MALASAÑA: MI VISIÓN MÁS HONESTA

Llegué a Malasaña en el año 2012, un momento en el que ya lo más nostálgicos de décadas pasadas decían que la esencia de este barrio se había perdido por completo, pero si os digo la verdad, me parece que por aquel entonces todavía existía un equilibrio entre lo tradicional y lo actual que hacían de este un lugar perfecto para vivir, disfrutar de tu tiempo de ocio o pasear tranquilamente un día entre semana por la mañana.

Por aquel entonces, yo era una recién llegada al barrio y aunque reconozco que estaba embelesada por tanta novedad, viéndolo con perspectiva, lo entiendo perfectamente: El Malasaña de entonces era un barrio que enamoraba a los visitantes y que a los vecinos – aunque de vez en cuando nos riésemos de los barbudos que paseaban con pajaritas comiéndose magdalenas de 3,50 € – nos resultaba un placer vivir en una zona muy cercana a Gran Vía pero que para nosotros era un pequeño pueblo en el que nos dábamos los buenos días con el frutero o la vecina del rellano. Sin duda, me enamoré de Malasaña con razón.

Con el tiempo, términos como hipster, muffin, cupcakes o gentrificación, entre otros que sonaban un tanto despectivos, comenzaron a vincularse con Malasaña y en lugar de identificar este barrio con la música, el arte, la cultura o La Movida, tal y como se había hecho décadas atrás, empezó a asociarse con conceptos mucho más frívolos.

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Barrio de Malasaña, Madrid.

Durante mucho tiempo defendí que cada década en este barrio ha supuesto una manera diferente de verlo y aunque a muchos nos hubiese encantado vivir aquí la década de los ochenta, seguramente por aquel entonces también había vecinos desesperados gritando por la ventana que las siete de la mañana ya no son horas para andar de fiesta o que qué espanto pasear un sábado por la mañana entre latas de cerveza y algún que otro borracho que se había quedado dormido en tu portal. También sé que los noventa no fueron buenos tiempos para Malasaña, que más de uno pagó los excesos de la década pasada y que eran muchas personas las que no se atrevían a volver a casa solas tras una noche de bares con amigos, porque abrir tu portal podía significar encontrarte a alguien dentro en un estado más que cuestionable.

Pero llegaron los 2000 y para muchos (que no todos) el resurgir de Malasaña: gente joven con un cierto poder adquisitivo que se interesaba por vivir en el centro de Madrid, crear sus negocios en el barrio y apostar por fomentar un comercio pequeño, alejado de las grandes superficies y las cadenas de comida rápida. Tal vez este cambio no resultaba del gusto de todo el mundo (como  todo en la vida) pero atrajo público, curiosos y los vecinos que resistieron durante años, volvieron a respirar tranquilos paseando por las calles, aunque el ocio nocturno no les dejase dormir del todo bien (esto no ha cambiado desde tiempos inmemoriales): Malasaña era un barrio del que volvía a hablarse y se alababa poder encontrar en él un clásico como el Casa Camacho, un lugar donde encontrar tornillos de todo tipo, una zapatería para arreglar las tapas, pero también una pop up que apostaba por nuevos talentos y diseñadores o una cafetería que de pronto incluyó en su carta los brunch de los que hasta entonces jamás habíamos escuchado hablar salvo en los todo incluidos de las islas Canarias.

Pero desde entonces, y creedme que me duele muchísimo decirlo, esto ha cambiado y no precisamente a mejor. No sabría deciros exactamente a partir de cuándo, yo diría que más o menos a finales de 2015, y aunque muchos tratan de seguir dando luz a este barrio, cada vez hay que hacer un esfuerzo mayor para que destaque, porque la gente está desencantada, y con motivo.

Malasaña está dejando de tener identidad. Esto está sucediendo porque cada vez resulta más complicado vivir en este barrio: arrendadores que suben el precio del alquiler porque saben que los apartamentos vacacionales (hasta el momento tan poco regulados y tan ilegales en Madrid centro) les pueden dar el doble o el triple de ganancias (y sin declarar, la mayoría de las veces); en el mejor de los casos, podrás tener un arrendador que te permita continuar con un alquiler mensual asumible, pero puede que tu edificio se llene de apartamentos que se alquilan por días y lleguen turistas con ganas de disfrutar el barrio al más puro estilo Magaluf, sin respetar el descanso de los vecinos – porque ellos están de vacaciones, sea martes o sábado – maleta va, maleta viene.

Este último año han ido echando el cierre algunos de los bares de toda la vida para ser sustituidos por locales de comida rápida. No estoy en contra de que abran nuevos negocios ni de culpar a los recién llegados de la situación que vive el barrio, porque cada uno aprovecha su oportunidad y debo reconocer que frecuento algunos de los lugares que han abierto hace poco y me gustan, pero el problema viene cuando dejan de ser una opción para convertirse en una imposición: en Malasaña puedes disfrutar de comidas de todo el mundo y que te las preparen en un tupper para no tener que esperar mesa, pero ojo, que si lo que quieres es una caña bien tirada a un precio normal con unas aceitunas o un pincho de tortilla, ahí lo tienes cada vez más complicado. Y sí, puede que el Bar Prado o la Cafetería Dominó no fuesen lo más glamuroso del universo, pero cada mañana cuando paso por la Corredera Alta de San Pablo, caray, cuánto les echo de menos.

Algunos de los negocios que más me gustaban han tenido que decir adiós porque mantenerse en una de las calles más comerciales resulta prohibitivo para un pequeño comercio: adiós a tiendas que apuestan por una moda sostenible, adiós a negocios que traen al barrio productos de calidad e iniciativas vecinales, adiós a quienes quieren instalarse aquí y les piden alquileres de más de 4.500 €. Con situaciones así, dentro de poco solo podremos dar la bienvenida a franquicias (y no creo que tarden demasiado en llegar). Hay quien no se da cuenta de que Malasaña atrae por todo eso que poco a poco se está marchando: si dejamos de tener lugares con identidad, si los sustituimos por negocios que venden cubos de cerveza a 5 €, a ver quién va a querer quedarse en un apartamento vacacional aquí, porque Malasaña va a ser como estar en el centro comercial de Xanadú.

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Plaza del Rastrillo, Malasaña.

¿Y qué pasa si de repente en tu calle se instala un camello que atemoriza a todo el vecindario? ¿Qué pasa si de repente te asomas a tu corrala y hay una cola como si fuese Doña Manolita para conseguir todo tipo de drogas? ¿Qué pasa si tus hijos ya no pueden jugar en la plaza o en la única zona habilitada para niños porque alguien ha decidido que los columpios son la mejor zona para vomitar o para dormir la mona? ¿Qué pasa si los servicios de limpieza ya no dan abasto con toda la suciedad que deja el ocio nocturno? ¿Qué pasa cuando se convierte en algo habitual encontrarte a alguien tirado en la calle cada día cuando bajas a pasear a tu perro? ¿Qué pasa cuando los gritos o las peleas empiezan a ocupar más espacio en el periódico local que las cosas bonitas que pasan en Malasaña? Pues esto es lo que ha pasado, aunque a muchos de nosotros nos duela reconocerlo.

El barrio está herido, esperemos que no de muerte y que pueda recuperarse, pero siento que Malasaña desde hace décadas vive sus ciclos vitales y ahora le está tocando uno de esos que no resulta nada agradable para quienes vivimos aquí. Seguramente habrá quien lo resista y se agarre con fuerzas a estas calles y posiblemente, dentro de unos cuantos años, tendrá su recompensa y volverá a vivir una época dorada. A esa gente yo le deseo lo mejor, pero siento que mi ciclo como vecina de Malasaña está tocando a su fin. Tal vez no solo sea el barrio, tal vez yo cada día peino más canas y busco más tranquilidad, pero me gustará venir a trabajar aquí, disfrutar del ocio (cuando así lo desee) y poner distancia. Como en toda relación de amor, a veces hay que darse un poco de independencia, ¿no creen?

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VIDA COWORKING EN MALASAÑA: MIS SEIS ESPACIOS PREFERIDOS DEL BARRIO

Trabajar desde casa me recuerda un poco a las relaciones de pareja: al principio todo te parece maravilloso – tienes tu propio horario, te organizas  el tiempo como quieras, puedes sentarte en pijama en la mesa del comedor mientras trabajas y te pones la televisión de fondo, etcétera – pero con el tiempo, empiezas a ver que todo aquello que te resultaba tremendamente atractivo, ya no lo es tanto y de esas virtudes comienzas a sacar pequeños defectos – “tu propio horario” los clientes lo interpretan como disponibilidad total de lunes a domingo, Ana Rosa ya no te hace tanta compañía por las mañanas y tus visitas constantes a la nevera a picotear algo o que tus descansos los aproveches para colgar la ropa en el tendal, más que relajarte, te estresan.

Trabajar desde casa una temporada está muy bien (lo digo por experiencia propia) pero tener una oficina, sin duda, es mucho mejor. Soy autónoma y desde el año 2015 trabajo en un coworking, que es un híbrido entre una oficina y el teletrabajo, conservando lo mejor de cada una de las opciones: te ayuda a organizar tu horarios y tareas, te hace sentirte acompañada, y lo mejor de todo, carece de competitividad y compañeros trepas. Aquí cada uno se dedica a la suyo y compartir una oficina con personas de diferentes sectores te ayuda a abrir tu mente, aprender, e incluso en ocasiones, colaborar en proyectos conjuntos.

Pero os voy a decir algo: escoger el coworking adecuado para cada persona no es tarea sencilla y debes dedicarle su tiempo. Ten en cuenta aspectos como la zona, los tipos de puestos que ofrecen, la disponibilidad horaria, el ambiente de trabajo, etcétera. Esto solo lo vas a poder comprobar en persona, así que dedica un día a visitar varios – generalmente suelen darte la opción de probar unas horas de manera gratuita – y decántate por el que más se amolde a tus necesidades.

Y como este es un tema por el que me preguntáis con frecuencia, hoy os quería recomendar los que son mis coworkings preferidos de la zona de Malasaña: seis espacios muy diferentes entre sí, pero con una filosofía común: mantener un ambiente familiar en un espacio en el que el trabajo es tan importante como las personas, así que en el mundo coworking, “pezqueñines sí, gracias”. Me ha parecido una buena idea que sean ellos mismos quienes se definan, así que aquí os dejo lo que me han contado de sí mismos cada uno de ellos:

EL PATIO COWORKING

 

 

WEBSITE: www.elpatiodelapierna.net

FACEBOOK: El Patio Coworking

INSTAGRAM: El Patio Coworking

El Patio es un espacio común de trabajo, un lugar alegre y cómodo en pleno centro de Madrid con todo lo que necesitas para desarrollar tu actividad sin aislarte en tu casa. Es una idea-espacio donde concebir, gestar y parir proyectos, respirar, crear y cocrear, pensar y repensar(se), colaborar. Un punto de encuentro en pleno corazón de Malasaña y en la mente de sus habitantes. Un espacio donde se da el caldo de cultivo para emprender proyectos conjuntos que quizá sentados en casa, en pijama, nunca se nos hubieran ocurrido.

Pretendemos que tu tiempo – sea de trabajo, de ocio, de crecimiento o de experimentación – y tu dinero cunda más, disfrutando de facilidades y espacio físico y mental donde seguir creciendo en lo profesional y en lo otro también, ¿acaso no pueden complementarse las orillas?

Nos gusta compartir espacio, tiempo e ideas con otros profesionales. Creemos que un coworking, como los pisos compartidos, lo hacen las personas que lo habitan. Aunque te instales en el mejor ático de Madrid, si tus compañeros de piso no te caen bien, cambiarás de casa en dos días. Por eso procuramos atraer a buena gente que nos ayude a crear un ambiente alegre de trabajo, un espacio cómodo, sin quitarle el alma con una atmósfera artificial. Intentamos que no haya un jaleo excesivo, pero tampoco queremos que esto parezca un convento, para que surjan de forma natural afinidades y oportunidades de colaboración entre los coworkers sin forzar mucho las dinámicas.

Desde su nacimiento, por aquí suelen pasar profesionales de la industria creativa, cultural y de economía social, entre otros tantos perfiles profesionales: creativ@s, diseñador@s, guionistas, traductores, montador@s, community managers, fotógraf@s, gestor@s culturales, desarrollador@s, programador@s, arquitect@s de información, lineproducers, consultor@s, gestor@s de ONGs, etcétera. Tenemos la suerte de atraer a gente maravillosa con mucho talento de ámbitos de lo más variados.

LA MANUAL

 

WEBSITE: www.lamanual.org

FACEBOOK: La Manual

INSTAGRAM: la_manual

La Manual es el coworking para artistas, diseñadores y artesanos de Malasaña. Un espacio de intercambio, creación y trabajo abierto a todo tipo de creadores que quieran dejarse salpicar por un ambiente creativo y colaborativo.

Un lugar de trabajo compartido de 120 metros cuadrados, reformado y equipado para impulsar a aquellas personas que diseñamos y trabajamos con nuestras manos, que generalmente necesitamos más espacio de trabajo y almacenamiento y la posibilidad de “guarrear”, hacer ruido, dejar una estela de olor a pintura, etcétera.

Ofrecemos una segunda casa desde la que trabajar en tu proyecto creativo rodeado de otras iniciativas afines. Espacios de entre 4 y 6 metros cuadrados desde 150€ al mes a 200€ (iva no incluido), espacio de almacenamiento, espacio de exposición de obras y productos, espacio reuniones y office.

LA INDUSTRIAL

 

WEBSITE: www.laindustrialservicios.com

FACEBOOK: La Industrial

INSTAGRAM:  La Industrial

La Industrial es un lugar con luz natural y un estilo moderno donde poder trabajar, compartir ideas y proyectos. Cuenta con cinco boxes de diferentes capacidades, un espacio común open space, salas de reunión, aula y un office equipado con todo lo necesario para tomar un descanso.

Entre los servicios ofrecidos tenemos: domiciliación fiscal, uso de impresora y escáner, taquillas y salas de reunión. Tenemos diferentes tarifas que se adaptan a las necesidades de cada profesional.

Destacamos las actividades que realizamos en nuestras instalaciones para que los coworkers se conozcan y de ahí surjan sinergías profesionales y también buenas amistades. Por ejemplo, todos los meses ofrecemos un desayuno en nuestro office para que los nuevos profesionales se presenten y conozcan a los perfiles que forman parte de nuestra comunidad.

También tenemos actividades volcadas en el bienestar de los coworkers: todos los viernes hay servicio de masajes descontracturantes y desde hace unos meses empezamos con las clases de yoga los martes. Además, ofrecemos asesorías gratuitas dependiendo del profesional disponible.

 

ESPÍRITU 23

 

WEBSITE: www.espiritu23.com

FACEBOOK: Espiritu23

INSTAGRAM: espiritu_23

Espíritu23 reúne a una gran heterogeneidad de profesionales de todos los sectores. Diseñadores gráficos, agencias de comunicación, start-ups y freelance conviven, crean y comparten momentos cada día. Es un lugar en el que, desde 2012, tienen cabida actividades culturales y artísticas de todo tipo, así como eventos privados y públicos. Impartimos clases de dibujo e ilustración, yoga, swing, talleres de robótica, danza para niños y  actividades eventuales que nos propongan.

También contamos con un pequeño café, orientado no solo a los coworkers sino a quien esté disfrutando del barrio. En nuestro café contamos con un espacio de exposiciones de arte que se renuevan cada 15 días, no en verano, y nos muestran artistas noveles o no tanto de todo tipo de dibujo. También organizamos coloquios literarios en el que uno o varios artistas pueden venir a hablar de cualquiera de sus obras. Además contamos con un grupo de consumo que, cada dos martes, trae a nuestro porche productos ecológicos, frescos y 100% naturales. El café cuenta con conexión a Internet gratuita y una carta variada de cafés y refrescos. 

‘Espacio de trabajo, creación y cambio’ es el lema que reza en el mural de Ricardo Cavolo que tenemos en la entrada. Y día a día venimos a trabajar para ofrecer al mundo la mejor versión posible de nosotros mismos.

COOL INQUIETO

WEBSITE: www.coolinquieto.com

Cool inquieto es un espacio en el que puedes desarrollar todo tu potencial profesional, ofreciéndote un espacio amable, versátil y dinámico que se transforma para adaptarse a lo que tú le propongas. Cuenta con un espacio personal de trabajo amplio y cómodo, con un ambiente muy tranquilo, abierto y con cuidada estética. Buscamos constantemente la conexión con el arte, por lo que teniendo muy variados perfiles profesionales, suele atraer a profesiones creativas. Resulta un lugar de trabajo acogedor por el ambiente cercano de sus coworkers, siendo a la vez un espacio visualmente original, perfecto para recibir visitas.

QUÉ OFRECEMOS: Puestos fijos – Puestos flexibles – Eventos – Exposiciones – Sala de reuniones – Aula taller.

PARA TODOS: Dentro de los servicios que Cool Inquieto ofrece a todos sus usuarios están el office-café, reprografía, internet de alta velocidad, uso de escaparates exteriores a calle peatonal, servicio de limpieza, uso de sala de reunión, posibilidad de domiciliación fiscal, etcétera.

 

LA FÁBRICA DE CAJAS

WEBSITE: www.lafabricadecajas.com

FACEBOOK: La fábrica de cajas

La  fábrica de cajas es un lugar con encanto en el que se ha respetado la estética de una antigua fábrica de cajas fundada en 1929.

Está situada a pie de calle, en el encuentro entre las calles Acuerdo y Quiñones, en la misma plaza Comendadoras, uno de los rincones más entrañables de Madrid. Cada mesa —muy amplias, con sillas de diseño ergonómicas— dispone de su propia ventana al exterior: mucha, mucha luz natural.

Somos muy poquitos y venimos de todas las partes del mundo (México, Suiza, Alemania, Argentina, Brasil, España…). No nos gustan las multitudes, nos gusta trabajar, estar concentrados, rendir, el silencio, pero también los descansos, los intercambios, aprender, compartir y mimar nuestro espacio. El uso de la sala de juntas es ilimitado y como somos como una pequeña familia se puede usar a diario.

No hacemos publicidad, nos funciona el boca a boca. Apenas hay rotación porque la gente se queda mucho tiempo y aun cuando se van, permanecen. Ahora mismo disponemos de puestos libres porque dos fabricantes se han mudado de ciudad.

DEL 18 AL 20 DE MAYO, SUSI SWEETDRESS EN LA INDUSTRIAL EVENTOS DE MALASAÑA

SUSI SWEET DRESS

Marcado de vestidos y complementos vintage

ORGANIZA: Susi Sweet Dress

DÍAS: Del 18 al 20 de mayo de 2018

HORARIO: Viernes de 17 a 21 horas, Sábado de 12 a 21 horas y Domingo de 12 a 19 horas.

DÓNDELa Industrial (Calle San Vicente Ferrer nº33, Malasaña)

ENTRADA LIBRE

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¡Madrid es #SUMMERbySusiSweetdress!

Este verano volvemos con más de 800 vestidos vintage, únicos y muy femeninos (a 30€ durante el mercado). Nuevas faldascamisascamisetasblazers y gabardinaspantalonesshorts y los nuevos vestidos de la WOMEN Collection, ¡uno para cada locura de verano!

Bailaremos con la Escuela Big Mama Swing. El sábado por la noche cerraremos con todo su ritmo y vitalidad. ¿Qué se te van los pies? Podrás sumarte a dar unos pasitos con ellos.

Tendremos el arte de Beatriz Naranjalidad, la esencia de la naranja en sus prints, tote bags y su primer libro ‘Trópicos’.

Lo estabas esperando y aquí está: ¡volvemos con Aina Joies! Sus complementos serán destellos de plata sobre tu piel morena.

Y no olvides completar el look con una preciosa trenza estival de Irene. Porque la vida son esos pequeños detalles…

Y además de todo esto, habrá sorteos, talleres para los más pequeños y algo de picoteo. Una cita obligada en Malasaña para los amantes del estilo vintage. ¡No te lo pierdas!

EL 17 DE MAYO EN MALASAÑA, “SHOPPING NIGHT HUMANA”

¿QUIERES UN PLAN DIFERENTE Y ALTERNATIVO PARA EL PRÓXIMO JUEVES? 
El próximo jueves 17 de mayo de 2018, llega a Malasaña la Shopping Night Humana en su tienda de la calle Corredera Baja de San Pablo nº 23.
Desde las 20:00 hasta las 22:30 horas, ponen a nuestra disposición moda secondhandvintage, todo ello amenizado por un dj ambientando la noche con la mejor música. La entrada es totalmente GRATUITA y todos los asistentes disfrutarán de un 30% de descuento en sus compras.
PARA MÁS INFORMACIÓN, pincha aquí

EXPOSICIÓN “RAW MATERIAL” EN ESPOSITIVO MADRID

EXPOSICIÓN “RAW MATERIAL”

Con obras de Lucía C. Pino, Zuhar Iruretagoiena, Pablo Capitán del Río, Antonio R. Montesinos y Christian Lagata, con textos de Jesús Alcaide.

DÓNDE: Espositivo Sala de exposiciones (calle Palafox nº 5)

CUÁNDO: Del 12 de mayo al 11 de junio de 2018 

HORARIO: miércoles, jueves, viernes y sábado de 16.30 a 20.30 horas

TALLERES IMPARTIDOS POR LOS ARTISTAS: 19, 26 Y 27 de mayo y 2, 3 y 9 de junio de 2018

Presentamos RAW MATERIAL, un proyecto expositivo que pretende pensar en conjunto los nuevos modos de hacer en el arte. Cada uno de los artistas participantes mostrará piezas en donde han interactuado con objetos tomados de la vida ordinaria para resignificarlos, enmarcándolos en el contexto del arte.

La exposición se complementa con una serie de talleres en donde se interpelará a los objetos acerca de nuestra sociedad: Absentia, triángulo rojo, línea azul (Zuhar Iruretagoiena); Las obras de arte también son comisarias de exposiciones (Jesús Alcaide); La fotografía como prólogo: su imbricación con otras disciplina (Christian Lagata); FOO: fotografía orientada a objetos (Antonio R. Montesinos):

PARA MÁS INFORMACIÓN, pincha aquí

EXPOSICION FOTOGRÁFICA “UNA ALDEA LLAMADA WANDIÉ” EN MALASAÑA

EXPOSICIÓN “UNA ALDEA LLAMADA WANDIÉ”

ORGANIZA: “Una aldea llamada Wandié”

DÓNDE: El Naranja Café (Calle San Vicente Ferrer nº 53)

CUÁNDO: A partir del 10 de mayo de 2018

HORARIO: De miércoles a domingo a partir de las 19:30 horas

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“Una aldea llamada Wandié” es un proyecto educativo y solidario que nació en el año 2014 con la idea de establecer una red de colaboración entre España y Senegal.  El proyecto aboga por dar a conocer otras realidades sociales y culturales mediante el contacto de centros en lugares muy diferentes del mundo.

Destinada a la participación de todo el alumnado, familiares y profesores, su objetivo es luchar contra la discriminación y el racismo, llevando cada año material escolar, educativo y medicinal a escuelas de Senegal que participan en el proyecto.

En el año 2017 el proyecto recibió varios premios y fue el ganador del Premio Atresmedia en la categoría “Iniciativas de éxito” donde se destacó este proyecto por ser una buena herramienta para el intercambio entre escuelas en un ámbito intercultural, geográficamente muy alejadas, y por contribuir a la difusión de valores como la solidaridad y a integración. También recibieron el premio CSI-F de Educacion Madrid.

Cada año más colegios se van uniendo al proyecto colaborando con escuelas de Passy, Ngueckoch, Ndangane y Wandié en Senegal, ayudando a construir aulas, creando bibliotecas de español y mejorando las instalaciones y materiales de los centros educativos entre otras acciones. Este año 2018, durante Semana Santa, 23 profesores volvieron a hacer el viaje manteniendo la colaboración entre las diversas escuelas implicadas.

Este año han querido mostrar en imágenes algunas de las mejores fotografías del viaje para dar a conocer así el proyecto y conseguir repercusión. Ojalá en Malasaña les apoyemos mucho, que cosas así merecen una respuesta por parte del público.

EL 5 DE MAYO, TALLER DE HUIPIL O BLUSA DE FRIDA CON LA RETALERA

TALLER DE HUIPIL O BLUSA DE FRIDA

ORGANIZA: La Retalera

CUÁNDO: Sábado 5 de mayo de 2018

DÓNDE: Calle Desengaño nº 11, 2º exterior izquierda C (Metro Callao / Gran Vía)

Como siempre, La Retalera no decepciona y continúa programando diferentes talleres y actividades. Este sábado le toca el turno al Taller de Huipil o blusa de Frida (aún quedan dos plazas) y Mercadillo (en horario de mañana, de 10:30 a 14:00 horas).

Un montón de novedades nos esperan para regalar en el Día de la Madre: vestidos, camisetas, nuevos modelos de alpargatas, bolsos, mochilas y muchas cosas más. Además, por petición popular habrá un último Taller de alpargatas el 23 de junio y ya puedes  reservar tu plaza pinchando aquí.

Y ya puestos, os informo que en junio han lanzado también dos fechas para el Taller de Kimonos, donde puedes escoger las tela que prefieras de todo su stock (todo incluido en el precio). Hay dos fechas en junio y ya se están empezando a reservar las plazas, así que si te interesa, no te lo pienses mucho más.

Y tú, ¿a cuál(es) te vas a apuntar?