PROPUESTAS EN MALASAÑA PARA ESTE FIN DE SEMANA

Se acerca el fin de semana y para este sábado os quiero proponer tres planes de lo más malasañeros: un mercadito, la proyección de una película al aire libre y un espectáculo que no os dejará indiferentes.

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Adelita Market

 

Por la mañana os propongo uno de mis mercaditos preferidos del barrio: llega la edición del mes de octubre de Adelita Market, que propone fomentar el consumo responsable y dar una segunda vida a todas aquellas cosas que tenemos por casa y que ya no utilizamos: ropa, decoración, mobiliario, libros, música y todas las cosas que se te puedan ocurrir. Pasear por el Adelita siempre implica encontrar verdaderos tesoros a precios muy económicos y en esta ocasión yo estaré en uno de los stands vendiendo parte de mi armario. Tendré prendas para mujer de todo tipo, algunas de tiendas comerciales y otras compradas en el barrio, así que me encantará que os paséis por allí a ver si os gusta algo y llevaros alguna cosita (y si no es así, a charlar un ratito, que también me encantará).

 

 

Y a las 20 horas, se proyectará en los Jardines del arquitecto Ribera, la película “Sol de Malasaña”, que se ha hecho por los vecinos del barrio, cámara en mano, para mostrar un poco lo que es el día a día de los que aquí vivimos. Me gustó mucho la iniciativa y decidí participar, pero esta vez detrás de las cámaras, grabando a Tomás y Villa del 2decológico para que pudiesen contar su proyecto sobre agroecología y grupos de consumo. Os he dejado el tráiler para que veáis un poco cómo es la idea e ir abriendo boca. Puedes bajar con tu silla, como se hacía hace décadas, tu merienda y disfrutar de una tarde diferente.

 

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Marta Plumilla, “La Invasión de Malasaña”

 

Y para rematar el sábado, os propongo la particular Invasión de Malasaña que tuve la oportunidad de ver el fin de semana pasado – en el que colgaron “entradas agotadas” – de Marta Plumilla (de la mano del sello discográfico Malvadas Ardillas) en el Teatro de las Culturas, en la Calle Palma nº18, abierto recientemente por los actores Clara Méndez Leite y Alberto Ammann. No sabría bien cómo definíroslo porque no es solo un concierto, es un espectáculo que va mucho más allá y que además de sus canciones, ha sabido acompañarse por grandes artistas y combinar música, poesía y una performance que le acompaña de principio a fin. Estará todos los sábados de octubre y noviembre y en Atrápalo podéis conseguir las entradas. Yo pasé un rato de lo más agradable y me siento muy contenta de ver que Malasaña continúa siendo un barrio que apuesta por la cultura.

Así que ya sabéis, si este fin de semana os apetece pasar un sábado completo y diferente en el barrio, aquí os dejo tres propuestas de mañana, tarde y noche.

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MICRORRELATO: “SIN LLAVERO”

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(…) Recuerdo que aquel día, cuando abandoné a quien había sido mi hogar durante tanto tiempo, lloré pensando que ese dolor solo era capaz de comprenderlo quien cierra la puerta habiendo dejado la llave al otro lado, sin la posibilidad de darle una doble vuelta por fuera para sentir mayor seguridad. Ahora el que había sido mi hogar estaba abierto y en ese momento yo era la única que me había quedado sin llavero. 

EL 30 DE SEPTIEMBRE Y EL 1 DE OCTUBRE, MERCADO DE DISEÑO ESPECIAL #PIÑATAPARTY

Mercado de Diseño
CUÁNDO: 30 de septiembre y 1 de octubre de 2017
HORARIO: De 11:00 a 22:00 horas (sábados) y de 11:00 a 21:00 horas (domingo)
DÓNDE: Matadero Madrid – Paseo de la Chopera nº14, 28004 – Madrid (Metro Legazpi)
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Mercado de Diseño

Después del éxito de #FunnyTech, regresa el Mercado de Diseño a Matadero para celebrar su 4º cumpleaños con una edición que será una verdadera fiesta: #PiñataParty. El market de diseño independiente más grande de España celebrará su IV aniversario con una exclusiva selección de 85 firmas que presentarán su últimas colecciones otoño-invierno 2017 en medio de una fiesta que durará todo un fin de semana y en el que se romperán piñatas, partirán la tarta, habrá regalos, sorteos y no faltará la música en directo.

Esta gran ocasión también contará con la segunda entrega del premio MD-i de Mercado de Diseño, con el que galardonan al mejor diseñador independiente del año. Si te interesa ir a celebrar este aniversario con ellos, puedes encontrar las entradas ya disponibles en su página web.

Mercado de Diseño
LA SELECCIÓN MÁS EXCLUSIVA DE MERCADO DE DISEÑO
MODA / JOYERÍA / COMPLEMENTOS / DECORACIÓN / KIDS

 

Un total de 85 firmas y diseñadores de toda España se reunirán en esta gran celebración para presentar sus más recientes creaciones con las que pretenden conquistar a los asistentes. Lo último en moda otoño-invierno para hombres, mujeres y niños, nuevas propuestas de decoración, complementos, ilustración y mucho más podremos disfrutar en esta gran fiesta destinada a mostrar lo mejor del diseño independiente español.
Mercado de Diseño
“CUMPLEAÑOS FELIZ” AL ESTILO INDIE-ROCK

 

En esta edición #PiñataParty, por 2€ comprando las entradas anticipadas en la web, podrás disfrutar en el escenario Aperol Spritz Live los directos de Estratosférico y de Cosmen Adelaida (sábado 30 de septiembre), quienes además aprovecharán el evento para presentar su nuevo disco. El domingo 1 de octubre será el turno de Bambikina y de Rufus T. Firefly; esta última banda será la encargada de cantar el tradicional cumpleaños feliz, soplar las velas y partir la tarta con el equipo de Mercado de Diseño y todos los asistentes a esta gran fiesta.

PUNTO Y APARTE: MI RELACIÓN CON LAS REDES SOCIALES

Este blog nació, entre otras cosas, porque me gusta escribir. Las redes sociales me parecieron el siguiente paso para poder llegar a más gente y debo decir que me han ayudado mucho, no solo con el blog, sino también porque se han convertido en una parte muy importante de mi trabajo. Quizás sea por ello que las veo de una manera diferente a la que las ven las personas que únicamente las utilizan para uso personal.

Debo decir que su uso ha cambiado mucho desde que yo empecé a utilizarlas. Yo adoraba la época del Fotolog, en la que el egocentrismo y el número de seguidores todavía no resultaban importantes. Me da la sensación que de un tiempo a esta parte, hay personas que le dan más importancia a la vida virtual que a la real y lo único que tengo claro – aunque juegue un poco en contra de este blog – es que yo no quiero formar parte de esto.

Por supuesto, continuaré compartiendo en mis redes el contenido que publique en este pequeño rincón, pero este nuevo curso le daré más importancia a publicar artículos de calidad – aunque sean en menor cantidad – que a compartir contenido en Facebook, Twitter o Instagram.

Facebook me parece que está muriendo, creo que porque ellos mismos se lo han buscado limitando tanto la visibilidad de las páginas; a mí personalmente me ha desmotivado mucho ver como poco a poco mis publicaciones cada vez llegaban a menos seguidores. Era mi red social preferida, pero fui dejando de darle importancia porque sentía que era trabajar en balde. Twitter ha pasado a ser mi red preferida, posiblemente porque me gusta que es a tiempo real, rápida e ingeniosa, pero reconozco que la utilizo más para informarme de temas que realmente me interesan, sin centrarme únicamente en Malasaña; y de Instagram, qué queréis que os diga, en realidad me la abrí porque así me lo sugirieron varias agencias de comunicación, pero apenas le doy utilidad porque me parece una lucha de egos, de autopromoción y de búsqueda absoluta de alcanzar seguidores en base a políticas que me espantan, lo que hace que sea la red social que menos me gusta utilizar. Es muy probable que vosotros no tengáis la misma visión que yo, ya que yo no puedo dejar de verlas desde el punto de vista profesional, pero me da mucha pena ver cómo han perdido esa inocencia con la que nacieron, en la que todavía no existían los haters, los influencers ni mamarrachadas varias.

A pesar de todo esto, les veo su parte positiva porque me parecen la mejor manera que existe hoy en día para llegar a los seguidores de este blog, me gustan porque puedo interactuar con vosotros a través de los comentarios y porque muchas veces a través de ellas me surgen ideas para futuros artículos. Para mí es como una mirilla al mundo desde la que puedo ver qué cosas interesan y cuáles no, ¿pero sabéis algo? no siempre me interesa lo que le interesa a la gran mayoría, me doy cuenta de ello porque veo las redes sociales de gente que se supone es influyente y me aburren muchísimo, me parecen todas iguales, en las que prima vivir una vidas que parecen perfectas y tremendamente irreales. Quizás cuando esta tendencia cambie, les vuelva a dar una oportunidad.

Hace ya algunos meses que dejé de dedicarles tantas horas y reconozco que he ganado en calidad de vida. Me he dado cuenta de que lo mejor es dedicarles el tiempo que realmente se merecen y que para compartir contenido de calidad, lo importante es vivir experiencias. Desde entonces he vuelto a leer al ritmo que lo hacía antes, a ver películas, series o documentales sin estar pendiente de las notificaciones del móvil, a bajar a pasear sin el teléfono en el bolso y disfrutar de imágenes que no es imprescindible que cuelgue con un filtro bonito en ningún espacio virtual.

Las redes sociales son beneficiosas para muchas cosas, pero creo que el uso excesivo de ellas nos convierte en personas tristes porque dejamos de vivir nuestro propio camino para tratar de disfrutar desde el sofá, el metro, el trabajo o la taza del water de las vidas de personas a las que ni siquiera conocemos. La influencia antes era otra cosa y no me llaméis antigua y poco adaptada a los nuevos tiempos, pero era mucho mejor admirar a alguien que hacía algo por el mundo que a una persona que se prueba ropa y etiqueta a las marcas en una fotografía de calidad cuestionable y filtros por doquier.

Para mí, el mejor filtro que existe es el salir a la calle y sentirse libre, sin necesidad de aprobación por parte de nadie y he aprendido que la justa medida de las cosas es lo importante para disfrutarlas. Una pantalla jamás debería quitarnos la libertad: es maravilloso exponer momentos felices, opiniones, sugerencias, que nos ayuden a inspirarnos, pero con límites y encontrar ese límite, es parte del secreto de la felicidad.

Me gusta más mi blog que mis redes sociales. Me gusta más leer en hojas de papel que en una pantalla. Me gusta haber vivido una vida en la que lo importante era tener amigos y no seguidores. Me gusta seguir pensando que eso es lo importante. Me gusta disfrutar de una mirada y una sonrisa en la calle más que de un like en una aplicación para ligar. Me gusta seguir teniendo un diario al que no le engaño si estoy triste más que una foto con filtros y hashtags imposibles. Me gusta seguir rodeándome de personas que no sacan el móvil del bolsillo cuando estamos dando un paseo. Me gusta que mis fines de semana son más largos desde que he aprendido a desconectar y a dejar el móvil en casa para vivir esas cosas de las que luego me gusta escribir.

MALASAÑA, HABLEMOS BIEN DE TI

Desde hace un tiempo siento que Malasaña es como esa celebridad que ha pasado de moda. Cuando llegué a Madrid, la prensa, los blogs y otros tantos medios, le dedicaban reportajes para hablar de la originalidad de sus negocios, del estilo de vida de sus vecinos, de la creatividad que en él se respiraba y vivir aquí era el sueño de muchas personas que llegaban a la capital a comenzar una nueva vida. Pero con el tiempo, comenzaron a surgir las primeras críticas: lo visto de manera positiva como moderno y actual pasó a ser hipster y más tarde dio paso a la gentrificación, la turistificación, a los precios más que abusivos de los alquileres y a que la moda vintage y la decoración con palés dejase de hacer tanta gracia. Un día leí que Malasaña podría morir de su propio éxito y me temo que si no hacemos nada por cambiarlo, podría pasarle en un corto espacio de tiempo.

Cuando me preguntan qué pienso sobre este tema, siempre digo que creo que los cambios son inevitables, que al igual que las personas cambiamos, también lo hacen los barrios y que posiblemente si le preguntas a alguien que vivió aquí en la década de los ´70 o incluso antes, te dirán que los ´80 trajeron muchas cosas negativas – aunque en la actualidad todos hayamos idealizado esa década queriendo en muchas ocasiones teletransportarnos a los años dorados de la movida madrileña. Yo soy de las que creo que muchos de los negocios que han surgido han traído cosas muy positivas al barrio, que no hay que culparles porque se vean menos ferreterías, zapaterías o tiendas de alimentación pequeñas, que ya bastante tienen con poder sacar adelante sus negocios en los que han depositado toda su ilusión; me alegra ver que consiguen salir adelante mes a mes, porque es una tarea dura y complicada en la que cada día ponen todo su esfuerzo y dedicación. No caigamos en creer que son ellos quienes han expulsado de aquí a los comercios de toda la vida porque no es verdad; lamentablemente, no veo jamás colas enormes en los ultramarinos y sí en Carrefour Express. Tengamos todos un poco de autocrítica.

Durante estos años yo he cambiado, mis gustos también lo han hecho y mis prioridades no os quiero ni contar. Malasaña ya no me sorprende tanto como al principio, tal vez se nos haya agotado la pasión, pero entre nosotros existe un amor y una confianza que pocos lugares me han dado en mi vida y por eso hoy quiero contaros las partes positivas que le sigo viendo a este barrio que tantas cosas me ha dado en los más de cinco años que llevo viviendo en él. Ojalá mejore esos puntos débiles que están haciendo que Malasaña pierda fuerza porque sería una pena dejar que se convierta en un lugar en el que los únicos visitantes sean los turistas. Los barrios los hacen los vecinos, y sin ellos pierden toda su magia, no nos olvidemos de esto.

¿Pero sabéis por qué sigo teniendo esperanzas? Porque me gusta bajar a la calle y saludar a la señora que vende la lotería, preguntarle a mi vecina qué tal va de la pierna, que el señor que me arregla las averías de casa salga del bar y me pregunte si todavía no me he ido de vacaciones, que me olvide la cartera y que pueda dejar a deber en el ultramarinos de debajo de mi casa, que me siente en mi bar preferido a leer un rato los domingos y que antes de decir lo que quiero, ya me lo hayan servido, que me escriban de la tienda en la que me compro la ropa habitualmente y me digan que les ha llegado una falda que me va a encantar o pararme a charlar un rato con el dueño de ese perro que tan bien se lleva con el mío. También me gusta levantarme entre semana y salir temprano a pasear por calles desiertas, es un privilegio que tenemos solo los que vivimos aquí, un barrio tan acostumbrado a llenarse de vida y de gente que espera colas para sentarse en una terraza de la plaza. Me gusta ese Malasaña que es pueblo, que lucha por no convertirse en ciudad, cada día con más fuerza, en el que tus vecinos tienen nombre y en el que sigues encontrando lugares que te hacen sentirte como en casa.

Malasaña me ha visto vivir muchas cosas: me vio llegar con mucha ilusión, me vio reír, llorar, irme durante unos meses a otro barrio porque no soportaba la tristeza de los malos recuerdos; llegué a maldecir sus calles, a gritar en mi cabeza que quién me mandaría a mí haberme ido de Coruña, pero consiguió que volviese, siendo otra, sumando experiencias a mi vida que posiblemente preferiría no haber vivido, pero que me hicieron más fuerte. Malasaña ya forma parte de mí, estamos unidos para siempre y aunque sé que nuestra relación no será eterna – eso cada vez lo tengo más claro porque se está agotando la arena de nuestro reloj – me ha ayudado mucho a crecer, a confiar en mí misma, a descubrir que la vida puede ser de otra manera y eso, queridos amigos, es de las cosas más bonitas que un lugar te puede ofrecer.

Quiero que una vez se agote nuestra relación, sigamos siendo de esos amores que recuerdas con cariño. Quiero volver cuando ya peine canas e incluso camine con bastón y poder sonreír recordando todo lo que me dio, diciendo “¿Ves ese rincón? Pues ahí estaba mi cafetería preferida, donde pasé tantas mañanas de domingo leyendo libros y charlando y un poco más adelante, allí donde ves ese cartel, estaba mi tienda preferida, ¿qué habrá sido de su dueña?”.

Quiero, sobre todo, que la gente que llegue de nuevas pueda sentir lo mismo que yo la primera vez que pisé la plaza de San Ildefonso, que logren sentirse una parte importante del barrio, que vivan con ilusión cada día de la semana y que vivir aquí no se convierta en un artículo de lujo, que para eso ya están otras zonas.

Te quiero Malasaña, no lo olvides jamás, y sigue luchando por que no instalen en tus calles cajeros automáticos o franquicias que cobren el café a precio de langosta. Yo confío en tu fuerza.

 

MI ENTREVISTA EN “HEALTHY, CONSCIOUS AND HAPPY”

Adriana Alcol. Fotografía: Pablo Iglesias.

Hace unas semanas me entrevistaron en la sección “Entrevista con una vegana” del blog “Healthy, Conscious and Happy” y os quería dejar el enlace por si os apetecía leerla. En ella os cuento a grandes rasgos mi visión sobre el veganismo y los cambios que ha supuesto en mi vida. Espero que os guste y como ya os comenté en un post anterior, próximamente en mi canal de Youtube podréis ver vídeos sobre recetas veganas. Septiembre vendrá cargadito de cosas nuevas, os lo prometo:

Leer “Entrevista a Esto es Malasaña”

ME ENTREVISTAN EN “INFLUENZIA, CREANDO EXPERIENCIA DE MARCA”


Hay barrios que tienen una intensa vida, que en ocasiones pasa desapercibida. Afortunadamente, siempre hay alguien que es capaz de adentrarse en él y de contártelo al detalle, como es el caso de Adriana F. Alcol y su blog Esto es Malasaña. Desde que se mudó a Madrid no ha dejado a hablarnos de esta zona y de todo lo que encierra.

¿Cómo comenzaste en el mundo de los blogs? ¿Fue una iniciativa propia o te picó el gusanillo otros blogs?

Comencé en el mundo de los blogs cuando todavía vivía en A Coruña. Siempre me ha gustado escribir y antes de que existiese el boom de las redes sociales, lo hacía en uno que se titulaba Yo tenía una granja en África: era un blog muy sencillo en el que escribía temáticas de lo más variadas. Entonces no tenía muchos seguidores, pero los que había eran muy fieles y eso me animaba a seguir escribiendo día a día. Ahora lo tengo bastante abandonado porque Esto es Malasaña es mi prioridad en la actualidad, pero de vez en cuando me gusta revisarlo y recuerdo esa época con mucho cariño.

¿Qué te llevó a centrarte en el barrio de Malasaña a la hora de escribir?

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