MICRORRELATO: “MAÑANA SERÁ OTRO DÍA”

Esto es Malasaña. Fotografía: Adriana Alcol

Era primavera, una de esas tardes en las que paseaba sola de camino a la calle Pez pensando que mi día ya había tocado a su fin. Y llegando a la esquina te vi. Me miraste, me sonreíste y me propusiste tomar una copa de vino en una de las terrazas de la calle San Bernardo. Terminamos viendo amanecer en el Templo de Debod y me devolviste la esperanza que meses antes había perdido: podía volver a ser feliz. Y con la misma ropa del día anterior, con ojeras y el pelo revuelto, me fui a trabajar con una sonrisa que consiguió convertir todo lo feo en verdadera belleza.

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MICRORRELATO: “UNA VEZ ME ENAMORÉ EN LA PLAZA DOS DE MAYO”

Siempre he soñado con escribir un libro y puestos a soñar, siempre he soñado en hacerlo en Lisboa. Por el momento no vivo en esa maravillosa ciudad y escribo microrrelatos cuando alguna fotografía me inspira una historia, así que he decidido abrir esta nueva sección en el blog – “Microrrelatos” – que en más de una ocasión algunas personas me han sugerido que hiciese.

Ayer publiqué la primera, en la que os conté que una noche me enamoré en la Plaza Dos de Mayo:

Una vez me enamoré en la plaza Dos de Mayo. Era de noche y nos despedimos en la esquina del Pepe Botella. Recuerdo ese instante como uno de los más románticos de mi vida, en el que me permití soñar sin pensar en nada más. Vi como se alejaba en bicicleta pedaleando hacia San Bernardo y cuando le perdí de vista y comencé a caminar por la calle San Andrés en dirección contraria a la suya, supe que lo bonito de nuestro amor era que soñar se nos daba bien a los dos, pero eso era quizás lo único que teníamos en común. Y no nos volvimos a ver, porque tras esa noche, a los dos nos tocó abrir los ojos y dejar de imaginar mundos inexistentes.