisión de fondo, etcétera – pero con el tiempo, empiezas a ver que todo aquello que te resultaba tremendamente atractivo, ya no lo es tanto y de esas virtudes comienzas a sacar pequeños defectos – “tu propio horario” los clientes lo interpretan como disponibilidad total de lunes a domingo, Ana Rosa ya no te hace tanta compañía por las mañanas y tus visitas constantes a la nevera a picotear algo o que tus descansos los aproveches para colgar la ropa en el tendal, más que relajarte, te estresan.

Trabajar desde casa una temporada está muy bien (lo digo por experiencia propia) pero tener una oficina, sin duda, es mucho mejor. Soy autónoma y desde el año 2015 trabajo en un coworking, que es un híbrido entre una oficina y el teletrabajo, conservando lo mejor de cada una de las opciones: te ayuda a organizar tu horarios y tareas, te hace sentirte acompañada, y lo mejor de todo, carece de competitividad y compañeros trepas. Aquí cada uno se dedica a la suyo y compartir una oficina con personas de diferentes sectores te ayuda a abrir tu mente, aprender, e incluso en ocasiones, colaborar en proyectos conjuntos.

Pero os voy a decir algo: escoger el coworking adecuado para cada persona no es tarea sencilla y debes dedicarle su tiempo. Ten en cuenta aspectos como la zona, los tipos de puestos que ofrecen, la disponibilidad horaria, el ambiente de trabajo, etcétera. Esto solo lo vas a poder comprobar en persona, así que dedica un día a visitar varios – generalmente suelen darte la opción de probar unas horas de manera gratuita – y decántate por el que más se amolde a tus necesidades.

Y como este es un tema por el que me preguntáis con frecuencia, hoy os quería recomendar los que son mis coworkings preferidos de la zona de Malasaña: seis espacios muy diferentes entre sí, pero con una filosofía común: mantener un ambiente familiar en un espacio en el que el trabajo es tan importante como las personas, así que en el mundo coworking, “pezqueñines sí, gracias”. Me ha parecido una buena idea que sean ellos mismos quienes se definan, así que aquí os dejo lo que me han contado de sí mismos cada uno de ellos:

EL PATIO COWORKING

WEBSITE: www.elpatiodelapierna.net

FACEBOOK: El Patio Coworking

INSTAGRAM: El Patio Coworking

El Patio es un espacio común de trabajo, un lugar alegre y cómodo en pleno centro de Madrid con todo lo que necesitas para desarrollar tu actividad sin aislarte en tu casa. Es una idea-espacio donde concebir, gestar y parir proyectos, respirar, crear y cocrear, pensar y repensar(se), colaborar. Un punto de encuentro en pleno corazón de Malasaña y en la mente de sus habitantes. Un espacio donde se da el caldo de cultivo para emprender proyectos conjuntos que quizá sentados en casa, en pijama, nunca se nos hubieran ocurrido.

Pretendemos que tu tiempo – sea de trabajo, de ocio, de crecimiento o de experimentación – y tu dinero cunda más, disfrutando de facilidades y espacio físico y mental donde seguir creciendo en lo profesional y en lo otro también, ¿acaso no pueden complementarse las orillas?

Nos gusta compartir espacio, tiempo e ideas con otros profesionales. Creemos que un coworking, como los pisos compartidos, lo hacen las personas que lo habitan. Aunque te instales en el mejor ático de Madrid, si tus compañeros de piso no te caen bien, cambiarás de casa en dos días. Por eso procuramos atraer a buena gente que nos ayude a crear un ambiente alegre de trabajo, un espacio cómodo, sin quitarle el alma con una atmósfera artificial. Intentamos que no haya un jaleo excesivo, pero tampoco queremos que esto parezca un convento, para que surjan de forma natural afinidades y oportunidades de colaboración entre los coworkers sin forzar mucho las dinámicas.

Desde su nacimiento, por aquí suelen pasar profesionales de la industria creativa, cultural y de economía social, entre otros tantos perfiles profesionales: creativ@s, diseñador@s, guionistas, traductores, montador@s, community managers, fotógraf@s, gestor@s culturales, desarrollador@s, programador@s, arquitect@s de información, lineproducers, consultor@s, gestor@s de ONGs, etcétera. Tenemos la suerte de atraer a gente maravillosa con mucho talento de ámbitos de lo más variados.

LA MANUAL

WEBSITE: www.lamanual.org

FACEBOOK: La Manual

INSTAGRAM: la_manual

La Manual es el coworking para artistas, diseñadores y artesanos de Malasaña. Un espacio de intercambio, creación y trabajo abierto a todo tipo de creadores que quieran dejarse salpicar por un ambiente creativo y colaborativo.

Un lugar de trabajo compartido de 120 metros cuadrados, reformado y equipado para impulsar a aquellas personas que diseñamos y trabajamos con nuestras manos, que generalmente necesitamos más espacio de trabajo y almacenamiento y la posibilidad de “guarrear”, hacer ruido, dejar una estela de olor a pintura, etcétera.

Ofrecemos una segunda casa desde la que trabajar en tu proyecto creativo rodeado de otras iniciativas afines. Espacios de entre 4 y 6 metros cuadrados desde 150€ al mes a 200€ (iva no incluido), espacio de almacenamiento, espacio de exposición de obras y productos, espacio reuniones y office.

LA INDUSTRIAL

WEBSITE: www.laindustrialservicios.com

FACEBOOK: La Industrial

INSTAGRAM:  La Industrial

La Industrial es un lugar con luz natural y un estilo moderno donde poder trabajar, compartir ideas y proyectos. Cuenta con cinco boxes de diferentes capacidades, un espacio común open space, salas de reunión, aula y un office equipado con todo lo necesario para tomar un descanso.

Entre los servicios ofrecidos tenemos: domiciliación fiscal, uso de impresora y escáner, taquillas y salas de reunión. Tenemos diferentes tarifas que se adaptan a las necesidades de cada profesional.

Destacamos las actividades que realizamos en nuestras instalaciones para que los coworkers se conozcan y de ahí surjan sinergías profesionales y también buenas amistades. Por ejemplo, todos los meses ofrecemos un desayuno en nuestro office para que los nuevos profesionales se presenten y conozcan a los perfiles que forman parte de nuestra comunidad.

También tenemos actividades volcadas en el bienestar de los coworkers: todos los viernes hay servicio de masajes descontracturantes y desde hace unos meses empezamos con las clases de yoga los martes. Además, ofrecemos asesorías gratuitas dependiendo del profesional disponible.

ESPÍRITU 23

WEBSITE: www.espiritu23.com

FACEBOOK: Espiritu23

INSTAGRAM: espiritu_23

Espíritu23 es un coworking y mucho más. Es un lugar donde desarrollar la creatividad, un espacio para llevar adelante proyectos personales y colectivos, un local abierto a la participación y las propuestas de todo el mundo.

Nuestro espacio reúne a una gran variedad de profesionales de todos los sectores. Diseñadores gráficos, agencias de comunicación, start-ups y freelance conviven, trabajan, crean y comparten momentos cada día. Además, desde 2012, tienen cabida actividades culturales y artísticas de todo tipo, así como eventos privados y públicos. También se imparten clases regulares de dibujo e ilustración, yoga, swing, talleres de robótica, danza para niños y una gran variedad de actividades eventuales.

Contamos con un pequeño café, del que pueden disfrutar todos nuestros coworkers y nómadas digitales, y donde se puede disfrutar de exposiciones de arte temporales. Artistas noveles y profesionales de diferentes disciplinas artísticas como el dibujo, la fotografía o el collage pasan por nuestro espacio todos los meses para compartir sus trabajos. 

También organizamos coloquios literarios, presentaciones, mesas redondas, foros y reuniones de todo tipo. Y además, contamos con un grupo de consumo que, cada dos martes, trae a nuestro porche productos ecológicos, frescos y 100% naturales.

`Espacio de trabajo, creación y cambio´es el lema que reza en el mural de Ricardo Cavolo que tenemos en la entrada. Y día a día venimos a trabajar para ofrecer al mundo la mejor versión posible de nosotros mismos.

COOL INQUIETO

WEBSITE: www.coolinquieto.com

Cool inquieto es un espacio en el que puedes desarrollar todo tu potencial profesional, ofreciéndote un espacio amable, versátil y dinámico que se transforma para adaptarse a lo que tú le propongas. Cuenta con un espacio personal de trabajo amplio y cómodo, con un ambiente muy tranquilo, abierto y con cuidada estética. Buscamos constantemente la conexión con el arte, por lo que teniendo muy variados perfiles profesionales, suele atraer a profesiones creativas. Resulta un lugar de trabajo acogedor por el ambiente cercano de sus coworkers, siendo a la vez un espacio visualmente original, perfecto para recibir visitas.

QUÉ OFRECEMOS: Puestos fijos – Puestos flexibles – Eventos – Exposiciones – Sala de reuniones – Aula taller.

PARA TODOS: Dentro de los servicios que Cool Inquieto ofrece a todos sus usuarios están el office-café, reprografía, internet de alta velocidad, uso de escaparates exteriores a calle peatonal, servicio de limpieza, uso de sala de reunión, posibilidad de domiciliación fiscal, etcétera.

LA FÁBRICA DE CAJAS

WEBSITE: www.lafabricadecajas.com

FACEBOOK: La fábrica de cajas

La  fábrica de cajas es un lugar con encanto en el que se ha respetado la estética de una antigua fábrica de cajas fundada en 1929.

Está situada a pie de calle, en el encuentro entre las calles Acuerdo y Quiñones, en la misma plaza Comendadoras, uno de los rincones más entrañables de Madrid. Cada mesa —muy amplias, con sillas de diseño ergonómicas— dispone de su propia ventana al exterior: mucha, mucha luz natural.

Somos muy poquitos y venimos de todas las partes del mundo (México, Suiza, Alemania, Argentina, Brasil, España…). No nos gustan las multitudes, nos gusta trabajar, estar concentrados, rendir, el silencio, pero también los descansos, los intercambios, aprender, compartir y mimar nuestro espacio. El uso de la sala de juntas es ilimitado y como somos como una pequeña familia se puede usar a diario.

No hacemos publicidad, nos funciona el boca a boca. Apenas hay rotación porque la gente se queda mucho tiempo y aun cuando se van, permanecen. Ahora mismo disponemos de puestos libres porque dos fabricantes se han mudado de ciudad.

¿Te animas a demostrar el Malasaña que queremos?

Últimamente estoy un poco triste. Antes, cuando hacía búsquedas sobre Malasaña, solía encontrar artículos que invitaban a visitar el barrio, pero desde hace ya un tiempo – más largo del que habría deseado – suelo leer, tanto en prensa escrita como en las redes sociales, muchas críticas sobre el cambio que está sufriendo: cierre de locales emblemáticos, precios y alquileres imposibles, etcétera. Me apena que esto suceda, pero sobre todo, me apena que gran parte de los artículos y comentarios que leo siento que se acercan demasiado a una realidad que no me gusta y con los que estoy prácticamente al 100% de acuerdo.

Gracias a este pequeño rincón virtual, recibo cada semana muchas de las iniciativas que los negocios de Malasaña llevan a cabo para tratar de mostrar el lado más bonito del barrio a vecinos y a visitantes y eso lo que trato de mostrar en este blog. Confieso que desde hace un tiempo he abierto la veda a otras zonas de Madrid, porque esto no deja de ser para mí un pequeño diario en el que os hablo de las cosas que me atraen y últimamente gran parte de mi tiempo libre lo paso fuera de las fronteras malasañeras.

Ayer, por ejemplo, estuve viendo las tres exposiciones que estaban abiertas al público en el Círculo de Bellas Artes y pensé en lo afortunadas que somos las personas que vivimos en Madrid y lo poco que en ocasiones lo aprovechamos. Tenemos mil y una opciones de ocio que disfrutar y dejamos pasar: conciertos, exposiciones, obras teatrales, ciclos de cine, ferias, talleres, etcétera. Es imposible no encontrar una actividad que se adapte a tu edad, tus gustos y tu disponibilidad.

No cabe ni la menor duda de que Malasaña está sufriendo muchos cambios que no nos gustan a (casi) nadie. Han convertido un barrio que era un pequeño pueblo dentro de una gran ciudad, en un lugar prácticamente prohibitivo para (sobre)vivir. Por desgracia, además de conocer las iniciativas bonitas que se llevan a cabo, también escucho los testimonios de muchas personas que están sufriendo mucho para poder sacar adelante proyectos en los que creen, porque cada vez existen más trabas para los pequeños comercios que  tratan de hacer del centro de Madrid una zona comercial que no resulte exclusiva de las grandes multinacionales. 

Pero, ¿sabéis qué? Yo no he tirado la toalla con Malasaña: es un barrio vivo en el que además de poder disfrutar de una amplia oferta hostelera desde la hora del desayuno hasta la hora de la cena, de un ocio nocturno que sin duda sigue atrayendo a multitud de personas (más a los que viven fuera que a los vecinos, no nos vamos a engañar), de negocios originales que apuestan por el diseño independiente o de paseos por (algunas) calles secretas en las que parece que el tiempo se haya detenido, tiene algo que perdura década tras década: Malasaña intenta seguir promoviendo la cultura en sus diferentes facetas.

¿Te has propuesto recorrer el barrio y fijarte en la de teatros que tenemos? Tendría que ser delito que al menos una vez al mes no fuésemos a una sala, grande o pequeña, a disfrutar de alguna función. El teatro es pura magia, algo que en otras muchas ciudades extrañan y que nosotros parece que no apreciamos como se merece. Cada barrio del centro de Madrid cuenta con salas que narran historias; el teatro te llena el alma y te ayuda a desconectar de la realidad casi como nada lo consigue a día de hoy. Es una válvula de escape que todos deberíamos aprender a valorar. Piensa, ¿cuándo fue la última vez que fuiste al teatro?

¿Por qué no dejas Spotify a un lado y disfrutas de música en directo? Malasaña también cuenta con salas que organizan conciertos: música en vivo con la que bailar y corear las letras que te sabes. Si descubrir a una banda en alguna plataforma online es maravilloso, no te quiero ni contar si la escuchas en una sala. Eso se sumará a tu banco de recuerdos, de esos que esperas no olvidar jamás. 

¿Qué me decís de las librerías? Me encanta cuando paso por delante y veo que todas las semanas presentan libros u organizan talleres para enseñarnos a escribir, o clubes de lectura que nos invitan a llevar siempre un libro en el bolso. Me gusta cuando un escritor da una charla o se recitan poemas que salen del alma. Y aquí, además, hay librerías en las que te puedes tomar un vino mientras lees. Dime, ¿hay algo que inspire más paz y más tranquilidad?

Y las exposiciones, ¿os habéis fijado todas las que se proponen en el barrio? Además de contar con galerías de arte, muchos establecimientos apuestan por tener en sus paredes o en sus vitrinas pinturas, ilutraciones, fotografías o esculturas. Atrévete a descubrir artistas nuevos y si tienes la posibilidad de ahorrar un poquito, verás el placer que supone poder comprarte alguna pieza. El arte ya no es solo apto para millonarios y verás cómo invertir en esa ilustración que te gusta, satisface mucho más que comprarte ropa de temporada. En Malasaña hay galerías que ya en sí son verdaderas obras de arte por su arquitectura, así que si vives aquí o si  vas a venir unos días, no dejes de visitar alguna que llame tu atención. En mi opinión, las exposiciones fomentan la inquietud de saber más y esa es una de las sensaciones más maravillosas que existen.   

Una (gran) parte de Malasaña quiere seguir siendo un barrio que pretende diferenciarse  de otras zonas que se han convertido en auténticos centros comerciales sin alma, pero para ello debe contar con nuestro apoyo. ¿De qué sirve poner un emoticono triste en una red social cada vez que algún medio anuncia el cierre de algún local emblemático si jamás lo pisamos? ¿De qué vale decir que este barrio cada vez es menos auténtico si en lugar de tomarnos una tapa en un bar de toda la vida nos vamos a esa franquicia que te vende dos hamburguesas de cuestionable calidad por una y además, te regala las patatas?

Los barrios los hacen las personas que los visitan, los vecinos, los propietarios de los locales, lo cuidado que lo tengamos entre todos, por lo que apostemos, y yo me niego a creer que Malasaña es, sin más, una zona del centro de Madrid con una amplia oferta de apartamentos vacacionales y comida rápida. Si dejamos que esto suceda, Malasaña se irá a la mierda en menos de lo que canta un gallo. Durante muchos años ha sido un barrio que ha tratado de diferenciarse del resto a través de su originalidad y su amplia oferta de ocio, ¿estamos dispuestos a perderlo?. 

No lo echemos por la borda y apostemos por el Malasaña que realmente queremos, ese que nos atrajo por su autenticidad, originalidad y oferta cuando aterrizamos en él. Si quieres que sobreviva, que se mantengan los negocios de siempre y que convivan con los que llegan cada año para seguir dando vida al barrio, entonces compra en el pequeño comercio; saca entradas para ir al teatro, a un concierto o a una sala de cine, visita las exposiciones que llegan a las galerías, entra en las librerías, escucha la presentación de un libro, cómpratelo y deja que te lo firme el propio escritor.

Saquemos jugo a todas las propuestas que llegan y no nos lamentemos cuando ya sea demasiado tarde. Que los negocios sigan apostando por nuestras calles o que la oferta cultural siga creyendo que Malasaña merece la pena, depende en gran medida de nosotros. ¿Te animas a demostrar el Malasaña que queremos?

Mis últimos descubrimientos en Malasaña (y algo más)

Han pasado ya más de diez días desde que comenzó 2018, pero para mí el año empezará el próximo lunes. Las primeras semanas de enero suelen ser algo extrañas y aunque yo no soy de esas personas que se hacen propósitos ni que cree que va a ser capaz de ser mejor porque el calendario marque el inicio de algo, he decidido hacer un post recopilando esos lugares que descubrí a lo largo de 2017 a modo de resumen, como para cerrar un ciclo, así que si vas a visitar Madrid próximamente o simplemente quieres conocer nuevos lugares a los que ir cuando vengas al centro, tal vez este listado te interese:

PARA DESAYUNAR: Yo nunca desayuno en casa, es el mayor lujo que me permito y tal vez uno de mis mayores placeres, así que el hecho de que abriesen de camino a mi trabajo un Levadura Madre en la calle Pez nº 1, fue para mí una grata sorpresa porque, además de ser muy atentos y rápidos en el servicio, tienen precios muy asequibles para tratarse de Malasaña (el café con leche de avena para llevar cuesta 1,60 €). Además, cuenta con una gran variedad de panes, dulces y salados para poder disfrutar a cualquier hora del día.

PARA TOMAR EL APERITIVO (O LO QUE SE TERCIE): Sin duda, este lugar era tremendamente necesario en  Malasaña, un barrio en el que resulta más sencillo encontrar comida de cualquier país lejano que una ración de las de toda la vida. La Colmada en la calle Espíritu Santo nº 19, combina a la perfección los sabores tradicionales pero con un toque actual e innovador; es como entrar en una taberna marinera del norte en la que además puedes hacer la compra como si de un ultramarinos se tratase. Una gran variedad de vinos, conservas, embutidos, quesos y productos de la huerta entre los que también encontrarás opciones deliciosas para vegetarianos y veganos. De lo más recomendable no solo para el aperitivo, sino también para una comida o una cena de raciones y además, con precios muy pintones.

PARA COMER, CENAR O PEDIR A DOMICILIO: En lo que a gastronomía se refiere y debido a mi cambio de alimentación a finales de 2016, la mayoría de los lugares que he conocido relacionados con la comida son veganos o al menos cuentan con una amplia carta con opciones veganas, así que os voy a recomendar cuatro lugares, dos de ellos en Lavapiés y otros dos en Malasaña:

  • DISTRITO VEGANO (fotografía principal) en la calle Doctor Fourquet nº 32, un acogedor restaurante en pleno corazón de Lavapiés donde encontraréis platos sencillos y deliciosos elaborados con productos frescos, de proximidad y artesanales de máxima calidad. Eso sí, os recomiendo que reservéis si queréis garantizaros un sitio, ya que a veces resulta complicado encontrar hueco (e irse sin probarlo sería una verdadera lástima).
  • LA OVEJA NEGRA en la calle Buenavista nº 42, es una taberna vegana donde encontrarás cerveza ecológica, tapas y raciones, todo ello en un ambiente muy familiar y a precios asequibles. Es un lugar perfecto para ir con amigos uno de esos días en los que quedas en el barrio de Lavapiés para tomarte unas cañas. Imprescindible que pruebes alguno de sus postres, en mi opinión, lo que más me gusta de su carta.
  • PIZZI&DIXIE en la calle San Vicente Ferrer nº 16, donde podrás encontrar cocina italiana vegana en la que la verdura es la estrella invitada. Lo cierto es que aunque el restaurante es de lo más acogedor, yo siempre opto por llevarme la comida a casa y generalmente las pizzas son mi elección preferida. Si vas, prueba la masa de carbón activo, está muy rica y le da un sabor diferente.
  • AY MI MADRE! en la calle de la Palma nº 41, es mi sitio preferido cuando no me apetece cocinar pero tengo ganas de comer algo rico. En él podrás encontrar cocina argentina, menús diarios, pizzas y cada vez una carta más amplia para quienes escogen una dieta vegana. Es muy económico y contundente, así que si ves que no puedes con todo, no dudes en pedir que te lo guarden para llevártelo a casa.

PARA HACER LA COMPRA: Aunque tal vez si vienes de escapada a Madrid no vayas a hacer mucho uso de la cocina, puede que te quedes en un apartamento y decidas encender los fogones, así que será una buena opción que conozcas dos locales en los que llenar tu cesta de productos deliciosos:

  • 2DECOLÓGICOen la calle Noviciado nº 9 es un espacio (donde además podrás formar parte de su grupo de consumo) en el que encontrarás productos agroecológicos de todo tipo: frutas y verduras de temporada, huevos, quesos, carnes, embutidos, conservas, legumbres y una amplia selección de productos veganos, además de una sección de cosmética natural y productos de higiene para el hogar, entre otras muchas cosas, al que yo no falto ni una sola semana para llenar mi nevera.
  • VEGGIE ROOM en la calle San Vicente Ferrer nº 19es la otra tienda de alimentación donde complemento el resto de los productos de mi dieta. Entrar allí y coger una de sus cestas es una verdadera tentación, porque aunque vayas con una lista de la compra bien definida, siempre acabas picando alguna que otra cosa. Son muy atentos, te resuelven cualquier duda y además con cada compra siempre tienen algún detalle con los clientes. Muy recomendable si llevas una dieta vegana o sencillamente quieres probar a hacer alguna que otra receta.

PARA ENCONTRAR NUEVA LECTURA: Quienes me leáis hace ya tiempo, sabréis que uno de mis hobbies preferidos es descubrir librerías nuevas y este año una de las que sin duda más me ha gustado es Ciento volando en la calle Divino Pastor nº 13, donde dentro de un mismo espacio encontrarás diferentes secciones en las que cuentan no solo con las novedades y los clásicos más relevantes de todos los géneros, sino que también desarrollan diferentes actividades todos los meses para todos los gustos y edades. Venir a Madrid y no visitar algunas de sus librerías más bonitas y especiales debería de ser un delito tipificado con pena de cárcel.

PARA COMPRARTE ROPA: Aunque desde hace unos años decidí apostar por un tipo de consumo más responsable y cada vez compro ropa con menos frecuencia, este año he descubierto dos tiendas vintage de las que ya os he hablado en otro post de este blog que están en la calle Velarde y son El rincón de Tía Jo y Ekeko Clothes, ambas abiertas en 2017 y en las que además de encontrar una estupenda selección de prendas (cada una con un estilo totalmente diferente), cuentan con una excelente atención personalizada y precios muy asequibles. Para este 2018 ya le he echado el ojo a dos tiendas más del barrio de las que os hablaré próximamente, pero de las que ya os adelanto los nombres: Picos Pardos Vintage y Amores eternos, por si queréis empezar a investigar por vuestra cuenta.

PELUQUERÍA: Una de las preguntas que me hacéis con más frecuencia es a qué peluquería voy y aunque ya os he hecho varios posts hablando sobre este tema, hoy os quería recomendar a la que voy a hacerme el color y de la que nunca os he hablado porque comencé a ir el año pasado; se llama Status Peluqueros y está en Travesía de Conde Duque nº 3. De ella os puedo decir que es la clásica peluquería de barrio – nada que ver con las que encontrarás en Malasaña – en la que además de un trato personalizado y un asesoramiento excelente, te podrás permitir ir a retocarte cada cierto tiempo sin miedo a arruinarte. Yo echaba mucho de menos encontrar un lugar sin pretensiones en el que además entienden siempre lo que quiero y utilizan productos de primeras calidades. Y por si os puede interesar, el corte siempre me lo hago en la calle Marqués de Santa Ana nº 12 con Sara.

Y hasta aquí mis recomendaciones del día de hoy, aunque debo decir que me he dejado unas cuantas en el tintero que darían para escribir un nuevo listado que dejaré para un poco más adelante. Espero que este post os ayude a descubrir nuevos lugares y que disfrutéis de lo lindo de vuestro tiempo libre.

Mis tiendas vintage preferidas de Malasaña (Actualizado 2020).

Si hay un post que visitáis con frecuencia, sin duda es el de mis tiendas preferidas de Malasaña para comprar ropa vintage, así que hoy he decidido actualizarlo y proporcionaros algo más de información. Espero que os sea de ayuda y si vosotros podéis aportar más ideas, serán bienvenidas en los comentarios. El listado que haré no será por orden de preferencia, sino por organización de calles, para que resulte más sencillo si venís a visitar el barrio con el propósito de hacer una ruta de moda vintage:

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Empezaremos la ruta por una de las calles principales del barrio, Espíritu Santo, y aquí me decanto por tres de las más conocidas:

EL TEMPLO DE SUSU: En el número 1 de la calle Espíritu Santo se encuentra la tienda vintage más antigua del barrio y no te resultará difícil de reconocer porque en su puerta siempre hay una moto que ha sido fotografiada en multitud de ocasiones. Yo la frecuento sobre todo por sus complementos: bisutería, bolsos, gafas de sol, etcétera, todo ello a precios muy asequibles y en cuanto a la ropa, lo que más me suele gustar son las cazadoras (muy popular por las de cuero, aunque tienen mucha variedad de tejidos) y las faldas vaqueras o de polipiel. Lo mejor de ella es que es muy económica y por menos de 50 € podrás llevarte un conjunto vintage completo si le dedicas algo de tiempo a rebuscar.

MISS VINTAGE: En el número 7 de la calle Espíritu Santo encontraréis esta pequeña tienda llena de grandes tesoros. Destinada principalmente al sector femenino, no podría decantarme por una selección de prendas preferidas porque su dueña tiene un gusto exquisito y en mi opinión suele acertar al 100% en todo lo que trae. Yo la he escogido en varias ocasiones para comprar calzado y prendas vaqueras y en la actualidad es muy popular porque customiza las camisas denim con estampados muy coloridos y atrevidos (los de Frida Kahlo están siendo un verdadero boom). Si no vivís en Madrid, estáis de suerte, porque tiene tienda online, así que no perdáis la oportunidad de visitarla.

FLAMINGOS VINTAGE KILO: En la calle Espíritu Santo, en el número 1, un poco antes de llegar al Templo de Susu, encontraréis esta tienda que se ha hecho muy popular sobre todo entre la gente más joven para adquirir piezas vintage / segunda mano (puedes leer este artículo si quieres saber la diferencia entre estos dos conceptos) y que yo frecuento especialmente para comprar cinturones (aunque también me parece una muy buena opción para comprar pantalones vaqueros y customizarlos). Si quieres encontrar verdaderas gangas, entonces te recomiendo que te armes de paciencia, porque se trata de un espacio muy grande y requiere de tiempo para encontrar piezas especiales.

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Y si hay una calle vintage por excelencia en Malasaña, sin duda es Velarde y aquí te recomendamos las siguientes paradas:

KINDA KINKS: Esta tienda la podéis encontrar en la calle Pez nº 16 (es la primera que abrieron) y actualmente también se encuentra en la calle Velarde nº 6. En mi opinión, sus puntos fuertes son las prendas vaqueras, los monos y las gafas de sol y debo decir que además de encontrar una gran variedad, puedes comprar piezas de grandes firmas como Armani, Lacoste o Fred Perry, entre otras. Yo soy de las que creo que a veces es mejor invertir un poco más, pero garantizarte que te llevas algo de calidad y para mí, esta es una de las tiendas que recomendaría si quieres hacer ese tipo de compra vintage (aunque también puedes encontrar otras piezas más económicas).

ALPHAVILLE: Quizás no sea una de esas tiendas que visito con frecuencia porque tiene una ropa bastante arriesgada para lo que es mi estilo, pero si quiero comprarme camisetas de corte americano, es de mis preferidas, no solo por la selección, sino también por el precio (suelen rondar entre los 5 y 10 €), pero eso sí, te recomiendo que no vayas con prisa porque te tocará rebuscar y rebuscar, pero si lo haces, estoy segura de que te podrás llevar algún que otro tesoro. La encontrarás en el número 16 de la calle Velarde.

MAGPIE: En el número 3 de la Calle Velarde encontrarás una de las tiendas vintage más populares de la capital. Me parece la opción perfecta para aquellas personas que quieren descubrir este estilo, porque encontrarán de todo a precios bastante asequibles. Mi piezas preferidas son los bolsos, las camisas y los pantalones de vestir, aunque debo decir que aquí me he comprado absolutamente de todo. En mi opinión, la época de rebajas suele ser muy buena para invertir en piezas especiales y últimamente visito con frecuencia la sección de hombre, porque las chaquetas de estilo militar se han convertido en una de mis debilidades y aquí no es difícil encontrarlas.

BIBA VINTAGE: En el Local 4 del número 1 de esta misma calle encontrarás una de mis tiendas preferidas para encontrar partes de arriba de mujer (tops, camisas, etcétera). Debo decir que esta tienda la visito con más frecuencia en la época de calor, porque me llaman mucho la atención sobre todo las piezas que tienen en primavera y verano (monos, vestidos vaporosos, gafas de sol…). En mi opinión, aunque tienen prendas para todos los gustos, la selección de mujer me parece muy delicada y femenina. No te resultará complicado encontrar lo que quieras porque además lo tienen muy bien organizado por categorías.

LA MONA CHECA: En el número 2 de la calle Velarde encontrarás una de las tiendas vintage más bonitas de todo el barrio, especializada sobre todo en prendas vaqueras – cazadoras, pantalones largos, shorts, etcétera – aunque debo decir que cada día me gusta más para encontrar también piezas especiales para dar ese toque vintage a un look de diario, como fulares o cualquier otro complemento que te puedas imaginar. Si tienes suerte y tienen tu talla, las faldas de vestir también son una de las cosas que más me gustan de su selección. Vete con tiempo y casi pondría la mano en el fuego de que no serás capaz de salir de ella sin pecar.

WILLIAMSBURG: No podía dejar de mencionar una de las primeras tiendas vintage que visité al llegar al barrio y que hace unos años se puso muy de moda por la visita de Sarah Jessica Parker. En mi opinión, es una tienda con mucho gusto y que apuesta por una selección para gente que realmente admira el vintage. Mis piezas preferidas son los vestidos y las blusas, pero cuando he entrado con calma, también ha habido otras piezas que me han sorprendido para bien, así que no te cierres a nada y disfruta de la experiencia. Está en el número 4 de la calle Velarde.

EKEKO: Si tienes oportunidad de pasar por el número 6 de la calle Velarde, encontrarás esta tienda en la que reciclan, customizan, deconstruyen y arreglan sus prendas para darle una nueva vida. Puedes escoger esa camisa, vestido o pantalón que te gusta y pedirles que la ajusten a tu medida, que le quiten las mangas o que le hagan cualquier tipo de arreglo. Tienen piezas muy especiales y a muy buenos precios y además, son la mar de encantadores.

EL RINCÓN DE TÍA JO: Josefina se instaló en el que era el antiguo local de “Las Pulgas” (en el número 4) y le ha hecho un cambio tan grande que no parece el mismo espacio: mucho más luminoso y amplio (ahora puede verse desde el interior el precioso patio de vecinos que tienen y lo que era la antigua casa del portero), en esta tienda podréis encontrar desde segunda mano al vintage más delicado (incluso llegado de Japón) y también pequeños objetos y antigüedades que le dan un aspecto muy auténtico. Los precios, de lo mejor que hay en el barrio y además toda la ropa está perfectamente cuidada, lavada y planchada. Si entras, te sentirás como en las boutiques donde compraban nuestras madres y abuelas, con atención personalizada y sumamente amable.

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Uno de mis grandes descubrimientos está ubicado en la calle Hernán Cortés:

ARAMAYO VINTAGE: En el número 14 de esta calle encontraréis una tienda realmente maravillosa, no solo por su preciosa decoración – era una antigua frutería y han mantenido algún que otro guiño al antiguo local, como algunas luces – sino también por su gran selección de piezas a muy buenos precios (diría que de los mejores de todo el barrio). Os recomiendo que vayáis con tiempo, porque hay de todo y para todos los gustos. Si tuviese que quedarme con algo, me encantaron las prendas vaqueras, los bolsos y los complementos (los collares y pendientes no son todos vintage, pero merecen mucho la pena por su originalidad y precio). Los jerseys, tanto para hombre como para mujer, son también muy originales y lo mejor de todo, tienen una gran variedad de tallas.

Actualización: También podréis encontrar Aramayo Vintage en Corredera Alta de San Pablo nº 2 y fuera de las fronteras malasañeras, en Plaza de Herradores nº 8 (metro Opera).

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Y aunque ya no está en Malasaña, no puedo dejar de recomendárosla:

LA CIERVA VINTAGE:  Esta tienda estuvo durante un tiempo en la Calle Marqués de Santa Ana y sin duda ha sido mi preferida no solo para adquirir moda vintage, sino también decoración. En la actualidad se encuentran en Elche, pero hacen venta a través de sus redes sociales. Me costaría mucho decantarme por mis piezas preferidas porque aquí he comprado cosas para el hogar, ropa casual, conjuntos más de vestir, complementos, calzado, sombreros, etcétera. Si quieres comprar algo de lo que cuelgan en Facebook o Instagram, solo tienes que contactarles y ellos te dirán precio y medidas para que antes de comprarlo compruebes si encaja bien con tu talla. Recomendable 100% (debo confesar que la echo mucho de menos).

Y hasta aquí mi listado de tiendas preferidas para comprar ropa vintage en Malasaña. Ahora cuéntame tú, ¿cuál es tu favorita?

Así veo yo Malasaña: sus pros y sus contras

El próximo mes hará cinco años que me vine a vivir a Malasaña. Supe que me quedaría en este barrio tras haber visto varios pisos y sentarme a tomar una caña en una de las terrazas de la plaza de San Ildefonso (sí, por aquel entonces no solo había viviendas en alquiler, también tenían precios más o menos asequibles para un bolsillo modesto) . Hacía uno de esos días primaverales en los que no había demasiada gente por la calle, pero sí la suficiente como para saber que en esta zona de Madrid se respiraba vida.

Mis primeros paseos por el barrio me hicieron descubrir rincones, tiendas y un ambiente con mucha magia que fue el que provocó la creación de este blog. Admiraba el hecho de que en pleno centro de una gran ciudad se pudiese encontrar la mezcla perfecta entre lo tradicional y lo más actual, todo ello en unas callejuelas con encanto que te hacían vivir en un pueblecito a escasos pasos de la Gran Vía. Esto, para una persona que viene de una pequeña (gran) ciudad como A Coruña, era la combinación perfecta para enamorarse de Malasaña.

Por las mañanas de lunes a jueves, me encantaba salir a la calle con mi bolsa de la compra e ir a la frutería, a la zapatería, saludar al vecino que toma el café en una terracita todos los días a la misma hora, ver tiendas con ropa distinta a la que las grandes multinacionales nos tienen habituados o (días excepcionales) coger comida en algún restaurante que ofrecía sabores diferentes a los que había probado hasta entonces. Para mí, las mañanas eran el momento perfecto para vivir el barrio tal y como yo me enamoré de él. 

A pesar de que muchos vecinos de esos que han vivido en Malasaña generación tras generación me decían que el barrio de entonces (2012) ya se había modernizado y había perdido esa esencia de décadas pasadas, yo no podía negar que disfrutaba paseando y viendo que justo al lado de una ferretería abría una tienda vintage o una peluquería diferente a lo que yo estaba habituada.

Por las noches o fines de semana, era otro cantar; cuando eres vecino de un barrio en el que el ocio nocturno es una de las principales atracciones, te resignas a pensar que el ruido es un peaje que tienes que pagar, así que aunque a veces me resultaba de lo más molesto, no tendía a quejarme demasiado porque si no quieres ruido, mejor vete a vivir a la sierra o a una zona más residencial.

Pero como en todo amor, una vez pasada la fase de enamoramiento, llega la fase de darte de bruces con la realidad y asumir que no todo es bonito y perfecto y entonces es cuando llega eso de “en toda relación de pareja hay que aprender a ceder” y ahí comienza esa etapa en la que empiezas a poner peros a las situaciones que te molestan. Tal vez en esa me encuentro yo ahora, que aunque sigo queriendo a Malasaña, hay cosas de ella que creo que debería pararse a pensar y reflexionar.

Nunca me gustaron las terminologías que definen el barrio y se ponen de moda; primero le tocó el turno a lo “hipster” y ahora que ya está demodé, ha llegado la temida “gentrificación”. No diré que me he desenamorado de Malasaña, ni que quiera dejarla, pero sí que debemos de tener una charla seria:

Para que una ciudad tenga magia y conserve su esencia, es imprescindible cuidar aquellas cosas que son su seña de identidad, empezando por sus vecinos; es maravilloso que el turismo venga a visitar una ciudad, que se enamore de sus rincones y que quieran volver una y otra vez, pero en mi opinión eso no puede ser una prioridad: no se puede abusar del vecino subiéndole los precios del alquiler a cifras descabelladas que no se pueden permitir y que les obligan a dejar sus viviendas para convertirlas en apartamentos turísticos de pago por días. No se puede presionar a quien con mucho esfuerzo ha montado su propio negocio en un local del centro para que una cadena de comida rápida pague el doble al mes, porque señores, eso es pan para hoy, hambre para mañana. Si dejamos que un barrio pierda a sus vecinos para sustituirles por visitantes temporales, que beban cafés o tomen comida prefabricada, o que sus tiendas echen el cierre ahogados por las deudas, barrios como Malasaña dejarán de ser zonas con encanto dentro de una ciudad cosmopolita para convertirse en lo más parecido que hay a un centro comercial de las afueras de la ciudad, lo que provocará a la larga que pierda esa magia y esa esencia que hace que cada día reciba a cientos de visitantes.

Cuidar a los vecinos de un barrio como este no significa que no puedan abrir tiendas bonitas o restaurantes exóticos, pero cuando vives en un barrio como Malasaña (que no es lo mismo que pasar aquí unos días antes de volver a tu ciudad), necesitas arreglar los bajos de un vestido en una modista de confianza, poder decir en una tienda “anótalo en mi cuenta” cuando necesitas llevarte algo y se te ha olvidado la cartera en casa, sentarte a tomar un café y que el camarero ya sepa que lo tomas en vaso y con una tostada con aceite o tomarte una ración de bravas mientras tu vecino te cuenta que ayer se le atascó el fregadero y tuvo que llamar al fontanero de la calle de al lado y que menos mal que todavía estaba en su local porque si no se quedaba todo el fin de semana con la avería.

Cuando eres vecino, quieres sentirte en tu casa, conocer a la mayoría de las personas que te cruzas en la escalera, poder llamar a la puerta de al lado y pedirle un poco de sal porque se te ha acabado y estás preparando la comida o bajar a la calle y que te puedas sentar en la plaza a que te dé un poco el sol sin tener que esquivar cientos de latas de cerveza donde se supone que los vecinos más pequeños disponen de su espacio para jugar.

A los vecinos también nos gusta que abran lugares con encanto, especiales y únicos y que se entremezclen con los locales de toda la vida, esos que cuando paseas con alguien que ya peina canas te dice “mira, ahí es donde venía yo de joven a tomarme una caña después del trabajo”; lo tradicional y lo moderno pueden coexistir y convivir, haciendo de Malasaña ese barrio maravilloso del que yo me enamoré.

En estos cinco años en Madrid, que ya veis que no es demasiado tiempo, he notado un cambio grande en el barrio y mal que me pese, no ha sido para mejor, pero creo que todavía estamos a tiempo de cambiarlo. Ojalá podamos seguir viendo en las ventanas carteles de “se alquila” y gente que llegue para quedarse, que podamos seguir dando vida y forma a Malasaña, que no pierda su esencia y que cada día los negocios de los vecinos sigan abriendo sus verjas para continuar siendo un lugar de referencia cuando visitas la capital o cuando decides venir de otros barrios al centro para pasar una mañana o una tarde.

Creo que Malasaña se ha esforzado mucho a lo largo de las décadas – cada una de ellas con su encanto – para llegar a tener una identidad como la que tiene. Dejarse llevar a veces es una salida cómoda, atractiva y fácil, y podemos cargarnos todo lo que hemos conseguido de un plumazo. Dediquémosle tiempo, reflexionemos sobre lo que podemos hacer cada uno de nosotros de forma individual y de manera colectiva y tratemos de mantener lo que hace de Malasaña esta zona tan especial: su gente y sus negocios. No dejemos que pierda su brillo, sería una cagada monumental, no lo puedo expresar de otra manera. 

Mis propuestas para un día en Malasaña

Como os dije en el primer post del año, este 2017 quiero haceros muchas recomendaciones sobre mis lugares preferidos del barrio y hoy he decidido escribiros diez recomendaciones exprés de sitios para todos los gustos por si venís  a pasar un día a Malasaña. ¡Empezamos!

  1. VEGGIE ROOM: En la calle San Vicente Ferrer nº21 encontraréis esta tienda de alimentación vegana que en los últimos meses se ha convertido en mi preferida para ir a hacer la compra. En ella, además de un trato excelente, podréis encontrar productos veganos (cien por cien vegetales) y libres de explotación.
  2. 2DECOLOGICO: Ubicada en la calle Noviciado, se encuentra esta tienda ecológica que ofrece también la oportunidad de pertenecer a su grupo de consumo y en ella suelo ir a comprar la fruta y verdura de temporada, aunque tienen también otro tipo de alimentos de producción local y cosmética natural, además de una selección de libros de lo más interesantes (mis preferidos son los de recetas, pero los hay de temáticas muy variadas).
  3. TÉ VALLE GOURMET: En el nº46 de la calle San Bernardo encontraréis mi tienda preferida para comprar tés y cafés de todas las partes del mundo. Siempre que voy a ir a pasar unos días a Galicia, es una parada obligada para llevar regalos a mi familia. Además, organizan muchas actividades para los clientes y colaboran en iniciativas solidarias.
  4. CASA MACARENO: En la calle San Vicente Ferrer nº44 podréis encontrar este restaurante de cocina tradicional española que se ha convertido en mi preferido para ir con mis amigos cuando tengo visitas. La verdad es que echaba de menos un lugar de ambiente castizo en el que poder comer platos típicos de nuestro país en el barrio y este cumple al 100% las expectativas (eso sí, te recomiendo que llames para reservar antes de ir, ya que se ha convertido en uno de los lugares de referencia en Malasaña).
  5. VARSOVIA BAR & COCKTAIL: Si lo que os apetece es disfrutar de un concepto nuevo de taberna castiza donde tomar un vermú, unas tapitas o probar alguno de los deliciosos cócteles que tienen en la carta, no dejéis de pasar por la calle San Andrés nº33, frente al teatro Maravillas.
  6. Si venís a Malasaña, no podrán faltar las rutas de moda y aquí os dejo un listado de mis tiendas preferidas de moda independiente y de moda vintage, ¡seguro que no os vais a aburrir!
  7. ÄLVA FOR KIDS: Si vais a venir a pasar el día a Malasaña, puede que lo hagáis acompañad@s de vuestros hij@s, así que os recomiendo esta tienda si os apetece hacer alguna comprita para los más peques de la casa. Está ubicada en la Calle San Andrés nº17 y en ella no sólo encontraréis ropa llena de color y un estilo muy actual, sino también accesorios y juguetes educativos. Yo recurro a ella siempre que tengo que hacer un regalo porque de niñ@s no tengo ni idea y debo decir que siempre me han recomendado muy bien.
  8. EL MODERNO CONCEPT STORE: Otro lugar en el que resulta inevitable pararse a ver el escaparate, es esta tienda, perfecta para hacer(se) (auto)regalos: arte, artesanía, complementos, decoración, diseño, gourmet, hogar, libros, lifestyle, menaje, niños, objetos, pósters o souvenirs son algunas de las cosas que podréis encontrar dentro en un espacio amplio y precioso ubicado en la corredera baja de San Pablo nº19.
  9. CERVANTES Y COMPAÑÍA: Elegir una librería del barrio es tarea complicada, porque la verdad es que son todas maravillosas, pero en esta ocasión me decanto por esta de la calle Pez nº27 porque últimamente es la que más frecuento para encontrar novelas gráficas. Además, suelen hacer muchos eventos y presentaciones de libros para los clientes y tienen una gran selección de diferentes géneros en la que casi seguro que encontraréis algo que os guste. Id con calma y tomaos todo el tiempo del mundo, porque en mi opinión es uno de los locales más acogedores de toda Malasaña.
  10.  SZMIT: Mucha gente que viene a pasar un día a Malasaña quiere hacerse un cambio de look y aunque en esta peluquería siempre hay que pedir cita previa, os la recomiendo al 100%. Está ubicada en la calle Marqués de Santa Ana nº12 y lo que más me gusta de ella es que siempre buscan un peinado que no requiera que estés yendo a retocarte día sí, día también. Como bien sabréis, las peluquerías del barrio suelen ser bastante caras, pero en este caso os diré que los precios son muy buenos y además son excelentes profesionales.

Y aunque podría seguir recomendando lugares a los que ir – se me quedan muchos en el tintero – tengo pensado hacer otras listas más orientadas a temas en particular. Si venís a Malasaña 24 horas, yo creo que esta es una buena elección para que podáis disfrutar de todos los locales, así que espero que os guste y que si vais a alguno de ellos, me comentéis qué os ha parecido.

Descubriendo Barbers Crew, una barbería old school en Malasaña

Barbers Crew, Malasaña
Barbers Crew, Malasaña

BARBERS CREW, UNA BARBERÍA OLD SCHOOL EN MALASAÑA

Calle Tesoro nº8, 28004 – Malasaña

WEBSITE: www.barberscrew.com

CONTACTO: 672.33.79.03 // info@barberscrew.com

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Barbers Crew, Malasaña
Barbers Crew, Malasaña

Pasear por el barrio y visitar sitios nuevos es una de las cosas que más me gusta y precisamente en una de mis caminatas, descubrí la semana pasada una barbería Old School que acaba de abrir: Barbers Crew. Lo primero que llamó mi atención es el local en sí, diáfano, con viga  vista de madera y una decoración sencilla que lo hace totalmente acogedor, así que no pude evitar entrar y conocer a Jaume y Juanjo, sus propietarios.

Barbers Crew, Malasaña
Barbers Crew, Malasaña

Jaume Martí nació en Valencia y tras varios años en los que pasó por diferentes oficios que no le proporcionaban la satisfacción profesional que perseguía, decidió hacer de su hobbie preferido – perfilar, recortar y definir cualquier barba que le rodeaba – una profesión y apuntarse a un curso de peluquería para caballeros.

Y así fue como comenzó todo; han pasado ya muchos años desde sus primeras primeras barbas, perillas y patillas, y poco a poco la barbería comenzó a llenar su vida por completo.

Y una tarde de verano, en medio de una peluda conversación, apareció Juanjo Blasco, barbudo desde bien joven y socio en la actualidad de Barbers Crew. Su visión es también muy importante, ya que aporta el punto de vista del cliente y es el encargado de la gestión y la coordinación en general.

Barbers Crew, Malasaña
Barbers Crew, Malasaña

En realidad forman un tándem perfecto: Jaume pone todo su conocimiento y experiencia y Juanjo vela porque la estancia de sus clientes sea única: Quien acude a una barbería de este estilo, lo hace para cuidarse, relajarse y dedicarse un tiempo a sí mismo, y eso es algo que ellos han tenido claro desde que abrieron sus puertas a principios del mes de junio.

Disponen de diferentes servicios que podéis consultar aquí y además cuentan con productos de marca propia como son los aceites para mantener la barba cuidada en tu propia casa. En su página web puedes contactar con ellos para resolver cualquier tipo de duda e incluso para hacer la reserva de tu cita online.

Así que hombres barbudos y peludos de Madrid, os recomiendo que vayáis a hacerles una visita y descubráis la experiencia Barbers Crew. Si yo tuviese barba, no lo dudaría ni un segundo… ¡Larga vida a negocios bonitos en Malasaña como el de Jaume y Juanjo!

¡Bienvenidos al barrio! 🙂

Diez lugares de Malasaña y alrededores que no debes perderte

Me encanta hacer listas de cosas, me ayuda a organizarme y cuando visito una ciudad de primeras, siempre tiendo a leer artículos de este estilo para visitar algunos imprescindibles que la gente normal – como tú o como yo – tiende a recomendar. He comprobado que me suelen gustar más los listados que recomiendan en blogs o similares que los que hacen en periódicos y medios, que suelen estar muy influenciados por publicidad y patrocinios. 

Hacía mucho tiempo que no escribía un post de este estilo y hoy os dejo algunos lugares de los que nunca os he hablado que creo que os pueden gustar si nunca habéis visitado el barrio o sus alrededores. Como siempre, estaré encantada de que vosotros me recomendéis otros tantos… ¡Empezamos!

UNA LIBRERÍA

Fotografía: Cervantes y Compañía, Calle Pez (Malasaña)
Fotografía: Cervantes y Compañía, Calle Pez (Malasaña)

Me encanta visitar librerías, esa es la verdad. Ya os he recomendado unas cuantas del barrio en otros posts, como Arrebato, Tipos Infames o Panta Rhei y hoy le toca el turno a Cervantes y Compañía, en la Calle Pez nº27, que ellos mismos definen como un punto de encuentro con la cultura. De ella destacaría la gran calidad en la selección de libros, su excelente atención y los eventos que organizan, además de que es la mar de bonita y relajante. Si estás buscando algún libro que te resulte complicado conseguir, estoy segura de que ellos tratarán de que lo tengas en tus manos en el menor tiempo posible. Una visita imprescindible en Malasaña para los amantes de la lectura.

UN RESTAURANTE

Fotografía: Casa Hortensia
Fotografía: Casa Hortensia

Soy gallega, y como ya os he explicado en muchas ocasiones, soy más de comida de cuchara que de restaurantes con menú degustación de los que salgo con más hambre del que he entrado. Si tú eres de los míos, entonces te encantará Casa Hortensia, en la Calle Farmacia nº2. Para acceder a él tienes que entrar en el portal de una casa y subir en ascensor. Puedes escoger entre comer en el restaurante o en su “taberna”, que es más de raciones y picoteo. Yo me quedo con esta segunda opción, pero cualquiera de ellas merece la pena y de allí no podréis salir sin probar sus fabes, su queso y sus croquetas (las de cebolla están realmente deliciosas, aunque puedes pedir una ración variada). La relación calidad – precio es muy buena y la atención rápida y muy del norte… ¡No se puede pedir más!

UN CAFÉ

Fotografía: Cafeteando
Fotografía: Cafeteando

Soy muy exquisita para los cafés, tengo que reconocerlo y sin duda los de Cafeteando son de los mejores que he probado en la capital. Están en la Plaza de Olavide nº10 y además de café, podréis encontrar una gran selección de tés y accesorios. Yo les conocí en Malasaña Market y debo reconocer que me encantó ver la dedicación y el mimo con el que atendían a la gente y preparaban los cafés. Si pasas por la zona, no dejes de visitarles, estoy segura de que te encantarán.

UNA TIENDA GASTRO

Fotografía: La Carbonera. Bar de Quesos
Fotografía: La Carbonera. Bar de Quesos

Adoro el queso. Creo que si solo me dejasen tomar un único alimento el resto de mi vida, sería queso y si me dejasen elegir un lugar donde comprarlo, me decantaría por La Carbonera. Bar de Quesos. A ellos también les conocí de manera personal en un market de Malasaña, pero siempre que pasaba por delante de su tienda – bar, no podía evitar detenerme en su escaparate. Os llamará la atención por las dimensiones de sus quesos y porque ya antes de probarlos, sabes que van a saber deliciosos. Puedes acompañarlos con un vino – mi alternativa preferida – o con champagne, que es otra de las propuestas que ellos te ofrecen. Una gran selección nacional e internacional de quesos que yo de tí no me perdería. Avisados estáis.

UN LUGAR PARA TATUARSE

Fotografía: F.A.Q.
Fotografía: F.A.Q.

No es que yo sea una experta en la materia, pero F.A.Q. me parece la elección perfecta para tatuarte. De ellos no he encontrado ninguna red social activa, pero podéis ir directamente a su tienda y preguntar. Se encuentran en la Calle Luna nº13 y además de hacer un trabajo excelente, son económicos y no tendrás una lista de espera interminable para tatuarte. Si vas, me encantará ver lo que te has hecho… ¡Yo soy una indecisa!

UNA TIENDA DE ROPA

Fotografía: Lurdes Bergada
Fotografía: Lurdes Bergada

Pocas tiendas consiguen hoy en día que me pare frente a su escaparate y desee comprarme todo lo que lucen sus maniquíes, pero Lurdes Bergada, que está en la Calle Fuencarral nº70 tiene un estilo tan personal, que no puedo evitar desear comprarme algo siempre que paso por delante; sabéis que aunque muchos así me han “etiquetado”, yo no soy bloguera de moda, pero yo definiría sus prendas como casuales, básicas, pero con unos cortes muy especiales que la hacen única. Es esa clase de marca que cuando se la ves a alguien por la calle, sabes que va vestida de ella, y tranquilos, que también hay colección para chicos (by Syngman Cucala). ¡Recomendadísima!

UNA VISITA OBLIGADA

Fotografía: Museo del Romanticismo
Fotografía: Museo del Romanticismo

Aquí no voy a ser muy original, ya que casi todas las listas de este estilo lo recomiendan, pero de verdad, merece mucho la pena. En la Calle San Mateo nº13 podréis encontrar El Museo del Romanticismo, que conserva una importante colección de objetos históricos y artísticos, centrada en la vida cotidiana y las costumbres del siglo XIX, con especial atención a la corriente estética del Romanticismo. Si vais, no podéis dejar de visitar su Café del Jardín, que os teletransportará a épocas pasadas. A él podéis acceder sin necesidad de visitar el museo, pero qué queréis que os diga: Si venís varios días a Madrid, creo que os merecerá la pena el pack completo.

UNA TIENDA QUE ME GUSTA

Fotografía: La Intrusa
Fotografía: La Intrusa

Me cuesta mucho elegir tiendas de Malasaña que me gusten para poner en un listado, porque realmente podría ser interminable, pero hoy me he decantado por La Intrusa, en la Calle Corredera Alta de San Pablo nº33, porque ahora que se acerca la (maldita) Navidad, es el lugar ideal para encontrar el regalo perfecto, y lo mejor de todo es que encontrarás muchas cosas bonitas que se ajustarán a todo tipo de bolsillos. Yo tengo debilidad por sus vestidos, pero podrás encontrar también accesorios, complementos, decoración y una zona de exposiciones destinado al arte. Para mí es el lugar perfecto para darte un capricho de vez en cuando, que a veces también nos lo merecemos…

UN RINCÓN QUE ME GUSTA

Fotografía: Espíritu 23
Fotografía: Espíritu 23

Posiblemente nadie me haya visto hacerlo porque solo lo hago cuando está vacío – que suele ser a mediodía – y aunque os pueda sonar un poco friki, qué queréis que os diga, a mí es una de las cosas que más me gustan y me relajan de Malasaña. Espíritu 23 es un coworking del barrio – Calle Espíritu Santo nº23 – y tiene una zona con sofás antes de la entrada en la que me encanta sentarme de vez en cuando y ver pasar a la gente o leer un rato, sin más. Hay quien dice que en Madrid no se puede salir a la calle sin gastar un duro, y lamentablemente es casi cierto al 100%, pero aquí yo he encontrado un plan gratuito que me hace sentir bien. Malasaña es el barrio que nunca duerme y a veces salir a sus calles es relamente agotador. Este pequeño rincón es mi lugar secreto – ahora ya no tanto – en el que relajarme y desconectar de todo. Espero que tras este post no haya overbooking 😛

NO PUEDES IRTE DE MADRID SIN PROBAR… (CERRADO)

El chino subterráneo de la Plaza de España. Os tendréis que meter en el parking para descubrir un sitio que, aunque a primera vista os va a atraer entre cero y nada, os aseguro que no os va a dejar indiferentes. Es posiblemente uno de los restaurantes chinos más deliciosos que he probado, con recetas muy distintas a las que vas a encontrar en otros asiáticos… ¡Incluso la salsa de soja tiene un toque diferente! Tallarines, arroces, sopas de lo más peculiares que también puedes pedir que te preparen para llevar y tomártelo en el parque o en tu casa – esta es la opción que a mí más me gusta porque el local es muy pequeñito, siempre está abarrotado de gente y las mesas están tremendamente juntas. A veces las apariencias engañan y este restaurante es un claro ejemplo de ello. Haced una prueba: Preguntad a alguien que lleve muchos años viviendo en la capital qué opina sobre él y veréis como no encontráis ni una sola crítica negativa. (Tampoco de ellos he encontrado ninguna red social activa, pero en San Google hay muchas reseñas, por si no os fiáis de mí…)

Y hasta aquí mi lista del día de hoy. Espero que os guste y que si vais a alguno de los lugares que os recomiendo, me comentéis qué os ha parecido… ¡Feliz semana, querid@s! 

Descubriendo Nicolás Herrero, peluquería canina en Malasaña

Nicolás Herrero, Peluquería Canina
Nicolás Herrero, Peluquería Canina

WEBSITE: nicolasherrero.com

FACEBOOK: Nicolas Herrero. Peluquería canina

FACEBOOK:  Israel Escribano. Fotografía canina

INSTAGRAM:  NICOLASGROOMING

INSTAGRAM:  ISRAEL_ESCRIBANO_FOTO_CANINA

Dirección: Calle Marqués de Santa Ana Nº 30, 28004 – Malasaña, Madrid 

Horario: De martes a viernes de 11:00 a 20:00 horas y sábados de 11:00 a 15:00 horas

Nicolás Herrero, Peluquería Canina con Queco
Nicolás Herrero, Peluquería Canina con Queco

Como ya sabéis todos los que me leéis de manera habitual, tengo un perrito que se llama Queco – aquí os cuento un poquito de su historia – y por una serie de problemas que tiene en la piel, necesita unos cuidados más especiales, así que para mí contar con alguien de confianza es muy importante. Conocí a Nicolás Herrero hace unos meses y desde entonces su peluquería canina es la única que pisa: Profesionalidad y excelente trato definen su trabajo a la perfección y por eso hoy os quería presentar a Nicolás y a Israel Escribano, que es el responsable del desarrollo de la imagen y gestión de redes sociales (todas las fotografías que ilustran este post son de él, no me digáis que no son maravillosas…). Para mí ambos forman el tándem perfecto, así que si tienes una mascota, te recomiendo sus servicios al 100%.

¿QUIÉN ES NICOLÁS HERRERO?

Nicolás Herrero – Peluquería Canina nace como el proyecto y marca personal del propio Nicolás, amante de los animales desde su infancia. En el año 2004, con 14 años empieza a formarse en peluquería canina con Anna Gómez Ferrán, en Barcelona. Al mismo tiempo se inicia en la cría y exposiciones caninas de belleza con la raza shih tzu, en cuyo arreglo y mantenimiento se especializa con Gwendy Penabad (Argentina). Desde sus comienzos trabaja en su propio espacio en Pozoblanco (Córdoba) hasta que en 2007 se traslada a Albacete para trabajar con Juan Martínez García, donde continuaría su formación. Tras este periodo continua al frente de su peluquería y lo combina con trabajo como freelance en varias peluquerías caninas de la capital. El 1 de Julio de 2015, tras 12 años de experiencia y formación continuada asume la dirección y gerencia de su propio salón de peluquería canina en el barrio madrileño de Malasaña – antiguo Oh my Can! – para poder seguir desarrollándose en su pasión por la

belleza animal.

¿QUÉ SERVICIOS PUEDES ENCONTRAR?

En su salón ofrecen cortes morfológicos – de raza – en los que se trabaja a partir del estándar racial y el arreglo típico de la raza y cortes para compañía, en los que con independencia de la raza del ejemplar se da rienda suelta a la creatividad, para encontrar el corte más estético y cómodo para el propietario y su mascota.

En ambos casos, el manto se trabaja a través de las técnicas más adecuadas para cada ejemplar, en función de su tipo de pelo y condición:

  • Cortes a tijera
  • Cortes mixtos (Máquina/tijera)
  • Stripping
  • Mantenimiento de pelo largo
  • Deslanado de doble capa
  • Baños de pelo corto
  • Bañoterapias y SPA
  • Mantenimiento y preparación para perros de exposición

Además, podrás encontrar una pequeña sección de tienda, con productos de alimentación natural, dermocosmética y complementos.

Tan importante como las técnicas nos parece el proceso, trabajamos cada ejemplar de forma individual y estudiamos su arreglo para obtener el 100% de sus posibilidades. Los acabados y las formas son esenciales para nosotros.

La salud de la piel del perro es imprescindible para una buena apariencia, no trabajamos técnicas invasivas ni perjudiciales para el manto o la salud de la piel, no creemos en la peluquería tradicional del esquilado, tratamos de hacer la convivencia con la mascota más cómoda e higiénica, buscamos la belleza a través de mantos limpios y cuidados, con un corte cómodo y estético, por eso ofrecemos tarifas planas en baños y mantenimientos semanales , quincenales o mensuales hechos a medida para cada ejemplar, consiguiendo así tener un perro impecable todo el año.

Trabajamos afecciones de la piel con bañoterapias y dermocosmética, con ozonoterapia en nuestro SPA y asesoramos a nuestros clientes para tener un perro sano y feliz.

Tratamos a nuestros clientes como si fuesen nuestros propios perros, por eso en nuestra tienda sólo vendemos productos que nuestros perros consumen, desde la alimentación hasta la cosmética pasando por todo el utillaje necesario para nuestra convivencia con ellos, la funcionalidad y la belleza siempre son nuestra meta.

”La caja” es nuestro punto de encuentro, se trata de un escaparate a la calle en el que trabajamos los acabados de nuestros cortes, simplemente se puede pasar por nuestra dirección y mirar. 

¡Os esperamos! 

Sobre pasear a los perros sin correa en Malasaña

Hace más de un año y medio adopté a un perrito que se llama Queco. Llegó a mi casa con muchos problemas de salud, no sólo físicos, sino también psicológicos: No tenía pelo y muchas costras y heridas en la zona de la cabeza y algunas partes del resto del cuerpo debido a una leishmaniosis no tratada, un peso mucho inferior al que correspondía por su tamaño y sin orejas ni rabo – además de un corte en la zona del cuello, imaginamos que para quitarle el chip. Este tipo de brutalidades se les hacen con frecuencia a los perros que se utilizan como sparring o para calentamiento de peleas entre perros más grandes. A ciencia cierta no sabría deciros qué tipo de vida ha llevado hasta ahora el pequeño Queco, sólo sé que tiene una serie de traumas que con amor y mucho cariño poco a poco van desapareciendo, como por ejemplo la ansiedad por separación, los llantos o el miedo atroz y el bloqueo cada vez que un perro grande se acerca a él. Todo es cuestión de tiempo y, aunque cada vez está mejor, experiencias como éstas, son inevitables que marquen el resto de su vida.

Queco durante una de sus curas en la Clínica Arco Iris
Queco durante una de sus curas en la Clínica Arco Iris

Como podéis comprobar por las imágenes, Queco ha sufrido mucho hasta llegar a ser el perrito que es hoy, con una vida feliz y sobre todo tranquila, pero ha sido un camino muy largo en el que yo he necesitado mucha ayuda, como adiestradores y cuidados especiales en los que a día de hoy seguimos trabajando. Con esta introducción sólo os quiero poner en antecedentes de cómo es Queco antes de hablaros del tema que ahora nos ocupa, porque quizás así logréis entender mejor mi posición. 

Queco a día de hoy
Queco a día de hoy

La semana pasada, paseando por la Calle Espíritu Santo a primera hora de la tarde, un perro grande y SIN CORREA le atacó. La cosa, a pesar de lo aparatoso que resultó todo, quedó en un susto y en una pequeña herida en el hocico, pero soy consciente de que podría haber sido mucho más grave porque la dueña tardó un tiempo en poder controlar a su perro, al que tuvo que tirar en medio de la carretera – frente a un camión que se vio obligado a frenar de golpe – y tumbarse encima de él. Queco pasó el resto de la tarde nervioso y detrás del sofá, algo que no tenía porqué haber sucedido si, CUMPLIENDO LA LEY, su dueña lo hubiese llevado con correa.

Por la noche, cuando volví a pasear a mi perro por la Calle Pez, otro perro grande y SIN CORREA, acompañado de dos adultos que no estaban en condiciones excesivamente óptimas – ustedes ya me entienden – vino hacia Queco y me ví en la obligación de sujetarle en brazos porque comenzó a temblar. En esa conversación escuché de todo: “Tranquila, que es muy bueno”, “Los perros también necesitan libertad” y otras tantas que no mencionaré porque no vienen al caso.

Soy la primera en afirmar que EN NINGÚN CASO un conflicto entre perros es problema de ellos, sino de los dueños. Los perros son animales y aunque creamos conocerles al 100%, nunca sabemos cómo pueden reaccionar ante determinadas situaciones. 

En este barrio mucha gente con mascotas – entre ellos perros que se consideran potencialmente peligrosos – campan a sus anchas por calles y parques, haciendo que seamos los viandantes o los que llevamos a nuestras mascotas con correa – CUMPLIENDO LO QUE ESTABLECE LA LEY, NI MÁS NI MENOS – los que nos veamos en la obligación de estar pendientes de lo que pueda pasar. Comprendo que no tenemos demasiadas zonas ni parques para poder soltarles  que corran y jueguen entre ellos, pero la ley, le pese a quien le pese, está para cumplirla y quizás a esa gente no le vendría nada mal entrar de cuando en vez en la magnífica web de Sr Perro e informarse de cosas como éstas.

¿La solución? Yo lo tengo claro: DENUNCIAR CASOS ASÍ. Me niego en rotundo a que mi perro vuelva a verse en una situación de indefensión y yo de total y absoluta impotencia. Quizás, una vez sancionad@s, l@s dueñ@s poco respetuosos se piensen dos veces dejar a su mascota suelta que, además es también un peligro para ell@s en una zona de Madrid como Malasaña, con aceras muy estrechas y tráfico. 

Antes de soltar a tu perr@, piénsatelo dos veces: Empatiza con la gente a la que no le gusta que se le acerquen animales, piensa en qué pasaría si tu mascota sale a la carretera y en ese momento pasa un vehículo o un motorista, piensa que hay muchos perritos como Queco, que situaciones como esas le hacen revivir momentos duros y si todo eso no te parece suficiente, piensa que las multas en la Comunidad de Madrid por este tipo de cosas, pueden alcanzar los 300 €. 

Mi top ten de cosas que me motivan en Malasaña (y otras no tanto)

Malasaña. Fotografía: www.cuandosonries.com
Malasaña. Fotografía: http://www.cuandosonries.com

Hace un tiempo os conté que quería escribir un post hablando de las cosas que me motivan – y otras no tanto – de Malasaña. Como bien sabéis los que me seguís habitualmente, este año he sufrido un “ligero” desenamoramiento temporal del barrio, y es que a veces hacer prácticamente el 100% de tu vida, tanto personal como laboral en sus calles, puede llegar a saturarte hasta el extremo. He querido dejar este post para ahora, que en mi cabeza ya está rondando el volver a mudarme al centro, porque no quería escribir algo demasiado pesimista; yo adoro este barrio, con sus pros y sus contras, y siempre lo comparo a una pareja de mucho tiempo, que hay días que te despiertas realmente enamorada de ella y otros en cambio, necesitas perderla de vista. Bueno, así soy yo con las parejas, quizás ustedes gocen de algo más de paciencia… Así que aquí van las diez cosas que me motivan de Malasaña, con sus pros y sus contras… ¡Empezamos! 

Malasaña. Fotografía: www.cuandosonries.com
Malasaña. Fotografía: http://www.cuandosonries.com

1. MALASAÑA DA VIDA… Y OTRAS VECES TE RESTA CALIDAD DE VIDA

Yo soy de una ciudad de provincias, preciosa y pequeñita, donde no estamos habituados a ver vida por las calles las 24 horas del día; en mi ciudad los domingos son para estar en casa – aunque eso está cambiando poco a poco – y por eso cuando puse por primera vez un pie en Malasaña, supe que tenía que vivir aquí por lo menos unos cuantos años: Calles llenas de gente, oferta gastronómica con terracitas incluso en los meses más fríos, pequeños comercios, actividades a pie de calle, ocio de lunes a domingo… ¡Así da gusto! Pero querid@s, el problema de toda esta actividad frenética que no para llega cuando vives en una de las calles más transitadas del barrio y cae la noche… Silencio, bendito silencio… ¡No sabes lo que se te puede llegar a echar de menos! Y es que si el ruido de la gente, los gritos de exaltación de la amistad y las canciones típicas de las salidas nocturnas no te permiten dormir, a la mañana siguiente te resultará harto difícil disfrutar de todo lo mencionado en las primeras líneas. Os lo digo por experiencia. Si venís a vivir al barrio, buscad una calle poco transitada, seréis mucho más felices. 

Malasaña. Fotografía: www.cuandosonries.com
Malasaña. Fotografía: http://www.cuandosonries.com

2. MALASAÑA ES UN PUEBLO EN MEDIO DE UNA GRAN CIUDAD, CON SUS PROS Y SUS CONTRAS

Vivir en Malasaña te producirá una sensación muy extraña: Te parecerá que vives en una pequeña ciudad en la que dispones de todo, pero en apenas unos pasos, estarás en Fuencarral y Gran Vía, dos de las calles comerciales más conocidas de la capital. Me encanta la sensación de poder salir con tu carrito de la compra e ir a buscar cada producto a un negocio diferente: La carnicería, la pollería, la frutería, la pescadería, una paradita técnica para tomar el cafelito… Pero como en todo pueblo, deberás ser fiel a cada uno de los negocios o si no comenzarán las malas caras…. ¡Qué le voy a hacer si no puedo seguir pagando un mango a 4 €! Tendré que cambiar de frutería, lo siento… ¿Quieres que me arrodille? Porque esto es así, hay negocios que cuando creen tener el monopolio o saben que venden el mejor producto del barrio, en lugar de parecerte que estás en un pueblo, creerás estar en pleno centro de Nueva York. 

Malasaña. Fotografía: www.cuandosonries.com
Malasaña. Fotografía: http://www.cuandosonries.com

3. MALASAÑA RESPIRA, A VECES A PASOS AGIGANTADOS (Y ACELERADOS)

Siempre que hablo con gente que venimos de ciudades más pequeñas, coincidimos en decir que una de las cosas que más nos estresa de Madrid es el metro; yo no sé qué les pasa a los madrileños, pero sea lunes a las ocho de la mañana y tengan que ir a trabajar o sábado a las cinco de la tarde y vayan a dar un paseo en barca al Retiro, SIEMPRE, SIEMPRE, parece que tienen prisa. Y cuando llevas años viviendo en Madrid, te conviertes en uno de ellos y haces exactamente lo mismo: Correr de una línea a otra como si no hubiera un mañana es el pan nuestro de cada día, es imposible no caer en ello. Bueno, pues eso podemos trasladarlo a muchos ámbitos, y en Malasaña este tipo de cosas suceden por ejemplo con los negocios: Si no te das prisa en ir a visitarlos, puede que cuando vayas, hayan cerrado y en su lugar te encuentres un Carrefour Express. Inspirar, espirar, inspirar, espirar… 

Malasaña. Fotografía: www.cuandosonries.com
Malasaña. Fotografía: http://www.cuandosonries.com

4. MALASAÑA ES TENDENCIA, LLEGANDO A VECES AL EXTREMO DE LA SATURACIÓN Y LA RIDICULEZ

“Malasaña está lleno de modernos”… ¿Cuántas veces lo habéis escuchado? Y sí, es cierto, no cabe duda de que por lo general, los vecinos de este barrio son muy coquetos y se preocupan por la estética – sí, sí, incluso el que parece recién levantado, que no os engañen. Mentiría si os digo que yo no me dejo influir por lo que lleva la gente puesto o lo que veo en los escaparates y es que, tratando siempre de ser fiel a mi estilo, me influyen las tendencias como a (casi) todo hijo de vecino. Quien diga que no, miente. Pero os diré una cosa – que seguramente no le sorprenderá a los que viven aquí – he llegado a ver cosas que rayan la estupidez: Mes de diciembre, 22 horas, menos 2 grados, un tipo en bermudas, calcetines blancos hasta la rodilla y chanclas de ducha… Querido, tú no creas tendencia, tú tienes un problema… Y como éste, mil ejemplos. Algunos deberían aprender que a veces los límites no están para saltárselos, especialmente cuando dejas de ir vestido para ir disfrazado.

Malasaña. Fotografía: www.cuandosonries.com
Malasaña. Fotografía: http://www.cuandosonries.com

5. LOS NEGOCIOS EN MALASAÑA SON ORIGINALES Y ESPECIALES, PERO CUANDO ALGO GUSTA… ¡TODOS A UNA! 

Cuando en medio de una ciudad encuentras un local decorado con muebles vintage, te paras a mirarlo – e incluso a tomar algo – porque te resulta curioso; cuando una pastelería vende pasteles o magdalenas llenos de color y rellenos deliciosos, no te importa rascarte un poco más el bolsillo y probarlo; cuando una tienda vende ropa estampada de esa que se ponía tu madre cuando era joven, entras e incluso te atreves a llevarte alguna prenda que te ayude a verte diferente al resto. Pero… ¿Y si tu calle se llenase de bares decorados con muebles que te recuerdan a la casita del pueblo de tu abuela, de negocios que te clavan por una porción de tarta lo mismo que pagarías en el supermercado por todos los productos y te la pudieses hacer tú en casa o de tiendas que traen hawaianas como churros? En Malasaña sobran sitios hipercuquis y faltan sitios que te pongan una caña con un pincho de tortilla y cacahuetes… ¡Tapas de toda la vida, señores! ¡Eso es lo que queremos! 

¡Y ojo! A mí me encantan ese tipo de negocios, los frecuento muchos días, pero me parece surrealista que sea más sencillo encontrar combos de sushi que un pepito de ternera… ¡Y no saben cuánto lo echo de menos! 

Malasaña. Fotografía: www.cuandosonries.com
Malasaña. Fotografía: http://www.cuandosonries.com

6. EN MALASAÑA TODO ESTÁ PERMITIDO… ¿ESO ES SIEMPRE BUENO?

A mí personalmente no me importa que la gente beba en la Plaza Dos de Mayo una lata de cerveza al caer la noche, de hecho reconozco que alguna vez lo he hecho y que se está la mar de bien – a veces incluso mejor que sentada en una terraza; tampoco me molesta – es más, me encanta – que la gente cuando redecora su casa baje los muebles a la calle para tratar que alguien le de una segunda vida. Son cosas que pasan en Malasaña de manera habitual y no le vería ningún pero si no fuese porque en ocasiones, la gente es muy guarra: Si bebes en la Plaza, no dejes la lata tirada en el suelo al marcharte y mucho menos mees contra la fachada de un edificio; si te quieres deshacer de muebles que están destrozados o colchones que tienen más manchas que un dálmata, avisa a los servicios de recogida: NADIE los va a reutilizar porque dan asco. 

No sé cuál es la solución a este tipo de problemas, pero de verdad os digo que a veces despertarse en este barrio y bajar a pasear a tu perrito tan tranquilamente de buena mañana es peor que una ginkana. Lo que se llega a ver por las calles a las nueve de la mañana de un sábado sólo los sabemos los que somos vecinos de este barrio, que vamos saltando obstáculos pasito tras pasito… No sé si las multas son la mejor medida, pero desde luego está claro que falta mucho civismo por parte de algunos y, lamentablemente, nos afecta a tod@s. 

Malasaña. Fotografía: www.cuandosonries.com
Malasaña. Fotografía: http://www.cuandosonries.com

7. HACER VIDA EN EL BARRIO ES MARAVILLOSO, PERO RECUERDA… ¡HAY VIDA MÁS ALLÁ DE SUS FRONTERAS!

Vale que Malasaña tiene (casi) de todo y es muy divertido, pero os recuerdo que cerca tenemos otros tantos barrios madrileños maravillosos que os ayudarán a desconectar y a ver la vida desde un prisma distinto (y muy necesario). Vivir, trabajar y disfrutar del ocio y del tiempo libre en el barrio, puede llegar a saturar, así que ya sabes, organiza tu agenda semanal y propónte descubrir otros rincones de la capital que te ayudarán, no sólo a desconectar, sino también a abrir tu mente. 

Malasaña. Fotografía: www.cuandosonries.com
Malasaña. Fotografía: http://www.cuandosonries.com

8. SI VIENES A DISFRUTAR DE MALASAÑA, SIEMPRE SERÁS BIENVENIDO, PERO ESO SÍ… ¡RESPETA!

Quienes vivimos en Malasaña está claro que estamos habituados – y en el fondo nos encanta – tener gente alrededor, si no nos iríamos a vivir a otro barrio más tranquilo y listo. Lo que nos gusta es salir a la calle y escuchar risas, bullicio, ver movimiento, en definitiva. Pero eso sí, también nos gusta el silencio – sobre todo cuando al día siguiente te tienes que levantar temprano para ir a trabajar – así que aunque entendemos que vivimos en una zona que no descansa durante las 24 horas del día, agradecemos una infinidad que la gente respete el descanso y la limpieza. Un favor sencillo, ¿Verdad?

Malasaña. Fotografía: www.cuandosonries.com
Malasaña. Fotografía: http://www.cuandosonries.com

9. MALASAÑA ES COMO LAS RELACIONES, A VECES QUERRÁS NO SEPARARTE NUNCA DE ELLA Y OTRAS EN CAMBIO DESEAS PERDERLA DE VISTA

¿Nunca habéis tenido una relación de la que estáis profundamente enamorad@s, pero que hay momentos – cuando se va de viaje o sale con sus amig@s – que os sentís tremendamente a gusto sol@s en casa? Pues eso es precisamente lo que nos pasa con Malasaña a los que somos vecinos del barrio. A mi personalmente me encanta la vida aquí, pero cuando he comprado un billete para irme el fin de semana a mi ciudad, desde el lunes estoy deseando que sea viernes y pasar unos días en un lugar tranquilo, en el que poder recorrer las calles caminando sin hacer uso del metro, bajar con 20 € y que te lleguen para ir a cenar y tomar unos vinos, cruzarte con gente que conoces de toda la vida… Pero de pronto, el domingo cuando coges el tren de vuelta a Madrid, tienes la sensación agradable de volver a ver ese “barrio-novi@” y hasta llega a importarte tres rábanos que una hamburguesa pueda llegar a costarte 12 €… ¡Ya puedes volver a abrazarla! Eso es amor, querid@s, amor del bueno…

Malasaña. Fotografía: www.cuandosonries.com
Malasaña. Fotografía: http://www.cuandosonries.com

10. MALASAÑA ES EL MEJOR BARRIO DE MADRID… ¡Y QUE ASÍ SIGA SIENDO! 

A mí sinceramente me da igual que la gente diga que este barrio fue mejor en épocas pasadas, que ha perdido su esencia y que ahora sólo hay hipsters, cupcakes y cervezas artesanales. Yo lo he conocido hace algo más de tres años y he de decir que estoy casi segura de que con el tiempo – quizás cuando pasen unas cuantas décadas – y volvamos aquí con el pelo canoso y un bastón en la mano, diremos que vivir en Malasaña fue una de las mejores experiencias de nuestra vida. Para mí es el mejor barrio de Madrid, me da vida – aunque a veces me la quite – y sí, me estoy reenamorando poco a poco de él, porque como las relaciones largas, nosotros dos también hemos tenido nuestros baches y crisis. Pero yo amo Malasaña, no lo puedo evitar…