LITERATURA YONKI: SIETE NOVELAS QUE DEBERÍAS LEER

Cuando tenía redes sociales, solía publicar los libros que leía y hacía pequeñas reseñas algo más informales que las que suelo publicar en este blog. En Instagram comprobé que cuando hablaba sobre literatura con temática yonki, a la gente le producía mucha curiosidad, así que hoy he decidido hacer este post que reúne algunas de las novelas que he leído hasta el momento en las que la droga es la protagonista. Me encantaría que vosotros me sugiráis más títulos y podamos recurrir a este listado siempre que queramos leer algo relacionado con este tema. Aquí os dejo los siete primeros:

LA AGENDA DE LOS AMIGOS MUERTOS

Autora: Raquel Heredia

Esta fue la primera novela que leí siendo adolescente sobre el mundo de la droga, en la que la propia autora cuenta cómo vivió la muerte de su hija mayor, una joven de 19 años heroinómana, que a pesar del esfuerzo, dolor y sufrimiento de su familia, no es capaz de dejar ese estilo de vida.

Un testimonio desgarrador contado en primera persona que te hace ver la historia desde el prisma de quien en un principio no quiere abrir los ojos a una realidad tan dolorosa como es reconocer la adicción a la droga de una hija.

AZUL CASI TRANSPARENTE

Autor: Ryu Murakami

No recuerdo quién me recomendó esta novela, pero aunque la leí hace muchos años, todavía conservo esa sensación de desasosiego que generó esta historia en mí (y que a pesar de ello me la leí de una tacada porque me encantó cómo está escrita y cómo describe cada una de las situaciones que acontecen en sus páginas).

Está escrita por Ryu Murakami, un estudiante japonés de veinticuatro años que fue galardonado con el premio Akutagawa.  En menos de medio año vendió un millón y medio de ejemplares y a día de hoy continúa siendo un libro de referencia para quienes disfrutan de este tipo de literatura (aunque también recibió críticas negativas de una parte del público por su nivel de violencia, lo que consiguió alimentar más la curiosidad por esta obra que en mi opinión es realmente magnífica).

Un grupo de chicos y de chicas que viven cerca de una base norteamericana pasan sus días consumiendo drogas, acudiendo a conciertos y practicando sexo con soldados, todo ello sin un ápice de placer o divertimento que les lleva irremediablemente al camino de la autodestrucción.

YO, CRISTINA F. HIJOS DE LA DROGA

Autores: Horst Rieck, Kai Hermann, Christiane F.

Cuando era adolescente, pusieron un viernes a altas horas de la madrugada la película de “Yo, Cristina F.” en versión original. Creo que jamás me ha impactado tanto una película y a partir de entonces (y todavía sin internet) intenté por todos los medios conocer algo más sobre esa joven que me había producido tanta curiosidad. Descubrí que la película estaba basada en un libro, pero me resultó imposible conseguirlo en las librerías de A Coruña porque estaba descatalogado, así que poco a poco me fui olvidando de su historia. Un día, ya estando en la universidad, acudí a una librería de segundo mano y allí, entre los libros de ocasión, se encontraba esta novela. No os exagero si os digo que fui incapaz de dormir hasta que me la terminé: si la película me había gustado, el libro, mucho más completo y con testimonios de los asistentes sociales, la policía y su madre, hizo que Christiane F. se convirtiese en una figura de la que a día de hoy todavía sigo buscando información con bastante frecuencia.

En 1976 Christiane F. tiene trece años y en el mes de abril prueba la heroína por primera vez. A partir de ahí compagina (a duras penas) una vida en la que trata de no levantar sospechas sobre su adicción con otra mucho más dura, en la que conseguir su dosis diaria se convierte en su único propósito, lo que le lleva a tomar caminos como la prostitución y la delincuencia.

Años más tarde, en 1978, los periodistas Kai Hermann y Horst Rieck la entrevistan durante tres meses y lo que pretendía ser un artículo sobre la droga entre los adolescentes de Berlín, se convierte en un libro que durante décadas y hasta día de hoy ha vendido más de cinco millones de ejemplares y se ha traducido a quince idiomas.

En 1981 se llevó al cine – aquí os dejo el enlace a Youtube de la película completa en castellano, aunque si tenéis la posibilidad, os recomiendo que la veáis en versión original – que además cuenta con la participación de David Bowie y de la que se ha dicho que es la película en la que mejor se refleja el síndrome de abstinencia de una droga como la heroína.

Como dato totalmente subjetivo, os diré que sin duda es mi novela de temática yonki preferida y raro es el año en el que no me la releo. Más que recomendable.

YO, CHRISTIANE F. MI SEGUNDA VIDA

Autoras: Christiane V. Felscherinow y Sonja Vukovic

Y después de Yo, Cristina F. Hijos de la droga, la vida de su protagonista se convirtió en un reality, siendo perseguida por la prensa más sensacionalista que “informaba” de sus constantes recaídas en la heroína.

Yo, Christiane F. Mi segunda vida es la continuación de esta historia en la que la propia Christiane explica cómo transcurrieron los siguientes años tras convertirse en un personaje mediático: codeándose con el faranduleo berlinés (incluyendo a David Bowie e incluso a AC/DC), su época más hippie alejada del foco mediático y su lucha constante por distanciarse de un mundo plagado de excesos que no ha dejado de perseguirle hasta el día de hoy.

Un testimonio desgarrador de una mujer que se convirtió en estrella sin haberlo pretendido y que manifiesta en este relato que su vida es de todo menos feliz y glamurosa. A pesar de que no me pareció tan interesante como la primera parte, sospecho que cualquier persona que lea los inicios de Christiane F., no podrá resistir la tentación de leer este segundo relato, en el que resulta complicado no perder la esperanza de su completa recuperación.

FUTURO IMPERFECTO

Autora: Xulia Alonso Díaz

Esta novela, publicada en gallego (no sé si podrá encontrarse en castellano) cuenta cómo durante las décadas de los ´80 y los ´90 muchos jóvenes descubrieron (no solo en Galicia, también en el resto de comunidades autónomas) el amor y las drogas al mismo tiempo. Las consecuencias marcaron sus vidas para siempre, en la gran mayoría de las ocasiones de manera dramática. Esta novela es un encuentro con ese tiempo, con su presencia proyectada en un fututo que a pesar de no poder ser perfecto, todavía conserva ese halo de esperanza.

Resulta complicado no emocionarse con este libro en el que la autora narra su historia y la de su pareja, marcada por la droga pero también por un amor puro y tierno.

PREGÚNTALE A ALICIA. DIARIO ÍNTIMO DE UNA JOVEN DROGADICTA

Anónimo

Alicia es una adolescente insegura y con escasa popularidad en la escuela. Durante una fiesta descubre que las drogas le ayudan a desinhibirse y convertirse en aquello que desearía ser: una mujer segura, valiente y capaz de superar cualquier tipo de dificultad que se le presente. Todo ello lo refleja en un diario en el que muestra sus preocupaciones con la intensidad que le corresponde a una persona de su edad.

A pesar de que es una novela que suele recomendarse en todos los listados de imprescindibles de la literatura yonki, confieso que la manera en la que está escrita y los cambios de actitud constantes que sufre su protagonista, me hizo empatizar más bien poco con su historia, aunque teniendo en cuenta que es una novela publicada en 1971, puedo llegar a comprender el impacto que tuvo en los adolescentes de la época.

LA MOVIDA VISTA POR LOS JINCHOS

Autor: Nacho Herranz Farelo

Con la definición de jincho y una nota para lectores nacidos después de 1985 y otra para quienes nacieron entre 1965 y 1975, comienza esta novela de Nacho Herranz Farelo, donde el autor cede su voz a un protagonista quinqui, inculto y trasnochado – aunque debemos reconocerle un cierto punto de ternura – que entre botellín y botellín, describe la verdadera historia de la década de los ´80 en un barrio de la periferia madrileña, donde el desempleo, la inseguridad ciudadana, el tráfico de drogas y el consumo estaban mucho más presentes que Alaska, los pelos cardados de mil colores o ese movimiento cultural y transgresor que a través de los años han tratado de vendernos como generalizado. Nada más lejos de la realidad.

Pincha aquí para leer completa mi reseña

Y hasta aquí mis siete recomendaciones sobre literatura yonki del día de hoy. Espero que os haya resultado interesante y que me ayudéis a completar este listado con nuevos títulos. ¡Os espero en los comentarios!

Fotografía principal (con una historia que también puede interesarte): El “Parque de las Jeringas” de Zurich en 1990.

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RESEÑA “CUENTOS INMOBILIARIOS” DE MARCELO LÓPEZ – CONDE

PERDIDO ENTRE EL FUEGO

Autor: Marcelo López – Conde

Editorial: Café Literario Editores

Tapa blanda con solapa, 127 páginas

Luis Marcelo López – Conde es promotor literario y corredor inmobiliario. Español y argentino, fue uno de los creadores, socio fundador y director de “Café Literario” I y II (Buenos Aires, 1980 / 1981) y actualmente es el presidente de www.cafeliterarioeditores.com.

Reside en Madrid desde el año 2002 y ha publicado dos libros de relatos: “Cuentos inmobiliarios” (Buenos Aires 2006, Madrid 2010) y además ha participado en Inventarium (Margen Cero), colaborando activamente en la venta y difusión de su obra en distintos cafés madrileños. En el año 2014 editó “Martínez en tertulia” y ahora publica este, que es su tercer libro de “Cuentos inmobiliarios”.

Cuando, hace ya algunos años, conocí en Madrid al escritor hispano argentino Marcelo López – Conde, recuerdo que un amigo común me comentó “Marcelo escribe relatos pero, ¡ojo!, no de cualquier tipo. Marcelo escribe exclusivamente relatos inmobiliarios”. Debo confesar que aquella aclaración no dejó de causarme cierta sorpresa. Claro es que cada cual es muy libre de escribir sobre aquellos temas que más le interesan o se adapten mejor a su intención creativa. Y si existen géneros tan dispares como el policíaco, el histórico, el erótico, ¿por qué asombrarse de que alguien decida adscribirse a cualquier otro por el que sienta una especial predilección, pongamos por caso el numismático, el aeronáutico o incluso el inmobiliario?

Pues no sé, el caso es que por aquel entonces aún se hablaba poco de burbujas y yo me resistía a admitir que un tema en apariencia tan árido pudiera ocupar con carácter exclusivo la producción literaria de un autor. Sin embargo, en cuanto empecé a leer aquellos cuentos inmobiliarios, vi la cosa de forma bien distinta. Porque Marcelo es un escritor capaz de convertir el intrincado mundo de las operaciones inmobiliarias – qué él conoce de primera mano como profesional del sector – en un escenario prodigioso, por donde hace desfilar a sus personajes para mostrarnos el alma de nuestra desquiciada sociedad urbana, inmobiliaria. Y lo hace además con un estilo muy personal, en el que confluyen vigor expresivo, humor, ironía y una evidente percepción poética de todo lo humano, que aflora con particular intensidad en algunas evocaciones de Madrid o de su Buenos Aires natal. 

Leer los cuentos de Marcelo López – Conde equivale a sumergirse en una realidad viva, palpitante, marcada no pocas veces por la frustración y el desarraigo de sus personajes, sometidos a la lógica de esta implacable civilización mercantil en la que nos ha tocado vivir. Una realidad, que tanto puede adoptar la apariencia sencilla de las anécdotas cotidianas, como arrastrarnos a un torbellino alocado de situaciones tragicómicas, donde en ocasiones veremos surgir la parodia y el esperpento, pero también la fantasía y, desde luego, el amor.

Carlos Montuega Barreira

Si vives en Malasaña, seguramente te hayas cruzado con Marcelo en más de una ocasión; siempre con libros en la mano y dispuesto a hablar de literatura, con Cuentos Inmobiliarios he descubierto su faceta de escritor y ha logrado entretenerme con estos pequeños relatos en los que comprobarás que alrededor de un inmueble se pueden crear historias de lo más variopintas.

Particularmente, me han gustado más los cuentos que transcurren en Madrid (uno de ellos en un lavadero de coches que estaba al lado de la que fue mi casa durante los meses en los que decidí alejarme del centro). A pesar de que me gusta mucho leer ficción o novelas que transcurren en la otra parte del mundo, en el caso de estos relatos, el acercarme a las calles que paseo habitualmente o imaginar qué edificio podrá ser el protagonista de esa historia, me ha hecho leer esos en concreto con más interés que los que acontecen en Argentina.

Es uno de esos libros que yo llamo “de viajes”, perfecto para momentos puntuales y que no te obliga a leerlo seguido o en un tiempo determinado para que no se te olvide la trama. Algunos de los cuentos tienen una cantidad considerable de personajes que requieren que prestes más atención, pero por lo general son historias fáciles de leer, cortas y que enganchan (puede que unas más que otras, pero para gustos los colores).

Todo un descubrimiento Café Literario Editores, “una editorial de ocho años y miles de lectores que se hace paso a paso, tête à tête, boca a oreja, y siempre llega a una win-win situation“.

SUNSET CINEMA PROYECTA EN EL CINE CAPITOL “¿QUIÉN PUEDE MATAR A UN NIÑO?” COMO TRIBUTO A CHICHO IBÁÑEZ SERRADOR (7 DE FEBRERO)

GRANDIOSA PROYECCIÓN EN EL CINE CAPITOL DE ‘¿QUIÉN PUEDE MATAR A UN NIÑO?’ 
COMO TRIBUTO A CHICHO IBÁÑEZ SERRADOR

Tras el reconocimiento a Narciso Ibáñez Serrador con el Goya Honorífico, el 7 de febrero de 2019 Sunset Cinema presenta esta obra maestra del género de terror en el mayor cine de la Gran Vía madrileña.

Mucho debemos a Narciso “Chicho” Ibánez Serrador, artesano del sobresalto que nos educó con maestría el gusto por lo siniestro. Solo dos obras cinematográficas le bastaron para aterrorizar a espectadores de todo el mundo. Mientras, en España, el apetito por lo macabro del realizador ya había quitado el sueño a muchos televidentes con sus series legendarias: “Historias para no dormir” y “Mañana puede ser verdad”.  Quizá fueron sus exitosos (y longevos) concursos para la pequeña pantalla los que privaron a Chicho del tiempo necesario para desarrollar una filmografía más prolífica, para disgusto de los amantes del genero fantástico. Sin embargo, tan solo “La Residencia” (1969) y “Quién puede matar a un niño” (1976) le bastaron para ser uno de nuestros directores más celebrados internacionalmente, y recibir ahora el reconocimiento que le brinda la Academia del Cine Español con el Goya Honorífico por el legado que nos ha dejado.

Como les ha ocurrido a muchos grandes maestros patrios, algunas de sus obras no han gozado del debido reconocimiento dentro de nuestras fronteras, al menos por el gran público, hasta pasados muchos años después. Es curiosa la anécdota de que “Quién puede matar a un niño” recaudase en Italia más dinero que el “Tiburón” de Spielberg. Sin embargo, con el paso del tiempo, la película de Chicho se ha consagrado como una de las obras culmen del genero en nuestro país, sirviendo de inspiración a tantos otros directores que han venido detrás.

Y es que la película que nos ocupa es inquietante incluso desde antes de su visionado, ya que sólo con su título, Quién puede matar a un niño, ya nos plantea un desasosegante y aterrador dilema moral. Por si fuese poco, una vez encendido el proyector, las sobrecogedoras imágenes reales del prólogo nos anticipan que la indiferencia de nosotros, los adultos, ante los problemas del mundo, podría estar ya respondiendo a la pregunta planteada. Y que esa indiferencia nuestra, en manos de la mente tan macabra como brillante del director, se acabará traduciendo en una metáfora en la que unas idílicas vacaciones en el Mediterráneo se transformarán en cruenta e inesperada venganza.

La película no abandona las claves del género pero Chicho las presenta de una forma especial: un guion adaptado inteligentemente hilvanado para la gran pantalla, una sobria puesta en escena alejada de trucos y efectos especiales, la inquietante banda sonora de Waldo de los Ríos con reminiscencias a “Tiburón” o “La Semilla del Diablo”, y una exquisita fotografía a manos de José Luis Alcaine en la que la oscuridad y las sombras góticas de la época se eliminan para dar paso a un precioso destino turístico a plena luz del día. Todo esto, sumado a la claustrofóbica y pavorosa sensación que resulta la verosimilitud de la película (no hay nada más terrorífico que lo que podría ser real), hace que después de más de 40 años “Quién puede matar a un niño” nos siga aterrorizando como la primera vez.

Es ahora el momento perfecto, a tenor del reconocimiento nacional brindado al maestro en estos días, para que revivamos y celebremos de nuevo “Quién puede matar a un niño” con la liturgia que la película se merece: una épica proyección en la catedral del cine de la ciudad, el Capitol, con sus dos anfiteatros y más de 1.200 butacas. Se trata pues de una fiesta en la que los adeptos al género fantástico y los amantes del cine en general disfrutaremos de nuevo y en un ambiente espectacular de una de las pesadillas más exquisitas y atemporales de nuestro cine.

Muchas gracias por el legado dejado, maestro Chicho Ibáñez Serrador.

Entradas disponibles >>> Pincha aquí

DUÓLOGOS EN CONDE DUQUE: LAS CLAVES DEL ARTE CON UN TOQUE DE HUMOR

¿Es el arte terreno únicamente para entendidos? ¿Es posible llorar de risa y de emoción al mismo tiempo hablando de arte? ¿Puede ser el humor un canal de acceso a las disciplinas artísticas? A estas y a muchas otras cuestiones responderá Duólogos, un “ciclo de alto voltaje para acercarnos al arte sin perecer en el intento”. Una serie de conversaciones protagonizadas por artistas de primer nivel y distintas disciplinas donde conversarán con algunos de los cómicos más destacados del país.

Desde el pasado jueves 17 de enero se puede disfrutar en el Auditorio de Conde Duque del ciclo Duólogos, espectáculos para mostrar a través del humor algunas de las claves del arte mediante conversaciones de formato único entre diferentes artistas y algunos de los cómicos más conocidos del país.

Las entradas ya se pueden conseguir a través de la web de Conde Duque

Este formato arrancó con un primer Duólogo en el que se vieron las caras el humorista David Broncano y el pianista Mario Mora los días 17 y 18 de enero. Ignatius, Joaquín Reyes, Quequé, y Javier Cansado continuarán la saga junto a la bailarina Poliana Lima, el artista conceptual Jaime Vallaure, los miembros de la compañía de teatro Grumelot (Carlota Gaviño e Íñigo Rodríguez-Claro), el escritor Ernesto Rodríguez y el clarinetista Daniel Broncano, respectivamente.

Una propuesta que tuvo su origen en el festival Música en Segura de 2018, donde el Monólogo en fa bemol mayor reunió sobre el escenario a varios músicos y a David Broncano como hilo conductor de un espectáculo híbrido de gran éxito.

Llevábamos cinco años pensando cómo dar a mi hermano David un papel en el festival que fuese más allá de hacer intendencia física como voluntario (risas). Lo de combinar a músicos clásicos con su humor parecía a priori arriesgado, pero funcionó estupendamente.

Daniel Broncano, clarinetista y comisario del ciclo.

Dando un paso más, en el ciclo Duólogos se ha querido expandir este formato a otras disciplinas artísticas. Una de las claves de los espectáculos será la sinergia explosiva de estás inusuales parejas, que en algunos casos ni siquiera se conocían antes. También, las realidades diferentes a las que pertenecen.

El hecho de que vengan de ambientes bastante diferentes es parte de la gracia y mi papel como comisario ha sido propiciar el mejunje de ideas.

Daniel Broncano, clarinetista y comisario del ciclo.

En total, cinco propuestas inverosímiles dedicadas a todos aquellos “desnortados que necesitan ver la belleza del arte so pretexto de colarles algún buen chiste”, concluye Daniel Broncano.

PROGRAMACIÓN “DUÓLOGOS”

17 Y 18 DE ENERO (FINALIZADO)

20.30 h. Duólogo en Fa bemol mayor, por David Broncano y Mario Mora

Una clase magistral de música y de vida de la mano de David Broncano y Mario Mora. El docto musicólogo orcereño nos presenta una selección de sonatas, motetes y bachatas que han marcado su vida. “El Fa Bemol, que es como una h, es la tonalidad de la mayoría de mis piezas preferidas. Con este formato queremos reivindicar un mismo sonido con dos nombres (enharmonía), pero también que no se pierda la memoria histórica de lo que era el fa bemol, una nota con gran identidad hasta que se globalizó la escala cromática temperada”, afirma con voz temblorosa.

David Broncano, musicólogo

El orcereño David Broncano ha publicado varios trabajos musicológicos como Mozart y el cancaneo en los albores del rococó o Introducción a la turra wagneriana. Ha impartido clases magistrales en amplias zonas de la geografía marítima, en un denodado esfuerzo por terminar de hundir la música clásica a nivel mundial. En 2016 le fue concedida la Medalla al Mérito de la Academia de las Bellas Artes de San Fernando por ser el primer usuario en tararear el contrapunto del Miserere de Allegri en los baños de Atocha.

Mario Mora, pianista

El pianista conquense Mario Mora es uno de los pianistas más destacados de su generación, la más preparada de la historia. Mario ha actuado en varios países y continentes, donde ha causado sensación por su precisión y su distinción casi inefable entre teclas blancas y negras. Pero al final siempre ha vuelto a España. Apasionado de la música contemporánea, ha tocado a los compositores vivos más importantes de la actualidad, con empatía y en un intento de que se calmen todos un poco.

5 Y 6 DE FEBRERO

20.30 h. Duólogos de los cuerpos armoniosos, por Ignatius y Poliana Lima

Ignatius Farray, como Poliana Lima, no entiende la existencia sin la expresión corporal. Ni viceversa. En varias ocasiones se ha planteado dejar la comedia para dedicarse de lleno a su faceta de estudioso del movimiento del cuerpo. “Los cuerpos se tienen que mover, se tienen que expresar. Si no, solo nos queda la desesperanza. Y después el grito sordo.”

Ignatius Farray, coreógrafo

Una larga y memorable lista de contorsiones en el escenario avalan la carrera de Ignatius como bailarín y más tarde como coreógrafo. En 2002 redescubre las coreografías desechadas de Diaghilev para el Ballet Guanche de La Gomera, que vuelven a causar la misma estupefacción ahora como entonces. En la actualidad coordina el proyecto europeo “Danzando contra el Brexit: devolvamos el control a las caderas”

Poliana Lima, bailarina

La bailarina brasileña Poliana Lima descubrió la danza por accidente a la edad de 8 años, cuando jugaba con el tiempo. Después empezó a jugar con el movimiento de su cuerpo y a día de hoy juega con todas y con todos. Para más inri, le han caído unos cuantos premios que le han dado si cabe más alas en su empeño por traducir los eventos más nimios de la vida en gestos corporales que dan que pensar que ha pasado algo más grave.

19 Y 20 DE FEBRERO

20.30 h. Duólogo sobre lienzo invisible, por Joaquín Reyes y Jaime Vallaure

El arte conceptual son aquellas exposiciones que nadie entiende pero a las que va para elevar el concepto de sí mismo. Joaquín Reyes lo ha hecho mucho en el pasado, con el apoyo de su coach, gurú, mentor y psiquiatra, Jaime Vallaure. En esta terapia grupal puedes compartir tus traumas más recientes. Lo importante, lo valiente, es dar el primer paso y reconocerlo.

Joaquín Reyes, comisario

Joaquín aprendió a dibujar a una tempranísima edad, incluso unos años antes de balbucir sus primeros chistes. En la Facultad de Bellas Artes de Cuenca formó una célula de comediantes que a día de hoy sigue activa. Más allá de sus conocidas facetas como ilustrador, cómico, imitador, creador y pensador, su pasión oculta es hacer grabados conceptuales en la hoja de las celebérrimas navajas albaceteñas.

Jaime Vallaure, artista conceptual

La última vez que Jaime tuvo que rellenar el apartado de “ocupación laboral”, recortó el formulario, hizo un collage y grabó con ello una vídeo performance. Su creación, que se mueve entre el transformativismo cíclico y la apología del absurdo, ha sido mostrada por los principales centros artísticos del país en exposiciones e instalaciones. Por el momento ha sido absuelto de todas ellas.

13 Y 14 DE MARZO

20.30 h. Duólogo desde la tramoya, por Quequé y Carlota Gaviño e Íñigo Rodríguez-Claro (Grumelot)

¿Habría sido Calderón de la Barca un buen monologuista? ¿Pillarías hoy en día los chistes si te soltasen de golpe en un corral de comedias? Con Quequé, uno de los primeros cómicos españoles que dejó de usar el endecasílabo, enfocamos a sus antepasados directos de la dramaturgia del Siglo de Oro

Quequé

Para un actor es más difícil hacer reír que llorar, lo cual ha valido a Quequé para monetizar su genio cómico y amasar uno de las mayores fortunas dentro del mundo actoral. Y no porque se le den mal los grandes dramas clásicos, e incluso la tragicomedia, porque bien podría. Actualmente paga el tipo impositivo más alto sobre la renta, haciendo una tamaña contribución a las compañías de teatro clásico.

Grumelot

La compañía Grumelot basa su trabajo en la exploración de los textos tanto clásicos como contemporáneos. Han llegado a psicoanalizar a más de 1.400 personajes de la dramaturgia hispana, constatando que la mayoría de los personajes tienen rasgos psicópatas por encima de la media. Recientemente han abierto un exitoso centro de rehabilitación para personajes en riesgo de exclusión escénica.

5 Y 7 DE ABRIL

20.30 h. Duólogo con rima asonante, por Javier Cansado, Ernesto Rodríguez y Daniel Broncano

En ausencia de emoticonos las letras siguen siendo una expresión respetable de la emoción humana. Juntamos el profuso conocimiento del escritor Ernesto Rodríguez Abad con el confuso desconocimiento de Javier Cansado. Navega con nosotros en el mar de versos, y con nuestra ayuda intentaremos que las hipérboles y los epítetos no te hagan zozobrar.

Javier Cansado, rapsoda

Se le relaciona con el tráfico de palabras desde su más tierna infancia. Oriundo de Soria, Javier Cansado encontró en el barrio de Moratalaz una fuente de inspiración poética a la altura de su talento. Más tarde cruzó la M30 buscando las metáforas castizas que tanto ha sabido compartir con su embelesado público. Varias editoriales se han planteado publicar un compendio con sus perlas, pero por el momento han decidido no dejar constancia escrita de ellas.

Ernesto Rodríguez, escritor y recitador

El escritor tinerfeño Ernesto Rodríguez es uno de los más apasionados expertos de la animación a la lectura, y sobre todo de la reanimación posterior. A su vez ha escrito multitud de cuentos, dirige un festival en Los Silos y una editorial internacional, ha recitado versos en casi todos los meridianos, es profesor en la Universidad de La Laguna y una vez al mes consigue hacer finalmente la colada.

Daniel Broncano, clarinetista

Daniel sufrió un ataque de musicofilia de pequeño que sólo se pudo aplacar tocando un instrumento musical. Aprendió a tocar el clarinete en la banda de música de Orcera y después en varios conservatorios de Jaén, Madrid y Londres. En el proceso de actuar aquí y allá empezó a estar obsesionado con eliminar la profilaxis que rodea a la música clásica, a menudo relegada a los grandes tanatorios del país. En 2013 puso en marcha Música en Segura, un festival en un bello pueblo de Jaén con más gatos que habitantes: Segura de la Sierra. Y en 2017 comienza WAVELENGTH, un ciclo de música y ciencia en la ciudad holandesa de Leiden. Ante tal mejunje de conceptos, Conde Duque le invita a echar más leña al fuego con el presente ciclo Duólogos.

VENTA DE ENTRADAS: Pincha aquí

 

MI VIDA SIN REDES SOCIALES (I)

El día 27 de diciembre de 2018 comencé a vivir sin redes sociales personales. Trabajo como community manager y el mundo virtual ocupaba demasiado tiempo de mi día, así que prescindir de ellas como entretenimiento puedo deciros que, al menos hasta el momento, es la mejor decisión que he tomado en mucho tiempo.

Cuando me abrí este blog (año 2012) publicaba tres o cuatro posts de manera semanal, así que poco a poco empezó a tener un buen nivel de audiencia y las agencias de comunicación y alguna que otra marca comenzaron a enviarme invitaciones de prensa para eventos, preestrenos, etcétera. Al principio trataba de acudir a todo lo que me proponían y escribir una pequeña reseña, pero con el tiempo pasé a ser un poco más selectiva hasta que en 2018 apenas he acudido a ningún sarao, lo que implica que en este último año he ido recibiendo cada vez menos invitaciones y notas de prensa. Durante estos años mi vida y mis gustos han cambiado, ya no me interesan las mismas cosas y además tengo la suerte de que “Esto es Malasaña” jamás ha dejado de ser un hobbie (aunque alguna que otra vez me haya reportado alguna ganancia con posts patrocinados), por lo que nunca he sentido la presión de tener que escribir sobre algo que no quiero o en lo que no creo. ¿Que si esto ha afectado a mi audiencia? Por supuesto que sí, pero no voy a escribir sobre restaurantes o bares de moda si no acudo a ellos o  a hablaros de marcas que me ayudarían a posicionarme muy bien si no estoy de acuerdo con su filosofía o no me interesan los eventos que organizan, por muy instagrameables que sean.

Ahora que vivo sin redes sociales os diré que no he notado gran diferencia en la recepción de mails: las agencias de comunicación que me escribían habitualmente lo siguen haciendo (aunque por el momento no he recibido ninguna información que encaje con este blog y por ello no lo he publicado) y tal vez sí podría decir que han descendido los mails de pequeños comercios – la gran mayoría de ellos llegaban a mí a través de Facebook – pero de todas maneras algunos me han escrito a mi correo electrónico (estoesmalasana@gmail.com) y tengo varias visitas pendientes a locales que si me gustan, os hablaré de ellos en próximos artículos. Mi conclusión sobre este aspecto es que si el contenido de este blog gusta, no resulta complicado contactarme y aunque habrá marcas o negocios que dejen de escribirme porque lo que quieren es difusión en redes sociales, habrá quien valore el contenido de calidad en un blog que está bien posicionado en Google.

Y respecto a la vida fuera del ámbito profesional, me he dado cuenta de la cantidad de tiempo que perdía viendo las redes de personas que ni tan siquiera conozco. ¿Cómo es posible que nos cansemos tanto leyendo un libro y en cambio seamos capaces de engancharnos durante horas a plataformas que nos muestran vidas irreales cada vez más plagadas de publicidad encubierta? Os diré que desde que vivo sin redes sociales trabajo más centrada, mi tiempo libre parece que se ha duplicado porque me da tiempo a hacer más cosas, me concentro más cuando leo, veo una película o un documental y no rebusco el móvil en el bolso con tanta frecuencia e incluso lo dejo en la habitación mientras ceno o cuando voy a dar un paseo sin tener esa sensación de ansiedad por saber si alguien me ha escrito: las redes sociales siempre pueden esperar, por mucho que nos intenten hacer creer lo contrario.

No creo que las redes sociales sean malas, pero lo que sí que creo es que han llegado pisando tan fuerte que no hemos tenido tiempo a educarnos en su buen uso y caray, qué mal lo hacemos. Podría escribir un post interminable acerca de todo lo que he podido reflexionar sobre este tema estos días, pero me parece más interesante hacer una actualización cada mes para ver los cambios poco a poco. Como en el artículo anterior en el que os contaba que dejaría las redes sociales en 2019, me gustaría que me comentaseis vuestra visión, aunque dejar comentarios en un blog dicen que está demodé, a mí me sigue encantando recibirlos y ahora mismo es la manera que tengo de interactuar con vosotros.

¡Nos vemos por el mundo real!

RESEÑA “PERDIDO ENTRE EL FUEGO”

PERDIDO ENTRE EL FUEGO

Autor: Andrés de Mingo (Madrid, 1983)

Editorial: Café Literario Editores

Tapa blanda con solapa, 119 páginas

En un olvidado lugar de paso, perdido justo en medio de ninguna parte nos encontramos un escenario tan patético como real y unos personajes construidos con los tópicos hilvanados por la novela más oscura de Ramón J. Sender y Miguel Delibes.

La vida de Arturo Virgil hace aguas. Cada vez más viejo, más gordo, más calvo, cuesta abajo en una soledad destructiva en la que ha perdido a su mujer Irene. Sin tan siquiera intentar superarlo, subsiste en una miserable vida entre la dejadez y el abandono. Una existencia gris que se ve alterada por la muerte de su hermanastro, lo que le lleva a emprender un viaje que se convierte en una pesadilla de la España profunda. Una España negra de canícula y siesta, de verano con verbena de pueblo y regusto a rancio. Una versión revisada de todos los tópicos castizos que acaban mal, un Puerto Hurraco con sabor a tabaco negro y whisky barato, donde cada personaje cumple con su cometido para dar cuerpo a una tradición literaria que refleja la bestialidad y la violencia netamente hispánica.

Adrián Fernández

Los sábados y los domingos suelo bajar a desayunar siempre a la misma cafetería de Malasaña, la que hace esquina entre Espíritu Santo y Marqués de Santa Ana. Me gusta ir sola y os confieso que es uno de mis momentos preferidos de la semana; aprovecho para leer y desconectar de todo y “Perdido entre el fuego” me acompañó dos mañanas en las que me devoré la trama que tiene a Arturo Virgil como protagonista. La primera vez que tuve entre mis manos esta novela debo reconocer que no me atrajo demasiado: suelo fijarme mucho en las portadas y esta no me resultó excesivamente atractiva, pero está claro que no se puede juzgar por la fachada y en su interior encontré una trama que en cada párrafo consiguió trasladarme a cada uno de los escenarios de un pueblo que fácilmente podría encontrarse en cualquiera de las carreteras nacionales de la zona centro de España: el calor sofocante, las calles vacías a la hora de la siesta, las miradas de los vecinos clavándose en la espalda cada vez que te das la vuelta o esas vidas que parecen pasar sin pena ni gloria pero que ocultan personalidades oscuras y secretos inconfesables.

Se podría decir que “Perdido entre fuego” es una novela negra de la España profunda que arranca con la violación de Rosita, una vecina del pueblo al que Arturo Virgil llega de casualidad y en el que tendrá que permanecer más tiempo del deseado, viéndose envuelto en una trama que le hará despertar del letargo en el que vive desde que pierde a su mujer.

Una novela corta pero redonda que me enganchó desde el primer momento gracias a las magníficas descripciones de los personajes, sus sensaciones y las ubicaciones donde se desarrolla la historia. Fue como sentarme en una de las mesas del bar del pueblo y observar cómo llegaba ese forastero a pedir su primer trago de cerveza y seguir sus pasos en la sombra.

* Y al final, si te paras a observar la portada, aunque la tipografía sigue sin convencerme, la ilustración describe perfectamente el entorno de ese pueblo en el que acontecen todos los hechos.

EN 2019 VIVIRÉ SIN REDES SOCIALES

Cuando comencé este blog una de las cosas que más me preocupé en cuidar fueron las redes sociales: invertía mucho tiempo en pensar qué tipo de publicaciones podían interesar, investigaba el contenido de otras páginas similares, tenía activadas las notificaciones en el móvil para poder contestar los comentarios y los mensajes privados en el menor tiempo posible y lo cierto es que tanto en Facebook como en Twitter se creó una comunidad en la que todos aportábamos opiniones y debates a veces interesantes y otras veces incluso divertidos. Además, he tenido la inmensa suerte de no encontrarme con muchos comentarios negativos o irrespetuosos, algo que por desgracia veo en otros perfiles cada vez con más frecuencia. Pero aún con todo lo positivo que me han aportado, las redes sociales dejaron de divertirme hace mucho tiempo.

Trabajo como community manager para diferentes clientes y confieso que me gusta mucho mi trabajo. Afortunadamente ellos no entienden las redes sociales como un poste publicitario y valoran más el contenido de calidad que tratar de conseguir seguidores o me gustas a través de métodos poco fiables, pero aunque resulte complicado de entender, trabajar en las redes de clientes es precisamente eso, trabajo, y lo que hoy expongo en este post es mi punto de vista como usuaria, algo totalmente diferente, donde el uso que hago de las redes sociales no tiene nada que ver con mi faceta profesional.

Facebook fue durante mucho tiempo mi red social preferida: al principio las páginas de empresa, aunque con algunos matices, funcionaban de una manera muy similar a los perfiles personales, lo que implicaba que todo lo que publicabas podía llegar a un número muy elevado de personas, es decir, tu esfuerzo merecía la pena; pero con el paso de los años y con el interés por parte de Facebook de que las páginas invirtiesen en publicidad, poco a poco nos lo empezaron a poner más complicado  y cada vez nuestro alcance era menor, no llegando ni al 10% de nuestra audiencia. Finalmente, y como era de esperar, las páginas comenzaron a invertir en publicidad y a los usuarios esta plataforma le dejó de interesar porque sus muros se llenaron de anuncios. ¿Qué sucedió? Que Facebook pasó de moda y llegó Instagram, una red que aunque a título personal a día de hoy es la que más me entretiene, para este blog me resultaba muy poco útil porque no reconoce  los enlaces y por lo tanto es muy complicado que un usuario se salga de la aplicación para venir a leer el contenido que publico aquí.

Y luego está Twitter, una red social en la que encuentras a personas verdaderamente ingeniosas y también a todos los ofendidos del planeta: una mezcla que puede envenenarte o divertirte durante horas. Yo tiendo a ser de las segundas y aunque durante alguna temporada me ha dado por debatir sobre algunos temas, lo cierto es que lo utilizo más como usuaria pasiva.

Durante los últimos meses, poco a poco he ido desintoxicándome de la dependencia que generan las redes sociales sin apenas darnos cuenta y después de mucho tiempo pensándolo, este 2019 he decidido que voy a vivir sin redes sociales personales. Mi idea es ir contando mi experiencia en este blog (al que entiendo que apenas llegará público teniendo en cuenta que no voy a tener redes para difundir el contenido) y mostraros la evolución y el cambio de vida que va a implicar: en qué invertiré el tiempo que antes dedicaba a estar en las redes sociales, qué pros y qué contras le veo a esta decisión, qué opinarán las agencias de comunicación y si seguirán enviándome información para publicar o para acudir a eventos, si aunque no esté activa en las redes sociales la gente seguirá visitando esta página para interesarse por los artículos que escriba sobre Malasaña, etcétera.

Así que mañana día 27 de diciembre de 2018, procederé a cerrar mis perfiles de Facebook, Twitter e Instagram (y he puesto además en modo privado mis vídeos de Youtube para que tampoco puedan llegarme comentarios). Si me preguntas ahora qué creo que va a suceder, diría que llegará 2020 y que continuaré sin redes sociales, pero vamos a ver qué sucede.

Si te apetece y te pica la curiosidad, puedes dejarme en la sección de comentarios las dudas que te surjan o las preguntas que quieras que responda sobre este “reto” en el siguiente post. Y tú, ¿serías capaz de vivir sin redes sociales?