Diez lugares de Malasaña y alrededores que no debes perderte

Me encanta hacer listas de cosas, me ayuda a organizarme y cuando visito una ciudad de primeras, siempre tiendo a leer artículos de este estilo para visitar algunos imprescindibles que la gente normal – como tú o como yo – tiende a recomendar. He comprobado que me suelen gustar más los listados que recomiendan en blogs o similares que los que hacen en periódicos y medios, que suelen estar muy influenciados por publicidad y patrocinios. 

Hacía mucho tiempo que no escribía un post de este estilo y hoy os dejo algunos lugares de los que nunca os he hablado que creo que os pueden gustar si nunca habéis visitado el barrio o sus alrededores. Como siempre, estaré encantada de que vosotros me recomendéis otros tantos… ¡Empezamos!

UNA LIBRERÍA

Fotografía: Cervantes y Compañía, Calle Pez (Malasaña)
Fotografía: Cervantes y Compañía, Calle Pez (Malasaña)

Me encanta visitar librerías, esa es la verdad. Ya os he recomendado unas cuantas del barrio en otros posts, como Arrebato, Tipos Infames o Panta Rhei y hoy le toca el turno a Cervantes y Compañía, en la Calle Pez nº27, que ellos mismos definen como un punto de encuentro con la cultura. De ella destacaría la gran calidad en la selección de libros, su excelente atención y los eventos que organizan, además de que es la mar de bonita y relajante. Si estás buscando algún libro que te resulte complicado conseguir, estoy segura de que ellos tratarán de que lo tengas en tus manos en el menor tiempo posible. Una visita imprescindible en Malasaña para los amantes de la lectura.

UN RESTAURANTE

Fotografía: Casa Hortensia
Fotografía: Casa Hortensia

Soy gallega, y como ya os he explicado en muchas ocasiones, soy más de comida de cuchara que de restaurantes con menú degustación de los que salgo con más hambre del que he entrado. Si tú eres de los míos, entonces te encantará Casa Hortensia, en la Calle Farmacia nº2. Para acceder a él tienes que entrar en el portal de una casa y subir en ascensor. Puedes escoger entre comer en el restaurante o en su “taberna”, que es más de raciones y picoteo. Yo me quedo con esta segunda opción, pero cualquiera de ellas merece la pena y de allí no podréis salir sin probar sus fabes, su queso y sus croquetas (las de cebolla están realmente deliciosas, aunque puedes pedir una ración variada). La relación calidad – precio es muy buena y la atención rápida y muy del norte… ¡No se puede pedir más!

UN CAFÉ

Fotografía: Cafeteando
Fotografía: Cafeteando

Soy muy exquisita para los cafés, tengo que reconocerlo y sin duda los de Cafeteando son de los mejores que he probado en la capital. Están en la Plaza de Olavide nº10 y además de café, podréis encontrar una gran selección de tés y accesorios. Yo les conocí en Malasaña Market y debo reconocer que me encantó ver la dedicación y el mimo con el que atendían a la gente y preparaban los cafés. Si pasas por la zona, no dejes de visitarles, estoy segura de que te encantarán.

UNA TIENDA GASTRO

Fotografía: La Carbonera. Bar de Quesos
Fotografía: La Carbonera. Bar de Quesos

Adoro el queso. Creo que si solo me dejasen tomar un único alimento el resto de mi vida, sería queso y si me dejasen elegir un lugar donde comprarlo, me decantaría por La Carbonera. Bar de Quesos. A ellos también les conocí de manera personal en un market de Malasaña, pero siempre que pasaba por delante de su tienda – bar, no podía evitar detenerme en su escaparate. Os llamará la atención por las dimensiones de sus quesos y porque ya antes de probarlos, sabes que van a saber deliciosos. Puedes acompañarlos con un vino – mi alternativa preferida – o con champagne, que es otra de las propuestas que ellos te ofrecen. Una gran selección nacional e internacional de quesos que yo de tí no me perdería. Avisados estáis.

UN LUGAR PARA TATUARSE

Fotografía: F.A.Q.
Fotografía: F.A.Q.

No es que yo sea una experta en la materia, pero F.A.Q. me parece la elección perfecta para tatuarte. De ellos no he encontrado ninguna red social activa, pero podéis ir directamente a su tienda y preguntar. Se encuentran en la Calle Luna nº13 y además de hacer un trabajo excelente, son económicos y no tendrás una lista de espera interminable para tatuarte. Si vas, me encantará ver lo que te has hecho… ¡Yo soy una indecisa!

UNA TIENDA DE ROPA

Fotografía: Lurdes Bergada
Fotografía: Lurdes Bergada

Pocas tiendas consiguen hoy en día que me pare frente a su escaparate y desee comprarme todo lo que lucen sus maniquíes, pero Lurdes Bergada, que está en la Calle Fuencarral nº70 tiene un estilo tan personal, que no puedo evitar desear comprarme algo siempre que paso por delante; sabéis que aunque muchos así me han “etiquetado”, yo no soy bloguera de moda, pero yo definiría sus prendas como casuales, básicas, pero con unos cortes muy especiales que la hacen única. Es esa clase de marca que cuando se la ves a alguien por la calle, sabes que va vestida de ella, y tranquilos, que también hay colección para chicos (by Syngman Cucala). ¡Recomendadísima!

UNA VISITA OBLIGADA

Fotografía: Museo del Romanticismo
Fotografía: Museo del Romanticismo

Aquí no voy a ser muy original, ya que casi todas las listas de este estilo lo recomiendan, pero de verdad, merece mucho la pena. En la Calle San Mateo nº13 podréis encontrar El Museo del Romanticismo, que conserva una importante colección de objetos históricos y artísticos, centrada en la vida cotidiana y las costumbres del siglo XIX, con especial atención a la corriente estética del Romanticismo. Si vais, no podéis dejar de visitar su Café del Jardín, que os teletransportará a épocas pasadas. A él podéis acceder sin necesidad de visitar el museo, pero qué queréis que os diga: Si venís varios días a Madrid, creo que os merecerá la pena el pack completo.

UNA TIENDA QUE ME GUSTA

Fotografía: La Intrusa
Fotografía: La Intrusa

Me cuesta mucho elegir tiendas de Malasaña que me gusten para poner en un listado, porque realmente podría ser interminable, pero hoy me he decantado por La Intrusa, en la Calle Corredera Alta de San Pablo nº33, porque ahora que se acerca la (maldita) Navidad, es el lugar ideal para encontrar el regalo perfecto, y lo mejor de todo es que encontrarás muchas cosas bonitas que se ajustarán a todo tipo de bolsillos. Yo tengo debilidad por sus vestidos, pero podrás encontrar también accesorios, complementos, decoración y una zona de exposiciones destinado al arte. Para mí es el lugar perfecto para darte un capricho de vez en cuando, que a veces también nos lo merecemos…

UN RINCÓN QUE ME GUSTA

Fotografía: Espíritu 23
Fotografía: Espíritu 23

Posiblemente nadie me haya visto hacerlo porque solo lo hago cuando está vacío – que suele ser a mediodía – y aunque os pueda sonar un poco friki, qué queréis que os diga, a mí es una de las cosas que más me gustan y me relajan de Malasaña. Espíritu 23 es un coworking del barrio – Calle Espíritu Santo nº23 – y tiene una zona con sofás antes de la entrada en la que me encanta sentarme de vez en cuando y ver pasar a la gente o leer un rato, sin más. Hay quien dice que en Madrid no se puede salir a la calle sin gastar un duro, y lamentablemente es casi cierto al 100%, pero aquí yo he encontrado un plan gratuito que me hace sentir bien. Malasaña es el barrio que nunca duerme y a veces salir a sus calles es relamente agotador. Este pequeño rincón es mi lugar secreto – ahora ya no tanto – en el que relajarme y desconectar de todo. Espero que tras este post no haya overbooking 😛

NO PUEDES IRTE DE MADRID SIN PROBAR… (CERRADO)

El chino subterráneo de la Plaza de España. Os tendréis que meter en el parking para descubrir un sitio que, aunque a primera vista os va a atraer entre cero y nada, os aseguro que no os va a dejar indiferentes. Es posiblemente uno de los restaurantes chinos más deliciosos que he probado, con recetas muy distintas a las que vas a encontrar en otros asiáticos… ¡Incluso la salsa de soja tiene un toque diferente! Tallarines, arroces, sopas de lo más peculiares que también puedes pedir que te preparen para llevar y tomártelo en el parque o en tu casa – esta es la opción que a mí más me gusta porque el local es muy pequeñito, siempre está abarrotado de gente y las mesas están tremendamente juntas. A veces las apariencias engañan y este restaurante es un claro ejemplo de ello. Haced una prueba: Preguntad a alguien que lleve muchos años viviendo en la capital qué opina sobre él y veréis como no encontráis ni una sola crítica negativa. (Tampoco de ellos he encontrado ninguna red social activa, pero en San Google hay muchas reseñas, por si no os fiáis de mí…)

Y hasta aquí mi lista del día de hoy. Espero que os guste y que si vais a alguno de los lugares que os recomiendo, me comentéis qué os ha parecido… ¡Feliz semana, querid@s! 

Descubriendo Nicolás Herrero, peluquería canina en Malasaña

Nicolás Herrero, Peluquería Canina
Nicolás Herrero, Peluquería Canina

WEBSITE: nicolasherrero.com

FACEBOOK: Nicolas Herrero. Peluquería canina

FACEBOOK:  Israel Escribano. Fotografía canina

INSTAGRAM:  NICOLASGROOMING

INSTAGRAM:  ISRAEL_ESCRIBANO_FOTO_CANINA

Dirección: Calle Marqués de Santa Ana Nº 30, 28004 – Malasaña, Madrid 

Horario: De martes a viernes de 11:00 a 20:00 horas y sábados de 11:00 a 15:00 horas

Nicolás Herrero, Peluquería Canina con Queco
Nicolás Herrero, Peluquería Canina con Queco

Como ya sabéis todos los que me leéis de manera habitual, tengo un perrito que se llama Queco – aquí os cuento un poquito de su historia – y por una serie de problemas que tiene en la piel, necesita unos cuidados más especiales, así que para mí contar con alguien de confianza es muy importante. Conocí a Nicolás Herrero hace unos meses y desde entonces su peluquería canina es la única que pisa: Profesionalidad y excelente trato definen su trabajo a la perfección y por eso hoy os quería presentar a Nicolás y a Israel Escribano, que es el responsable del desarrollo de la imagen y gestión de redes sociales (todas las fotografías que ilustran este post son de él, no me digáis que no son maravillosas…). Para mí ambos forman el tándem perfecto, así que si tienes una mascota, te recomiendo sus servicios al 100%.

¿QUIÉN ES NICOLÁS HERRERO?

Nicolás Herrero – Peluquería Canina nace como el proyecto y marca personal del propio Nicolás, amante de los animales desde su infancia. En el año 2004, con 14 años empieza a formarse en peluquería canina con Anna Gómez Ferrán, en Barcelona. Al mismo tiempo se inicia en la cría y exposiciones caninas de belleza con la raza shih tzu, en cuyo arreglo y mantenimiento se especializa con Gwendy Penabad (Argentina). Desde sus comienzos trabaja en su propio espacio en Pozoblanco (Córdoba) hasta que en 2007 se traslada a Albacete para trabajar con Juan Martínez García, donde continuaría su formación. Tras este periodo continua al frente de su peluquería y lo combina con trabajo como freelance en varias peluquerías caninas de la capital. El 1 de Julio de 2015, tras 12 años de experiencia y formación continuada asume la dirección y gerencia de su propio salón de peluquería canina en el barrio madrileño de Malasaña – antiguo Oh my Can! – para poder seguir desarrollándose en su pasión por la

belleza animal.

¿QUÉ SERVICIOS PUEDES ENCONTRAR?

En su salón ofrecen cortes morfológicos – de raza – en los que se trabaja a partir del estándar racial y el arreglo típico de la raza y cortes para compañía, en los que con independencia de la raza del ejemplar se da rienda suelta a la creatividad, para encontrar el corte más estético y cómodo para el propietario y su mascota.

En ambos casos, el manto se trabaja a través de las técnicas más adecuadas para cada ejemplar, en función de su tipo de pelo y condición:

  • Cortes a tijera
  • Cortes mixtos (Máquina/tijera)
  • Stripping
  • Mantenimiento de pelo largo
  • Deslanado de doble capa
  • Baños de pelo corto
  • Bañoterapias y SPA
  • Mantenimiento y preparación para perros de exposición

Además, podrás encontrar una pequeña sección de tienda, con productos de alimentación natural, dermocosmética y complementos.

Tan importante como las técnicas nos parece el proceso, trabajamos cada ejemplar de forma individual y estudiamos su arreglo para obtener el 100% de sus posibilidades. Los acabados y las formas son esenciales para nosotros.

La salud de la piel del perro es imprescindible para una buena apariencia, no trabajamos técnicas invasivas ni perjudiciales para el manto o la salud de la piel, no creemos en la peluquería tradicional del esquilado, tratamos de hacer la convivencia con la mascota más cómoda e higiénica, buscamos la belleza a través de mantos limpios y cuidados, con un corte cómodo y estético, por eso ofrecemos tarifas planas en baños y mantenimientos semanales , quincenales o mensuales hechos a medida para cada ejemplar, consiguiendo así tener un perro impecable todo el año.

Trabajamos afecciones de la piel con bañoterapias y dermocosmética, con ozonoterapia en nuestro SPA y asesoramos a nuestros clientes para tener un perro sano y feliz.

Tratamos a nuestros clientes como si fuesen nuestros propios perros, por eso en nuestra tienda sólo vendemos productos que nuestros perros consumen, desde la alimentación hasta la cosmética pasando por todo el utillaje necesario para nuestra convivencia con ellos, la funcionalidad y la belleza siempre son nuestra meta.

”La caja” es nuestro punto de encuentro, se trata de un escaparate a la calle en el que trabajamos los acabados de nuestros cortes, simplemente se puede pasar por nuestra dirección y mirar. 

¡Os esperamos! 

Sobre pasear a los perros sin correa en Malasaña

Hace más de un año y medio adopté a un perrito que se llama Queco. Llegó a mi casa con muchos problemas de salud, no sólo físicos, sino también psicológicos: No tenía pelo y muchas costras y heridas en la zona de la cabeza y algunas partes del resto del cuerpo debido a una leishmaniosis no tratada, un peso mucho inferior al que correspondía por su tamaño y sin orejas ni rabo – además de un corte en la zona del cuello, imaginamos que para quitarle el chip. Este tipo de brutalidades se les hacen con frecuencia a los perros que se utilizan como sparring o para calentamiento de peleas entre perros más grandes. A ciencia cierta no sabría deciros qué tipo de vida ha llevado hasta ahora el pequeño Queco, sólo sé que tiene una serie de traumas que con amor y mucho cariño poco a poco van desapareciendo, como por ejemplo la ansiedad por separación, los llantos o el miedo atroz y el bloqueo cada vez que un perro grande se acerca a él. Todo es cuestión de tiempo y, aunque cada vez está mejor, experiencias como éstas, son inevitables que marquen el resto de su vida.

Queco durante una de sus curas en la Clínica Arco Iris
Queco durante una de sus curas en la Clínica Arco Iris

Como podéis comprobar por las imágenes, Queco ha sufrido mucho hasta llegar a ser el perrito que es hoy, con una vida feliz y sobre todo tranquila, pero ha sido un camino muy largo en el que yo he necesitado mucha ayuda, como adiestradores y cuidados especiales en los que a día de hoy seguimos trabajando. Con esta introducción sólo os quiero poner en antecedentes de cómo es Queco antes de hablaros del tema que ahora nos ocupa, porque quizás así logréis entender mejor mi posición. 

Queco a día de hoy
Queco a día de hoy

La semana pasada, paseando por la Calle Espíritu Santo a primera hora de la tarde, un perro grande y SIN CORREA le atacó. La cosa, a pesar de lo aparatoso que resultó todo, quedó en un susto y en una pequeña herida en el hocico, pero soy consciente de que podría haber sido mucho más grave porque la dueña tardó un tiempo en poder controlar a su perro, al que tuvo que tirar en medio de la carretera – frente a un camión que se vio obligado a frenar de golpe – y tumbarse encima de él. Queco pasó el resto de la tarde nervioso y detrás del sofá, algo que no tenía porqué haber sucedido si, CUMPLIENDO LA LEY, su dueña lo hubiese llevado con correa.

Por la noche, cuando volví a pasear a mi perro por la Calle Pez, otro perro grande y SIN CORREA, acompañado de dos adultos que no estaban en condiciones excesivamente óptimas – ustedes ya me entienden – vino hacia Queco y me ví en la obligación de sujetarle en brazos porque comenzó a temblar. En esa conversación escuché de todo: “Tranquila, que es muy bueno”, “Los perros también necesitan libertad” y otras tantas que no mencionaré porque no vienen al caso.

Soy la primera en afirmar que EN NINGÚN CASO un conflicto entre perros es problema de ellos, sino de los dueños. Los perros son animales y aunque creamos conocerles al 100%, nunca sabemos cómo pueden reaccionar ante determinadas situaciones. 

En este barrio mucha gente con mascotas – entre ellos perros que se consideran potencialmente peligrosos – campan a sus anchas por calles y parques, haciendo que seamos los viandantes o los que llevamos a nuestras mascotas con correa – CUMPLIENDO LO QUE ESTABLECE LA LEY, NI MÁS NI MENOS – los que nos veamos en la obligación de estar pendientes de lo que pueda pasar. Comprendo que no tenemos demasiadas zonas ni parques para poder soltarles  que corran y jueguen entre ellos, pero la ley, le pese a quien le pese, está para cumplirla y quizás a esa gente no le vendría nada mal entrar de cuando en vez en la magnífica web de Sr Perro e informarse de cosas como éstas.

¿La solución? Yo lo tengo claro: DENUNCIAR CASOS ASÍ. Me niego en rotundo a que mi perro vuelva a verse en una situación de indefensión y yo de total y absoluta impotencia. Quizás, una vez sancionad@s, l@s dueñ@s poco respetuosos se piensen dos veces dejar a su mascota suelta que, además es también un peligro para ell@s en una zona de Madrid como Malasaña, con aceras muy estrechas y tráfico. 

Antes de soltar a tu perr@, piénsatelo dos veces: Empatiza con la gente a la que no le gusta que se le acerquen animales, piensa en qué pasaría si tu mascota sale a la carretera y en ese momento pasa un vehículo o un motorista, piensa que hay muchos perritos como Queco, que situaciones como esas le hacen revivir momentos duros y si todo eso no te parece suficiente, piensa que las multas en la Comunidad de Madrid por este tipo de cosas, pueden alcanzar los 300 €. 

Mi top ten de cosas que me motivan en Malasaña (y otras no tanto)

Malasaña. Fotografía: www.cuandosonries.com
Malasaña. Fotografía: http://www.cuandosonries.com

Hace un tiempo os conté que quería escribir un post hablando de las cosas que me motivan – y otras no tanto – de Malasaña. Como bien sabéis los que me seguís habitualmente, este año he sufrido un “ligero” desenamoramiento temporal del barrio, y es que a veces hacer prácticamente el 100% de tu vida, tanto personal como laboral en sus calles, puede llegar a saturarte hasta el extremo. He querido dejar este post para ahora, que en mi cabeza ya está rondando el volver a mudarme al centro, porque no quería escribir algo demasiado pesimista; yo adoro este barrio, con sus pros y sus contras, y siempre lo comparo a una pareja de mucho tiempo, que hay días que te despiertas realmente enamorada de ella y otros en cambio, necesitas perderla de vista. Bueno, así soy yo con las parejas, quizás ustedes gocen de algo más de paciencia… Así que aquí van las diez cosas que me motivan de Malasaña, con sus pros y sus contras… ¡Empezamos! 

Malasaña. Fotografía: www.cuandosonries.com
Malasaña. Fotografía: http://www.cuandosonries.com

1. MALASAÑA DA VIDA… Y OTRAS VECES TE RESTA CALIDAD DE VIDA

Yo soy de una ciudad de provincias, preciosa y pequeñita, donde no estamos habituados a ver vida por las calles las 24 horas del día; en mi ciudad los domingos son para estar en casa – aunque eso está cambiando poco a poco – y por eso cuando puse por primera vez un pie en Malasaña, supe que tenía que vivir aquí por lo menos unos cuantos años: Calles llenas de gente, oferta gastronómica con terracitas incluso en los meses más fríos, pequeños comercios, actividades a pie de calle, ocio de lunes a domingo… ¡Así da gusto! Pero querid@s, el problema de toda esta actividad frenética que no para llega cuando vives en una de las calles más transitadas del barrio y cae la noche… Silencio, bendito silencio… ¡No sabes lo que se te puede llegar a echar de menos! Y es que si el ruido de la gente, los gritos de exaltación de la amistad y las canciones típicas de las salidas nocturnas no te permiten dormir, a la mañana siguiente te resultará harto difícil disfrutar de todo lo mencionado en las primeras líneas. Os lo digo por experiencia. Si venís a vivir al barrio, buscad una calle poco transitada, seréis mucho más felices. 

Malasaña. Fotografía: www.cuandosonries.com
Malasaña. Fotografía: http://www.cuandosonries.com

2. MALASAÑA ES UN PUEBLO EN MEDIO DE UNA GRAN CIUDAD, CON SUS PROS Y SUS CONTRAS

Vivir en Malasaña te producirá una sensación muy extraña: Te parecerá que vives en una pequeña ciudad en la que dispones de todo, pero en apenas unos pasos, estarás en Fuencarral y Gran Vía, dos de las calles comerciales más conocidas de la capital. Me encanta la sensación de poder salir con tu carrito de la compra e ir a buscar cada producto a un negocio diferente: La carnicería, la pollería, la frutería, la pescadería, una paradita técnica para tomar el cafelito… Pero como en todo pueblo, deberás ser fiel a cada uno de los negocios o si no comenzarán las malas caras…. ¡Qué le voy a hacer si no puedo seguir pagando un mango a 4 €! Tendré que cambiar de frutería, lo siento… ¿Quieres que me arrodille? Porque esto es así, hay negocios que cuando creen tener el monopolio o saben que venden el mejor producto del barrio, en lugar de parecerte que estás en un pueblo, creerás estar en pleno centro de Nueva York. 

Malasaña. Fotografía: www.cuandosonries.com
Malasaña. Fotografía: http://www.cuandosonries.com

3. MALASAÑA RESPIRA, A VECES A PASOS AGIGANTADOS (Y ACELERADOS)

Siempre que hablo con gente que venimos de ciudades más pequeñas, coincidimos en decir que una de las cosas que más nos estresa de Madrid es el metro; yo no sé qué les pasa a los madrileños, pero sea lunes a las ocho de la mañana y tengan que ir a trabajar o sábado a las cinco de la tarde y vayan a dar un paseo en barca al Retiro, SIEMPRE, SIEMPRE, parece que tienen prisa. Y cuando llevas años viviendo en Madrid, te conviertes en uno de ellos y haces exactamente lo mismo: Correr de una línea a otra como si no hubiera un mañana es el pan nuestro de cada día, es imposible no caer en ello. Bueno, pues eso podemos trasladarlo a muchos ámbitos, y en Malasaña este tipo de cosas suceden por ejemplo con los negocios: Si no te das prisa en ir a visitarlos, puede que cuando vayas, hayan cerrado y en su lugar te encuentres un Carrefour Express. Inspirar, espirar, inspirar, espirar… 

Malasaña. Fotografía: www.cuandosonries.com
Malasaña. Fotografía: http://www.cuandosonries.com

4. MALASAÑA ES TENDENCIA, LLEGANDO A VECES AL EXTREMO DE LA SATURACIÓN Y LA RIDICULEZ

“Malasaña está lleno de modernos”… ¿Cuántas veces lo habéis escuchado? Y sí, es cierto, no cabe duda de que por lo general, los vecinos de este barrio son muy coquetos y se preocupan por la estética – sí, sí, incluso el que parece recién levantado, que no os engañen. Mentiría si os digo que yo no me dejo influir por lo que lleva la gente puesto o lo que veo en los escaparates y es que, tratando siempre de ser fiel a mi estilo, me influyen las tendencias como a (casi) todo hijo de vecino. Quien diga que no, miente. Pero os diré una cosa – que seguramente no le sorprenderá a los que viven aquí – he llegado a ver cosas que rayan la estupidez: Mes de diciembre, 22 horas, menos 2 grados, un tipo en bermudas, calcetines blancos hasta la rodilla y chanclas de ducha… Querido, tú no creas tendencia, tú tienes un problema… Y como éste, mil ejemplos. Algunos deberían aprender que a veces los límites no están para saltárselos, especialmente cuando dejas de ir vestido para ir disfrazado.

Malasaña. Fotografía: www.cuandosonries.com
Malasaña. Fotografía: http://www.cuandosonries.com

5. LOS NEGOCIOS EN MALASAÑA SON ORIGINALES Y ESPECIALES, PERO CUANDO ALGO GUSTA… ¡TODOS A UNA! 

Cuando en medio de una ciudad encuentras un local decorado con muebles vintage, te paras a mirarlo – e incluso a tomar algo – porque te resulta curioso; cuando una pastelería vende pasteles o magdalenas llenos de color y rellenos deliciosos, no te importa rascarte un poco más el bolsillo y probarlo; cuando una tienda vende ropa estampada de esa que se ponía tu madre cuando era joven, entras e incluso te atreves a llevarte alguna prenda que te ayude a verte diferente al resto. Pero… ¿Y si tu calle se llenase de bares decorados con muebles que te recuerdan a la casita del pueblo de tu abuela, de negocios que te clavan por una porción de tarta lo mismo que pagarías en el supermercado por todos los productos y te la pudieses hacer tú en casa o de tiendas que traen hawaianas como churros? En Malasaña sobran sitios hipercuquis y faltan sitios que te pongan una caña con un pincho de tortilla y cacahuetes… ¡Tapas de toda la vida, señores! ¡Eso es lo que queremos! 

¡Y ojo! A mí me encantan ese tipo de negocios, los frecuento muchos días, pero me parece surrealista que sea más sencillo encontrar combos de sushi que un pepito de ternera… ¡Y no saben cuánto lo echo de menos! 

Malasaña. Fotografía: www.cuandosonries.com
Malasaña. Fotografía: http://www.cuandosonries.com

6. EN MALASAÑA TODO ESTÁ PERMITIDO… ¿ESO ES SIEMPRE BUENO?

A mí personalmente no me importa que la gente beba en la Plaza Dos de Mayo una lata de cerveza al caer la noche, de hecho reconozco que alguna vez lo he hecho y que se está la mar de bien – a veces incluso mejor que sentada en una terraza; tampoco me molesta – es más, me encanta – que la gente cuando redecora su casa baje los muebles a la calle para tratar que alguien le de una segunda vida. Son cosas que pasan en Malasaña de manera habitual y no le vería ningún pero si no fuese porque en ocasiones, la gente es muy guarra: Si bebes en la Plaza, no dejes la lata tirada en el suelo al marcharte y mucho menos mees contra la fachada de un edificio; si te quieres deshacer de muebles que están destrozados o colchones que tienen más manchas que un dálmata, avisa a los servicios de recogida: NADIE los va a reutilizar porque dan asco. 

No sé cuál es la solución a este tipo de problemas, pero de verdad os digo que a veces despertarse en este barrio y bajar a pasear a tu perrito tan tranquilamente de buena mañana es peor que una ginkana. Lo que se llega a ver por las calles a las nueve de la mañana de un sábado sólo los sabemos los que somos vecinos de este barrio, que vamos saltando obstáculos pasito tras pasito… No sé si las multas son la mejor medida, pero desde luego está claro que falta mucho civismo por parte de algunos y, lamentablemente, nos afecta a tod@s. 

Malasaña. Fotografía: www.cuandosonries.com
Malasaña. Fotografía: http://www.cuandosonries.com

7. HACER VIDA EN EL BARRIO ES MARAVILLOSO, PERO RECUERDA… ¡HAY VIDA MÁS ALLÁ DE SUS FRONTERAS!

Vale que Malasaña tiene (casi) de todo y es muy divertido, pero os recuerdo que cerca tenemos otros tantos barrios madrileños maravillosos que os ayudarán a desconectar y a ver la vida desde un prisma distinto (y muy necesario). Vivir, trabajar y disfrutar del ocio y del tiempo libre en el barrio, puede llegar a saturar, así que ya sabes, organiza tu agenda semanal y propónte descubrir otros rincones de la capital que te ayudarán, no sólo a desconectar, sino también a abrir tu mente. 

Malasaña. Fotografía: www.cuandosonries.com
Malasaña. Fotografía: http://www.cuandosonries.com

8. SI VIENES A DISFRUTAR DE MALASAÑA, SIEMPRE SERÁS BIENVENIDO, PERO ESO SÍ… ¡RESPETA!

Quienes vivimos en Malasaña está claro que estamos habituados – y en el fondo nos encanta – tener gente alrededor, si no nos iríamos a vivir a otro barrio más tranquilo y listo. Lo que nos gusta es salir a la calle y escuchar risas, bullicio, ver movimiento, en definitiva. Pero eso sí, también nos gusta el silencio – sobre todo cuando al día siguiente te tienes que levantar temprano para ir a trabajar – así que aunque entendemos que vivimos en una zona que no descansa durante las 24 horas del día, agradecemos una infinidad que la gente respete el descanso y la limpieza. Un favor sencillo, ¿Verdad?

Malasaña. Fotografía: www.cuandosonries.com
Malasaña. Fotografía: http://www.cuandosonries.com

9. MALASAÑA ES COMO LAS RELACIONES, A VECES QUERRÁS NO SEPARARTE NUNCA DE ELLA Y OTRAS EN CAMBIO DESEAS PERDERLA DE VISTA

¿Nunca habéis tenido una relación de la que estáis profundamente enamorad@s, pero que hay momentos – cuando se va de viaje o sale con sus amig@s – que os sentís tremendamente a gusto sol@s en casa? Pues eso es precisamente lo que nos pasa con Malasaña a los que somos vecinos del barrio. A mi personalmente me encanta la vida aquí, pero cuando he comprado un billete para irme el fin de semana a mi ciudad, desde el lunes estoy deseando que sea viernes y pasar unos días en un lugar tranquilo, en el que poder recorrer las calles caminando sin hacer uso del metro, bajar con 20 € y que te lleguen para ir a cenar y tomar unos vinos, cruzarte con gente que conoces de toda la vida… Pero de pronto, el domingo cuando coges el tren de vuelta a Madrid, tienes la sensación agradable de volver a ver ese “barrio-novi@” y hasta llega a importarte tres rábanos que una hamburguesa pueda llegar a costarte 12 €… ¡Ya puedes volver a abrazarla! Eso es amor, querid@s, amor del bueno…

Malasaña. Fotografía: www.cuandosonries.com
Malasaña. Fotografía: http://www.cuandosonries.com

10. MALASAÑA ES EL MEJOR BARRIO DE MADRID… ¡Y QUE ASÍ SIGA SIENDO! 

A mí sinceramente me da igual que la gente diga que este barrio fue mejor en épocas pasadas, que ha perdido su esencia y que ahora sólo hay hipsters, cupcakes y cervezas artesanales. Yo lo he conocido hace algo más de tres años y he de decir que estoy casi segura de que con el tiempo – quizás cuando pasen unas cuantas décadas – y volvamos aquí con el pelo canoso y un bastón en la mano, diremos que vivir en Malasaña fue una de las mejores experiencias de nuestra vida. Para mí es el mejor barrio de Madrid, me da vida – aunque a veces me la quite – y sí, me estoy reenamorando poco a poco de él, porque como las relaciones largas, nosotros dos también hemos tenido nuestros baches y crisis. Pero yo amo Malasaña, no lo puedo evitar…