Sobre el amor y las segundas oportunidades

No sé cuántos de vosotros habréis pasado por una ruptura sentimental, posiblemente muchos de los que ahora estáis leyendo este artículo. Ahora pensad, ¿recordáis la primera vez que  sentisteis que el corazón se os rompía en mil pedazos? Yo recuerdo esa sensación como un dolor en el pecho inexplicable y una angustia tan grande que cada vez que cerraba los ojos era como caer en un pozo oscuro sin fondo. Si lo pienso con perspectiva, debo decir que hasta me da una mezcla entre risa y ternura, porque yo era una adolescente y en aquel momento creía que jamás podría volver a querer a alguien y que mi vida ya no tendría ningún sentido. Pero todo pasó, y aunque llené diarios con su nombre, luego llegaron otros amores que también marcaron mi vida, aunque no de la misma manera. Y es que al amor adolescente yo le guardo el mayor de los respetos, porque pocas relaciones a lo largo de los años vuelven a resultar tan puras y tan transparentes y precisamente por eso, duelen tanto cuando terminan.

El tiempo, la edad y posiblemente las experiencias que he vivido, me han hecho variar mucho el concepto del amor y aunque soy de las que sigue creyendo en el “amor romántico” (por muy poco feminista que pueda sonar), también creo que eso es solo una fase en una relación y que a la larga hay cosas que resultan mucho más importantes. Coincidir con la persona adecuada, es tremendamente complicado, pero si a eso le añades coincidir en el momento adecuado, os lo aseguro, es el premio gordo de la lotería.

Durante mucho tiempo, basándome en la relaciones a las que mi entorno me tenía acostumbrada, creí que en el amor, una vez te comprometías, era para siempre y que si una relación no superaba los baches u obstáculos que le ponía la vida y decidía poner punto y final a su historia, ya no había marcha atrás. Es curioso, porque mi cabeza llegó a pensar que el amor era el único aspecto de la vida en el que jamás debían existir las segundas  oportunidades: puedes perdonar a un amigo si te falla y que todo vuelva a ser como siempre, puedes reincorporarte a un trabajo por segunda vez si te ofrecen un nuevo contrato, puedes intentar volver a montar en bicicleta aunque la primera vez te hayas caído, pero en el amor, si algo falla, borrón y cuenta nueva, porque segundas partes nunca fueron buenas.

No seré yo quien diga que dar segundas oportunidades en el amor es tarea sencilla, pero sí que creo en ellas e incluso podría deciros que darse un tiempo, en ocasiones, es sano e incluso la mejor opción. Lo que debes tener en cuenta cuando retomas una relación es que posiblemente tu concepto sobre el amor ya no sea el mismo que la primera vez. Cuando rompes con alguien, tienes mucho tiempo para reflexionar, para recapacitar sobre los fallos – porque una ruptura siempre es cosa de dos, aunque a veces resulte más sencillo culpar solo a la otra parte – e incluso si seguís manteniendo una relación civilizada, sirve para mantener conversaciones en las que la sinceridad es el ingrediente principal (y aunque a veces duelan, suelen ser muy sanadoras).

Retomar una relación es complicado y requiere mucho trabajo, posiblemente más que la primera vez, y no, no es como partir de cero, no es una hoja en blanco ni un “lo olvidamos todo”. Una segunda oportunidad, aunque la cojas con todas las ganas del mundo, conlleva un peso a tus espaldas, unas experiencias vividas que no puedes eliminar de tu mente por arte de birlibirloque. Si quieres que funcione, tendrás que aprender la dura tarea de pasar página sabiendo todo lo que sabes y teniendo en cuenta que esa sensación de mariposas en el estómago posiblemente no vuelva a aparecer (lamento deciros que eso solo sucede en las primeras veces). Las segundas oportunidades, en mi opinión, suelen ser mucho más realistas, más honestas y más racionales y eso, aunque para algunos pueda resultar menos romántico, a mí me parece muy bonito.

Con la edad he aprendido algunas cosas: me sigo emocionando cuando voy por la calle y veo a un matrimonio mayor que pasea de la mano tras más de cincuenta años casados, o cuando veo instantes románticos entre una pareja que lleva mucho tiempo juntos, pero igual de emocionante me resulta  asumir que el amor tiene sus fases y que a veces, es mejor darse un tiempo, no hacerse daño y volver a encontrarse en el camino, si esa es una decisión meditada por ambas partes.

Creo que lo más importante en estos casos es no obligarte a nada, ni sentirte culpable si las cosas no salen como tú esperabas. A veces, las segundas oportunidades tienen un “final feliz” en el que ese momento de separación se convierte en un instante pequeño dentro de una vida entera, y otras veces no funcionan y sirven para darse cuenta sin arrepentirse de no haberlo intentado. Pero no te dejes llevar por opiniones ajenas, por el qué dirán  o forzarte a sentirte bien con alguien si no es así para evitar pasar de nuevo por el momento de la ruptura. Separarse de alguien es doloroso, un peaje que hay que pasar cuando algo se termina, pero nadie se muere de (des)amor, eso es lo único que tengo claro.

El amor tiene muchas formas y muchas maneras de vivirlo. Nadie puede decidir la manera en la que tú lo debes vivir, pero eso sí, el amor más importante y en el que nunca debes de fallar es en el de querete a ti mismo, porque sin él, es tela de difícil ser feliz. Lo demás, ya lo irá diciendo la vida.

Y tú, ¿eres de los que opina que segundas partes nunca fueron buenas o crees que pueden superar incluso a la primera parte?

“Tiendas con etiqueta Eco”: Nuevo artículo en Somos Malasaña

Hay quienes consideran el consumo ecológico una moda, pero para otros – afortunadamente cada vez más – se ha convertido en un estilo de vida y por eso mi colaboración del mes de agosto con el periódico Somos Malasaña habla precisamente de las tiendas con etiqueta eco, en el que además de hablar con una vecina que apuesta por este tipo de consumo, os muestro ocho lugares del barrio y alrededores donde comprar productos ecológicos.

En este enlace podrás leer el artículo completo:

Tiendas con etiqueta “eco”: un nuevo estilo de vida en Madrid centro

Malasaña, mi visión más honesta

Llegué a Malasaña en el año 2012, un momento en el que ya lo más nostálgicos de décadas pasadas decían que la esencia de este barrio se había perdido por completo, pero si os digo la verdad, me parece que por aquel entonces todavía existía un equilibrio entre lo tradicional y lo actual que hacían de este un lugar perfecto para vivir, disfrutar de tu tiempo de ocio o pasear tranquilamente un día entre semana por la mañana.

Por aquel entonces, yo era una recién llegada al barrio y aunque reconozco que estaba embelesada por tanta novedad, viéndolo con perspectiva, lo entiendo perfectamente: El Malasaña de entonces era un barrio que enamoraba a los visitantes y que a los vecinos – aunque de vez en cuando nos riésemos de los barbudos que paseaban con pajaritas comiéndose magdalenas de 3,50 € – nos resultaba un placer vivir en una zona muy cercana a Gran Vía pero que para nosotros era un pequeño pueblo en el que nos dábamos los buenos días con el frutero o la vecina del rellano. Sin duda, me enamoré de Malasaña con razón.

Con el tiempo, términos como hipster, muffin, cupcakes o gentrificación, entre otros que sonaban un tanto despectivos, comenzaron a vincularse con Malasaña y en lugar de identificar este barrio con la música, el arte, la cultura o La Movida, tal y como se había hecho décadas atrás, empezó a asociarse con conceptos mucho más frívolos.

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Barrio de Malasaña, Madrid.

Durante mucho tiempo defendí que cada década en este barrio ha supuesto una manera diferente de verlo y aunque a muchos nos hubiese encantado vivir aquí la década de los ochenta, seguramente por aquel entonces también había vecinos desesperados gritando por la ventana que las siete de la mañana ya no son horas para andar de fiesta o que qué espanto pasear un sábado por la mañana entre latas de cerveza y algún que otro borracho que se había quedado dormido en tu portal. También sé que los noventa no fueron buenos tiempos para Malasaña, que más de uno pagó los excesos de la década pasada y que eran muchas personas las que no se atrevían a volver a casa solas tras una noche de bares con amigos, porque abrir tu portal podía significar encontrarte a alguien dentro en un estado más que cuestionable.

Pero llegaron los 2000 y para muchos (que no todos) el resurgir de Malasaña: gente joven con un cierto poder adquisitivo que se interesaba por vivir en el centro de Madrid, crear sus negocios en el barrio y apostar por fomentar un comercio pequeño, alejado de las grandes superficies y las cadenas de comida rápida. Tal vez este cambio no resultaba del gusto de todo el mundo (como  todo en la vida) pero atrajo público, curiosos y los vecinos que resistieron durante años, volvieron a respirar tranquilos paseando por las calles, aunque el ocio nocturno no les dejase dormir del todo bien (esto no ha cambiado desde tiempos inmemoriales): Malasaña era un barrio del que volvía a hablarse y se alababa poder encontrar en él un clásico como el Casa Camacho, un lugar donde encontrar tornillos de todo tipo, una zapatería para arreglar las tapas, pero también una pop up que apostaba por nuevos talentos y diseñadores o una cafetería que de pronto incluyó en su carta los brunch de los que hasta entonces jamás habíamos escuchado hablar salvo en los todo incluidos de las islas Canarias.

Pero desde entonces, y creedme que me duele muchísimo decirlo, esto ha cambiado y no precisamente a mejor. No sabría deciros exactamente a partir de cuándo, yo diría que más o menos a finales de 2015, y aunque muchos tratan de seguir dando luz a este barrio, cada vez hay que hacer un esfuerzo mayor para que destaque, porque la gente está desencantada, y con motivo.

Malasaña está dejando de tener identidad. Esto está sucediendo porque cada vez resulta más complicado vivir en este barrio: arrendadores que suben el precio del alquiler porque saben que los apartamentos vacacionales (hasta el momento tan poco regulados y tan ilegales en Madrid centro) les pueden dar el doble o el triple de ganancias (y sin declarar, la mayoría de las veces); en el mejor de los casos, podrás tener un arrendador que te permita continuar con un alquiler mensual asumible, pero puede que tu edificio se llene de apartamentos que se alquilan por días y lleguen turistas con ganas de disfrutar el barrio al más puro estilo Magaluf, sin respetar el descanso de los vecinos – porque ellos están de vacaciones, sea martes o sábado – maleta va, maleta viene.

Este último año han ido echando el cierre algunos de los bares de toda la vida para ser sustituidos por locales de comida rápida. No estoy en contra de que abran nuevos negocios ni de culpar a los recién llegados de la situación que vive el barrio, porque cada uno aprovecha su oportunidad y debo reconocer que frecuento algunos de los lugares que han abierto hace poco y me gustan, pero el problema viene cuando dejan de ser una opción para convertirse en una imposición: en Malasaña puedes disfrutar de comidas de todo el mundo y que te las preparen en un tupper para no tener que esperar mesa, pero ojo, que si lo que quieres es una caña bien tirada a un precio normal con unas aceitunas o un pincho de tortilla, ahí lo tienes cada vez más complicado. Y sí, puede que el Bar Prado o la Cafetería Dominó no fuesen lo más glamuroso del universo, pero cada mañana cuando paso por la Corredera Alta de San Pablo, caray, cuánto les echo de menos.

Algunos de los negocios que más me gustaban han tenido que decir adiós porque mantenerse en una de las calles más comerciales resulta prohibitivo para un pequeño comercio: adiós a tiendas que apuestan por una moda sostenible, adiós a negocios que traen al barrio productos de calidad e iniciativas vecinales, adiós a quienes quieren instalarse aquí y les piden alquileres de más de 4.500 €. Con situaciones así, dentro de poco solo podremos dar la bienvenida a franquicias (y no creo que tarden demasiado en llegar). Hay quien no se da cuenta de que Malasaña atrae por todo eso que poco a poco se está marchando: si dejamos de tener lugares con identidad, si los sustituimos por negocios que venden cubos de cerveza a 5 €, a ver quién va a querer quedarse en un apartamento vacacional aquí, porque Malasaña va a ser como estar en el centro comercial de Xanadú.

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Plaza del Rastrillo, Malasaña.

¿Y qué pasa si de repente en tu calle se instala un camello que atemoriza a todo el vecindario? ¿Qué pasa si de repente te asomas a tu corrala y hay una cola como si fuese Doña Manolita para conseguir todo tipo de drogas? ¿Qué pasa si tus hijos ya no pueden jugar en la plaza o en la única zona habilitada para niños porque alguien ha decidido que los columpios son la mejor zona para vomitar o para dormir la mona? ¿Qué pasa si los servicios de limpieza ya no dan abasto con toda la suciedad que deja el ocio nocturno? ¿Qué pasa cuando se convierte en algo habitual encontrarte a alguien tirado en la calle cada día cuando bajas a pasear a tu perro? ¿Qué pasa cuando los gritos o las peleas empiezan a ocupar más espacio en el periódico local que las cosas bonitas que pasan en Malasaña? Pues esto es lo que ha pasado, aunque a muchos de nosotros nos duela reconocerlo.

El barrio está herido, esperemos que no de muerte y que pueda recuperarse, pero siento que Malasaña desde hace décadas vive sus ciclos vitales y ahora le está tocando uno de esos que no resulta nada agradable para quienes vivimos aquí. Seguramente habrá quien lo resista y se agarre con fuerzas a estas calles y posiblemente, dentro de unos cuantos años, tendrá su recompensa y volverá a vivir una época dorada. A esa gente yo le deseo lo mejor, pero siento que mi ciclo como vecina de Malasaña está tocando a su fin. Tal vez no solo sea el barrio, tal vez yo cada día peino más canas y busco más tranquilidad, pero me gustará venir a trabajar aquí, disfrutar del ocio (cuando así lo desee) y poner distancia. Como en toda relación de amor, a veces hay que darse un poco de independencia, ¿no creen?

Vida coworking en Malasaña: Mis seis espacios preferidos del barrio

Trabajar desde casa me recuerda un poco a las relaciones de pareja: al principio todo te parece maravilloso – tienes tu propio horario, te organizas  el tiempo como quieras, puedes sentarte en pijama en la mesa del comedor mientras trabajas y te pones la televisión de fondo, etcétera – pero con el tiempo, empiezas a ver que todo aquello que te resultaba tremendamente atractivo, ya no lo es tanto y de esas virtudes comienzas a sacar pequeños defectos – “tu propio horario” los clientes lo interpretan como disponibilidad total de lunes a domingo, Ana Rosa ya no te hace tanta compañía por las mañanas y tus visitas constantes a la nevera a picotear algo o que tus descansos los aproveches para colgar la ropa en el tendal, más que relajarte, te estresan.

Trabajar desde casa una temporada está muy bien (lo digo por experiencia propia) pero tener una oficina, sin duda, es mucho mejor. Soy autónoma y desde el año 2015 trabajo en un coworking, que es un híbrido entre una oficina y el teletrabajo, conservando lo mejor de cada una de las opciones: te ayuda a organizar tu horarios y tareas, te hace sentirte acompañada, y lo mejor de todo, carece de competitividad y compañeros trepas. Aquí cada uno se dedica a la suyo y compartir una oficina con personas de diferentes sectores te ayuda a abrir tu mente, aprender, e incluso en ocasiones, colaborar en proyectos conjuntos.

Pero os voy a decir algo: escoger el coworking adecuado para cada persona no es tarea sencilla y debes dedicarle su tiempo. Ten en cuenta aspectos como la zona, los tipos de puestos que ofrecen, la disponibilidad horaria, el ambiente de trabajo, etcétera. Esto solo lo vas a poder comprobar en persona, así que dedica un día a visitar varios – generalmente suelen darte la opción de probar unas horas de manera gratuita – y decántate por el que más se amolde a tus necesidades.

Y como este es un tema por el que me preguntáis con frecuencia, hoy os quería recomendar los que son mis coworkings preferidos de la zona de Malasaña: seis espacios muy diferentes entre sí, pero con una filosofía común: mantener un ambiente familiar en un espacio en el que el trabajo es tan importante como las personas, así que en el mundo coworking, “pezqueñines sí, gracias”. Me ha parecido una buena idea que sean ellos mismos quienes se definan, así que aquí os dejo lo que me han contado de sí mismos cada uno de ellos:

EL PATIO COWORKING

WEBSITE: www.elpatiodelapierna.net

FACEBOOK: El Patio Coworking

INSTAGRAM: El Patio Coworking

El Patio es un espacio común de trabajo, un lugar alegre y cómodo en pleno centro de Madrid con todo lo que necesitas para desarrollar tu actividad sin aislarte en tu casa. Es una idea-espacio donde concebir, gestar y parir proyectos, respirar, crear y cocrear, pensar y repensar(se), colaborar. Un punto de encuentro en pleno corazón de Malasaña y en la mente de sus habitantes. Un espacio donde se da el caldo de cultivo para emprender proyectos conjuntos que quizá sentados en casa, en pijama, nunca se nos hubieran ocurrido.

Pretendemos que tu tiempo – sea de trabajo, de ocio, de crecimiento o de experimentación – y tu dinero cunda más, disfrutando de facilidades y espacio físico y mental donde seguir creciendo en lo profesional y en lo otro también, ¿acaso no pueden complementarse las orillas?

Nos gusta compartir espacio, tiempo e ideas con otros profesionales. Creemos que un coworking, como los pisos compartidos, lo hacen las personas que lo habitan. Aunque te instales en el mejor ático de Madrid, si tus compañeros de piso no te caen bien, cambiarás de casa en dos días. Por eso procuramos atraer a buena gente que nos ayude a crear un ambiente alegre de trabajo, un espacio cómodo, sin quitarle el alma con una atmósfera artificial. Intentamos que no haya un jaleo excesivo, pero tampoco queremos que esto parezca un convento, para que surjan de forma natural afinidades y oportunidades de colaboración entre los coworkers sin forzar mucho las dinámicas.

Desde su nacimiento, por aquí suelen pasar profesionales de la industria creativa, cultural y de economía social, entre otros tantos perfiles profesionales: creativ@s, diseñador@s, guionistas, traductores, montador@s, community managers, fotógraf@s, gestor@s culturales, desarrollador@s, programador@s, arquitect@s de información, lineproducers, consultor@s, gestor@s de ONGs, etcétera. Tenemos la suerte de atraer a gente maravillosa con mucho talento de ámbitos de lo más variados.

LA MANUAL

WEBSITE: www.lamanual.org

FACEBOOK: La Manual

INSTAGRAM: la_manual

La Manual es el coworking para artistas, diseñadores y artesanos de Malasaña. Un espacio de intercambio, creación y trabajo abierto a todo tipo de creadores que quieran dejarse salpicar por un ambiente creativo y colaborativo.

Un lugar de trabajo compartido de 120 metros cuadrados, reformado y equipado para impulsar a aquellas personas que diseñamos y trabajamos con nuestras manos, que generalmente necesitamos más espacio de trabajo y almacenamiento y la posibilidad de “guarrear”, hacer ruido, dejar una estela de olor a pintura, etcétera.

Ofrecemos una segunda casa desde la que trabajar en tu proyecto creativo rodeado de otras iniciativas afines. Espacios de entre 4 y 6 metros cuadrados desde 150€ al mes a 200€ (iva no incluido), espacio de almacenamiento, espacio de exposición de obras y productos, espacio reuniones y office.

LA INDUSTRIAL

WEBSITE: www.laindustrialservicios.com

FACEBOOK: La Industrial

INSTAGRAM:  La Industrial

La Industrial es un lugar con luz natural y un estilo moderno donde poder trabajar, compartir ideas y proyectos. Cuenta con cinco boxes de diferentes capacidades, un espacio común open space, salas de reunión, aula y un office equipado con todo lo necesario para tomar un descanso.

Entre los servicios ofrecidos tenemos: domiciliación fiscal, uso de impresora y escáner, taquillas y salas de reunión. Tenemos diferentes tarifas que se adaptan a las necesidades de cada profesional.

Destacamos las actividades que realizamos en nuestras instalaciones para que los coworkers se conozcan y de ahí surjan sinergías profesionales y también buenas amistades. Por ejemplo, todos los meses ofrecemos un desayuno en nuestro office para que los nuevos profesionales se presenten y conozcan a los perfiles que forman parte de nuestra comunidad.

También tenemos actividades volcadas en el bienestar de los coworkers: todos los viernes hay servicio de masajes descontracturantes y desde hace unos meses empezamos con las clases de yoga los martes. Además, ofrecemos asesorías gratuitas dependiendo del profesional disponible.

ESPÍRITU 23

WEBSITE: www.espiritu23.com

FACEBOOK: Espiritu23

INSTAGRAM: espiritu_23

Espíritu23 es un coworking y mucho más. Es un lugar donde desarrollar la creatividad, un espacio para llevar adelante proyectos personales y colectivos, un local abierto a la participación y las propuestas de todo el mundo.

Nuestro espacio reúne a una gran variedad de profesionales de todos los sectores. Diseñadores gráficos, agencias de comunicación, start-ups y freelance conviven, trabajan, crean y comparten momentos cada día. Además, desde 2012, tienen cabida actividades culturales y artísticas de todo tipo, así como eventos privados y públicos. También se imparten clases regulares de dibujo e ilustración, yoga, swing, talleres de robótica, danza para niños y una gran variedad de actividades eventuales.

Contamos con un pequeño café, del que pueden disfrutar todos nuestros coworkers y nómadas digitales, y donde se puede disfrutar de exposiciones de arte temporales. Artistas noveles y profesionales de diferentes disciplinas artísticas como el dibujo, la fotografía o el collage pasan por nuestro espacio todos los meses para compartir sus trabajos. 

También organizamos coloquios literarios, presentaciones, mesas redondas, foros y reuniones de todo tipo. Y además, contamos con un grupo de consumo que, cada dos martes, trae a nuestro porche productos ecológicos, frescos y 100% naturales.

`Espacio de trabajo, creación y cambio´es el lema que reza en el mural de Ricardo Cavolo que tenemos en la entrada. Y día a día venimos a trabajar para ofrecer al mundo la mejor versión posible de nosotros mismos.

COOL INQUIETO

WEBSITE: www.coolinquieto.com

Cool inquieto es un espacio en el que puedes desarrollar todo tu potencial profesional, ofreciéndote un espacio amable, versátil y dinámico que se transforma para adaptarse a lo que tú le propongas. Cuenta con un espacio personal de trabajo amplio y cómodo, con un ambiente muy tranquilo, abierto y con cuidada estética. Buscamos constantemente la conexión con el arte, por lo que teniendo muy variados perfiles profesionales, suele atraer a profesiones creativas. Resulta un lugar de trabajo acogedor por el ambiente cercano de sus coworkers, siendo a la vez un espacio visualmente original, perfecto para recibir visitas.

QUÉ OFRECEMOS: Puestos fijos – Puestos flexibles – Eventos – Exposiciones – Sala de reuniones – Aula taller.

PARA TODOS: Dentro de los servicios que Cool Inquieto ofrece a todos sus usuarios están el office-café, reprografía, internet de alta velocidad, uso de escaparates exteriores a calle peatonal, servicio de limpieza, uso de sala de reunión, posibilidad de domiciliación fiscal, etcétera.

LA FÁBRICA DE CAJAS

WEBSITE: www.lafabricadecajas.com

FACEBOOK: La fábrica de cajas

La  fábrica de cajas es un lugar con encanto en el que se ha respetado la estética de una antigua fábrica de cajas fundada en 1929.

Está situada a pie de calle, en el encuentro entre las calles Acuerdo y Quiñones, en la misma plaza Comendadoras, uno de los rincones más entrañables de Madrid. Cada mesa —muy amplias, con sillas de diseño ergonómicas— dispone de su propia ventana al exterior: mucha, mucha luz natural.

Somos muy poquitos y venimos de todas las partes del mundo (México, Suiza, Alemania, Argentina, Brasil, España…). No nos gustan las multitudes, nos gusta trabajar, estar concentrados, rendir, el silencio, pero también los descansos, los intercambios, aprender, compartir y mimar nuestro espacio. El uso de la sala de juntas es ilimitado y como somos como una pequeña familia se puede usar a diario.

No hacemos publicidad, nos funciona el boca a boca. Apenas hay rotación porque la gente se queda mucho tiempo y aun cuando se van, permanecen. Ahora mismo disponemos de puestos libres porque dos fabricantes se han mudado de ciudad.

Reseña: “Heroínas secretas de la historia de España”

HEROÍNAS SECRETAS DE LA HISTORIA DE ESPAÑA

AUTOR: El Fisgón Histórico
EDITORIAL: Plan B, Penguin Random House.
Tapa blanda con solapa, 122 páginas

 

Desde la más poderosa de las reinas tomando decisiones militares a la más humilde de las campesinas han servido para conformar el mundo que hoy conocemos. (…) Porque ellas sufrieron y sufren las guerras, las hambrunas, las epidemias, la intolerancia, la incomprensión y el machismo de la época en la que les ha tocado vivir

¿Sabes quién fue la primera enfermera de la historia de España? ¿O la primera cirujana? ¿Te enteraste de que una mujer en el siglo XV se disfrazó de hombre para luchar con las armas de su padre y así evitar que este fuese a la guerra? ¿O que en el siglo XIX otra mujer expuso su vida para embarcarse en una misión filantrópica para vacunar a niños en riesgo? ¿Estás al corriente de los misterios y grandes hazañas de las reinas, princesas y artistas de este país? ¿Quiénes son las heroínas secretas?

Pues estas y otras muchas historias protagonizadas por mujeres – unas más (re)conocidas que otras – es lo que encontrarás en este libro que a través de 5 capítulos (Mujeres en la conquista de América, Mujeres guerreras y aventureras, Mujeres intelectuales e ilustradas, Mujeres artistas y Mujeres poderosas) nos narra El Fisgón Histórico, acompañando un breve resumen de la vida de cada una de las protagonistas con curiosas ilustraciones en las que cuenta la hazaña por la que deberían haber ocupado un lugar que no se les dio en la historia y que poco o nada se menciona en los libros de texto que se estudian en los colegios de nuestro país.

“Heroínas secretas de la historia de España” es, sobre todo, un libro que te anima a investigar por tu cuenta, a que te conviertas en un verdadero fisgón y que descubras por tus propios medios, quién es esa mujer de la que posiblemente poco o nada habías leído hasta entonces y que habría merecido estar más presente en la historia universal.

Una lectura amena, divertida, curiosa y sorprendente que te dejará con ganas de más.

 

SOBRE EL FISGÓN HISTÓRICO

El Fisgón Histórico es un pintamonas que te enseña curiosidades de la historia para así quedar como un culturilla delante de los ceporros de tus amigos.

Así es como se define en su cuenta de Twitter y a mí personalmente me encanta la descripción, pero detrás de su nombre de usuario, está Juan de Aragón (1986), que nació en una ciudad fortificada de la provincia de Málaga. Estudió arte y su gran pasión es la historia y la ilustración. A través de su alter ego, El fisgón Histórico, comparte en las redes sociales curiosidades y hechos poco conocidos de la historia universal.

Reseña: “Economía feminista” de Mercedes D´Alessandro

ECONOMÍA FEMINISTA: Las mujeres, el trabajo y el amor

AUTORA: Mercedes D´Alessandro
EDITORIAL: S.A. Ediciones B (Penguin Random House)
240 páginas, tapa blanda

 

«Las mujeres, la mitad de la población mundial, hoy son minoría en todos los ámbitos en los que se toman decisiones de peso. Disputar estos lugares implica transformar el modo en el que hemos pensado el rol de la mujer en toda la historia pasada. Es un cambio muy profundo… que ya comenzó y que es irreversible. La economía feminista es revolucionaria o no es, porque no se puede conseguir igualdad en un mundo de opresión, porque no hay igualdad en un mundo de pobreza, porque no hay igualdad en un mundo de explotación.»
Mercedes D’Alessandro
Antes de comenzar a hacer la reseña de este libro, voy a confesaros algo: me dedico de manera profesional al mundo de las redes sociales, por lo que paso mucho más tiempo del que desearía en ellas. Una de las ventajas que le encuentro a esta profesión es que te da la oportunidad de leer sobre muchos temas y uno de los que más llama mi atención es el feminismo. Me he dado cuenta de que dependiendo de la generación a la que pertenezcas, el feminismo se entiende de muy diferentes maneras y muchas veces a mí me cuesta asimilar ciertas cosas. No creo que esto sea malo, pero tengo 37 años y de la misma manera que cuando hablo con mi madre de ciertas cosas sobre este tema parece que estamos a años luz, cuando veo opiniones sobre el feminismo de mujeres más jóvenes que yo, a veces me cuesta entenderlo.
Os pongo un ejemplo: mi madre tiene más de 70 años. Pertenece a esa generación española en la que cuando una mujer se casaba y tenía hijos, por lo general, dejaba de trabajar fuera de casa y se dedicaba íntegramente al cuidado familiar y del hogar. Así lo hicieron la gran mayoría de las mujeres de los amigos de mi padre, pero ella siguió trabajando hasta la edad de la jubilación, compaginando su trabajo en el hospital con el de casa. Para mí, mi madre es una gran ejemplo de feminismo, aunque a veces a mi hermana y a mí trate de explicarnos cómo se plancha bien una camisa de hombre para cuando nuestros novios tengan de ponerse traje. Cuando yo era más jovencita, cada vez que me decía este tipo de cosas, ponía el grito en el cielo, pero con el tiempo descubrí que la diferencia generacional es un factor muy importante a tener en cuenta a la hora de hablar de feminismo: a mi madre le educaron de una manera totalmente diferente y por eso para mí tiene tanto mérito que no se dejase llevar por lo que su entorno marcaba y decidiese continuar trabajando para mantener su independencia económica, algo que nos ha tratado de inculcar toda la vida.
Un día en Twitter empecé a leer sobre el libro “Economía feminista” y me pareció que podía ser una lectura muy interesante por varias razones: la primera, porque está escrito por Mercedes  D´Alessandro, experta en economía – trabaja en la divulgación económica participando en medios escritos, radio y televisión, ha dado clases en la Universidad de Buenos Aires durante más de quince años (principalmente sobre Epistemología de la Economía, donde dirigió varios grupos de investigación y publicaciones), ha sido directora de la carrera de Economía Política de la Universidad Nacional de General Sarmiento y en el año 2015 lanzó el sitio “Economía Femini(s)ta”, un lugar donde discutir temas de economía con perspectiva de género – y la segunda, porque este libro se basa en evidencias estadísticas, cuestionando la economía como ciencia y planteando nuevas visiones sobre la desigualdad y la pobreza, tratando a la vez de aportar ideas y sugerencias para construir una sociedad más justa e igualitaria.
No os voy a negar que tuve mis dudas acerca de si terminaría este libro, porque me temía que podía hacerse un poco denso para alguien como yo, una gran desconocedora de temas económicos, pero nada más lejos de la realidad: D´Alessandro consigue que cada capítulo, dividido cada uno en diferentes apartados, resulte muy sencillo de entender, explicando todo paso a paso, de tal manera que al ver los gráficos y las estadísticas, todo te resulta claro y comprensible (incluso para quienes, como yo, odiábamos este tipo de asignaturas en la universidad).
“Economía feminista” ha sido para mí esa clase de lectura que no solo me ha hecho reflexionar acerca de muchos temas que desconocía por completo, sino que también ha logrado que de cada capítulo haya aprendido algo, que me haya gustado hablarlo con amigos para ver los diferentes puntos de vista y sobre todo, darme cuenta de lo poco informados que estamos sobre muchos temas.
No es un libro para leer en una tarde: dedícale a cada capítulo el tiempo que se merece, no pases de largo los gráficos, que te ayudarán a entender todo mucho mejor y reflexiona, sobre todo REFLEXIONA, porque desgraciadamente este tipo de libros siguen siendo necesarios porque vivimos en una sociedad muy poco igualitaria.
Conceptos como la brecha salarial, el trabajo no remunerado, el papel de la maternidad, la feminización de la pobreza y ese maldito techo de cristal al que nos enfrentamos en nuestro día a día las mujeres en la sociedad, son algunos de los temas que encontraréis en este libro. “Economía feminista” no busca el aplauso fácil ni se basa en frases y conceptos ya hechos (y esto lo aclaro porque últimamente, al menos en España, se están publicando libros de personas que hablan sobre este tema basándose en obviedades y que no aportan absolutamente nada, a pesar de encontrarse dentro de la lista de los más vendidos).
Una lectura muy interesante y recomendable sobre un tema que nos afecta a todos.

Cosmética ecológica: Dos recomendaciones made in Spain

Como ya sabéis, este mes abrí una nueva sección en mi blog que se llama “Consumo Responsable”, desde la que os hablaré a través de diferentes posts de aquellas propuestas y marcas que me ayudan a aportar mi granito de arena en esta manera de consumir que se ajusta a las necesidades del planeta, escogiendo las opciones que más favorecen al medio ambiente y también a la igualdad social.

Es importante que tengamos en cuenta a la hora de consumir qué efectos tiene el consumo, no solo en mí, también en los demás, la huella ecológica que dejan y los derechos y las condiciones de sus trabajadores, asegurando también la calidad de lo que hemos comprado.

En este segundo artículo – en el primero os hablé de la slow fashion – os quería recomendar mis dos marcas de cosmética de cabecera. Yo, que he sido una persona con problemas de piel desde mi más tierna adolescencia, descubrí la cosmética ecológica hace ya seis años y desde entonces (salvo escasas excepciones que cada vez son menos) la utilizo no solo para el rostro, sino también para el cuerpo y para el pelo. Cuando yo era (más) joven, recuerdo lo complicado que era encontrar tratamientos que te ayudasen a cuidar tu piel y si tenías algún problema (acné, piel atópica o similar) solían recomendarte productos de farmacia que costaban generalmente muy caros o, en mi caso, el temido Roacután. Mi piel mejoró, de eso no cabe la menor duda, pero a día de hoy pienso que si entonces hubiese tenido más a mi alcance este tipo de cosmética y alguien que supiese asesorarme sobre los problemas que tenía y las rutinas que debía haber seguido, podría haber conseguido los mismo resultados  siendo mucho menos nocivos para mi cuerpo.

Para mí comenzar a utilizar cosmética ecológica supuso un cambio radical en mi piel, acompañado siempre de un asesoramiento personalizado y de unas rutinas de mañana y de noche que no suelo saltarme aunque me esté cayendo de sueño (esto es fundamental). Lo importante es saber qué tipo de piel tienes y qué es lo que necesita: un estudio detallado de tu piel es el primer punto a tener en cuenta para poder utilizar los productos con las propiedades adecuadas para tus necesidades. Yo no soy dermatóloga, ni especialista en este tema, así que no me quiero meter a daros recomendaciones muy concretas acerca de qué hacer dependiendo del tipo de piel que tengáis, pero sí que os digo que la limpieza, una alimentación equilibrada y beber agua son tres pilares fundamentales a tener en cuenta en vuestro día a día.

Mantener una piel sana no tiene por qué resultar costoso. Para muchos bolsillos es un lujo poder hacerse una limpieza profunda cada mes o tener muchos productos en la repisa de tu cuarto de baño: no te preocupes, en la medida de lo posible, contar con los productos adecuados y unas pautas diarias, pueden resultar igual de positivo. Por eso hoy os quería hablar de las dos firmas que yo utilizo: Amapola Biocosmetics y Pielsana Pilar Ruiz.

La primera que descubrí fue Amapola Biocosmetics, expertos en fabricación de productos cosméticos saludables y sin tóxicos con más de 20 años de experiencia en los que formulan y fabrican sus productos con ingredientes vegetales ecológicos certificados. Su laboratorio está en Segovia y también tienen tienda física en Barcelona (Calle Boria nº 20), aunque yo mis pedidos los suelo hacer online o en algunas de las ferias a las que acuden.

Disponen de diferentes líneas de productos: cuidado facial, cuidado corporal, para niños y bebés, protección solar, balsámica, aromaterapia y jabones. Entre mis productos destacados – teniendo en cuenta que mi piel es mixta con tendencia a acné – destacaría la línea de azahar y frambuesa (la crema facial y el contorno de ojos), basados en las propiedades antioxidantes y regeneradoras del aceite de frambuesa y calmante y protector del aceite de azahar; la BB Cream, una crema ecológica con aceite de mango y avellana que en algunas épocas del año utilizo sin ponerme debajo una crema hidratante ya que nutre la piel en profundidad, es antiedad y se extiende con facilidad (está disponible en tres tonos diferentes); la línea balsámica (el Roacután me afectó mucho a la sequedad de los labios y por eso tengo que hidratármelos constantemente a pesar de que ya ha pasado más de una década desde que finalicé el tratamiento). El bálsamo que más me gusta es el de caléndula y miel, aunque  todos aportan un extra de hidratación, perfecto para aplicarte antes de cualquier labial (especialmente los secos) o antes de acostarte. Durante el verano pasado descubrí su after sun que combina aceites vegetales con manteca de karité, ayudando a nutrir las capas más profundas de la epidermis y este año apostaré también por su protector solar de 50 (ya en mis manos) que está especialmente indicado para niños y para las pieles más blancas y sensibles. Actualmente estoy empezando a utilizar por las noches su serum facial de caléndula y geranio, perfecto para pieles enrojecidas o congestionadas que se irritan con facilidad (a mí me sucede mucho con los cambios de temperatura): calma, oxigena y aporta suavidad y una de las cosas que más me gusta, no deja ese aspecto tan grasiento en la piel que a mí personalmente me incomoda mucho.

Os recomiendo que visitéis su página web y que ante cualquier duda les contactéis para que os sugieran los productos que más se amolden a las necesidades de vuestra piel. En mi opinión, la sensación es totalmente distinta a la hora de utilizar cosmética convencional o cosmética ecológica (entiendo que la gente con piel problemática notaremos mucho más el cambio) y yo os recomiendo el cambio al 100%. Son muy profesionales y además los envíos llegan muy rápido y la mar de bonitos (qué queréis que os diga, a mí además de por el estómago, se me conquista por la vista y, en el caso de Amapola, también por el olfato).

De la segunda firma de cosmética ecológica de la que os quería hablar la descubrí en 2decológico, una de mis tiendas de cabecera en Malasaña y, aunque de esta marca no utilizo tantos productos, hay dos que me tienen totalmente enamorada. Pielsana Pilar Ruiz nace en el año 2005, abriendo su laboratorio en la sierra de Madrid, donde elaboran sus productos de manera artesanal, libre de químicos y que ayude en los procesos de curación y mejora de nuestra piel. Si queréis conocerla de manera personal, el día 26 de mayo va a dar una charla en el local de 2decologico en donde hablará de la nutrición a través de la piel y hará asesoramientos personalizados para el cuidado de la piel de cada asistente. En este enlace podéis encontrar toda la información.

Los dos productos que más utilizo de esta marca es la crema regeradora de rosas, que proporciona hidratación profunda y duradera tanto a pieles normales, secas e incluso, como es mi caso, a las sensibles. Yo la utilizo tanto de día como de noche y, además de hidratación, proporciona una textura realmente sedosa a la piel. El segundo es el tónico de salvia en formato spray, que ayuda a descongestionar las capas de la piel y regula su equilibrio natural.  Yo personalmente el tónico lo utilizo mucho en verano, sobre todo para refrescar mi piel cuando llegan las altas temperaturas.

Decidí escribir este post no solo porque quería hablaros de mis dos tiendas de cosmética ecológica de cabecera (aclaro, por si las moscas, que no es un artículo patrocinado) sino porque yo, que he sufrido de problemas de piel durante toda mi vida, habría agradecido mucho poder leer un artículo de alguien que hubiese pasado por lo mismo y que me hubiese ofrecido alternativas diferentes a los medicamentos o la cosmética convencional. Cada piel es un mundo, pero en mi caso, sentí un cambio a mejor con la cosmética ecológica que no había sentido hasta ahora con ningún otro tratamiento. Lo importante es que encuentres aquellos productos que se ajusten a las necesidades de tu piel y para ello lo mejor es dejarte aconsejar por especialistas. Espero que esta entrada os pueda ser de ayuda y si probáis alguno de los productos, que me dejéis en los comentarios o en las redes sociales qué os han parecido.

26 slow fashion challenge by Cynthia Bagué

Hace unas semanas decidí dedicar menos tiempo a las redes sociales e invertir todas esas horas en escribir artículos que realmente me motivasen. Una de las ideas que tuve fue dedicar un espacio especial al consumo responsable dentro de este blog y precisamente cuando me disponía a comenzarlo, Cynthia Bagué propuso en su cuenta de Instagram el #26SlowFashionChallenge, más centrado en la moda que en otros aspectos, pero que me parece muy interesante responder, a pesar de no ser una gran entendida de este mundo. En mi cuenta de Instagram iré subiendo poco a poco algunas de las respuestas, pero me apetecía poder dejarlo aquí plasmado con recomendaciones para todo el mundo. Son 26 preguntas, así que trataré de ser muy concisa para que este post no se os haga eterno. Ojalá os guste y, sobre todo, ojalá os animéis a hacerlo y sumaros a este movimiento:

👚 ¡HOLA MUNDO!, ¿QUIÉN ERES?

Soy Adriana, una coruñesa afincada en Madrid que un día se vio preparando una mudanza y descubrió que su armario estaba lleno de prendas todavía con etiquetas y que ni siquiera recordaba cuándo las había comprado. Ahora mi armario es una burra pequeñita en la que (casi) cada prenda es especial y tiene una historia detrás. Me encanta que la gente me diga “¡Qué bonita es esa camisa!” y poder contestar que me ha costado 2 euros en un mercadillo, que ha sido heredada o que la he intercambiado por otra. Poder entrar a las tiendas, mirar y no tener la necesidad de comprarme nada es una de las cosas que me ayuda cada día a ser un poquito más feliz.

👚 LA ÚLTIMA PRENDA QUE HAS COMPRADO

Una de las últimas prendas que he comprado es esta camiseta con la que salgo en esta fotografía. Me costó 3 euros en la penúltima edición del Adelita Market, un mercadillo que se celebra un sábado al mes en la Plaza Dos de Mayo (Malasaña) y que trata de promover el consumo responsable dándole una segunda vida a todas aquellas cosas que tienes en casa y que ya no utilizas.

👚 UNA FOTO ANTERIOR DONDE YA UTILIZASES VINTAGE O SEGUNDA MANO

Esta fotografía es del año 2012, recién aterrizada en Madrid. En esa época me encantaban los estampados llamativos y recuerdo que esa camisa me la ponía siempre que tenía un evento que yo consideraba importante. Me la compré en una tienda vintage de Malasaña que ya no existe; se llamaba Ana Paradelo y estaba en la Calle Espíritu Santo.

👚 UNA PRENDA QUE HAYAS HEREDADO DE OTRA PERSONA

Las prendas que más me gusta heredar son las que han utilizado mi madre (mi “herencia” preferida de ella son unos botines marrones), mi padre (me encantan sus pijamas, aunque mi prenda preferida es un chaquetón militar que me regaló hace unos años y que tiene más de cuatro décadas) o mis familiares en general. Recuerdo que cuando todavía estaba en el colegio me encantaban unos pantalones de pana verdes de mi abuelo que mi madre aborrecía y que yo me ponía sábado sí, sábado también.

👚 ¿CÓMO ES TU ARMARIO?

Mi armario actualmente es una burra en la que tengo casi todas mis prendas y que voy cambiándolas dependiendo de la estación del año. Para mí resulta realmente práctico porque lo tengo todo a la vista y las cosas que más espacio ocupan, como los abrigos y cazadoras, están en el armario de la entrada.

👚 UNA PRENDA CON LA QUE HAYAS VIVIDO UN MOMENTO IMPORTANTE DE TU VIDA

Una vez una maquilladora me propuso hacer de modelo y recrear diferentes décadas. En estas fotografías podéis verme tal y como ella me vistió para la etapa de los ochenta y lo cierto es que me sentía muy guapa con ese sombrero y ese estilismo.

Me encantan los sombreros, aunque no suelo ponérmelos con mucha frecuencia, pero me parece que son uno de los accesorios que más favorecen a las mujeres.

👚 CAMBIO MÁGICO EN UNA PRENDA QUE NO TE CONVENCÍA Y AHORA ADORAS

Lo cierto es que no tengo demasiado ingenio para la costura, así que suelo probarme las prendas antes de llevármelas a casa (algo que antes no hacía nunca jamás y por eso muchas se quedaban en los cajones con la etiqueta puesta) y valoro si me favorece, si le puedo dar un aire más personal con el resto de las prendas y accesorios de mi armario y en el caso de que no me convenza, prefiero no llevármela. ¡Que alguien me enseñe a coser, por favor!

👚 CALIDAD ANTES QUE CANTIDAD: ESA PRENDA

La fotografía no es muy buena, pero sin duda, este abrigo es la prenda que tengo en mi armario de mayor calidad. Me lo regalaron mi madre y mi hermana hace dos navidades: lo vi en el escaparate de una tienda de A Coruña de moda marinera y me enamoré perdidamente de él. Es calentito y muy grande y lo cierto es que para mí es un verdadero tesoro. Creo que jamás voy a tener un abrigo que me guste más.

(Por si os interesa, la tienda es Náutica Pombo y está en la Avenida Primo de Rivera nº 8).

👚 ANÉCDOTA MÁS CURIOSA DE CÓMO CONSEGUISTE ALGUNA PRENDA DE TU ARMARIO

Hace unos años se hacía en la Plaza Dos de Mayo un trueque entre vecinos. Un día que salí a pasear y que no me había planteado participar, pasé por allí y vi un pañuelo precioso. Le ofrecí a su dueña dinero, pero no lo aceptó (ahí estaba la gracia, el dinero en ese mercadito no tenía valor) así que desistí y me fui a tomar un café a una terraza. Al cabo de un rato, su dueña se acercó y me lo regaló (también me regaló un chaleco) y durante mucho tiempo lo llevé al cuello siempre que utilizaba camisas blancas.

👚 PRENDA QUE HAS LLEVADO AL MENOS 20 VECES

Vale, tampoco esta fotografía es la mejor del mundo mundial, pero este jersey – que también conseguí en el Adelita Market en una edición pasada por menos de 5 euros, no recuerdo exactamente el precio – lo he llevado prácticamente todo el invierno. Me encanta su tacto, la forma de su cuello, las mangas, el color y el estampado elegante y discreto a la vez. Combina con todo y esta fotografía me la hice para enviársela a mi hermana, que siempre dice que encuentro verdaderas gangas en los mercadillos y reconozco que es un don del que me encanta fardar.

👚 ICONOS DE ESTILO

Lo cierto es que no estoy yo muy puesta en temas de moda y tampoco podría decir que tengo grandes referentes, pero sí hay mujeres que me inspiran por su estilo como Susan Sarandon – a nadie le sientan las prendas vaqueras como a ella – Carey Mulligan y, aunque nada que ver con las dos anteriores, me fascinaba (y me sigue fascinando) la personalidad que lograba dar a las prendas, a los accesorios o a los peinados Bimba Bosé.

👚 ¿DÓNDE COMPRAS TU ROPA?

Cuando vivía en Coruña compraba casi todo en grandes cadenas, pero lo cierto es que ya en Madrid mi manera de comprar comenzó a cambiar: empecé a frecuentar más el pequeño comercio (sobre todo las tiendas vintage y de segunda mano) y ahora, cuando me lo puedo permitir, me gusta apostar por diseñadores independientes que encuentro en tiendas o ferias y también me sigue encantando ir a mercadillos o tiendas como Humana cuando sé que se pueden encontrar verdaderas gangas.

Aun así, sigo visitando las tiendas comerciales, sobre todo para las prendas más básicas, aunque cada vez trato de invertir menos en ellas.

👚 UNA PRENDA TUYA CUYA VIDA HAS ALARGADO REPARÁNDOLA

Hace muchos, muchos años, cuando Inditex no era este pedazo de imperio que es a día de hoy, sus abrigos eran de una calidad excelente y sentaban a las mil maravillas: podías invertir una cantidad de dinero no muy grande y encontrar una prenda que podías utilizar durante años (sí, antes esas cosas pasaban en Inditex). Pues en esa época, mi madre le compró un abrigo negro a mi hermana con cuello chimenea que se adaptaba a la perfección a cualquier estilo y que por aburrimiento (no por desgaste) mi hermana terminó regalándome al cabo de (mucho) tiempo. Con los años, más de una década después, el forro comenzó a estropearse y decidimos arreglarlo y aunque ahora ya no me lo pongo tanto, ahí sigue, con intención de dar  guerra unos cuantos años más.

👚 UN CONSEJO SOBRE MODA

Cuando comienzas a consumir moda de manera responsable, te das cuenta que lo mejor es contar en tu armario con básicos y tonos neutros de los que sepas que no te vas a aburrir. En mi caso, mis básicos son los pantalones vaqueros y las camisas de colores lisos. Y por supuesto, contar con alguna pieza especial, única y que se salga un poco de lo que llevas de manera habitual para esos días en los que te apetece vestirte diferente. ¡Ah! Y otra cosa que no puede faltar, sin duda, los jerseys de cuello alto para los meses más fríos.

👚 SOSTENIBILIDAD EN OTROS ASPECTOS DE TU VIDA

Como ya comenté al principio de este post, estoy creando una nueva sección en el blog sobre consumo responsable, así que muy pronto os hablaré de manera más detallada sobre la cosmética y la alimentación responsable. Estos últimos años he aprendido mucho sobre estos temas y, aunque tal vez no podamos hacer todo bien, al menos podemos aportar nuestro granito de arena con pequeños gestos.

👚 PRENDA VINTAGE PREFERIDA

Cuando tenía 13 años, mis tías me regalaron las Doc Martens y por aquel entonces me empeñé en que las quería moradas. Además de todo lo que me las puse durante mi adolescencia, hice el Camino de Santiago cuatro veces con ellas y este año las llevé al zapatero para que me las tiñese de color negro. Siguen como nuevas y, sobre todo en invierno, me las sigo poniendo muchísimo. Ahora que lo pienso, tal vez ellas sean la prenda con la que he vivido algunos de los momentos más especiales de mi vida.

👚 PRENDA HECHA DE MANERA LOCAL

Cada año por mi cumpleaños me autorregalo alguna pieza especial (ropa o accesorio) hecha por algun@ diseñador@ independiente. Repetí dos años con Miss Bijoux, que hace bisutería collage en la que mezcla diseño gráfico con cosas nuevas y otras antiguas recicladas, todo personalizado y mágico. Os recomiendo muchísimo que le echéis un vistazo a su web porque cada pieza es especial y estoy segura de que os encantará. Sé que la pregunta era sobre una prenda, pero son accesorios tan únicos y bonitos que necesitaba mencionarlos en este post.

👚 TU ÉPOCA O DÉCADA FAVORITA EN LA MODA

Si tuviese que elegir una estética, me encanta la década de los 80 en las mujeres y los 90 en los hombres, aunque en realidad lo que más me gusta es que cada persona adapte las décadas a su estilo y personalidad porque eso es lo que les hace auténtic@s. Lo que menos me gusta son las tendencias y las modas de temporada, me aburren y las veo muy poco originales.

👚 DIY RECIENTE

Como ya os dije, la costura no es lo mío, pero hace un tiempo me compré unos encajes muy bonitos en una mercería y con ellos y unos enganches de la zona de Pontejos (Madrid) me hice unos chokers adaptados a mi estilo que me quedaron muy pintones.

👚 HISTORIA DE AMOR CON UNA PRENDA

Os contaré un amor imposible: hace unas semanas fui a una tienda Humana de Madrid y ví un jersey rojo que me encantó. Costaba 3 euros y hacía mucho calor, así que decidí pensármelo antes de comprármelo porque creía que con la llegada del buen tiempo ya no le sacaría partido. Pensé en él cada día y a la semana siguiente volví a ver si lo seguían teniendo (además habían puesto todas las prendas a 1 euro), pero ya no estaba. Ahora no dejo de pensar cada vez que me visto que ese jersey me habría quedado estupendo con cualquier conjunto. Espero que quien se lo haya comprado le esté sacando mucho partido.

👚 UNA PRENDA QUE LE HAYAS DADO A OTRA PERSONA

La última vez que hice una mudanza organicé todas mis cosas a las mil maravillas, sin métodos de libros que se venden como churros, a mi manera, pero mi casa quedó estupenda. Organicé varias cositas que ya no me ponía (sobre todo complementos) y se los regalé a una amiga que sabía que les sacaría mucho más partido que yo. Ahora, cada vez que la veo con uno de ellos, me encanta saber que su segunda vida está siendo mucho más fructífera que la primera. Si no te pones algo, ¡regálalo, dónalo o véndelo en algún mercadito! 

(En la fotografía, mi amiga Estíbaliz lleva uno de los collares que le regalé y le queda mil veces mejor que a mí).

👚 CUENTAS DE INSTAGRAM QUE ME INSPIRAN

No soy yo muy instagramera, la verdad, pero como cuenta personal me inspira la de Cynthia Bagué, sobre todo sus stories hablando de consumo responsable de manera muy cercana y personal o cuando lleva a cabo iniciativas tan bonitas como este challenge, Caras de la Información, en la que Isabel presenta personas con talentos de lo más variados y que fomentan un estilo de vida del que siempre puedes sacar algún aprendizaje, La Cierva Vintage para encontrar inspiración sobre moda vintage (y picar algo de vez en cuando) y la de Cristina Cela, propietaria de Miss Vintage Shop, que ella en sí, su negocio y su estilo para la decoración son exquisitos. Desborda inspiración por los cuatro costados.

👚 ACCESORIO FAVORITO DE SEGUNDA MANO

Precisamente de Miss Vintage Shop tengo un bolso negro pequeñito que me compré casi al llegar a Madrid por menos de 10 € que me encanta y que es el tamaño perfecto para cuando sales a dar un paseo. Lo cierto es que de esta tienda tengo muchos accesorios como gafas, pendientes o colgantes que suelo utilizar con frecuencia (y si tienes la suerte de ir y que te coincida que alguno de sus pantalones es tu talla, estarás de enhorabuena, porque en mi opinión tiene una de las mejores selecciones de prendas vintage de todo Malasaña).

👚 LIBRO O REVISTA ECO FASHION

La verdad es que prácticamente todo lo que leo relacionado con este tema y el consumo responsable en general, lo hago a través de internet, sobre todo de Twitter, y mi cuenta preferida relacionada con esta temática es la de Brenda Chávez, periodista y autora de . También me gusta mucho la cuenta de El Huerto de Lucas, donde organizan muchos eventos relacionados con moda sostenible y ecología y a través de su Twitter os podéis enterar de todo.

👚 CÓMO FORMAS PARTE DE LA FASHION REVOLUTION

Soy consciente de que en la vida no puedes hacer todo bien, pero tod@s podemos aportar nuestro granito de arena intentando consumir de una manera más responsable y menos compulsiva en todos los aspectos de nuestro día a día: comprar el pan en la panadería de tu barrio, reparar esos botines que tanto te gustan en el/ la zapater@ en lugar de comprarte otros nuevos, llevar a el/la costurer@ ese vestido que se te ha quedado corto o participar en un grupo de consumo son algunos ejemplos que, a través de pequeños gestos, ayudan a fomentar una manera de consumir mucho más responsable.  Te digo por experiencia que tal vez al principio te cueste un poco, pero verás como una vez metid@ en esta rueda, te darás cuenta que así se vive mucho mejor.

👚 TUS PLANES RESPECTO AL FUTURO DE LA MODA Y CREATIVIDAD APLICADO A TU VIDA 

En realidad mi intención es continuar esta línea de consumo en cuanto a moda se refiere, porque cuanto más sabes sobre estos temas, más consciente eres de que la manera de consumir en la que nos hemos metido es muy poco ética con el ser humano y con nuestro planeta en general y sinceramente, yo no quiero formar parte de este carro al que todos nos subimos mirando hacia otro lado y cargando nuestras bolsas de camisetas bonitas hechas en otras partes del mundo que parecen quedarnos muy lejos como para pensar por qué son tan baratas. Por suerte, creo que cada vez más personas estamos tomando conciencia sobre este tema (no solo en la moda, también en la alimentación y en otros tantos aspectos de la vida) y espero que esto cambie.

Consumir de manera responsable es un estilo de vida que engancha. Si yo he podido, tú también puedes y aunque no hagamos todo a la perfección, nuestros pequeños gestos pueden ayudar a que este planeta sea un lugar un poquito mejor. ¿Te sumas?

¡Muchas gracias Cynthia por esta iniciativa tan bonita! Síguela en Instagram: #26SlowFashionChallenge.

 

 

Reseña: “Y ahora, lo importante” de Beatriz Navas Valdés

“Y AHORA, LO IMPORTANTE”

AUTORA: Beatriz Navas Valdés

EDITORIAL: Caballo de Troya

Tapa blanda, 253 páginas

Yo soy de esa generación que nació a principios de los ochenta. Por aquel entonces no existía internet ni las redes sociales y los adolescentes solíamos ser bastante reservados en lo que a sentimientos y emociones se refiere. Y ahí es donde entran los diarios, esas libretitas de tapa dura y candado que solían regalarnos en navidades o en nuestra primera comunión para que nos desahogásemos contando todo aquello que nos preocupaba o nos hacía felices. Si tú eres de mi generación, seguro que sabes de lo que te hablo.

Yo era de esas personas que hasta la universidad escribió en diarios, libretas y folios sueltos y ahora, cuando vuelvo a mi casa en Galicia, de vez en cuando me encanta sentarme en la cama y releerlos. De las cosas que más recuerdo es que pegaba muchas cosas que me marcaban – recortes de revistas, notitas que me enviaba con mis amigas en clase hablando de (des)amor o qué íbamos a hacer el viernes por la tarde al terminar las clases – y una noticia a la que durante días le dí vueltas, que fue el secuestro de Maria Angels Feliu, la farmacéutica de Olot que fue secuestrada en 1992. Y este último punto fue precisamente el que me atrajo de “Y ahora, lo importante”. Ahora entenderéis por qué.

Hace unas semanas quedé con un amigo que me habló de este libro. Me dijo que conocía personalmente a su autora, Beatriz Navas Valdés, y que cuando le contó la temática, había pensado que seguramente a mí me encantaría leerlo: “Es el diario de una adolescente que además de contar su día a día, también publica titulares de algunas de las noticias que reflejaban los periódicos de entonces”. Con esta descripción no pude resistirme y me hice con un ejemplar.

Debo confesar que siempre he creído que la escritura adolescente en ocasiones resulta mucho más interesante que la adulta. Todo lo que se cuenta, por insignificante que parezca, adquiere una trascendencia espiritual y filosófica que para mí es magia y en realidad es una pena que con los años se pierda. Y ahora, que ya peino canas, cuando leo este tipo de libros o cuando leo mis propios textos de cuando las espinillas campaban a sus anchas en mi cara y mis dientes llevaban aparato, no puedo evitar sonreír o, en ocasiones, reírme a carcajadas.

“Y ahora, lo importante” es el diario de Beatriz, una adolescente madrileña en 1992. Ese año fue tremendamente importante para España: las Olimpiadas de Barcelona y la Expo de Sevilla nos situaron en el mapa, pero además de esos dos acontecimientos, pasaron otras muchas cosas tanto a nivel nacional como internacional y ella, al principio o al final de cada día que escribía las experiencias propias de alguien de su edad – estudiar, salir, enamorarse, desenamorarse, emborracharse, acudir a conciertos o viajar – apuntaba algunos de los titulares que inundaban los periódicos, como los atentados de ETA, el gobierno del PSOE, los éxitos de Induráin o la presidencia de Clinton, entre otras muchas cosas. La de años que han pasado y lo cerca que lo siento yo todo.

En él conoceremos la adolescencia de una joven madrileña con una vida acomodada en la que omite algunos de los sentimientos que por aquel entonces le atormentaban y que ya desde el punto de vista de una Beatriz adulta, nos relata en un epílogo en el que además cuenta por qué decidió publicar este diario.

Una lectura entretenida que seguramente encante a quien por aquel entonces escribía un diario vestid@ con uniforme de escuela y que escondía entre la ropa interior para que nunca jamás nadie pudiese encontrarlo y leer su contenido. Una manera de volver a sentir como solo se siente en esa época de la vida, en la que la edad del pavo nos hace ver que el primer desencuentro amoroso es el fin del mundo o que un suspenso implicará un castigo que supondrá que ese fin de semana, en lugar de salir con tus amigos, te quedarás en casa escuchando música o haciendo que estudias.

Y ahora, ¿qué es lo importante para ti?

Reseña: “Cuadernos de Medusa” de Editorial Amor de Madre

“CUADERNOS DE MEDUSA”

EDITORIAL: Amor de Madre

Tapa blanda, 210 páginas

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El pasado 9 de febrero fui a la presentación del libro “Cuadernos de Medusa” a una de mis librerías preferidas de Malasaña, Cervantes y Compañía. Allí tuve el placer de conocer quién se esconde detrás de la editorial Amor de Madre, una madre (Inmaculada) y una hija (Victoria) que crearon este rincón literario en el que la visibilización de los colectivos LGBTQ+ y los movimientos feministas son las norma y no la excepción.

Dentro de sus publicaciones encontraréis una literatura que representa a estos colectivos, que les da voz y visibilidad. En Amor de Madre lo diverso se alza como bandera y sin duda, Cuadernos de Medusa es un gran (y maravilloso) ejemplo de ello.

¿Conoces el mito griego de Medusa? En él, Medusa es un monstruo al que se  condena a la vergüenza y al aislamiento tras haber sido violada por Poseidón. Tal vez, si has leído versiones más modernas, entonces te habrán presentado a Medusa como una mujer que, tras haber sido violada por Poseidón, cuenta con la ayuda de Atenea, que le entregará el arma que le ayude a protegerse de aquellos que le exijan que entregue más de lo que ella en realidad quiere ofrecer.

En Cuadernos de Medusa encontraremos una serie de relatos escritos por autor@s comprometidos con el movimiento feminista y la visibilización de los colectivos LGBTQ+, donde se deja a un lado la idea de esconderse y se utilizan las armas que la escritura nos da.

Quince relatos que unen y entremezclan las voces de personas que necesitan ser escuchadas, dejando a un lado la incertidumbre que produce la invisibilización de sus identidades en la sociedad que vivimos hoy en día, demostrando que están ahí, que no están confundidas y que son reales. A través de la cultura, de historias que narran mitos, textos clásicos reinterpretados, cartas, ciencia ficción, elige tu propia aventura o relatos basados en experiencias personales, consiguen convertir la diferencia en su grito de guerra a través de textos que si lees en profundidad, dicen mucho más de lo que en un principio pueda parecer.

Una lectura amena  y entretenida con un trasfondo que logra llegar hasta lo más profundo del corazón a través de estilos muy variados en los que encontraréis historias tan bonitas como “Una buena idea”, de Marina Míguez Lamanuzzi (tal vez no sea muy profesional resaltar mi relato preferido, pero ya sabéis que mis reseñas están siempre plagadas de subjetividad) y otros catorce que os aseguro que merecen (mucho) la pena.

El día de la presentación me emocionó escuchar a l@s autor@s, entre ell@s algun@s muy jóvenes, que narraron a las mil maravillas sus historias, tal vez por ello me ha gustado tanto leer este libro, porque pude poner rostro a sus testimonios y en lo personal, es algo que me gusta mucho cuando comienzo una lectura (de ahí que vaya a tantas presentaciones).

Una lectura muy recomendable y en general (por lo que he podido ver en su web) una editorial que ha llamado mucho mi atención y de la que sin duda terminaré leyendo alguno de sus otros títulos.

 

 

Reseña”La vegetariana” de Han Kang

“LA VEGETARIANA” 

AUTORA: Han Kang

TRADUCCIÓN: Sunme Yoon

PRÓLOGO: Gabi Martínez

EDITORIAL: :Rata_

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Las pasadas navidades mi hermana me regaló “La vegetariana” y como en mi casa todavía les cuesta asimilar mi cambio de dieta hacia el veganismo, creí que sería algo relacionado con cocina alternativa o vida saludable, pero nada más lejos de la realidad. Es una novela que va mucho más allá y que me enganchó desde el prólogo (algo que no me suele suceder con frecuencia, pero que en este caso me resultó realmente interesante).

Como curiosidad os diré que en 2016 ganó el Premio Man Booker, nueve años después de haber sido publicada en Corea del Sur. Tal y como relata en la entrevista que se adjunta al final del libro con Han Kang, “La vegetariana” no fue bien recibida en su país desde sus inicios. Gracias a su traductora, Sunme Yoon, y a la editorial :Rata_, que la compró antes de ser premiada, hemos podido leer esta magnífica novela en nuestro país, que ha logrado recibir unas excelentes críticas por parte del público.

“La vegetariana” cuenta la historia de Yeonghye, una mujer corriente con una vida aburrida y carente de emociones,  que un día decide dejar de comer carne. Narrada a través de la visión de tres personajes – su marido, su cuñado y su propia hermana – se irán relatando diferentes momentos de su existencia en los que poco a poco la protagonista va dejando de hacer todo lo que inicialmente se esperaba de ella a través de una serie de conductas pasivas y autodestructivas que trastocarán por completo su propia vida y la de su entorno familiar.

A pesar de que inicialmente la protagonista pueda parecer una mujer débil, nada más lejos de la realidad: su decisión es inquebrantable pese a todos los hechos que le acontecen y su desprendimiento de la condición humana, unido a situaciones que no resultarán ni por asomo agradables, logran que el lector se convierta en testigo de verdaderos actos de violencia e incomprensión.

Una novela que pese a su crudeza, es de prosa ágil y sencilla y que apuesto, diría que sin riesgo a equivocarme, os removerá por dentro.

 

Carta de despedida en San Valentín

Este relato es del día en el que el corazón se me rompió en mil pedazos. Lo publico el día de San Valentín porque así celebro yo que incluso los pedazos más chiquitos se pueden recomponer. Espero que os guste.  💕

Ya lo he recogido todo. Parece mentira que después de cuatro años en esta casa toda mi vida quepa en cinco cajas y dos maletas. He dejado gran parte de mi ropa en el armario, puedes hacer con ella lo que quieras. Necesito desprenderme de todo lo que me recuerde a ti. Le he pedido al camión de la mudanza que venga temprano. No quiero cruzarme con nadie, no tengo fuerzas ni ánimos para explicar que me voy, que llegué a esta ciudad por amor y que me voy por amor propio.

Ahora veo el salón medio vacío. Me recuerda a la primera vez que llegamos aquí, cuando tú fruncías el ceño y no le veías muchas posibilidades a esta casa, que tenía las paredes pintadas de un color amarillo desgastado que parecía sucio y propio de un ex inquilino fumador. Yo solo veía unos enormes ventanales que daban a una calle soleada y a unos balcones llenos de geranios. Te bastó mi sonrisa y contarte que con una mano de pintura blanca y algunos detalles podía quedar muy acogedora para que decidieses que nos la quedábamos. Esa misma semana ya estábamos viviendo en una nueva ciudad en la que nos bastaba sentarnos en la plaza y beber una lata de cerveza para ser felices.

¿Qué nos ha pasado? Dime, ¿cuándo dejaste de quererme?

Entro en la habitación y pienso que tarde o temprano, en el lado derecho de la que ha sido nuestra cama durante tanto tiempo, habrá otra persona que apoye la cabeza en mi almohada, que se tape con mis sábanas y que te abrace.

¿Tardarás mucho en olvidarme por completo? ¿Me echarás de menos esta noche? Recuerdo cuando sonaba el despertador cada mañana y mientras estirábamos los minutos un poco más antes de levantarnos, me contabas todas las cosas que te decía en sueños. Eran conversaciones sin sentido, pero a ti siempre te hacían mucha gracia y me decías que a veces resultaba más simpática dormida que despierta.

Todavía estás a tiempo. Llámame. Dime que me quede.

Entro en el baño por última vez. Me miro en el espejo. Dios mío, estoy tan demacrada. En las estanterías todavía quedan algunas de mis cosas, ¿qué harás con ellas? Quiero pensar que me echarás de menos y que algún día abrirás el bote de crema y lo olerás, que te recordará a mi y te arrepentirás de que ya no esté aquí. Y si eso sucede, ¿qué estaré haciendo yo entonces?

Miro el reloj. En diez minutos habrá llegado el camión de la mudanza.

Voy a la cocina a beber un vaso de agua. Apenas hay comida en la nevera y hay platos sucios en el fregadero. Me imagino que hoy cenarás fuera de casa, que habrás quedado con alguien después de trabajar para estirar la noche y volver a casa tarde. No querrás ver que mis cinco cajas y dos maletas ya no están. Te acostarás sin encender las luces. Mañana será otro día. ¿De verdad esto es lo que quieres? ¿Ya no hay vuelta atrás?

Te has ofrecido a quedarte y ayudarme a bajarlo todo. Te he dicho que no, no podría soportarlo. Hace tiempo que ya no me miras a los ojos y cuando lo haces, tu mirada ya no es la misma. Está vacía, sin alma, sin vida. Me cuesta reconocerte, casi tanto como lo que me cuesta reconocerme a mi frente al espejo. Saco del bolso el llavero y comienzo a sacar las llaves una a una. Te las dejaré en el platito de la entrada y en cuanto termine la mudanza, cerraré la puerta de golpe. Exactamente como lo has hecho tú conmigo.

Me asomo a la ventana por última vez. Ya veo una pequeña furgoneta de mudanzas doblando la esquina. Imagino que será la mía porque les he explicado que no me llevaré muebles, ni una cama, ni una nevera. Creo que ya ha llegado la hora.

Espero poder dejar de quererte algún día. Dime que podré, por favor. Dime que volveré a reconocerme en el espejo y dime que volveré a ser feliz.

Han llamado al tiembre. Ya me voy. Acuérdate de regar las plantas, no dejes que se mueran, sobre todo el geranio, el del balcón, que fue lo primero que convirtió estas cuatro paredes en un hogar. Ojalá cuando llegue el verano haya vuelto a florecer. El geranio y yo.

Autora: Adriana F. Alcol

Fotografía: Pablo Iglesias

¿Te animas a demostrar el Malasaña que queremos?

Últimamente estoy un poco triste. Antes, cuando hacía búsquedas sobre Malasaña, solía encontrar artículos que invitaban a visitar el barrio, pero desde hace ya un tiempo – más largo del que habría deseado – suelo leer, tanto en prensa escrita como en las redes sociales, muchas críticas sobre el cambio que está sufriendo: cierre de locales emblemáticos, precios y alquileres imposibles, etcétera. Me apena que esto suceda, pero sobre todo, me apena que gran parte de los artículos y comentarios que leo siento que se acercan demasiado a una realidad que no me gusta y con los que estoy prácticamente al 100% de acuerdo.

Gracias a este pequeño rincón virtual, recibo cada semana muchas de las iniciativas que los negocios de Malasaña llevan a cabo para tratar de mostrar el lado más bonito del barrio a vecinos y a visitantes y eso lo que trato de mostrar en este blog. Confieso que desde hace un tiempo he abierto la veda a otras zonas de Madrid, porque esto no deja de ser para mí un pequeño diario en el que os hablo de las cosas que me atraen y últimamente gran parte de mi tiempo libre lo paso fuera de las fronteras malasañeras.

Ayer, por ejemplo, estuve viendo las tres exposiciones que estaban abiertas al público en el Círculo de Bellas Artes y pensé en lo afortunadas que somos las personas que vivimos en Madrid y lo poco que en ocasiones lo aprovechamos. Tenemos mil y una opciones de ocio que disfrutar y dejamos pasar: conciertos, exposiciones, obras teatrales, ciclos de cine, ferias, talleres, etcétera. Es imposible no encontrar una actividad que se adapte a tu edad, tus gustos y tu disponibilidad.

No cabe ni la menor duda de que Malasaña está sufriendo muchos cambios que no nos gustan a (casi) nadie. Han convertido un barrio que era un pequeño pueblo dentro de una gran ciudad, en un lugar prácticamente prohibitivo para (sobre)vivir. Por desgracia, además de conocer las iniciativas bonitas que se llevan a cabo, también escucho los testimonios de muchas personas que están sufriendo mucho para poder sacar adelante proyectos en los que creen, porque cada vez existen más trabas para los pequeños comercios que  tratan de hacer del centro de Madrid una zona comercial que no resulte exclusiva de las grandes multinacionales. 

Pero, ¿sabéis qué? Yo no he tirado la toalla con Malasaña: es un barrio vivo en el que además de poder disfrutar de una amplia oferta hostelera desde la hora del desayuno hasta la hora de la cena, de un ocio nocturno que sin duda sigue atrayendo a multitud de personas (más a los que viven fuera que a los vecinos, no nos vamos a engañar), de negocios originales que apuestan por el diseño independiente o de paseos por (algunas) calles secretas en las que parece que el tiempo se haya detenido, tiene algo que perdura década tras década: Malasaña intenta seguir promoviendo la cultura en sus diferentes facetas.

¿Te has propuesto recorrer el barrio y fijarte en la de teatros que tenemos? Tendría que ser delito que al menos una vez al mes no fuésemos a una sala, grande o pequeña, a disfrutar de alguna función. El teatro es pura magia, algo que en otras muchas ciudades extrañan y que nosotros parece que no apreciamos como se merece. Cada barrio del centro de Madrid cuenta con salas que narran historias; el teatro te llena el alma y te ayuda a desconectar de la realidad casi como nada lo consigue a día de hoy. Es una válvula de escape que todos deberíamos aprender a valorar. Piensa, ¿cuándo fue la última vez que fuiste al teatro?

¿Por qué no dejas Spotify a un lado y disfrutas de música en directo? Malasaña también cuenta con salas que organizan conciertos: música en vivo con la que bailar y corear las letras que te sabes. Si descubrir a una banda en alguna plataforma online es maravilloso, no te quiero ni contar si la escuchas en una sala. Eso se sumará a tu banco de recuerdos, de esos que esperas no olvidar jamás. 

¿Qué me decís de las librerías? Me encanta cuando paso por delante y veo que todas las semanas presentan libros u organizan talleres para enseñarnos a escribir, o clubes de lectura que nos invitan a llevar siempre un libro en el bolso. Me gusta cuando un escritor da una charla o se recitan poemas que salen del alma. Y aquí, además, hay librerías en las que te puedes tomar un vino mientras lees. Dime, ¿hay algo que inspire más paz y más tranquilidad?

Y las exposiciones, ¿os habéis fijado todas las que se proponen en el barrio? Además de contar con galerías de arte, muchos establecimientos apuestan por tener en sus paredes o en sus vitrinas pinturas, ilutraciones, fotografías o esculturas. Atrévete a descubrir artistas nuevos y si tienes la posibilidad de ahorrar un poquito, verás el placer que supone poder comprarte alguna pieza. El arte ya no es solo apto para millonarios y verás cómo invertir en esa ilustración que te gusta, satisface mucho más que comprarte ropa de temporada. En Malasaña hay galerías que ya en sí son verdaderas obras de arte por su arquitectura, así que si vives aquí o si  vas a venir unos días, no dejes de visitar alguna que llame tu atención. En mi opinión, las exposiciones fomentan la inquietud de saber más y esa es una de las sensaciones más maravillosas que existen.   

Una (gran) parte de Malasaña quiere seguir siendo un barrio que pretende diferenciarse  de otras zonas que se han convertido en auténticos centros comerciales sin alma, pero para ello debe contar con nuestro apoyo. ¿De qué sirve poner un emoticono triste en una red social cada vez que algún medio anuncia el cierre de algún local emblemático si jamás lo pisamos? ¿De qué vale decir que este barrio cada vez es menos auténtico si en lugar de tomarnos una tapa en un bar de toda la vida nos vamos a esa franquicia que te vende dos hamburguesas de cuestionable calidad por una y además, te regala las patatas?

Los barrios los hacen las personas que los visitan, los vecinos, los propietarios de los locales, lo cuidado que lo tengamos entre todos, por lo que apostemos, y yo me niego a creer que Malasaña es, sin más, una zona del centro de Madrid con una amplia oferta de apartamentos vacacionales y comida rápida. Si dejamos que esto suceda, Malasaña se irá a la mierda en menos de lo que canta un gallo. Durante muchos años ha sido un barrio que ha tratado de diferenciarse del resto a través de su originalidad y su amplia oferta de ocio, ¿estamos dispuestos a perderlo?. 

No lo echemos por la borda y apostemos por el Malasaña que realmente queremos, ese que nos atrajo por su autenticidad, originalidad y oferta cuando aterrizamos en él. Si quieres que sobreviva, que se mantengan los negocios de siempre y que convivan con los que llegan cada año para seguir dando vida al barrio, entonces compra en el pequeño comercio; saca entradas para ir al teatro, a un concierto o a una sala de cine, visita las exposiciones que llegan a las galerías, entra en las librerías, escucha la presentación de un libro, cómpratelo y deja que te lo firme el propio escritor.

Saquemos jugo a todas las propuestas que llegan y no nos lamentemos cuando ya sea demasiado tarde. Que los negocios sigan apostando por nuestras calles o que la oferta cultural siga creyendo que Malasaña merece la pena, depende en gran medida de nosotros. ¿Te animas a demostrar el Malasaña que queremos?

Mis últimos descubrimientos en Malasaña (y algo más)

Han pasado ya más de diez días desde que comenzó 2018, pero para mí el año empezará el próximo lunes. Las primeras semanas de enero suelen ser algo extrañas y aunque yo no soy de esas personas que se hacen propósitos ni que cree que va a ser capaz de ser mejor porque el calendario marque el inicio de algo, he decidido hacer un post recopilando esos lugares que descubrí a lo largo de 2017 a modo de resumen, como para cerrar un ciclo, así que si vas a visitar Madrid próximamente o simplemente quieres conocer nuevos lugares a los que ir cuando vengas al centro, tal vez este listado te interese:

PARA DESAYUNAR: Yo nunca desayuno en casa, es el mayor lujo que me permito y tal vez uno de mis mayores placeres, así que el hecho de que abriesen de camino a mi trabajo un Levadura Madre en la calle Pez nº 1, fue para mí una grata sorpresa porque, además de ser muy atentos y rápidos en el servicio, tienen precios muy asequibles para tratarse de Malasaña (el café con leche de avena para llevar cuesta 1,60 €). Además, cuenta con una gran variedad de panes, dulces y salados para poder disfrutar a cualquier hora del día.

PARA TOMAR EL APERITIVO (O LO QUE SE TERCIE): Sin duda, este lugar era tremendamente necesario en  Malasaña, un barrio en el que resulta más sencillo encontrar comida de cualquier país lejano que una ración de las de toda la vida. La Colmada en la calle Espíritu Santo nº 19, combina a la perfección los sabores tradicionales pero con un toque actual e innovador; es como entrar en una taberna marinera del norte en la que además puedes hacer la compra como si de un ultramarinos se tratase. Una gran variedad de vinos, conservas, embutidos, quesos y productos de la huerta entre los que también encontrarás opciones deliciosas para vegetarianos y veganos. De lo más recomendable no solo para el aperitivo, sino también para una comida o una cena de raciones y además, con precios muy pintones.

PARA COMER, CENAR O PEDIR A DOMICILIO: En lo que a gastronomía se refiere y debido a mi cambio de alimentación a finales de 2016, la mayoría de los lugares que he conocido relacionados con la comida son veganos o al menos cuentan con una amplia carta con opciones veganas, así que os voy a recomendar cuatro lugares, dos de ellos en Lavapiés y otros dos en Malasaña:

  • DISTRITO VEGANO (fotografía principal) en la calle Doctor Fourquet nº 32, un acogedor restaurante en pleno corazón de Lavapiés donde encontraréis platos sencillos y deliciosos elaborados con productos frescos, de proximidad y artesanales de máxima calidad. Eso sí, os recomiendo que reservéis si queréis garantizaros un sitio, ya que a veces resulta complicado encontrar hueco (e irse sin probarlo sería una verdadera lástima).
  • LA OVEJA NEGRA en la calle Buenavista nº 42, es una taberna vegana donde encontrarás cerveza ecológica, tapas y raciones, todo ello en un ambiente muy familiar y a precios asequibles. Es un lugar perfecto para ir con amigos uno de esos días en los que quedas en el barrio de Lavapiés para tomarte unas cañas. Imprescindible que pruebes alguno de sus postres, en mi opinión, lo que más me gusta de su carta.
  • PIZZI&DIXIE en la calle San Vicente Ferrer nº 16, donde podrás encontrar cocina italiana vegana en la que la verdura es la estrella invitada. Lo cierto es que aunque el restaurante es de lo más acogedor, yo siempre opto por llevarme la comida a casa y generalmente las pizzas son mi elección preferida. Si vas, prueba la masa de carbón activo, está muy rica y le da un sabor diferente.
  • AY MI MADRE! en la calle de la Palma nº 41, es mi sitio preferido cuando no me apetece cocinar pero tengo ganas de comer algo rico. En él podrás encontrar cocina argentina, menús diarios, pizzas y cada vez una carta más amplia para quienes escogen una dieta vegana. Es muy económico y contundente, así que si ves que no puedes con todo, no dudes en pedir que te lo guarden para llevártelo a casa.

PARA HACER LA COMPRA: Aunque tal vez si vienes de escapada a Madrid no vayas a hacer mucho uso de la cocina, puede que te quedes en un apartamento y decidas encender los fogones, así que será una buena opción que conozcas dos locales en los que llenar tu cesta de productos deliciosos:

  • 2DECOLÓGICOen la calle Noviciado nº 9 es un espacio (donde además podrás formar parte de su grupo de consumo) en el que encontrarás productos agroecológicos de todo tipo: frutas y verduras de temporada, huevos, quesos, carnes, embutidos, conservas, legumbres y una amplia selección de productos veganos, además de una sección de cosmética natural y productos de higiene para el hogar, entre otras muchas cosas, al que yo no falto ni una sola semana para llenar mi nevera.
  • VEGGIE ROOM en la calle San Vicente Ferrer nº 19es la otra tienda de alimentación donde complemento el resto de los productos de mi dieta. Entrar allí y coger una de sus cestas es una verdadera tentación, porque aunque vayas con una lista de la compra bien definida, siempre acabas picando alguna que otra cosa. Son muy atentos, te resuelven cualquier duda y además con cada compra siempre tienen algún detalle con los clientes. Muy recomendable si llevas una dieta vegana o sencillamente quieres probar a hacer alguna que otra receta.

PARA ENCONTRAR NUEVA LECTURA: Quienes me leáis hace ya tiempo, sabréis que uno de mis hobbies preferidos es descubrir librerías nuevas y este año una de las que sin duda más me ha gustado es Ciento volando en la calle Divino Pastor nº 13, donde dentro de un mismo espacio encontrarás diferentes secciones en las que cuentan no solo con las novedades y los clásicos más relevantes de todos los géneros, sino que también desarrollan diferentes actividades todos los meses para todos los gustos y edades. Venir a Madrid y no visitar algunas de sus librerías más bonitas y especiales debería de ser un delito tipificado con pena de cárcel.

PARA COMPRARTE ROPA: Aunque desde hace unos años decidí apostar por un tipo de consumo más responsable y cada vez compro ropa con menos frecuencia, este año he descubierto dos tiendas vintage de las que ya os he hablado en otro post de este blog que están en la calle Velarde y son El rincón de Tía Jo y Ekeko Clothes, ambas abiertas en 2017 y en las que además de encontrar una estupenda selección de prendas (cada una con un estilo totalmente diferente), cuentan con una excelente atención personalizada y precios muy asequibles. Para este 2018 ya le he echado el ojo a dos tiendas más del barrio de las que os hablaré próximamente, pero de las que ya os adelanto los nombres: Picos Pardos Vintage y Amores eternos, por si queréis empezar a investigar por vuestra cuenta.

PELUQUERÍA: Una de las preguntas que me hacéis con más frecuencia es a qué peluquería voy y aunque ya os he hecho varios posts hablando sobre este tema, hoy os quería recomendar a la que voy a hacerme el color y de la que nunca os he hablado porque comencé a ir el año pasado; se llama Status Peluqueros y está en Travesía de Conde Duque nº 3. De ella os puedo decir que es la clásica peluquería de barrio – nada que ver con las que encontrarás en Malasaña – en la que además de un trato personalizado y un asesoramiento excelente, te podrás permitir ir a retocarte cada cierto tiempo sin miedo a arruinarte. Yo echaba mucho de menos encontrar un lugar sin pretensiones en el que además entienden siempre lo que quiero y utilizan productos de primeras calidades. Y por si os puede interesar, el corte siempre me lo hago en la calle Marqués de Santa Ana nº 12 con Sara.

Y hasta aquí mis recomendaciones del día de hoy, aunque debo decir que me he dejado unas cuantas en el tintero que darían para escribir un nuevo listado que dejaré para un poco más adelante. Espero que este post os ayude a descubrir nuevos lugares y que disfrutéis de lo lindo de vuestro tiempo libre.

Reseña: “Serena a los once” de Tesa Arranz

“SERENA A LOS ONCE”

(Editorial Barrett, 203 páginas, tapa blanda)

AUTORA: Tesa Arranz

ILUSTRACIONES: Armando Jiménez, “La mujer barbuda”

PRESENTACIÓN: Germán Pose

 

Antes de hablaros de este libro os contaré una historia: hace unos años pasé una época muy triste de mi vida en la que creía firmemente que jamás volvería a ser feliz. Viví durante un tiempo en una casa de la calle Tesoro con uno de mis mejores amigos de Malasaña y un día me avisó de que vendría una visita a quedarse durante el fin de semana. Me bastó una tarde en un sofá bebiendo vino y charlando para saber que esa persona iba a ser importante para mí (a día de hoy es otro gran amigo) y aunque no viene al caso contaros toda nuestra conversación, él fue la primera persona que me habló de Tesa Arranz. Hasta entonces, salvo que me dijeras que era la chica que bailaba de manera un tanto extraña en el vídeo de la canción de “Groenlandia”, no habría sabido nada más de ella, pero Tesa es una de esas personas que tiene mucho que contar, y no solo de La Movida, sino de la vida en general, pero esa es una labor de investigación que os dejo a vosotros si os puede interesar.

 

 

A finales del pasado mes de noviembre, mi amigo me llamó y me dijo que Tesa Arranz presentaba en El Penta su primer libro (publicado) – porque en realidad ella lleva escribiendo desde los ocho años – y por supuesto no dudamos en ir. Fue una presentación informal en la que se rodeó de amigos de la década de los ochenta y que con sus palabras nos animaron a meternos en ese mundo que Tesa había creado para Serena, la protagonista de su libro.

 

Tesa Arranz. Fotografía: Alberto García-Alix

 

Serena es una niña de once años que acaba de perder a sus padres, pero por sorprendente que pueda parecer, no está triste, “Papá era invisible y mamá engordó tanto durante el embarazo que nos cogió manía“. Junto a su hermano mellizo, comienzan una nueva vida en la que su abuela y su tía Tere se convierten en sus dos pilares fundamentales.

Con una prosa fresca y ágil, la autora consigue hacernos ver la vida desde los ojos de Serena, Pinki para los amigos, pero eso sí, no esperéis un libro infantil, porque ella es atípica, es una cabeza inquieta que no deja de pensar, de cuestionárselo todo y aunque trata de no darle demasiadas vueltas a las cosas que le suceden, un día, sin apenas darse cuenta, termina enamorándose de Ralf, el nuevo novio de la tía Tere.

He disfrutado de Serena a los once, un libro sencillo (que no simple) que habla de cosas complicadas desde la extraña combinación de la inocencia y la madurez un tanto prematura de una niña de once años.

 

Teatro: “La extraña pareja” en Sala Nueve Norte

“LA EXTRAÑA PAREJA” 

La comedia de Neil Simon como nunca la has visto
Dirección: Andrés Rus

Autor: Neil Simon
Traducción y Adaptación: Elda García-Posada y Andrés Rus
Dirección: Andrés Rus
Diseño de lluminación y Sonido: Javier Sanabria
Ayte. Dirección: Diego Quirós

Reparto: Susana Hernáiz, Elda García, Puerto Caldera, María Muñoz, Teresa Soria Ruano, Chema Coloma, Diego Quirós

Producción: Calibán Teatro

Fechas y horarios: Viernes y sábados a las 22:15 horas en la Sala NUEVE NORTE

“La extraña pareja”

En 1985Neil Simon revisó The Odd Couple (La extraña pareja), obra teatral Ganadora de cuatro Premios Tony y que llevaron a la gran pantalla Walter Matthau y Jack Lemmon, para adaptarla a un reparto femenino. Se tituló The Female Odd Couple (La extraña pareja femenina) y se basaba en la misma historia y los mismos personajes, rebautizados como Florence Unger y Olive Madison. The Female Odd Couple se estrenó en el Broadhurst Theatre de Broadway en 1985 y en España en 2001.

LA EXTRAÑA PAREJA está compuesta por Olga y Flora, dos amigas que se conocen desde la adolescencia y que se ven abocadas por circunstancias de la vida a convivir en un coqueto y pequeño apartamento de la Gran Vía madrileña. Juntas, y en clave de humor, demostrarán que la rutina puede hacer tambalear incluso las relaciones más sólidas.

Sobre el escenario, dos mujeres con dos personalidades totalmente opuestas,  acompañadas de su grupo de amigas de toda la vida y unos vecinos recién  llegados a España,  lograrán a través de sus roces y desacuerdos, entretener a un público que, al menos en la función a la que yo acudí, no dejó de reír a carcajada limpia.

Tierna y a la vez muy divertida, con unos personajes muy bien definidos y unos actores de quitarse el sombrero, “La extraña pareja” es una propuesta perfecta para disfrutar del teatro durante el fin de semana, y si es en la sala Nueve Norte, mejor que mejor.

 

Reseña “Rendición” de Ray Loriga

“RENDICIÓN”

¿QUIÉNES SOMOS CUANDO NOS CAMBIAN LAS CIRCUNSTANCIAS?

EDITORIAL: Alfaguara (Premio Alfaguara de novela 2017)

AUTOR: Ray Loriga

Nº DE PÁGINAS: 216

Han pasado diez años desde el comienzo de la guerra, una guerra confusa en la que la población no sabe quién es el bando agresor y cuál el agredido. En la comarca la vida transcurre sin saber qué ha sido de los que han ido a luchar al frente y un matrimonio que desconoce la suerte que han corrido sus hijos soldados, acoge al niño Julio, con el que emprenden el camino que les lleva a evacuar la zona por razones de seguridad.

Les espera “la ciudad transparente”, un futuro protegido en el que no existe la privacidad, ni la intimidad y se vive en una extraña e inexplicable felicidad permanente. Pero, ¿qué sucede cuando despierta la conciencia?

Una historia que a pesar de reflejar una sociedad ficticia, se asemeja mucho más a nuestro presente de lo que en un principio podemos imaginar. Cada vez con más frecuencia, y de manera voluntaria, nos sobreexponemos a la mirada de conocidos y desconocidos, mostrando una vida en la que no cabe la tristeza ni el fracaso y en la que en ocasiones preferimos no cuestionarnos nada. “Rendición” nos ofrece una historia magníficamente escrita en la que además de hacernos pensar, encontraremos maravillosas descripciones, toques de humor y detalladas reflexiones que te harán creer que tú también eres un nuevo visitante de esa ciudad transparente en la que tendrás que decidir qué camino tomar.

Sin llavero

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(…) Recuerdo que aquel día, cuando abandoné a quien había sido mi hogar durante tanto tiempo, lloré pensando que ese dolor solo era capaz de comprenderlo quien cierra la puerta habiendo dejado la llave al otro lado, sin la posibilidad de darle una doble vuelta por fuera para sentir mayor seguridad. Ahora el que había sido mi hogar estaba abierto y en ese momento yo era la única que me había quedado sin llavero. 

Un café solo en taza pequeña

Un café y una tostada, siempre en el mismo bar, en la misma mesa. Desde ella puedo ver la calle Espíritu Santo, por la que pasas a diario sobre las once de la mañana. Entras y te pides un café solo en taza pequeña, me das los buenos días y nos miramos. Es nuestra rutina, jamás sobrepasamos esa frontera. Qué tendrá tu mirada que hace que cada día a las once de la mañana esté en esa mesa, con mi café y mi tostada con unas gotas de aceite cortada en cuadraditos, esperando a que abras esa puerta.

Mañana será otro día

Esto es Malasaña. Fotografía: Adriana Alcol

Era primavera, una de esas tardes en las que paseaba sola de camino a la calle Pez pensando que mi día ya había tocado a su fin. Y llegando a la esquina te vi. Me miraste, me sonreíste y me propusiste tomar una copa de vino en una de las terrazas de la calle San Bernardo. Terminamos viendo amanecer en el Templo de Debod y me devolviste la esperanza que meses antes había perdido: podía volver a ser feliz. Y con la misma ropa del día anterior, con ojeras y el pelo revuelto, me fui a trabajar con una sonrisa que consiguió convertir todo lo feo en verdadera belleza.

Reseña “Los seres que me llenan” de Mikel Izal

Estos días he estado de vacaciones en el norte y he aprovechado para leer algunos de los libros que tenía pendientes. Metí unos cuantos en la maleta y “Los seres que me llenan” lo saqué antes de subirme al tren, porque la distancia que separa Madrid – A Coruña puedes optar por convertirla en una verdadera agonía o tomártela como un (largo, larguísimo) rato de desconexión en el que aprovechar para guardar el móvil y sacar un libro. A mí ese tipo de viajes me gusta, sobre todo si escoges una lectura que te llene, como la de estos seres creados por Mikel Izal.

Este libro de 271 páginas se compone de 24 relatos y 12 ilustraciones originales (y muy lindas, por cierto) de David de las Heras. En ellos descubrirás personajes de lo más curiosos con personalidades introvertidas, solitarias y que se cuestionan desde los momentos más cotidianos de la vida hasta los más estrafalarios, pero con un denominador común: todos son muy humanos, independientemente de dónde se desarrolle la trama.

No sé si debería deciros cuáles son mis preferidos porque no quiero condicionaros, pero voy a resaltar dos porque me sentí tremendamente identificada: “La red” que es real como la vida misma y “¿Repetimos?”, con el que me reí mucho.

A mí siempre me ha gustado leer relatos, lograr contar una historia en pocas páginas y que enganche de principio a fin, requiere un alto nivel de creatividad que no todo escritor consigue. Pues con “Los seres que me llenan”, en su conjunto, pasa un poco lo mismo. Es un libro fácil de leer y que consigue que no lo dejes hasta el final. En los tiempos que corren, en los que la tecnología parece ser un apéndice más de nuestro cuerpo del que en pocas ocasiones logramos evadirnos, que un libro te atrape es una verdadera bendición. A mí el viaje Madrid – A Coruña se me pasó volando pasando páginas y soñando con agostos en Madrid, habitaciones de hoteles o karaokes con señoras que beben y un tipo elegante.

Muy bien Mikel, antes me enamoraba tu música y ahora también tus relatos.

 

Mis tiendas vintage preferidas de Malasaña (Actualizado 2020).

Si hay un post que visitáis con frecuencia, sin duda es el de mis tiendas preferidas de Malasaña para comprar ropa vintage, así que hoy he decidido actualizarlo y proporcionaros algo más de información. Espero que os sea de ayuda y si vosotros podéis aportar más ideas, serán bienvenidas en los comentarios. El listado que haré no será por orden de preferencia, sino por organización de calles, para que resulte más sencillo si venís a visitar el barrio con el propósito de hacer una ruta de moda vintage:

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Empezaremos la ruta por una de las calles principales del barrio, Espíritu Santo, y aquí me decanto por tres de las más conocidas:

EL TEMPLO DE SUSU: En el número 1 de la calle Espíritu Santo se encuentra la tienda vintage más antigua del barrio y no te resultará difícil de reconocer porque en su puerta siempre hay una moto que ha sido fotografiada en multitud de ocasiones. Yo la frecuento sobre todo por sus complementos: bisutería, bolsos, gafas de sol, etcétera, todo ello a precios muy asequibles y en cuanto a la ropa, lo que más me suele gustar son las cazadoras (muy popular por las de cuero, aunque tienen mucha variedad de tejidos) y las faldas vaqueras o de polipiel. Lo mejor de ella es que es muy económica y por menos de 50 € podrás llevarte un conjunto vintage completo si le dedicas algo de tiempo a rebuscar.

MISS VINTAGE: En el número 7 de la calle Espíritu Santo encontraréis esta pequeña tienda llena de grandes tesoros. Destinada principalmente al sector femenino, no podría decantarme por una selección de prendas preferidas porque su dueña tiene un gusto exquisito y en mi opinión suele acertar al 100% en todo lo que trae. Yo la he escogido en varias ocasiones para comprar calzado y prendas vaqueras y en la actualidad es muy popular porque customiza las camisas denim con estampados muy coloridos y atrevidos (los de Frida Kahlo están siendo un verdadero boom). Si no vivís en Madrid, estáis de suerte, porque tiene tienda online, así que no perdáis la oportunidad de visitarla.

FLAMINGOS VINTAGE KILO: En la calle Espíritu Santo, en el número 1, un poco antes de llegar al Templo de Susu, encontraréis esta tienda que se ha hecho muy popular sobre todo entre la gente más joven para adquirir piezas vintage / segunda mano (puedes leer este artículo si quieres saber la diferencia entre estos dos conceptos) y que yo frecuento especialmente para comprar cinturones (aunque también me parece una muy buena opción para comprar pantalones vaqueros y customizarlos). Si quieres encontrar verdaderas gangas, entonces te recomiendo que te armes de paciencia, porque se trata de un espacio muy grande y requiere de tiempo para encontrar piezas especiales.

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Y si hay una calle vintage por excelencia en Malasaña, sin duda es Velarde y aquí te recomendamos las siguientes paradas:

KINDA KINKS: Esta tienda la podéis encontrar en la calle Pez nº 16 (es la primera que abrieron) y actualmente también se encuentra en la calle Velarde nº 6. En mi opinión, sus puntos fuertes son las prendas vaqueras, los monos y las gafas de sol y debo decir que además de encontrar una gran variedad, puedes comprar piezas de grandes firmas como Armani, Lacoste o Fred Perry, entre otras. Yo soy de las que creo que a veces es mejor invertir un poco más, pero garantizarte que te llevas algo de calidad y para mí, esta es una de las tiendas que recomendaría si quieres hacer ese tipo de compra vintage (aunque también puedes encontrar otras piezas más económicas).

ALPHAVILLE: Quizás no sea una de esas tiendas que visito con frecuencia porque tiene una ropa bastante arriesgada para lo que es mi estilo, pero si quiero comprarme camisetas de corte americano, es de mis preferidas, no solo por la selección, sino también por el precio (suelen rondar entre los 5 y 10 €), pero eso sí, te recomiendo que no vayas con prisa porque te tocará rebuscar y rebuscar, pero si lo haces, estoy segura de que te podrás llevar algún que otro tesoro. La encontrarás en el número 16 de la calle Velarde.

MAGPIE: En el número 3 de la Calle Velarde encontrarás una de las tiendas vintage más populares de la capital. Me parece la opción perfecta para aquellas personas que quieren descubrir este estilo, porque encontrarán de todo a precios bastante asequibles. Mi piezas preferidas son los bolsos, las camisas y los pantalones de vestir, aunque debo decir que aquí me he comprado absolutamente de todo. En mi opinión, la época de rebajas suele ser muy buena para invertir en piezas especiales y últimamente visito con frecuencia la sección de hombre, porque las chaquetas de estilo militar se han convertido en una de mis debilidades y aquí no es difícil encontrarlas.

BIBA VINTAGE: En el Local 4 del número 1 de esta misma calle encontrarás una de mis tiendas preferidas para encontrar partes de arriba de mujer (tops, camisas, etcétera). Debo decir que esta tienda la visito con más frecuencia en la época de calor, porque me llaman mucho la atención sobre todo las piezas que tienen en primavera y verano (monos, vestidos vaporosos, gafas de sol…). En mi opinión, aunque tienen prendas para todos los gustos, la selección de mujer me parece muy delicada y femenina. No te resultará complicado encontrar lo que quieras porque además lo tienen muy bien organizado por categorías.

LA MONA CHECA: En el número 2 de la calle Velarde encontrarás una de las tiendas vintage más bonitas de todo el barrio, especializada sobre todo en prendas vaqueras – cazadoras, pantalones largos, shorts, etcétera – aunque debo decir que cada día me gusta más para encontrar también piezas especiales para dar ese toque vintage a un look de diario, como fulares o cualquier otro complemento que te puedas imaginar. Si tienes suerte y tienen tu talla, las faldas de vestir también son una de las cosas que más me gustan de su selección. Vete con tiempo y casi pondría la mano en el fuego de que no serás capaz de salir de ella sin pecar.

WILLIAMSBURG: No podía dejar de mencionar una de las primeras tiendas vintage que visité al llegar al barrio y que hace unos años se puso muy de moda por la visita de Sarah Jessica Parker. En mi opinión, es una tienda con mucho gusto y que apuesta por una selección para gente que realmente admira el vintage. Mis piezas preferidas son los vestidos y las blusas, pero cuando he entrado con calma, también ha habido otras piezas que me han sorprendido para bien, así que no te cierres a nada y disfruta de la experiencia. Está en el número 4 de la calle Velarde.

EKEKO: Si tienes oportunidad de pasar por el número 6 de la calle Velarde, encontrarás esta tienda en la que reciclan, customizan, deconstruyen y arreglan sus prendas para darle una nueva vida. Puedes escoger esa camisa, vestido o pantalón que te gusta y pedirles que la ajusten a tu medida, que le quiten las mangas o que le hagan cualquier tipo de arreglo. Tienen piezas muy especiales y a muy buenos precios y además, son la mar de encantadores.

EL RINCÓN DE TÍA JO: Josefina se instaló en el que era el antiguo local de “Las Pulgas” (en el número 4) y le ha hecho un cambio tan grande que no parece el mismo espacio: mucho más luminoso y amplio (ahora puede verse desde el interior el precioso patio de vecinos que tienen y lo que era la antigua casa del portero), en esta tienda podréis encontrar desde segunda mano al vintage más delicado (incluso llegado de Japón) y también pequeños objetos y antigüedades que le dan un aspecto muy auténtico. Los precios, de lo mejor que hay en el barrio y además toda la ropa está perfectamente cuidada, lavada y planchada. Si entras, te sentirás como en las boutiques donde compraban nuestras madres y abuelas, con atención personalizada y sumamente amable.

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Uno de mis grandes descubrimientos está ubicado en la calle Hernán Cortés:

ARAMAYO VINTAGE: En el número 14 de esta calle encontraréis una tienda realmente maravillosa, no solo por su preciosa decoración – era una antigua frutería y han mantenido algún que otro guiño al antiguo local, como algunas luces – sino también por su gran selección de piezas a muy buenos precios (diría que de los mejores de todo el barrio). Os recomiendo que vayáis con tiempo, porque hay de todo y para todos los gustos. Si tuviese que quedarme con algo, me encantaron las prendas vaqueras, los bolsos y los complementos (los collares y pendientes no son todos vintage, pero merecen mucho la pena por su originalidad y precio). Los jerseys, tanto para hombre como para mujer, son también muy originales y lo mejor de todo, tienen una gran variedad de tallas.

Actualización: También podréis encontrar Aramayo Vintage en Corredera Alta de San Pablo nº 2 y fuera de las fronteras malasañeras, en Plaza de Herradores nº 8 (metro Opera).

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Y aunque ya no está en Malasaña, no puedo dejar de recomendárosla:

LA CIERVA VINTAGE:  Esta tienda estuvo durante un tiempo en la Calle Marqués de Santa Ana y sin duda ha sido mi preferida no solo para adquirir moda vintage, sino también decoración. En la actualidad se encuentran en Elche, pero hacen venta a través de sus redes sociales. Me costaría mucho decantarme por mis piezas preferidas porque aquí he comprado cosas para el hogar, ropa casual, conjuntos más de vestir, complementos, calzado, sombreros, etcétera. Si quieres comprar algo de lo que cuelgan en Facebook o Instagram, solo tienes que contactarles y ellos te dirán precio y medidas para que antes de comprarlo compruebes si encaja bien con tu talla. Recomendable 100% (debo confesar que la echo mucho de menos).

Y hasta aquí mi listado de tiendas preferidas para comprar ropa vintage en Malasaña. Ahora cuéntame tú, ¿cuál es tu favorita?

Descubriendo “By the vegan”, creaciones éticas y sin crueldad

BY THE VEGAN

 

 

WEBSITE: Pincha aquí

INSTAGRAM: @bythevegan

CONTACTO: Mensaje directo en Instagram o bythevegan@gmail.com

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Hace unas semanas descubrí a través de Instagram By the Vegan y no pude evitar hacer mi primer pedido. Se trata de una marca en la que puedes encontrar joyería hecha a mano por Irene Giménez, una orfebre venezolana, y moda ética elaborada sin crueldad de ningún tipo. Están afincadas en Madrid, por lo que si vives en la zona centro, podéis concretar un lugar para hacer la entrega del pedido y de esa manera podrás ahorrarte los gastos de envío.
Su filosofía se sostiene en cinco pilares fundamentales: Libre de crueldad, producción consciente, donaciones, embalaje reciclado y veganismo.

 

  • LIBRE DE CRUELDADTodos sus productos son veganos, creaciones libres 100% de crueldad en la que no utilizan ningún producto de origen animal dentro de su proceso de fabricación, incluyendo los materiales y el empaquetado.
  • ELABORADO ÉTICAMENTE (PRODUCIDO CONSCIENTEMENTE)El amor y el respeto son la clave y cada uno de sus productos se elabora de manera justa, sin explotación humana o animal.
  • DONACIONESUn porcentaje de las compras es donado para ayudar a los animales que lo necesitan, así que cuando hagas tu pedido, puedes consultarle con qué asociaciones colaboran.
  • EMBALAJE RECICLADOPara contribuir al mantenimiento de nuestro planeta utilizan un empaquetado 100% ecológico, hecho por sus proveedores con cartón reciclado.
  • VEGANISMOVivir en armonía y dar a los animales los derechos que se merecen es fundamental para ellas, por lo que tratarán de inspirarte y compartir el estilo de vida consciente, donde ser bondadosos con todas las especies y con nuestro medio ambiente es crucial para tener un futuro sostenible.
Mi primer pedido fue de joyería y debo decir que además de ser muy rápidas en la entrega, la presentación y los productos son de una calidad excelente, muy finos y con motivos frutales o que inspiran a vivir en armonía con la naturaleza. Os animo a que echéis un vistazo a su página web o a su instagram, que es donde suelen estar más activas, por lo que os recomiendo que si queréis hacer un pedido les contactéis por mensaje directo en el caso de que tengáis una cuenta en esta red social y si no en el mail que figura en la parte superior de este post. Me encanta descubrir proyectos tan bonitos que acaban de nacer y que desde Esto es Malasaña les deseamos toda la suerte del mundo.

Los helados gallegos “Gamela” llegan a Chueca

HELADOS GAMELA: GALLEGOS, ARTESANALES Y PERSONALIZABLES

WEBSITE: www.heladosgamela.es

DÓNDE: Calle Pérez Galdós nº5 (Chueca, Madrid) 

Pide a través de Deliveroo para disfrutarlo en casa, pincha aquí

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Cuando yo era pequeña mi padre trabajó durante una temporada en un pequeño (y maravilloso) pueblo de la zona sur de Galicia que se llama Baiona, donde nació precisamente la primera heladería Gamela. Recuerda el sabor de sus helados como uno de los más ricos que ha probado jamás y ahora los que vivimos en Madrid tenemos la fortuna de poder probarlos porque acaban de instalarse en el centro de Madrid (en el barrio vecino de Chueca), ofreciendo sus helados naturales, artesanales y totalmente personalizables, elaborados con ingredientes de primera calidad.

No cabe la menor duda de que si hay algo que podemos destacar de la gastronomía gallega es la calidad de sus materias primas y Gamela nos ofrece su versión más dulce a través de sus helados hechos de forma artesanal y utilizando productos 100% naturales, que no solo son deliciosos sino también saluldables.

El público madrileño podrá disfrutar de sus diferentes opciones: sus helados de palo (Popitos de crema y Popifrutas) que a cada mordisco dejan ver trozos de fruta y frutos secos que han utilizado para su elaboración, yogures helados a los que puedes añadir fruta natural, cereales o chocolate, los Smoothies o los batidos, hechos a base de helado, leche o agua, al gusto.

Además, se ha incorporado la opción de personalizar en el momento los helados de palo cremosos: se elige entre todos los sabores lácteos, después se escoge la cobertura y posteriormente se adorna el helado con uno de los toppings – nueces, avellana o almendra para los más clásicos y para los más sibaritas, mango o frambuesa liofilizados.

Yo, como experta y golosa catadora de helados, puedo deciros que están deliciosos y son una opción perfecta para los amantes de los helados naturales, artesanales y completamente diferentes a lo que estamos habituados. Les desearía mucha suerte, pero estoy segura de que Helados Gamela no la necesita, porque solo hay que probarlos para saber que no podrás no repetir, escogiendo entre sus variados sabores. Y es que siendo gallegos, sabía que no me iban a decepcionar. 100% recomendables mis paisanos, os lo garantizo.

 

Me gusta leer: Mis recomendaciones lectoras del mes de junio

Si me conocéis un poquito, sabréis que leer es una de las cosas que más me gusta del mundo y me sigue encantando hacerlo de manera tradicional: oliendo el papel y pasando páginas. Este  año he sentido que durante el primer semestre había perdido mucho la costumbre de leer libros y me dedicaba más a leer artículos o textos pequeños en el ordenador, el móvil o la tablet y lo creáis o no, a mí me hacía sentirme tremendamente triste, así que hace un mes aproximadamente, decidí que tenía que retomar las buenas costumbres y por ello – a pesar de que me encuentro en un momento de parón del blog por un proyecto en el que estoy trabajando – no quería dejar de recomendaros tres lecturas muy diferentes entre sí pero que he leído en el último mes y que de una manera u otra relaciono con Malasaña. Me apetecía hacer este post ahora porque empieza el verano, la época de ir al pueblo, a la piscina, de coger trenes que te lleven a algún destino y son momentos perfectos para desconectar del mundo virtual y recordar el placer que provocan los libros. Por vuestro bien, no perdáis jamás el deseo de leer, porque es una de las cosas más bonitas de las que puede disfrutar el ser humano. 

Y sin entretenerme más, aquí os dejo los tres libros que he leído – dos novelas y un poemario – y os cuento un poquito de qué van por si os pueden interesar:

“MENSAJE URGENTE A MIS MOMENTOS CONTIGO” (ISABEL CLEMENTE)

Descubrí a Isabel Clemente, más conocida en el mundo virtual como Abbey C., hace ya algunos años. La primera vez que la ví fue en un vídeo de su canal de Youtube, “La chica del andén”,  y es esa clase de creadora de contenido que te atrapa por su dulzura, su delicadeza, su transparencia y su manera de explicar las cosas. Más tarde, comencé a leer sus textos en su web y terminé de enamorarme de ella.

Ahora ha publicado “Mensaje urgente a mis momentos contigo” y aunque yo le llamo poemario, ella lo define como una recopilación de sentimientos que se divide en ocho categorías y dos historias. En ellas cuenta su vivencias, pero es muy probable que te sientas tan identificado con alguna de ellas que en algún momento creas que es autobiográfica; eso sí, debes estar dispuesto a recordar que no se siente igual con 15 años que con veinte o con más de treinta. A mí su lectura me ha hecho pensar en mis primeros amores, en aquellos que me dieron un no por respuesta y los que me besaron como si creyésemos que lo nuestro jamás podría romperse en mil pedazos.

Reconozco que he comenzado a disfrutar de leer poesía hace no demasiado tiempo – os iré descubriendo más libros poco a poco – y me he dado cuenta de que para poder entender la poesía en general, es necesario abrir de par en par el corazón y dejar que los sentimientos entren de golpe, arrasando con todo. Solo cuando lo consigas, podrás disfrutarla y  entenderla y creo que este libro os puede ayudar mucho a adentraros en este mundo de la poesía que lamento haber comenzado a descubrir tan tarde.

 

“EN LA NOCHE DE LOS CUERPOS” (ESTHER GINÉS)


Conocí a Esther Ginés cuando mi blog arrancaba y fue de las primeras personas que me contactó para invitarme a la presentación de su primera novela “El sol de Argel”. Me encantó su manera de expresarse ese día, cómo con toda la humildad del mundo contó el proceso de su libro y yo, que sueño con escribir uno algún  día, creí que si en algún momento me ponía con ello, mi sensación sería muy similar a la suya. Conectamos desde entonces y de manera periódica nos escribimos de vez en cuando. Hace un mes aproximandamente, volvió a escribirme para decirme que había nacido “En la noche de los cuerpos” y que se presentaba en una de mis librerías preferidas del barrio, en Cervantes y Compañía, así que no dudé en acudir.

Me lo leí en una sentada, porque es esa clase de novela que te hace abstraerte del mundo y centrarte en lo que sucede en cada una de sus páginas. El libro cuenta la historia de una obsesión, la de un pintor que sueña con crear una obra que trascienda y cómo decide buscar a una musa para poder llevarla a cabo. Con la ayuda de su pareja y anterior inspiración, deciden secuestrar a una joven y llevar a cabo ese acto que cambiará la vida de los tres personajes para siempre.

Una novela cargada de sentimientos, de angustia, de incertidumbre, todo ello escrito con las palabras más adecuadas, como lo hace siempre Esther. No puedo obligaros a leerla, pero sí recomendaros que lo hagáis.

 

“MALASAÑA BRONX” (MANUEL MORENO CAPA)

Leí en el periódico Somos Malasaña, que han colaborado en la edición de este libro, una entrevista que le hicieron a Manuel y desde entonces tuve muchas ganas de tener entre mis manos su novela. Es vecino del barrio desde que era pequeño y todavía sigue recorriendo sus calles cada día. Periodista económico desde hace más de 30 años, publicó en 2015 “Salvemos al Papa” y “Malasaña Bronx” es su segunda novela, que en el mes de marzo presentó en Cervantes y Compañía (cómo no adorar esta librería).

Una novela que podemos definir como negra, pero condimentada con toques de picaresca, un punto callejero y el aroma de una historia de amor, todo ello acontecido en las fronteras de Malasaña, más parecido al Bronx de lo que en un principio podemos imaginar; dos barrios que han pasado de la marginalidad a estar en el punto de mira de la moda y la actualidad en un corto espacio de tiempo, lo que ha generado una especulación inmobiliaria que a día de hoy está más de actualidad que nunca en la vida real.

Es una historia de ficción pero con un trasfondo de realidad en la que conoceremos a diferentes personajes, cada uno de ellos perfectamente definido, de una manera que hace que temas tan complicados como los que trata resulten sencillos de entender. En ella narra la evolución de diferentes vecinos que entrelazan sus vidas desde su infancia para hablar de la transformación del barrio desde la década de los ´70 y la evolución de cada uno de sus protagonistas a través de historias en las que hay buenos y malos como en toda buena historia de gánsters.

La especulación, la gentrificación o la turistificación son temas que afectan mucho a Malasaña (y a otros tantos barrios céntricos de grandes ciudades)  y en este libro están muy presentes. Una novela del barrio que pretende seguir haciendo barrio y que por ello solo se distribuye en librerías y locales de nuestras calles y que a continuación os dejo por si queréis haceros con vuestro ejemplar:

Atlántica 3.0. (C/ Estrella, 18), Atticus Finch (C/ Palma, 78), Barrio Malasaña (C/ San Andrés, 12), Cervantes y Cía. (C/ Pez, 27), Ciento Volando (C/ Divino Pastor, 13), Panta Rhei (C/ Hernán Cortés, 7), Reno (C/ Monteleón, 14), Rias Baixas (C/ Amaniel, 36) y Rincón de Lectura (Pl/ Dos de Mayo, 5). También la distribuye, por diversos cafés del barrio, el promotor editorial itinerante Marcelo López Conde.

Una vez me enamoré en la plaza Dos de Mayo

Siempre he soñado con escribir un libro y puestos a soñar, siempre he soñado en hacerlo en Lisboa. Por el momento no vivo en esa maravillosa ciudad y escribo microrrelatos cuando alguna fotografía me inspira una historia, así que he decidido abrir esta nueva sección en el blog – “Microrrelatos” – que en más de una ocasión algunas personas me han sugerido que hiciese.

Ayer publiqué la primera, en la que os conté que una noche me enamoré en la Plaza Dos de Mayo:

Una vez me enamoré en la plaza Dos de Mayo. Era de noche y nos despedimos en la esquina del Pepe Botella. Recuerdo ese instante como uno de los más románticos de mi vida, en el que me permití soñar sin pensar en nada más. Vi cómo se alejaba en bicicleta pedaleando hacia San Bernardo y cuando le perdí de vista y comencé a caminar por la calle San Andrés en dirección contraria a la suya, supe que lo bonito de nuestro amor era que soñar se nos daba bien a los dos, pero eso era quizás lo único que teníamos en común. Y no nos volvimos a ver, porque tras esa noche, a los dos nos tocó abrir los ojos y dejar de imaginar mundos inexistentes.

Así veo yo Malasaña: sus pros y sus contras

El próximo mes hará cinco años que me vine a vivir a Malasaña. Supe que me quedaría en este barrio tras haber visto varios pisos y sentarme a tomar una caña en una de las terrazas de la plaza de San Ildefonso (sí, por aquel entonces no solo había viviendas en alquiler, también tenían precios más o menos asequibles para un bolsillo modesto) . Hacía uno de esos días primaverales en los que no había demasiada gente por la calle, pero sí la suficiente como para saber que en esta zona de Madrid se respiraba vida.

Mis primeros paseos por el barrio me hicieron descubrir rincones, tiendas y un ambiente con mucha magia que fue el que provocó la creación de este blog. Admiraba el hecho de que en pleno centro de una gran ciudad se pudiese encontrar la mezcla perfecta entre lo tradicional y lo más actual, todo ello en unas callejuelas con encanto que te hacían vivir en un pueblecito a escasos pasos de la Gran Vía. Esto, para una persona que viene de una pequeña (gran) ciudad como A Coruña, era la combinación perfecta para enamorarse de Malasaña.

Por las mañanas de lunes a jueves, me encantaba salir a la calle con mi bolsa de la compra e ir a la frutería, a la zapatería, saludar al vecino que toma el café en una terracita todos los días a la misma hora, ver tiendas con ropa distinta a la que las grandes multinacionales nos tienen habituados o (días excepcionales) coger comida en algún restaurante que ofrecía sabores diferentes a los que había probado hasta entonces. Para mí, las mañanas eran el momento perfecto para vivir el barrio tal y como yo me enamoré de él. 

A pesar de que muchos vecinos de esos que han vivido en Malasaña generación tras generación me decían que el barrio de entonces (2012) ya se había modernizado y había perdido esa esencia de décadas pasadas, yo no podía negar que disfrutaba paseando y viendo que justo al lado de una ferretería abría una tienda vintage o una peluquería diferente a lo que yo estaba habituada.

Por las noches o fines de semana, era otro cantar; cuando eres vecino de un barrio en el que el ocio nocturno es una de las principales atracciones, te resignas a pensar que el ruido es un peaje que tienes que pagar, así que aunque a veces me resultaba de lo más molesto, no tendía a quejarme demasiado porque si no quieres ruido, mejor vete a vivir a la sierra o a una zona más residencial.

Pero como en todo amor, una vez pasada la fase de enamoramiento, llega la fase de darte de bruces con la realidad y asumir que no todo es bonito y perfecto y entonces es cuando llega eso de “en toda relación de pareja hay que aprender a ceder” y ahí comienza esa etapa en la que empiezas a poner peros a las situaciones que te molestan. Tal vez en esa me encuentro yo ahora, que aunque sigo queriendo a Malasaña, hay cosas de ella que creo que debería pararse a pensar y reflexionar.

Nunca me gustaron las terminologías que definen el barrio y se ponen de moda; primero le tocó el turno a lo “hipster” y ahora que ya está demodé, ha llegado la temida “gentrificación”. No diré que me he desenamorado de Malasaña, ni que quiera dejarla, pero sí que debemos de tener una charla seria:

Para que una ciudad tenga magia y conserve su esencia, es imprescindible cuidar aquellas cosas que son su seña de identidad, empezando por sus vecinos; es maravilloso que el turismo venga a visitar una ciudad, que se enamore de sus rincones y que quieran volver una y otra vez, pero en mi opinión eso no puede ser una prioridad: no se puede abusar del vecino subiéndole los precios del alquiler a cifras descabelladas que no se pueden permitir y que les obligan a dejar sus viviendas para convertirlas en apartamentos turísticos de pago por días. No se puede presionar a quien con mucho esfuerzo ha montado su propio negocio en un local del centro para que una cadena de comida rápida pague el doble al mes, porque señores, eso es pan para hoy, hambre para mañana. Si dejamos que un barrio pierda a sus vecinos para sustituirles por visitantes temporales, que beban cafés o tomen comida prefabricada, o que sus tiendas echen el cierre ahogados por las deudas, barrios como Malasaña dejarán de ser zonas con encanto dentro de una ciudad cosmopolita para convertirse en lo más parecido que hay a un centro comercial de las afueras de la ciudad, lo que provocará a la larga que pierda esa magia y esa esencia que hace que cada día reciba a cientos de visitantes.

Cuidar a los vecinos de un barrio como este no significa que no puedan abrir tiendas bonitas o restaurantes exóticos, pero cuando vives en un barrio como Malasaña (que no es lo mismo que pasar aquí unos días antes de volver a tu ciudad), necesitas arreglar los bajos de un vestido en una modista de confianza, poder decir en una tienda “anótalo en mi cuenta” cuando necesitas llevarte algo y se te ha olvidado la cartera en casa, sentarte a tomar un café y que el camarero ya sepa que lo tomas en vaso y con una tostada con aceite o tomarte una ración de bravas mientras tu vecino te cuenta que ayer se le atascó el fregadero y tuvo que llamar al fontanero de la calle de al lado y que menos mal que todavía estaba en su local porque si no se quedaba todo el fin de semana con la avería.

Cuando eres vecino, quieres sentirte en tu casa, conocer a la mayoría de las personas que te cruzas en la escalera, poder llamar a la puerta de al lado y pedirle un poco de sal porque se te ha acabado y estás preparando la comida o bajar a la calle y que te puedas sentar en la plaza a que te dé un poco el sol sin tener que esquivar cientos de latas de cerveza donde se supone que los vecinos más pequeños disponen de su espacio para jugar.

A los vecinos también nos gusta que abran lugares con encanto, especiales y únicos y que se entremezclen con los locales de toda la vida, esos que cuando paseas con alguien que ya peina canas te dice “mira, ahí es donde venía yo de joven a tomarme una caña después del trabajo”; lo tradicional y lo moderno pueden coexistir y convivir, haciendo de Malasaña ese barrio maravilloso del que yo me enamoré.

En estos cinco años en Madrid, que ya veis que no es demasiado tiempo, he notado un cambio grande en el barrio y mal que me pese, no ha sido para mejor, pero creo que todavía estamos a tiempo de cambiarlo. Ojalá podamos seguir viendo en las ventanas carteles de “se alquila” y gente que llegue para quedarse, que podamos seguir dando vida y forma a Malasaña, que no pierda su esencia y que cada día los negocios de los vecinos sigan abriendo sus verjas para continuar siendo un lugar de referencia cuando visitas la capital o cuando decides venir de otros barrios al centro para pasar una mañana o una tarde.

Creo que Malasaña se ha esforzado mucho a lo largo de las décadas – cada una de ellas con su encanto – para llegar a tener una identidad como la que tiene. Dejarse llevar a veces es una salida cómoda, atractiva y fácil, y podemos cargarnos todo lo que hemos conseguido de un plumazo. Dediquémosle tiempo, reflexionemos sobre lo que podemos hacer cada uno de nosotros de forma individual y de manera colectiva y tratemos de mantener lo que hace de Malasaña esta zona tan especial: su gente y sus negocios. No dejemos que pierda su brillo, sería una cagada monumental, no lo puedo expresar de otra manera. 

Teatro: “No se puede mirar” en el Lara

NO SE PUEDE MIRAR (Historias de bolsillo)

CUÁNDO: Domingos del mes de marzo y abril de 2017

HORARIO: 20:15 horas

DÓNDE: Sala Lola Membrives del Teatro Lara (Calle Corredera Baja de San Pablo nº15)

ENTRADAS: Pincha aquí

 www.benamate.com

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Cuatro personajes absurdos en situaciones cotidianas de la vida – ¿o cuatro personajes cotidianos en situaciones absurdas de la vida? – protagonizan las cuatro piezas de “No se puede mirar (Historias de bolsillo)” – Premio Nacional de Teatro Talent Madrid 2014 – “El imbécil”, “Conferenciante”, “Homologada” y “Limbo” ofrecen, a través de un humor absurdo, una mirada surrealista sobre el comportamiento humano en sus vivencias cotidianas. Una propuesta diferente en la que el público se convierte en espectador y partícipe.

Y como diría Mayra Gómez Kemp, “hasta aquí puedo leer”. Tratar de explicar esta obra es tarea complicada; solo os diré que sabe medir a la perfección los tiempos para mantener al público siempre atento, que nos reímos de manera espontánea, porque el humor absurdo es muy necesario, porque nos encanta lo ridículo, lo exagerado y las contradicciones y cada una de las piezas y de sus personajes tiene algo que te atrapa.

Me lo pasé muy bien, eso sí que os lo puedo decir. A veces no es necesario entender todo lo que pasa; a veces es mejor convertirnos en mirones de lo cotidiano y de lo privado; a veces, lo mejor es ser cómplice y disfrutarlo.

Recomendaciones para un fin de semana en Tarifa

Esto es Malasaña se va a Tarifa (fotografía en el Wet Café)

Cuando vives en Madrid, llega un momento del año en el que necesitas desconectar de la gran ciudad y pisar playa o montaña al menos durante un fin de semana y aprovechando que el lunes ha sido festivo, me fui a pasar unos días a Tarifa (Cádiz). Como ya sabéis que yo soy muy de recomendaciones, os voy a dejar algunas que creo que os vendrán bien, incluidas qué cosas llevar en la maleta que en mi opinión resultan imprescindibles. ¡Empezamos!

¿QUÉ LLEVAR EN LA MALETA?

Si viajas a Tarifa, debes tener en cuenta que es una zona que aunque la temperatura sea agradable y el tiempo soleado, por lo general suele soplar mucho viento, así que te recomiendo que no dejes de llevar, sea la temporada del año que sea, las siguientes cosas:

  • Ropa deportiva: es imprescindible calzado cómodo y sudaderas (si son con capucha, mucho mejor).
  • Bañador y gorra para tus jornadas playeras.
  • Protector solar que te recomiendo te pongas antes de salir de casa, independientemente de si vas a ir a dar un paseo o practicar deportes de agua.

Y una vez hayas preparado la maleta, es momento de emprender el viaje y llegar a tu destino. Tarifa es una zona con muchas cosas que ver, pero yo te voy a dejar algunas recomendaciones por si vas poquito tiempo que puede que te resulten de ayuda:

PARA DESAYUNAR (O LO QUE TE APETEZCA)

Detalles en Tarifa (Cádiz)

Si estás alojado en la zona centro de Tarifa, un lugar con mucho encanto y desayunos de lo más variados está en la Calle Nuestra Señora de la Luz nº 8 y se llama Café 10 Tarifa, donde encontrarás opciones para todos los gustos y que además tiene una terracita que te invita a quedarte allí disfrutando del sol y del ambiente de sus calles.

Otro lugar con mucho encanto para visitar en temporada alta y que ofrece desayunos también muy ricos y completos que te ayudarán a llevar con toda la energía que necesitas tus jornadas de kitesurf, es el Wet Café, en la Carretera N-340, km 82. Su interior es muy acogedor, pero para mí lo más bonito que tiene es su zona exterior, plagada de palmeras que harán que te sientas muy resguardado; además, cuenta con una zona de tienda donde encontrarás ropa deportiva y material para practicar cualquier tipo de deporte acuático. Te recomiendo que no vayas con prisa porque es de esos lugares en los que te apetecerá quedarte un largo rato curioseando cada uno de sus rincones.

PARA COMER DESPUÉS DE UNA JORNADA DE PLAYA

Fotografía: http://www.tarifatrip.com

Para mí Tarifa es sinónimo de desayunos copiosos, así que la hora de comida (tardía) me gusta hacerla en un lugar relajado y uno de mis preferidos es Stoked Surf Bar, en el Paseo Marítimo. Tienen comida sencilla y opciones saludables y desde luego, pidas lo que pidas, no dejes de probar sus patatas fritas, ¡son las mejores que he probado en toda mi vida!

PARA CENAR (O COMER, LO QUE TE APETEZCA)

Hummus del Chilimosa, Tarifa

Si te apetece degustar platos vegetarianos (también tiene opción vegana), el Chilimosa en la Calle Peso nº 6, te va a encantar. El sitio es pequeñito y muy íntimo y lo cierto es que todo lo que probé estaba delicioso. Se nota que lo preparan con mucho mimo y cariño y lo mejor, no tienen WiFi para que disfrutes de la compañía real y no de la virtual.

Y para degustar platos típicos de la zona, Los Melli en la Calle Guzmán el Bueno nº 16, será una opción que te dejará con muy buen sabor de boca. Son muy típicas las albóndigas de atún y las ortiguillas, así que acompáñalas de un buen vino y disfruta – a ser posible – de su terracita y el ambiente que se respira.

PARA COMPRAR ROPA

Fotografía: Facebook Utopía 11380 Tarifa

Este año me propuse consumir de una manera mucho más responsable y apenas he visitado tiendas, pero Utopía en la Calle Nuestra Señora de la Luz nº 17, me gustó mucho por su cuidada selección tanto en prendas (y accesorios) masculinos como femeninos. Una de mis marcas preferidas para ropa deportiva es Petrol industries y allí encontré una selección de sudaderas con capucha que de verdad os digo, me habría llevado todas.

OTROS PLANES

Fotografía: Gisela Pulido Pro Center

Si lo tuyo son los deportes y quieres iniciarte en el mundo del kitesurf, la escuela de Gisela Pulido te ofrece la oportunidad de disfrutar de la sensación de volar entre las olas; eso sí, te advierto que para ello necesitarás más de una clase porque desde luego no es coser y cantar, pero te garantizo que desde el minuto uno te lo pasarás de maravilla.

Y si tienes la opción y no viajas a Tarifa en temporada alta, para mí una de las experiencias más bonitas que se pueden vivir en la zona, es hacer una ruta a caballo por la playa (aquí tampoco olvides protegerte del sol, porque aunque no te lo parezca, te puedes quemar).

COGE EL COCHE Y…

Fotografía: Facebook El Refugio

Ya que estás en Tarifa, yo de ti me acercaría a comer o a cenar a Zahara de los Atunes – esto ya en temporada alta porque si no es muy probable que lo encuentres cerrado – en uno de los restaurantes con más encanto de la zona: El Refugio (calle Cerro Currita nº 10), un chiringuito a pie de playa donde degustar platos típicos de la zona con vistas al mar.

Aquí ya no sopla tanto el viento, así que su playa puede ser un lugar agradable para dormir la siesta después de una comida que estoy segura de que no te dejará indiferente.

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Y hasta aquí mis recomendaciones del día de hoy por si estás pensando en un fin de semana de desconexión en el sur. Espero que os sirvan de ayuda y que si vais, me dejéis vuestras sugerencias para la próxima vez que repita destino.

Teatro: “La estética de las cosas” en Sala Nueve Norte

“LA ESTÉTICA DE LAS COSAS”: Comprar entradas

Sala Nueve Norte: Calle Norte nº 9 – Madrid, 28015
Correo: contacto@nuevenorte.com

Fechas: viernes y sábados 
Horario: 22:15 horas
Duración: 110 minutos
Precio: 12 euros (venta anticipada), 15 euros (taquilla)
Teléfono reserva anticipada: 626091278

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TEXTO: Neil LaBute

DIRECCIÓN: Chema Coloma

REPARTO: Irene Rubio, Maya Reyes, David Blanka y Chema Coloma

Luces: Juanjo Hernández

Espacio Sonoro: Jorge Granda

Escenografía: Lita Echeverría

Vestuario: Irene Rubio

Cartel: Aylin Vera

Fotografías de Emilio Viciana

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El sábado pasado, tras haber escuchado excelentes críticas de esta obra, me fui a ver “La estética de las cosas” a una de mis salas preferidas de la zona centro de Madrid, la Nueve Norte. Esta obra de Neil LaBute, a quien se considera uno de los autores teatrales contemporáneos más aclamado en Estados Unidos, ha sido adaptada por Chema Coloma y llega así a la cartelera madrileña para presentarnos esta comedia que trata de retratar la sociedad actual a través de cuatro personajes muy diferentes entre sí pero con los que no resulta difícil identificarse en determinados momentos: inseguridad, impulsividad, dudas, son algunas de las sensaciones que florecen en el escenario sin dejar nunca a un lado la clave de humor.

La obra comienza en un museo a punto de cerrar. Lucía ha cruzado el cordón de seguridad para mirar de cerca una de las estatuas que se expone. César, el tímido vigilante que está de turno, intenta persuadirla para salir y así, dos personalidades muy diferentes comienzan una relación apasionada en la que ella poco a poco va consiguiendo que con pequeños cambios él se convierta en un auténtico sex symbol. Los mejores amigos de César, una pareja que se encuentra a las puertas del altar (Laura y Raúl) no dan crédito a esta inesperada transformación.

Una obra que llena pase tras pase y de la que la gente sale con muy buen sabor de boca. Muy recomendable como plan de fin de semana que, a través del humor, te hará pensar sobre la influencia de las opiniones de los demás sobre tu propia persona.

Reseña “Mujer soltera cocinera busca”, amor y recetas por Celia Lastres

"Mujer soltera cocinera busca", Celia Lastres
“Mujer soltera cocinera busca”, Celia Lastres

Celia ha cumplido treinta años y han pasado más de cinco desde que terminó su última relación de pareja; cuando decidió escribir este libro, en el que cuenta su periplo sentimental en los últimos tiempos, se preguntaba dónde estaba el fallo. Su terapia ha sido escribir cada historia, un total de veintisiete – desastrosas, tristes, y locas, pero siempre basadas en hechos reales – y sacar de cada una un aprendizaje; de algunas de ellas, lo mejor es la receta que probaron juntos y de esa manera – con la alegría y positividad que le caracterizan – ha logrado obtener recuerdos inevitablemente deliciosos.

celia-lastresSi en alguna ocasión has sufrido algún que otro desencuentro amoroso – si no es asi, no sé si darte la enhorabuena o creer que eres de otro planeta – podrás sentirte identificad@ con más de un episodio, en el que te pondrás en la piel de Celia y llorarás, reirás y recordarás a alguien con quien pasaste una situación similar.

Ella es una chica normal que vive en Madrid – algunas de las historias se desarrollan en Malasaña, así que seguro que más de un lugar te resulta familiar – a la que le gusta viajar y que vive el amor con naturalidad, sin conformarse con medias tintas y que a través de cada una de las experiencias vividas, aprende lecciones que aunque a veces supongan tener que decir adiós, siempre ayudan a reforzar su amor propio, lo más importante en mi opinión para enamorarse de verdad y de manera 100% real.

Para mí es mucho más que un libro de anécdotas, es más incluso que un libro de recetas cargadas de amor – por cierto, explicadas de manera muy sencilla y práctica en las que ofrece opciones variadas, atendiendo a diferentes tipos de alimentación – “Mujer soltera cocinera busca”, a pesar de estar cargado de humor y una manera de escribir sencilla y ágil, es un libro repleto de filosofía, pero sin ser pedante ni intenso, de música (muy afín a mi gusto, debo decir) y de positividad, pero sin dibujar mundos con nubes de algodón y lluvia de pétalos de rosa.

Celia no es solo mujer, ni es solo cocinera, ni es solo soltera; Celia es un compendio de muchas cosas, de cero etiquetas y con una vida por delante que espero invite a que siga escribiendo y mostrando su particular visión del mundo a través de las letras, los sabores y sus simpáticas ilustraciones.

Teatro: “Sala de juegos” en Nave73

SALA DE JUEGOS

DIRECCIÓN: Pablo Esguevillas

TEXTO: Javier Moreno

AYUDANTE DE DIRECCIÓN: Miriam Benoit

REPARTO
Enrique Asenjo
Roberto Drago
Geraldine Leloutre
Rocío Megías

ESCENOGRAFÍA Y VESTUARIO: Pablo Esguevillas y Pelayo Rocal

PIANO: Marco Liparelli

CARTEL Y FOTOGRAFÍA: María LaCartelera

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DÓNDE: Nave 73 – Calle Palos de la Frontera nº5 28012 (Madrid)

CUÁNDO: Todos los sábados de febrero y marzo a las 22:30 horas

COMPRAR ENTRADAS: Pincha aquí

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"Sala de Juegos" en Nave73
“Sala de Juegos” en Nave73

El sábado pasado acudí al estreno de la obra “Sala de Juegos” en Nave 73, un espacio de creación multicultural que no había tenido la ocasión de conocer hasta ahora y del que os recomiendo que visitéis su página web porque tiene una programación de lo más variada que acoge actividades escénicas, sociales y comunicativas y que está abierto a todo aquel que tenga una propuesta innovadora y arriesgada.

“Sala de Juegos” cuenta la historia de dos parejas – un escritor, una profesora universitaria, un pintor y una galerista – que un día deciden citarse para experimentar y llevar al límite la idea de la amistad. El escenario se convierte en un cuadrilátero donde luchan la inteligencia frente a las emociones, un combate en el que nadie puede quedar ileso. Lo que prometía ser una noche en la que la fantasía iba a ser la protagonista hecha realidad, se convierte en un juego cruel donde la verdad sale a la luz y el arte y el amor son las últimas piezas en caer inermes sobre el tablero.

"Sala de Juegos" en Nave73
“Sala de Juegos” en Nave73

Cuatro personalidades muy diferentes se unen en el escenario para hacernos disfrutar de una obra que, aunque con una trama intensa, es capaz de medir muy bien los tiempos para hacerla amena, ágil, entretenida y donde queda demostrado que no siempre saltar la barrera de la fantasía a la realidad es una buena idea.

Disfruten del teatro, amig@s, que vivimos en  una ciudad que nos ofrece multitud de posibilidades y no sabemos la suerte que tenemos.

Teatro: “Limones, limones, limones, limones, limones” en Sala Tu

LIMONES, LIMONES, LIMONES, LIMONES, LIMONES

Una obra de Sam Steiner

Versión y dirección: Jaime Cano

Actores: Jaime Cano y Carmen Gómez

Entradas: Pincha aquí

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Hay cosas que te hacen la vida un poco más feliz y vivir en una ciudad como Madrid y dejar pasar la oportunidad de ir al teatro, con la amplia oferta que hay, debería ser delito; yo este año me he propuesto ir al menos dos veces al mes y la que ha estrenado el 2017 ha sido “Limones, limones, limones, limones, limones”, de la Compañía Escena Cítrica. Actualmente se puede ver los domingos del mes de enero en la que es una de mis salas preferidas de Malasaña, la Sala TÚ, que siempre tiene una selección de obras de lo más variada y acertada.

¿Te imaginas que el gobierno  impusiera la Ley del Silencio y limitase el uso a 140 palabras al día? Pues esta es la idea que se desarrolla en esta obra que imagina un mundo en el que estuviésemos forzados a ello; una comedia romántica que cuenta la historia de Bernadette y Oliver, que se conocen poco antes de que se imponga esta ley. ¿Cómo sería conocerse, demostrar sentimientos, encontrar trabajo, cantar una canción o manifestarse contra el gobierno?

Escena Cítrica
Escena Cítrica

Esta obra, en la que se demuestra una complicidad maravillosa entre Jaime Cano y Carmen Gómez, nos hace plantearnos a través de un texto que te hace sonreír y entristecerte a la vez, la dificultad que supondría un mundo así, a través de dos personalidades muy diferentes a las que une el amor y les distancian dos puntos de vista muy distintos; tratarán de aprender a convivir, entenderse y comunicarse también a través del lenguaje no verbal y el contacto visual.

Una obra inteligente que habla de lo que decimos y de cómo lo decimos, porque hay cosas que solo pueden escucharse en silencio. Sencillamente maravillosa.

 

Mis propuestas para un día en Malasaña

Como os dije en el primer post del año, este 2017 quiero haceros muchas recomendaciones sobre mis lugares preferidos del barrio y hoy he decidido escribiros diez recomendaciones exprés de sitios para todos los gustos por si venís  a pasar un día a Malasaña. ¡Empezamos!

  1. VEGGIE ROOM: En la calle San Vicente Ferrer nº21 encontraréis esta tienda de alimentación vegana que en los últimos meses se ha convertido en mi preferida para ir a hacer la compra. En ella, además de un trato excelente, podréis encontrar productos veganos (cien por cien vegetales) y libres de explotación.
  2. 2DECOLOGICO: Ubicada en la calle Noviciado, se encuentra esta tienda ecológica que ofrece también la oportunidad de pertenecer a su grupo de consumo y en ella suelo ir a comprar la fruta y verdura de temporada, aunque tienen también otro tipo de alimentos de producción local y cosmética natural, además de una selección de libros de lo más interesantes (mis preferidos son los de recetas, pero los hay de temáticas muy variadas).
  3. TÉ VALLE GOURMET: En el nº46 de la calle San Bernardo encontraréis mi tienda preferida para comprar tés y cafés de todas las partes del mundo. Siempre que voy a ir a pasar unos días a Galicia, es una parada obligada para llevar regalos a mi familia. Además, organizan muchas actividades para los clientes y colaboran en iniciativas solidarias.
  4. CASA MACARENO: En la calle San Vicente Ferrer nº44 podréis encontrar este restaurante de cocina tradicional española que se ha convertido en mi preferido para ir con mis amigos cuando tengo visitas. La verdad es que echaba de menos un lugar de ambiente castizo en el que poder comer platos típicos de nuestro país en el barrio y este cumple al 100% las expectativas (eso sí, te recomiendo que llames para reservar antes de ir, ya que se ha convertido en uno de los lugares de referencia en Malasaña).
  5. VARSOVIA BAR & COCKTAIL: Si lo que os apetece es disfrutar de un concepto nuevo de taberna castiza donde tomar un vermú, unas tapitas o probar alguno de los deliciosos cócteles que tienen en la carta, no dejéis de pasar por la calle San Andrés nº33, frente al teatro Maravillas.
  6. Si venís a Malasaña, no podrán faltar las rutas de moda y aquí os dejo un listado de mis tiendas preferidas de moda independiente y de moda vintage, ¡seguro que no os vais a aburrir!
  7. ÄLVA FOR KIDS: Si vais a venir a pasar el día a Malasaña, puede que lo hagáis acompañad@s de vuestros hij@s, así que os recomiendo esta tienda si os apetece hacer alguna comprita para los más peques de la casa. Está ubicada en la Calle San Andrés nº17 y en ella no sólo encontraréis ropa llena de color y un estilo muy actual, sino también accesorios y juguetes educativos. Yo recurro a ella siempre que tengo que hacer un regalo porque de niñ@s no tengo ni idea y debo decir que siempre me han recomendado muy bien.
  8. EL MODERNO CONCEPT STORE: Otro lugar en el que resulta inevitable pararse a ver el escaparate, es esta tienda, perfecta para hacer(se) (auto)regalos: arte, artesanía, complementos, decoración, diseño, gourmet, hogar, libros, lifestyle, menaje, niños, objetos, pósters o souvenirs son algunas de las cosas que podréis encontrar dentro en un espacio amplio y precioso ubicado en la corredera baja de San Pablo nº19.
  9. CERVANTES Y COMPAÑÍA: Elegir una librería del barrio es tarea complicada, porque la verdad es que son todas maravillosas, pero en esta ocasión me decanto por esta de la calle Pez nº27 porque últimamente es la que más frecuento para encontrar novelas gráficas. Además, suelen hacer muchos eventos y presentaciones de libros para los clientes y tienen una gran selección de diferentes géneros en la que casi seguro que encontraréis algo que os guste. Id con calma y tomaos todo el tiempo del mundo, porque en mi opinión es uno de los locales más acogedores de toda Malasaña.
  10.  SZMIT: Mucha gente que viene a pasar un día a Malasaña quiere hacerse un cambio de look y aunque en esta peluquería siempre hay que pedir cita previa, os la recomiendo al 100%. Está ubicada en la calle Marqués de Santa Ana nº12 y lo que más me gusta de ella es que siempre buscan un peinado que no requiera que estés yendo a retocarte día sí, día también. Como bien sabréis, las peluquerías del barrio suelen ser bastante caras, pero en este caso os diré que los precios son muy buenos y además son excelentes profesionales.

Y aunque podría seguir recomendando lugares a los que ir – se me quedan muchos en el tintero – tengo pensado hacer otras listas más orientadas a temas en particular. Si venís a Malasaña 24 horas, yo creo que esta es una buena elección para que podáis disfrutar de todos los locales, así que espero que os guste y que si vais a alguno de ellos, me comentéis qué os ha parecido.

Teatro: “El pabellón número 6” en Sala Nueve Norte

“EL PABELLÓN NÚMERO 6” DE ANTÓN CHÉJOV

COMPAÑÍA AIDOS

CUÁNDO: 6, 13, 20 y 27 de noviembre de 2016

HORARIO: 19:30 horas

DÓNDE: Sala Nueve Norte, Calle Norte nº9, 28015 – Madrid

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FICHA TÉCNICA

Duración: 80 minutos
Genero: Drama
Reparto: Iñaki Bordegaray, Alex Rojo Alberto Romero
Dirección: Mariana Kmaid Levy
Dramaturgia y adaptación: Alex Rojo
EQUIPO TÉCNICO:
Música y efectos sonoros: Alex Rojo
Espacio escénico: Alberto Romero
Vestuario: Alberto Romero
Diseño: Mariana Kmaid Levy
Producción: Aidos teatro

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La Compañia Aidos teatro presenta El Pabellón número 6 del dramaturgo ruso Antón Chéjov en la sala Nueve Norte durante el mes de noviembre. Dirigida por Mariana Kmaid Levy y adaptada para teatro por Alex Rojo , es el segundo montaje de la compañía estrenado en febrero de 2016 tras Desde brotes secos, de la que ya os hablé en un post anterior y os recomendé en enero de 2015.

SINOPSIS:

En las afueras de una apartada ciudad de provincias se encuentra el hospital que dirige el doctor Andrei Efimich Ranguin, un hombre apocado y meditabundo, abstraído de su labor profesional. En el pabellón para enfermos mentales se encuentra el ex maestro y ujier de juzgado Ivan Dmitrich Gromov, un enfermo de manía persecutoria de notoria intelectualidad que se encuentra recluido junto al judío Moseika y otros enfermos. El doctor y Gromov entablarán una relación de amistad tintada de admiración y necesidad creándose entre sí un vínculo simbiótico fundado en la dialéctica que trascenderá toda diferencia entre ellos para caer en una realidad común, que cambiará la vida al doctor Ranguin.

Para mí no hay mejor plan para una tarde de domingo que ir al teatro y ayer le tocó el turno a esta obra que, aunque intensa y dura, se me pasó volando. Debo decir que los cuentos de Chéjov siempre me hacen pensar y por eso sabía que “El pabellón nº6” no me decepcionaría. La búsqueda del sentido de la vida, los límites entre la locura y la cordura, la injusticia, la crueldad y la soledad, son algunos de los temas que se tratan en unos diálogos que no dejan indiferente al espectador. Una de esas obras en la que sigues pensando una vez se encienden las luces.

Teatro: “Flor de pascua” en la Sala Tu

FLOR DE PASCUA

CUÁNDO: Estreno 27 de Octubre de 2016

DÓNDE: Sala Tu – Calle Velarde nº 15, 28004 – Malasaña (Madrid)

ENTRADAS: Pincha aquí

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Flor de Pascua en la Sala Tú (Malasaña)
Flor de Pascua en la Sala Tú (Malasaña)

EQUIPO TÉCNICO:

Reparto: Cristina Juan, Manuel Brun y David Sánchez

Dirección: María Montenegro y Claudia Coelho

Dramaturgia: María Montenegro

Sinopsis: Un hombre de 35 años dedicado hasta el momento a la política local, regresa a casa de sus padres para darles una noticia. Esos padres han dedicado su vida a su hijo y han proyectado en él todos sus sueños no cumplidos. El protagonista encontrará todo tipo de obstáculos para contar lo que ocurre, en el transcurso de la visita emergerá un oscuro secreto familiar que les concierne a los tres miembros. Un pasado oscuro que se revelará en una serie de sucesos sobrenaturales y que les obligará a asumir las horribles acciones que llevaron a cabo en su momento. Aquel día llovía. El agua lucha por entrar en la casa.

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Hace unos años ví a Manuel Brun y David Sánchez en la obra teatral “Rick y Edu”, de la que os hablé en este post y cuando supe que volvían a actuar juntos, no quise perderme la oportunidad de verles de nuevo. En esta ocasión lo hacen junto a Cristina Juan y convierten el escenario en una casa en la que una familia revive acontecimientos de su pasado que les harán plantearse su presente.

Tres personajes muy diferentes entre sí y cada uno de ellos imprescindible en una trama que hasta el momento final mantiene al espectador en vilo.

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Siempre que hablo de teatro lo digo, pero es maravilloso vivir en una ciudad con una oferta tan amplia para disfrutar de obras para todos los gustos y poder hacerlo en pequeñas salas en las que te acomodas en un sofá y te sientes como si estuvieses en el salón de tu casa. Una terapia estupenda para desconectar de tu día a día y que, además, alimenta el alma.

¡Larga vida al teatro! 

Galicia: Recomendaciones para viajar con perro

Esto es Malasaña, Adriana Alcol
Esto es Malasaña, Adriana Alcol

Este mes de Agosto nos hemos ido de vacaciones a Galicia y el pequeño Queco nos ha acompañado en casi todos nuestros destinos, así que hoy he decidido haceros un post de recomendaciones de diferentes lugares por si estáis pensando en hacer un viaje con mascotas y todavía no sabéis a dónde. También os recomendaré unos cuantos a los que fui sin él pero que merece la pena que conozcáis, y como muchos de ellos tienen terraza, seguramente no habrá ningún problema en que os acompañen.

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A CORUÑA

Como ya sabéis, yo soy coruñesa y como en este post no me quiero extender mucho hablando de todos los sitios que me gustan porque podrían darnos las uvas, he decidido recomendaros los cinco lugares que más he frecuentado en mis últimas visitas, perfectos para tomar un vinito o una Estrella Galicia bien fresquita.

  • PEPA A LOBA: Desde hace un tiempo, la zona de la Calle San José y alrededores se ha convertido en mi preferida para los aperitivos domingueros en Coruña y este es uno de los bares que más frecuentamos. Para que los madrileños os podáis hacer una idea, es similar al “latineo”: aperitivo que se prolonga hasta la tarde, precios económicos, música en directo y un ambiente estupendo. Así que aquí va mi primera recomendación: si vais a pasar un fin de semana en A Coruña, pediros libre el lunes para no perderos nuestra versión La Latina pero a la gallega.
  • LA GATA: A pesar de encontrarse en la Ciudad Vieja, también es uno de mis destino preferidos para comenzar los aperitivos de los domingos o las cañas de tarde cualquier día de la semana. Aunque por dentro es muy bonito, lo que más me gusta es sentarme en la terraza, en plena Plaza de Azcárraga, y disfrutar del ambiente que se respira.
  • O´ DELITO: Advertido quedas de que si estás a dieta no es el lugar más recomendable para ir porque es imposible resistirse a sus tapas – cocinan delicioso – pero para mí es un imprescindible sobre todo para ir por la tarde noche a tomar un vinito (es muy amplio y además tiene dos zonas de terraza para escoger) y terminar cenando allí. Además de ser una zona muy agradable porque es muy recogida y casi nunca sopla el viento, es perfecto para ir con niños.
  • O SECRETO: Esta taberna es quizás uno de mis sitios preferidos para ir desde hace muchos años. Es un lugar donde encontrarte con diferentes generaciones de la ciudad y me parece perfecto para comer o cenar – estoy pensando ahora mismo en sus tablas de embutidos y ya estoy salivando – pero yo voy casi siempre a la hora del aperitivo o para los primeros vinos de la noche. Además, la atención es excelente y cuando voy me siento como en casa.
  • LE TAVERNIER: Ubicado en la zona de La Marina, es uno de mis últimos descubrimientos. Se ha convertido en uno de los bares de moda de la noche coruñesa, pero yo que no soy  muy nocturna lo disfruto mucho más de tarde para tomarme una Estrella Galicia bien fresquita en la terraza.

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PONTEVEDRA

CAMBADOS Y LA ILLA DE AROUSA

Mi primera parada en la provincia de Pontevedra fue la tradicional Fiesta del Albariño de Cambados a la que acudí sin Queco. Si habéis ido alguna vez, sabréis la enorme cantidad de gente que llega a haber durante ese fin de semana en el pueblo, por lo que no me parece el momento más adecuado para llevar a tu mascota, así que si quieres disfrutar de esta fiesta, es mejor que vayáis sin vuestro peludo (este año llegamos a alcanzar los 38 grados y la verdad es que a los perritos que vi por allí no se les veía muy a gusto entre la multitud y el calor).

Fiesta del Albariño, Cambados (Pontevedra)
Fiesta del Albariño, Cambados (Pontevedra)

Me permitiré el lujo de haceros una serie de recomendaciones express por si os planteáis ir el año que viene a la próxima edición:

  • La primera y más importante: Bebe con moderación. Un fin de semana da para muchas copas de vino de diferentes bodegas, así que no es necesario que te las bebas todas de golpe y el sábado por la mañana ya no haya quien te levante de la cama. Disfruta del sabor y de la calidad, no de la cantidad.
  • En la fiesta del Albariño no todo es beber, el pueblo y los alrededores son maravillosos, así que podéis organizaros para visitar algunas playas y pueblos de la zona que os ayudarán a que vuestro cuerpo también descanse de tanta uva.
  • Lleva ropa cómoda y fresca: Aunque Galicia tiene fama de que siempre hace malo, por el día se pueden llegar a alcanzar los casi 40 grados, así que recuerda llevar ropa ligera y calzado cómodo – no te recomendaría sandalias porque por la zona de las casetas a veces hay cristales y mucha, mucha gente, por lo que corres el riesgo de que te pisen a cada paso que des. (Y no te olvides de la rebequita, que por la noche refresca, eso sí).
  • Come, por Dios, no te olvides de comer: En las casetas no hay demasiadas opciones de comida, por lo que será mejor que vayas con reservas antes de comenzar tu tour (un poquito más abajo os recomendaré mi sitio favorito para llenar el buche).
  • La Fiesta del Albariño es una de las más conocidas del mes de Agosto en la provincia de Pontevedra, así que reserva alojamiento con (mucha) antelación. Mi recomendación si vais un grupo, es que alquiléis una casa, porque os saldrá mucho más económico y sobre todo, que esté en el pueblo para evitar tener que coger el coche.
  • ¡Y a disfrutar de lo lindo!

Y si os recomiendo esta fiesta, no podía dejar de mencionaros mi lugar preferido de Cambados para comer, el Restaurante – Tapería As Pías, en la Calle Albergue nº1. Mi consejo es que antes de pedir – si podéis coger sitio en la terraza mejor que mejor – preguntéis las sugerencias y os dejéis aconsejar; la atención es exquisita y el pulpo lo preparan de lujo.

Y ya que estáis en Cambados, podéis acercaros a comer a la Illa de Arousa. Mi lugar preferido antes era A Meca, puedo deciros que allí comeréis de lujo, pero si os toca un día con mucha gente la atención es un poco lenta, así que armaros de paciencia (la última vez que fui me permitieron comer dentro con Queco en una mesita algo apartada y fueron muy amables con él). Pero si lo que queréis es tomar buen pulpo y navajas, os aconsejo el Restaurante Saratoga, en la Avenida de Castelao nº2, especializado en estos dos platos y con una terracita la mar de agradable.

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O GROVE

Pues durante los días que tuvimos como campamento base O Grove nos acompañó el pequeño Queco y como alojamiento optamos por mirar opciones a través de Airbnb. Conseguimos una casa bien maja y muy económica y nos movimos en coche por los alrededores. En O Grove podréis encontrar muchos hoteles que admiten mascotas porque es una de las zonas de Galicia más petfriendly que encontraréis.

Seixeliño, O Grove
Seixeliño, O Grove

De la zona mi primera recomendación gastronómica sin duda es O Seixeliño, no hubo día que no comiésemos o cenásemos en su terraza, que como podéis ver en la imagen está a pie de playa y por la noche es un sitio de lo más íntimo y acogedor. De ellos os puedo decir que la atención es más que excelente y que preparan una lubina deliciosa y para los más golosos, no os vayáis sin probar su tiramisú y su licor de chocolate. A la playa que está justo debajo no fuimos con Queco – al restaurante sí – pero en la zona verde había más de un perrito y se estaba bien porque los árboles daban sombra.

Esto es Malasaña, Adriana Alcol
Esto es Malasaña, Adriana Alcol

Otro de los destinos que más elegimos para ir esos días fue El Náutico de San Vicente y la playita que está justo debajo, donde había muchos perritos y no ponían ningún tipo de problema. Seguramente muchos de vosotros habréis escuchado maravillas sobre este lugar porque es muy conocido por sus conciertos y uno de los lugares preferidos para tomar una cervecita o una copa si estás veraneando en la zona (ahora también comienza a ponerse muy de moda para preparar bodas). Lo cierto es que sobre todo cuando está anocheciendo es un lugar de lo más agradable para quedar con amigos y no debéis perdéroslo si vais por allí, estoy segura de que os encantará el ambiente que se respira (avisados quedáis que no dan comidas, pero muy cerca encontraréis sitios para tomar raciones con unas vistas muy similares y sin necesidad de coger el coche).

Esto es Malasaña, Adriana Alcol
Esto es Malasaña, Adriana Alcol

Pero sin duda, mi mayor descubrimiento de estos días ha sido la zona de la Playa de Barreiro, ¡Qué maravilla de lugar! Tiene unas calas y zonas de roca que nada tienen que envidiar a las islas más paradisíacas y Queco disfrutó de lo lindo con nuestro kit de domingueros a la sombra. Es una zona tranquila, familiar y sin aglomeraciones (y además, de fácil acceso y sencilla para aparcar). En la primera foto de este post podéis ver una de las calas, a la que llegamos bien temprano y pudimos ver como la bruma desaparecía y daba lugar a un día estupendo y soleado.

Esto es Malasaña, Adriana Alcol
Esto es Malasaña, Adriana Alcol

Y en resumen, estas han sido mis (mini) vacaciones en Galicia. Os lo recomiendo como destino para ir con amigos, en pareja, en familia y sobre todo, con vuestros peludos. Si vais, espero también vuestras recomendaciones para cuando vuelva… ¡Aquí tomamos nota todos! 🙂

PD: Gracias, señor fotógrafo 🙂

Sobre la tristeza y la felicidad

adriana-alcol-esto-es-malasaña
Adriana Alcol, Esto es Malasaña

El año pasado pasé la época más triste de mi vida, pero a pesar de ello, tengo recuerdos especialmente bonitos de esos meses. Yo creo que la tristeza nos ayuda mucho a aprender cosas de nosotros mismos y en mi caso puedo decir que cambié muchos aspectos que no me gustaban de mí. No me marqué unas metas ni me compré una libreta bonita donde escribir propósitos, simplemente llegaron de manera natural, sin darme cuenta, pero sí con muchos esfuerzos, eso no lo voy a negar.

De las temporadas tristes se pueden sacar muchas cosas positivas y la principal es que suelen convertirte en una persona más valiente si pones algo de tu parte. Mi consejo para estas temporadas es que aprendas a escuchar a tu cuerpo y que respetes siempre las épocas “de luto”; no te obligues a ser feliz ni a ser fuerte, no es malo refugiarse de vez en cuando en uno mismo y aprender a conocerse; es más, creo que es totalmente necesario y si aprendes que el dolor es parte de la vida, ya habrás ganado una batalla.

Y así, poco a poco, llegan las temporadas de felicidad – ojo, que jamás son absolutas por mucho que las redes sociales se empeñen en que así sean – y si no aprendes a convivir con la tristeza y la felicidad a un mismo tiempo, mal llevas la vida. Para mí lo que hoy en día considero felicidad nada tiene que ver con lo que significaba cuando todavía no peinaba canas, posiblemente porque he aprendido que no se puede ser 100% feliz ni basar tu felicidad en los demás. Con el paso de los años he aprendido que la felicidad se basa en uno mismo, que nadie puede estar bien si tú no pones empeño en ello y que por mucho que te rodees de personas que quieran sacarte una sonrisa a cada instante, lo primero que debes hacer es quererte a tí mismo… ¡y cuánto nos cuesta a veces!

Pero quererse a uno mismo no es mirarse al espejo y decirse constantemente lo que uno vale, a mí eso me parece una mamarrachada; quererse a uno mismo es conocerse y sobre todo, llegar a la cama por la noche con la sensación de tranquilidad al pensar que todo lo que has hecho a lo largo de ese día te hace sentirte bien. Habrá días que no hagas nada especial, otros que hayas disfrutado cometiendo una locura, otros en los que te dejarás llevar sin pensar demasiado, otros en los que te habrás enfadado, sufrido un desencuentro e incluso otros que pasarán sin pena ni gloria (y de estos habrá muchos, aprende a asumirlo), pero para mí, lo más importante es acostarte con la sensación de reconocerte en los actos que llevas a cabo a lo largo del día – y si no es así, cámbialo aunque a veces te cueste – y jamás, nunca jamás, irte a dormir enfadado, esa es quizás la peor sensación que te puedes llevar a la cama; yo mentiría si os digo que a veces no me pasa, que todos somos humanos, incluso quienes viven a base de compartir mensajes positivos en Twitter e Instagram – pero en la medida de lo posible trata de que esto no te pase, y una batalla ganada más que tendrás a tus espaldas.

Y si queréis vivir momentos de felicidad en la vida, os recomiendo que dejéis a un lado el qué dirán, frases del tipo “que nunca tengan nada que decir de ti” ni similares, muy propias de nuestras abuelas (o por lo menos de la mía) porque creo que estar pensando constantemente en lo que puedan decir de ti – bueno o malo – te impide en muchas ocasiones vivir la vida como quieres. Yo he tenido momentos de “tierra trágame”, otros en los que me he lanzado a decir cosas que posiblemente no debería, otros en los que he metido la pata hasta el fondo y más allá y otros en los que quizás he actuado de maneras que no son propias de mí, pero ¿sabéis qué os digo? Que (casi) todos ellos me han proporcionado anécdotas que a la larga incluso han resultado divertidas o que me han definido un poco más cómo soy o como quiero ser. Cometer locuras o dejarse llevar a veces es necesario y muy sano, sin que ello signifique que pretendas ser el centro de atención, pero de verdad, dejar de hacer cosas por el miedo al que dirán es una de las situaciones más tristes que te puedan pasar. Vive como quieras, sin hacer daño a nadie y trata de encontrar a lo largo de tu vida los mayores momentos de felicidad, esa es la clave.

Ser feliz es lo mejor que te puede pasar y últimamente yo lo relaciono mucho con la tranquilidad, pero la felicidad para cada uno significa algo diferente. No tengas miedo de decir que eres feliz, no es malo y por lo tanto no debes sentir pudor, sin que ello signifique que  tengas que mostrárselo al mundo en fotos, estados o actualizaciones. Posiblemente cuando seas realmente feliz, te olvides de sacar el móvil y subirlo en una red social, porque estarás ocupado viviendo. Ese es quizás uno de los mayores secretos de la felicidad: compartirla con quien realmente te importa.

Y tú, ¿Cómo te sientes?

Dos destinos de fin de semana cerca de Madrid que deberías conocer

*** Lo primero y antes de comenzar a leer este post, deberéis tener en cuenta que soy de A Coruña y que mi casa queda a unas seis horas en coche, por lo que cualquier destino al que se pueda llegar en unas tres horas, me parece cercano. Aclarado este punto, ya podéis comenzar a leer tranquilamente. 

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Esto es Malasaña en medio de la nada.
Esto es Malasaña en medio de la nada.

Adoro Madrid en verano. Soy de esas personas que piensa que Agosto es el mejor mes en la capital a pesar del calor y precisamente por eso, el año pasado escribí este post sobre “Las diez ventajas de vivir un verano en Malasaña”, donde os detallo algunos de los puntos que disfrutaréis todos aquell@s que trabajéis durante estos meses o vuestras vacaciones se retrasen hasta Septiembre. Ahora bien, a pesar de que me gusta, creo que es totalmente necesario desconectar algún que otro fin de semana de Madrid y precisamente por ello, hoy os propongo dos destinos que pueden resultaros interesantes – y no muy lejanos – para escaparos de viernes a domingo.

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CAÑAMERO (CÁCERES)

Cañamero. Fotografía: http://es.db-city.com/Espa%C3%B1a--Extremadura--C%C3%A1ceres--Ca%C3%B1amero
Cañamero. Fotografía: http://www.es.db-city.com

Cañamero está a unos 272 kilómetros de Madrid y aunque la distancia no es mucha, llegar por esas carreteras de curva va, curva viene, te puede llevar alrededor de tres horas. En mi opinión, lo mejor que tiene son los alrededores y es un destino perfecto para desconectar en el medio de la montaña. Dentro del Geoparque Villuercas Ibores Jara encontrarás diferentes pozas para bañarte y varias rutas de senderismo. La piscina natural de Ruecas es mi preferida porque además de ser un lugar de fácil acceso, permiten mascotas y el ambiente es tranquilo y muy agradable. En este link podréis encontrar múltiples opciones para visitar dentro de este geoparque que os ayudará desde el minuto uno a desconectar de todo lo que se os antoje.

Si vas a pasar varios días allí, hay múltiples opciones para alojarse, pero yo os recomendaría La Alberguería, que dispone de diferentes casitas individuales en las que ni siquiera hay cobertura – si quieres desconectar de verdad, es la mejor opción  sin duda. Lo cierto es que las fotografías no le hacen justicia, pero cuentan con todo lo necesario para que tu estancia sea de lo más satisfactoria (y hasta tiene una piscina privada la mar de maja para los huéspedes, estupenda para disfrutar de los últimos rayos de sol del día).

Y para comer, me quedé con ganas de probar el Restaurante Algo Así, que lo ponen como la mejor opción gastronómica de Cañamero, pero no abre todos los días y únicamente se puede ir por la noche con cita previa. La curiosidad de este lugar es que tú llamas, haces la reserva y sólo debes decir qué tipo de alimentos no puedes tomar. El precio es fijo – creo que son alrededor de 31 € por persona – y ellos te preparan un menú que hasta que te llega a la mesa no sabes lo que es. Tiene muy buenas críticas y trataré de ir la próxima vez que visite esta zona.

Y como no pude probarlo, de todos los sitios a los que fui, me quedo con el Hotel Rural Villa de Cañamero, que tienen un menú muy extenso y delicioso a precio muy asequible; y para cenar, si os apetece probar otra cosa, en la misma acera, un poquito más abajo, hay una pizzería en la que preparan todo de manera artesanal que está de chuparse los dedos – eso sí, las pizzas son gigantes, así que  una para dos personas os llegará (y  os sobrará).

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RIAZA (SEGOVIA)

Riaza. Fotografía: www.casasruralessegovia.com
Riaza. Fotografía: http://www.casasruralessegovia.com

Y ya un poquito más cerca de Madrid, a una hora y media aproximadamente (123 kilómetros), se encuentra Riaza, un destino perfecto para disfrutar en cualquier época del año. Tanto el pueblo en sí – que es precioso y se ha convertido desde hace unos años en uno de los destinos preferidos de los madrileños para alquilar una casita de verano – como sus alrededores, harán que no te aburras ni un sólo segundo. Una vez hayas visitado el pueblo con calma, te recomiendo que lo utilices como campamento base para moverte por los alrededores – podrás encontrar rutas de senderismo, pueblos cercanos con mucho encanto y opciones de ocio que a mí personalmente me encantan, como por ejemplo hacer rutas a caballo por la sierra. Si vas en invierno, tendrás muy cerca la estación de esquí de La Pinilla y desde la primavera hasta el verano – que el calor no aprieta tanto como en Madrid – podréis visitar pueblos bonitos como Pedraza, Sepúlveda, Majaelrayo o Fresno, entre tantos otros.

Una recomendación importante que debéis de tener en cuenta es ir por la carretera respetando la velocidad indicada, ya que es común que te puedas cruzar con animales como vacas e incluso corzos, así que mucha precaución al volante, especialmente por la noche.

Para alojarte, encontrarás casitas que se alquilan por semanas, pero si lo que te apetece es dormir en hotel, el Plaza es muy agradable y situado en pleno centro del pueblo.

Para comer, ya os podéis imaginar cuáles son los platos más típicos: Cochinillo, lechazo o cabrito entre otras muchas especialidades, y si me tuviese que decantar por algún sitio para degustarlos, me quedaría con el Asador MartimoreSi queréis desayunar rico, rico – las napolitanas de chocolate de este sitio son mi debilidad – yo me quedaría con La Tahona, que además cuenta con los dulces típicos de la zona como sus deliciosas pastas o el ponche segoviano; tampoco os podréis ir de Riaza sin probar las patatas fritas que preparan en el mismo pueblo, en bolsas transparentes con el logo en rojo: las podréis encontrar en cualquier ultramarinos o establecimiento de frutos secos y son las más ricas que he probado en mi vida (Sí, como podéis comprobar, en Riaza mantenerse a dieta es tarea complicada).

Y como última recomendación de esta zona, ya que sabéis que a mi las tiendas de antigüedades y decoración me gustan mucho, no dejéis de visitar la Galería de Arte Fontanar, donde os aseguro que salir con las manos vacías es tarea complicada: Las lámparas y la cartelería que  tienen son mi debilidad. Un lugar perfecto para inspirarte y encontrar ideas para tu hogar.

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Y hasta aquí mis recomendaciones del día de hoy. Ya huele a vacaciones – yo ya casi las estoy tocando con las manos – y no puedo dejar de descontar los días para escaparme unos días de la capital. Os deseo que disfrutéis mucho de las vuestras y que si no las tenéis, en este post encontréis al menos algunas ideas majas para desconectar durante el fin de semana.

 

Teatro: “No soy Dean Moriarty” en la Sala Tu

NO SOY DEAN MORIARTY

CUÁNDO: Miércoles 13, 20 y 27 de Julio, días 3, 10, 25, 26 y 31 de Agosto, sábados y domingos de Septiembre.

ENTRADAS: Pincha aquí

DÓNDE: Sala TU (Calle Velarde, 15-17, Malasaña)

FICHA ARTÍSITICA

REPARTO: Fernando Tielve y Ferrá Vilajosana

DIRECTOR: Gerard Iravedra

AUTOR: Joan Yago.

 

Un bar cualquiera perdido en cualquier lugar. Dos jóvenes camareros recogen mientras juegan a meterse en la piel de Sal Paradise y Dean Moriarty, los personajes de “En la carretera”, la mítica novela de Jack Kerouac.
Juegan a ser libres. Admiran el espíritu aventurero y la forma de vivir al límite de los personajes de ficción exprimiendo el presente sin temer al futuro. De esta forma consiguen por unos instantes abandonar su gris realidad.
Pero hoy, uno de los dos querrá viajar. Querrá vivir. Y querrá hacerlo en la realidad y no en la ficción. ¿Le acompañará su amigo?

Ayer, al fin, volví a pisar el teatro después de varios meses y lo hice con esta obra que me recomendó un amigo: “Estoy seguro de que te va a encantar”, y no se equivocó.

“No soy Dean Moriarty” engancha de principio a fin: la amistad entre los dos personajes, tan diferentes entre sí, su manera de viajar en la ficción y las ganas de cambiar sus vidas, hacen que durante el tiempo que dura la función, te traslades a través de su imaginación a los escenarios que ambos fantasean con pisar en un futuro incierto.

Como bien sabéis, os lo he dicho en varias ocasiones,  la Sala TU es una de mis preferidas de Malasaña. Ir al teatro es algo que todos deberíamos hacer al menos un par de veces al mes – no nos damos cuenta de lo afortunad@s que somos los que vivimos en Madrid, que tenemos una oferta teatral amplia y maravillosa que ya quisieran en otras muchas ciudades – y a veces me da la sensación que de que no sabemos aprovecharlo.

Desde Esto es Malasaña os animo a que visitéis las salas de teatro, las grandes y las pequeñas, y “No soy Dean Moriarty” es una muy buena opción para retomar las buenas costumbres: Entretenida, ágil y 100% recomendable.

Descubriendo Barbers Crew, una barbería old school en Malasaña

Barbers Crew, Malasaña
Barbers Crew, Malasaña

BARBERS CREW, UNA BARBERÍA OLD SCHOOL EN MALASAÑA

Calle Tesoro nº8, 28004 – Malasaña

WEBSITE: www.barberscrew.com

CONTACTO: 672.33.79.03 // info@barberscrew.com

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Barbers Crew, Malasaña
Barbers Crew, Malasaña

Pasear por el barrio y visitar sitios nuevos es una de las cosas que más me gusta y precisamente en una de mis caminatas, descubrí la semana pasada una barbería Old School que acaba de abrir: Barbers Crew. Lo primero que llamó mi atención es el local en sí, diáfano, con viga  vista de madera y una decoración sencilla que lo hace totalmente acogedor, así que no pude evitar entrar y conocer a Jaume y Juanjo, sus propietarios.

Barbers Crew, Malasaña
Barbers Crew, Malasaña

Jaume Martí nació en Valencia y tras varios años en los que pasó por diferentes oficios que no le proporcionaban la satisfacción profesional que perseguía, decidió hacer de su hobbie preferido – perfilar, recortar y definir cualquier barba que le rodeaba – una profesión y apuntarse a un curso de peluquería para caballeros.

Y así fue como comenzó todo; han pasado ya muchos años desde sus primeras primeras barbas, perillas y patillas, y poco a poco la barbería comenzó a llenar su vida por completo.

Y una tarde de verano, en medio de una peluda conversación, apareció Juanjo Blasco, barbudo desde bien joven y socio en la actualidad de Barbers Crew. Su visión es también muy importante, ya que aporta el punto de vista del cliente y es el encargado de la gestión y la coordinación en general.

Barbers Crew, Malasaña
Barbers Crew, Malasaña

En realidad forman un tándem perfecto: Jaume pone todo su conocimiento y experiencia y Juanjo vela porque la estancia de sus clientes sea única: Quien acude a una barbería de este estilo, lo hace para cuidarse, relajarse y dedicarse un tiempo a sí mismo, y eso es algo que ellos han tenido claro desde que abrieron sus puertas a principios del mes de junio.

Disponen de diferentes servicios que podéis consultar aquí y además cuentan con productos de marca propia como son los aceites para mantener la barba cuidada en tu propia casa. En su página web puedes contactar con ellos para resolver cualquier tipo de duda e incluso para hacer la reserva de tu cita online.

Así que hombres barbudos y peludos de Madrid, os recomiendo que vayáis a hacerles una visita y descubráis la experiencia Barbers Crew. Si yo tuviese barba, no lo dudaría ni un segundo… ¡Larga vida a negocios bonitos en Malasaña como el de Jaume y Juanjo!

¡Bienvenidos al barrio! 🙂

Lo que yo entiendo por amor

 

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Cuando era (muy) pequeña me enamoré de un niño de mi pueblo. Creo que a día de hoy podría decir que fue el amor más puro y real que he sentido en mi vida. Él vivía en Madrid y yo en Coruña, así que sólo le veía los 15 días de Agosto que pasaba con mi familia allí. Apenas hablábamos, pero cada palabra o mirada que cruzábamos, se me quedaba grabada a fuego y podía reproducirlas a la perfección en mi cabeza durante el resto del año, lamentándome de no haberle dado otra respuesta o imaginando que le veía y le decía que se casase conmigo – sí, sí, hasta esos extremos de enamoramiento llegó aquel dulce muchacho. Me habría vestido de blanco con cinco años si él me lo hubiese pedido; creo que hasta el día de hoy ha sido la única persona que ha conseguido que yo haya llegado a pensar en boda. Hasta ahí llegaba mi amor.

Con el paso de los años, cuando ya estábamos en la universidad y cada uno tenía su vida, le confesé que había sido mi primer amor y él me dijo que yo también le había gustado – a ver, era el popular y tenía muchas pretendientas, así que creo que su amor hacia mí no llegaba al mismo extremo, para ser sinceros. Tengo la impresión de que yo a él le “molaba” y eso está a años luz de mi amor hacia él, pero bastó para darme cuenta que lo mejor cuando alguien te gusta es decírselo, con naturalidad y sin esperar que siempre sea correspondido, pero no quedarte nunca con eso dentro.

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Y tras ese primer amor, sincero y puro, llegó la edad del pavo, las hormonas revolucionadas y los primeros besos y entonces me enamoré de un niño de mi colegio, mayor que yo, por el que sufrí dolorosamente durante más de dos años en los que me resultaba imposible fijarme en otra persona. A diferencia de ese primer amor, éste dolía mucho, no sé explicaros; con él me centré más en la pena y el tormento, porque con él sufría. No era bonito visto desde la distancia, pero para mí cada lágrima merecía la pena – así de tontunos nos volvemos en la adolescencia y quien diga que ésto no le ha pasado, miente – y la felicidad era absoluta cuando me cruzaba con él de camino al autobús, me sonreía y me decía “hola”. Lo que para él sería un simple saludo, para mí era el momento más importante del día; dependiendo de la sonrisa pensaba que le gustaba, que era tonto o que le quería matar por no ser mi novio… ¡Y así durante dos años! Y llegó el verano y me crucé con él un día de la mano con una chica, feliz y con ojitos de enamorado, y decidí que mi vida no podía seguir así – a veces los adolescentes también tienen su punto de racionalidad – y felizmente decidí que lo mejor para gestionar el mal de amores era que me gustasen varios a la vez, aunque de esa época debo decir que ninguno llegó a mi corazoncito. Los amores adolescentes marcan el resto de tu vida, de eso estoy convencida y este niño mayor de mi cole me hizo entender que a veces no es bueno estar tan enamorada, porque una – por lo menos yo – se vuelve rotundamente gilipollas.

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Y entonces llegó la época de la (supuesta) madurez y ahí me dejó de resultar fácil eso de enamorarme. En este punto he comprendido que los amores que duelen y que te hacen sufrir, como que no los veo. No creo eso de quien te quiere te hará llorar, a mí eso me parece una tremenda tontería, así que si no estás bien con alguien, mejor sola; en esta época debo decir que creo que me han marcado más amores cortos que largos (con una única excepción), posiblemente porque no se ha dado la opción de sufrir demasiado con ellos y siempre te dejan un buen sabor de boca. Seguramente quizás denote un poco de inmadurez mi visión sobre el amor en esta época en la que se supone que ya debería estar planteándome cosas más serias, pero así lo siento y así os lo expreso.

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Para mí es realmente complicado encontrar el amor verdadero, o que coincidas con él en el tiempo y las circunstancias para que se pueda dar una historia bonita, pero una vez lo consigues, creo que puede ser realmente maravilloso, porque aunque seguramente algunas veces duela, te haga sufrir o sientas dudas – ojo, siempre con un límite dentro de lo normal, que no todo van a ser mariposas en el estómago y eso lo asumo – siempre hay algo que supera todo eso y es la complicidad de estar con alguien e imaginar tus últimos días con esa persona, cogidos de la mano y recordando todo lo bonito que has vivido con ella. Si llegas a ese punto, te doy mi más sincera enhorabuena, porque reconozco que la vida es mucho más feliz cuando se está enamorado de alguien y cuando compartes tu alegría con la persona que has escogido compartirlo todo.

No os cerréis al amor jamás, pero que eso nunca signifique que soportéis cualquier cosa por estar con alguien, porque como todo en esta vida, el amor también tiene límites y están en que nunca dejes de ser tú mism@.

No creo en los amores de película

El amor nos vuelve a tod@s un poquito gilipollas. Esto es así, pero en el momento nos da exactamente igual, porque cuando un@ está enamorad@, ve la vida desde una perspectiva en la que todo es de color de rosa e incluso el mayor traspiés se convierte en una ligera caída entre nubes de algodón. En mi caso trato de no perder el norte y tener siempre los pies en la tierra, pero hay veces que resulta imposible y dejarse llevar puede ser realmente maravilloso, no nos vamos a engañar. El caso es que incluso cuando estoy enamorada siempre pienso que ese estado no va a durar eternamente (es más, dura más bien tirando a poquito), así que la experiencia en este campo (y las tortas que me he dado en él) me han enseñado a comprender que el amor nunca jamás es como lo que vemos en las películas. Y no, no es mejor – en este caso la ficción siempre supera a la realidad – porque por lo general las películas siempre suelen poner “The End” en los momentos más bonitos de las relaciones: cuando termina el verano, cuando te entregan las llaves para comenzar a convivir, cuando dices “Sí, quiero” o situaciones similares. Hasta ese punto, TODAS las relaciones son PERFECTAS (y si la tuya no lo es, te aconsejo que huyas como alma que lleva el diablo, porque estará abocada al más absoluto y doloroso fracaso).

Así que hoy he decidido poneros tres ejemplos de películas románticas que me han hecho llegar a la conclusión de que el amor en el cine es total y absolutamente absurdo si te paras a mirarlo con detalle. Empezaré por una de mis películas preferidas (para que veáis que en el fondo soy una romántica empedernida): Los puentes de Madison.

Los puentes de Madison
Los puentes de Madison

Francesca se queda unos días sola en su casa, sin su marido y sus hijos, y llega al pueblo un fotógrafo (Robert) para hacer un reportaje sobre los puentes de esa zona. Se gustan desde un principio y viven una historia de amor prohibida que ambos saben que terminará el día que regrese la familia de ella. Aún así, Robert le pide a Francesca que lo deje todo para irse con él, pero finalmente ella se queda en su casa de campo y él se marcha para seguir con su vida. Viven enamorados hasta el final de sus días (no vuelven a verse) y deciden que sus cenizas se esparzan en la zona de los puentes.

La película es preciosa, eso es innegable para los que nos encanta este género cinematográfico, pero ese amor resulta maravilloso precisamente porque es prohibido, secreto y sólo dura una semana. Si yo fuese Francesca, también me habría enamorado de Robert, pero, ¿qué habría pasado si ella decide abandonar a su familia por él? Seguramente tendría una depresión de caballo, porque dejar a tus hijos debe ser algo harto complicado que además ellos jamás le habrían perdonado y ella se habría cansado de viajar siguiendo a Robert a sus diferentes aventuras por el mundo adelante, porque eso está muy bien una temporada, pero toda la vida estoy segura de que a cualquier hijo de vecino le termina cansando. Además, si en alguna ocasión él se hubiese ido solo a un safari y yo fuese Francesca, andaría siempre con la mosca detrás de la oreja por si tuviese una amante en cada puerto.

El secreto de este amor reside precisamente en haberlo dejado en el momento álgido de la relación, en el que no se vivió ni un solo “por favor, cambia el rollo de papel higiénico cuando se termine” o “me da igual que la cama se deshaga todos los días, por las mañanas hay que ventilar y dejarla hecha”, por poneros algunos ejemplos.

La segunda película que analizaremos, otro clásico entre los romanticones, es “El diario de Noa”, que reconozco que yo jamás le he encontrado el punto.

El diario de Noa
El diario de Noa

En una residencia de ancianos, un señor muy simpático y atento lee a una señora con alzheimer una historia de amor escrita en su viejo diario. Es la historia de Noah Calhoun y Allie Nelson, dos jóvenes adolescentes de Carolina del Norte que, a pesar de pertenecer a clases sociales muy diferentes, se enamoran y pasan juntos un verano inolvidable, antes de ser separados, primero por la familia de ella (la madre se portó muy mal, hay que reconocerlo), y más tarde por una guerra.

¿Por qué es bonita esta historia? A mí no me lo preguntéis porque ya os he dicho que no le encuentro el punto a esta película, y la razón es muy sencilla: ¿Qué habría pasado si Noa y Allie se hubiesen intercambiado los papeles? Allie sería pobre, se habría quedado en el pueblo construyendo la casa de los sueños de Noa, alcoholizándose y con la total imposibilidad de mantener una relación con otra persona porque no sería capaz de olvidar al dulce muchacho y él le habría encontrado una sustituta más rápido que deprisa, con la que se comprometería y justo los días antes de la boda decidiría ir a ver a Allie para ver qué siente y valorar la opción de casarse o no. Estoy segura de que en este caso todos habríamos puesto el grito en el cielo, por infiel y jetas.

En la película, Allie de camino a Carolina del Norte seguro que iba pensando “Yo voy hasta allí, veo a Noa y a ver cómo se cuece el tema: si la cosa va bien, yo me acuesto con él y me hago la mejor despedida de soltera de la historia, que total, no se va a enterar nadie. Si veo que me compensa cortar con mi novio rico, pues le dejo plantado con todos los preparativos listos. Si veo que no estoy hecha para vivir en el campo o Noa se ha convertido en un mamarracho, cojo el coche y me vuelvo a la ciudad y que le den viento fresco”.

Un consejo que os doy para ver las películas románticas es que intercambiéis siempre los papeles de los protagonistas, porque en ocasiones cambia mucho la historia. ¿Queréis otro ejemplo? Pues ahí va: Amelie.

Amelie
Amelie

Os confieso que yo ADORABA esta película, pero un día un amigo me dio su punto de vista sobre ella y comencé a verla de manera totalmente diferente. Esta es una pequeña sinopsis: Amelie no es una chica como las demás (esto no hace falta que lo jure). A los veintidós años, y tras una vida familiar un tanto extraña, descubre lo que quiere hacer el resto de sus días: arreglar la vida de los demás (o eso es lo que ella piensa). A partir de entonces, inventa toda clase de estrategias para intervenir en los asuntos de los demás: su portera, una estanquera hipocondríaca, o “el hombre de cristal”. Entre todas estas historias, se enamora de Nino, un chico más raro que un tomate azul, que trabaja medio día en “el tren del horror” y el otro medio en un sex shop y que colecciona las fotos que la gente va desechando en las cabinas de fotomatón. Ella se obsesiona con él, pero prefiere un encuentro casual a una presentación directa, así que decide intentarlo una y otra vez, pero la cosa se complica en cada oportunidad.

Hagan la prueba, señor@s, e intercambien los papeles de Nino y Amelie. Vale que la película tiene una estética y una banda sonora ideal, pero si Amelie hubiese sido un hombre, y en lugar de Paris hubiese sido, qué sé yo, cualquier barrio normal de cualquier ciudad, con más días lluviosos que soleados, habríamos llamado a la policía más rápido que deprisa. Amelie sólo tiene un nombre (o dos): metiche y acosadora.

No es por nada, pero yo siento que me persiguen de esa manera – y no digamos ya si soy su vecina y entra en mi casa a cambiarme la pasta de dientes por la crema de los pies, que hay que ser mala pécora – y te aseguro que estoy en comisaría poniendo una denuncia que se le cae ese pelo de corte imposible que sólo a ella le queda bien. Pero claro, Amelie es dulce, tierna y su casa parece de muñecas y entonces incluso una perturbada mental como ella puede resultar más entrañable que un gatito jugando con un ovillo de lana.

Y aquí tenéis un breve resumen de por qué no creo en los amores de película. Vale que en la vida real por lo general las relaciones no suelen ser tan emocionantes y con el tiempo descubrirás que casi todas son muy parecidas, pero qué queréis que os diga: yo me quedo con un tipo normal, que se olvide a veces de nuestro aniversario o de cambiar el rollo de papel higiénico, pero que no me vuelva la cabeza del revés y que no me haga levantarme cada mañana como si viviésemos en una atracción de feria. Tranquilidad, señor@s, eso es lo que yo le pido a la vida amorosa, con una gota de picante de cuando en vez (y con eso me conformo). 

 

Canciones y recuerdos

Si hay algo que jamás podría hacer en mi vida es escribir sobre música. Se me da realmente mal – jamás me contratarían para hacer la crónica de un festival o de un concierto, os lo digo de verdad – pero como tras muchos meses de (medio) silencio he vuelto a disfrutar de la música, hoy os quería poner la lista de de mis canciones preferidas del momento relacionadas con recuerdos; algunas me producen felicidad y otras algo de melancolía, pero esa es la salsa de la vida… ¡Espero que lo disfruten tanto como yo!

(El orden va según se me han ido viniendo a la cabeza, no por preferencia)

JUST BREATHE (PEARL JAM)

De Pearl Jam podría elegir unas cuantas, pero últimamente esta es la que más escucho. Me gusta Eddie Vedder porque me trae recuerdos muy bonitos, como el concierto de Milán al que fui a verles celebrando mi cumpleaños. Este año espero repetir experiencia si confirman que finalmente tocarán en Europa y Roma o Lisboa será uno de mis destinos elegidos. (Además, físicamente se aproxima mucho a mi ideal de belleza masculina, y esa voz… Si, estoy un poco enamorada de él, no lo puedo negar).

LOVE IS A LOSING GAME (AMY WINEHOUSE)

Amy es una de mis voces femeninas preferidas sin duda alguna. Valerie o esta canción siempre me ponen los pelos de punta. Si no habéis visto el documental dirigido por  Asif Kapadia “Amy (La chica detrás del nombre)” os lo recomiendo para que entendáis un poco más sobre esta mujer que siempre tiene una canción perfecta para cuando estás triste o para cuando estás contenta.

COLD COLD GROUND (TOM WAITS)

Esta canción me recuerda a mi más tierna juventud, cuando era tonta perdida y creía que los tipos atormentados y oscuros podían cambiar, enamorarse y ser los novios perfectos. Eso jamás pasa, advertid@s quedáis, pero curiosamente siempre dejan huella en tu vida y con el tiempo logran que se conviertan en recuerdos bonitos. Y además, todo el mundo debe vivir un amor así. Duelen, pero a la vez son maravillosos (duren el tiempo que duren).

PARDO

Muchas veces cuando siento morriña, llego a la oficina, veo este vídeo de Pardo, y me pongo más morriñenta todavía, pero de esa morriña que da gustito  y que te trae a la cabeza momentos que te hacen feliz. Pardo me recuerda a Coruña, a las noches compartidas con amigas de toda la vida, a ir de bar en bar y beber cerveza hasta altas horas de la madrugada. Cuando pienso en esas noches y en esos momentos, siento ganas de volver a Galicia y él me hace recordar de dónde vengo y qué cosas no me gustaría que cambien nunca en mi vida.

FAHRENHEIT 451 (IVÁN FERREIRO)

Me gusta Iván Ferreiro. Pero mucho, no os lo podéis imaginar. El año pasado fui a tantos conciertos de él que no logro contabilizarlos, pero esta canción se convirtió en una de mis favoritas porque me recuerda al mes que viví con uno de mis mejores amigos. Consiguió que el que podría haber sido uno de los peores momentos de mi vida fuese simplemente un tanto melancólico, pero sin dramas. Y es que cuando son las tres de la mañana y alguien entra en tu habitación a traerte una infusión para saber si estás bien, entonces sabes que algo no debes de estar haciendo tan mal si cuentas con amigos como él.

TENDRÁS QUE HACERLO MEJOR (DELUXE)

Deluxe me recuerda a una época muy feliz de mi vida: Amor, viajes y mi primera experiencia profesional “seria”. Y un día llegó la crisis y me despidieron y yo, que estaba muy arriba de ánimo, pensé en enviarle esta canción a mi ex-jefe, una idea peregrina que en aquel momento me parecía la más maravillosa del mundo. Gracias a Dios no lo hice, porque a las dos semanas de paro me volvieron a llamar. Muchas veces me pregunto qué habría pasado si mi inconsciente juventud hubiese apostado por enviarle como respuesta esta canción…

BELLEZA Y MIEDO (RICARDO VICENTE Y ZAHARA)

Descubrí a Ricardo Vicente a través de mis compis de oficina Desvelo, y aunque suelo escuchar su disco en bucle, ahora esta canción es mi preferida. Os diré que yo no suelo ir a muchos conciertos porque siento una cierta angustia cuando me veo rodeada de mucha gente, y posiblemente los conciertos de Ricardo Vicente son los que más me han hecho olvidar lo que tengo alrededor. Eso sólo puede significar cosa buena, y con Zahara son sencillamente el combo perfecto.

TESOROS (ANTONIO VEGA)

Y aunque los años me han hecho comprobar que los hombres atormentados no cambian ni aunque les ames con toda tu alma, reconozco que tienen algo que me encanta. De Antonio Vega se ha hablado mucho, pero estoy segura de que no debía tener una personalidad fácil y que yo me habría enamorado de él, eso seguro. Desordenada habitación y Tesoros son algunas de mis canciones preferidas. Adoro su aire melancólico y me encanta escucharle desde la cama esos días que te apetece no dejar de soñar.

VISA PARA UN SUEÑO (JUAN LUIS GUERRA)

Amo a Juan Luis Guerra, señores, le amo por encima de (casi) todas las cosas. Me recuerda a mi infancia, que siempre me dormía escuchándole en el walkman, a mi adolescencia, que lo bailaba sin parar y a mi época en la que os he contado que era tonta perdida y me enamoraba de quien no debía. Esta y Si tú no bailas conmigo son de mis preferidas, pero reconozco que todos y cada uno de los recuerdos que me evoca este hombre son sencillamente maravillosos.

LA COMPLICIDAD (PEROTA CHINGÓ)

Descubrí a este grupo de puritita casualidad y cuando me enteré que el año pasado habían estado en el Campo de la Cebada, casi lloro de pena por no haber ido a verles. Me transmiten buen rollo, incluso cuando tengo ganas de mandar todo a tomar viento fresco, así que por las mañanas suelo despertame con ellos y canto sus canciones en la ducha. Sí, yo soy de esas que bajo el agua se cree que tiene una voz prodigiosa, qué le vamos a hacer…

Y UN EXTRA… CLUB DE FANS DE JOHN BOY (LOVE OF LESBIAN)

Antes odiaba con todas mis fuerzas a este grupo, pero hace un par de años comencé a enamorarme poquito a poco de ellos. Me recuerda a mis amigas de siempre, a amigos que se cruzaron en mi camino y ya no han salido de él y me hace pensar que todo el mundo puede cambiar, incluso yo, y que los cambios no siempre tienen que ser malos, sólo es cuestión de aceptarlos y valorar si te compensan en tu vida.

Si os digo la verdad, he disfrutado mucho haciendo esta lista, así que creo que será una sección habitual en mi blog – y posiblemente la haga también con libros, cine y lo que se me vaya ocurriendo… Ah! Y porque si no lo pongo puede que se me olvide, os voy a dejar aquí uno de esos canales de Youtube que me tiene muy atrapada con sus versiones, a ver qué os parece; se llaman PostmodernJukebox y me encanta esta de Sorry:

Descubriendo “Amapola Biocosmetics”, para quien ama lo natural

AMAPOLA BIOCOSMETICS

WEBSITE Y VENTA ONLINE: www.amapolabio.com

FACEBOOK: amapolabio

LABORATORIO: Calle de la Iglesia nº51 – 40197 (Segovia) Teléfono: 921 40 68 59

TIENDAS: Calle de Moratín nº 42 – 28014 (Madrid) Teléfono: 916 25 61 82

Calle Boria nº 20 (Perpendicular a Vía Laietana) – 08003 (Barcelona) Teléfono: 93 513 12 92

No experimentado en animales/ Envases reciclables y reutilizables/ Sin derivados del petróleo, conservantes ni perfumes artificiales/ Proceso de fabricación no contaminante

0,7% de las ventas destinado a proyectos sociales

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En lo que respecta a esos secretos de la naturaleza, con los que ella nos ha enseñado cómo embellecer y hacer a la mujer más bonita, al llegar a mis manos, no puedo hacer otra cosa que difundirlos en beneficio de aquellas a las que debo un respeto tan grande

Nicholas Culpeper

Amapola Biocosmetics
Amapola Biocosmetics

Si eres un lector habitual de este blog y mis redes sociales, sabrás que la cosmética natural es una de mis grandes debilidades, posiblemente porque desde bien pequeña he tenido muchos problemas que me han impedido utilizar cosmética comercial, así que quizás a la fuerza, me he convertido en una “experta” en cosmética natural, que desde siempre ha sido la que mejor le ha ido a mi piel. Hace unas semanas descubrí Amapola Biocosmetics y hoy os quiero contar algunos detalles sobre ella; a mí me han venido muy bien los productos que ahora he añadido a mi rutina facial y además cuentan con diferentes líneas dependiendo del tipo de piel que tengas.

Ana Isabel de Andrés, directora técnica, promotora y dueña de AMAPOLA Biocosmetics, nos cuenta que para elaborar sus productos, lo principal es empezar por los ingredientes; se dedican a seleccionar materias primas interesantes, dejando la química a un lado y buscan cosas más sencillas y elementales – ingredientes de tierras lejanas, pero también del jardín de casa o de recolección silvestre y bosques segovianos – y con el tiempo aprendieron a apreciar los olores de los aceites esenciales, a sentir las texturas de los aceites vegetales y en general a apreciarlos con los cinco sentidos.

De esta manera nació su primer cosmético, un aceite limpiador facial hecho con aceite de almendras  con aceite de germen de trigo, aceite de manzanilla y unas gotitas de aceite esencial de limón y a partir de ahí se abrieron muchas más puertas, con tantos aceites que poder utilizar, aguas florales, extractos de plantas, fórmulas que poner en marcha unidas a la creatividad que han dado lugar a una firma que se basa en su amor por lo natural.

Con sus productos quieren conectar al hombre y la mujer de hoy con su instinto más primitivo, su esencia y su naturaleza porque para ellos, la piel es un espejo que refleja el estado de ánimo y para ello cuentan con diferentes líneas que os detallo a continuación:

  • ROSA MOSQUETA: Reconocido como uno de los aceites más valiosos que existen, combina en su composición vitaminas y ácidos grasos esenciales, fórmula que actúa como potente regenerador cutáneo, retrasando la aparición de arrugas y paliando las marcas producidas por cicatrices.
  • CALÉNDULA: Sus alargados pétalos anaranjados actúan calmando y disminuyendo el picor, el enrojecimiento y la descamación de la piel.
  • LÍNEA FACIAL: Leche limpiadora que elimina los restos de suciedad, suave exfoliación a base de hueso de albaricoque para que desaparezcan los puntos negros y células muertas, mascarilla para calmar y aportar nutrientes y tónico facial que cierra los poros y corrige imperfecciones.
  • LÍNEA CORPORAL: Ligeras cremas corporales que te nutren, suaves óleos olorosos, bálsamos para aliviar el cansancio de tus pies o ungüentos para las articulaciones.
  • LÍNEA BEBÉ: Productos seguros y eficaces como la manzanilla, el aceite de almendras, aloe vera o la manteca de karité. Ingredientes 100% ecológicos que protegen y evitan cualquier tipo de irritación.
  • LÍNEA BALSÁMICA: Bálsamos imprescindibles para la salud de toda la familia que no pueden faltar en tu botiquín casero.
  • LÍNEA ARGÁN: Recupera para tí los secretos de belleza de las mujeres bereberes y crea una línea de productos a base de aceite de argán, manteca de karitée incienso, que revitalizan y rejuvenecen tu piel.
  • LÍNEA FACIAL PARA ÉL: A base de cedro y aloe vera, pensada para el cuidado y aseo diario masculino en tre pasos: limpieza, afeitado e hidratación.
  • LÍNEA SOLAR: El aceite de burití, originario de la selva amazónica, protege y broncea la piel sin quemarla. Protección solar segura que combina los filtros minerales con los aceites y mantecas más nutritivas, para que todos podamos tomar el sol.
  • AROMATERAPIA: Los aceites esenciales se extraen de las plantas aromáticas por destilación y son complejos y delicados elixires empleados desde la antigüedad, que aplicados sobre la piel la equilibran y embellecen.
  • JABONES: De exquisitas texturas, se elaboran atendiendo a antiguas recetas de belleza, combinando propiedades de diferentes elementos para todo tipo de pieles.
  • ACEITES CORPORALES: Para momentos de tranquilidad y placer, acompañados de un masaje con aceites que nutren y fragancias que envuelven al exhalarlas para hacer que te sientas mucho mejor.
  • SALES Y BARRO DEL MAR MUERTO: Con diferentes propiedades que equilibran la piel  y la dejan como nueva.
Amapola Biocosmetics
Amapola Biocosmetics

Como siempre os digo cuando hablo de  estos temas, cada piel es un mundo, así que te recomiendo que entres en su página web y revises sus productos, para que veas cuál es exactamente el que encaja con tu tipo de cutis. Para mí, que tengo problemas de piel desde la adolescencia, uno de los mayores beneficios que encuentro en la cosmética natural es que me hidratan sin dejarme una sensación grasa y que para dormir, sus aromas naturales me ayudan a relajarme. Desde que utilizo este tipo de productos he logrado mantener mi piel hidratada y sana, algo que no me sucedía con cremas que utilizan químicos – por muy de alta gama que fuesen. Descubrir el tipo de crema que va con tu tipo de piel es todo un proceso, pero por experiencia os digo que se puede conseguir siempre que mantengas una rutina de limpieza e hidratación tanto de día como de noche. A mí personalmente me van muy bien las que contienen aceite de argán y rosa mosqueta – muy pronto espero poder haceros un vídeo en el que os cuente con detalle nuevos descubrimientos de cosmética en el que incluiré esta firma.

Una tienda 100% recomendable en la que además os asesorarán sin ningún problema y que a mí me ha encantado. ¡Espero vuestras opiniones!

Mi primer año como autónoma: mi experiencia personal

El próximo mes haré un año como autónoma, esa palabra que asusta a muchos pero de la que también podemos sacar la parte positiva. He querido resumiros los ocho puntos que yo considero importantes para tener una buena organización; algunos puede que os suenen muy evidentes, pero es fundamental que los tengáis en cuenta para que comprendáis que es posible ser autónomo y que no trabajes 365 días del año, 24 horas.

1. Darte de alta en Hacienda y en la Seguridad Social: Asusta, pero es un trámite muy rápido y sencillo de completar. En internet encontraréis muchas webs que os hablen de este punto, pero yo debo reconocer que en las oficinas me facilitaron toda la información necesaria y en una mañana lo tuve todo solucionado. Si es la primera vez que vas a ser autónomo, puedes optar a la tarifa plana, que en infoautónomos nos explican muy bien:

  • Primeros 6 meses: 50 euros justos de la cuota por contingencias comunes. Esta cantidad entró en vigor el 10 de octubre de 2015, hasta entonces ascendía a un 80% de reducción de la cuota, con lo que con las bases y tipos de 2015 se quedaba en 53,59 euros.
  • Meses 7 al 12: 50% de reducción durante el segundo semestre, que se quedaría en 2015 en 134,06 euros.
  • Meses 13 al 18: 30% de reducción durante el siguiente semestre, que se quedaría con las bases y tipos de cotización de 2015 en 186,25 euros.

En la red os podréis ir informando de todas las novedades que surgen al respecto. Cuando eres autónomo es bueno que revises de vez en cuando las últimas noticias sobre estos temas y hay webs que facilitan de manera muy rápida y sencilla esta información.

2. Contactar con un gestor, para mí, el dinero mejor invertido: Yo decidí desde un principio contactar con un gestor de confianza – siempre vas a conocer a alguien que te pueda aconsejar a alguno que no suponga un gasto enorme al mes – y me ayudó a saber todo lo que tenía que hacer en el momento en el que comencé los trámites. Para mí es una tranquilidad contar con la ayuda de alguien que entiende sobre el tema y me llama cada vez que hay alguna novedad o al que yo puedo hacer cualquier tipo de consulta. El mío, por ejemplo, me ayuda a resolver temas de facturas, saber qué gastos puedo incluir y cuáles no, me gestiona los temas del IVA trimestral, etcétera. Si eres organizad@, puede que tú mismo puedas gestionar este tema. Yo creo que para estas cosas, a mí me viene mejor contar con él. Es un gasto más en el mes, pero una cosa menos que me quita el sueño.

3. Organiza tus facturas y tus gastos mensuales en carpetas y haz un cuadro en Excel con toda la información, para que no te pille el toro: Reconozco que esto yo no lo hice desde un principio y es un gran error, así que te recomiendo que este punto no te lo saltes. Cómprate un A-Z, una carpeta clasificadora o lo que te venga mejor, pero vete metiendo en cada apartado las facturas que tú emites y tus gastos, organizados por fechas y además, para que lo tengas todo mejor controlado, prepara también una carpeta en el escritorio de tu ordenador con toda esa información. Para mí la manera más sencilla es hacer un cuadro de Excel con pestañas de ingresos y gastos por cada trimestre. Esto te facilitará mucho las cosas en el momento de tener que presentar el IVA trimestral.

4. Organiza tu espacio de oficina, sea en casa, en un coworking o donde más te guste: Para mí es muy importante que cada día de la semana que te toque trabajar, te levantes y tengas un lugar que sientas como oficina y que esté lo más confortable posible: Tener un escritorio donde dejar tus cosas, que no anden cada una por un lugar diferente de la casa, que sea luminoso y lo suficientemente amplio como para que no te sientas agobiado entre papeles: Piensa que pasarás muchas horas allí, así que dedícale el tiempo necesario para ponerlo a tu gusto.

5. Organiza tus horarios: Este es también un punto fundamental y que a los autónomos a veces (con más frecuencia de la que querríamos) se nos escapa de las manos, así que trata de habituar a tus clientes a que comprendan que también tienes vida, puede que a algunos les cueste llegar a entenderlo, pero créeme que es posible. Y recomendación personal (siempre que tu trabajo te lo permita), desactiva las notificaciones del mail en tu tiempo libre. ¡Verás qué sensación tan agradable!

6. Organiza tu agenda: Yo soy de esas personas que necesita apuntar todas mis citas y tareas en una agenda y eso me ayuda mucho a organizar mi tiempo. Tener sobre la mesa, además de la agenda, un planning mensual donde puedas apuntar las citas y tareas más importantes, te ayudará a que no te veas tan saturado de trabajo algunos días de la semana. Verlo a principios de semana te ayudará a saber qué días vas a tener más libres para trabajar en otras labores, como presentar proyectos a posibles interesados, contactar con personas que creas que pueden necesitar de tus servicios, etcétera. Hay quien es más tecnológico y todo lo apunta en el ordenador, pero yo sigo necesitando del papel y el boli. Si, yo soy una autónoma de la EGB…

7. Organiza tus gastos: Sé que este es un punto que trabajadores por cuenta propia o ajena deben de tener en cuenta, pero los autónomos ingresamos un dinero en cada factura que no podemos gastar para luego pagar la temida trimestral y nuestras cuotas, así que es importante que no lo olvides ningún mes para que no te veas con el agua al cuello y comiendo arroz día sí, día también hasta que vuelvas a cobrar. Yo trato de separarlo cada mes, lo que también te enseñará a gestionar tu economía. Este punto es de los más importantes… ¡Recuérdalo desde el mismo día que te des de alta como autónom@!

8. Organiza tu tiempo libre: Vale, somos autónomos, pero también tenemos derecho a descansar y a disfrutar del ocio. Tienes que aprender a desconectar y a entender que el mundo no se va a caer si te permites irte a cenar un día con amigos o a pasar un fin de semana en tu ciudad preferida. Avisa a tus clientes de que esos días no estarás disponible, disfruta de la buena compañía y, muy importante, evita hablar de trabajo, que la vida se compone de muchas más cosas que merecen la pena. Además, desconectar te ayuda a retomar el trabajo de mucho mejor humor a principios de semana. Ser autónomo no significa serlo 365 días del año, 24 horas, ¡Recuérdalo siempre!

Que nadie te diga cómo vivir tu vida

 

Como ya sabéis, el 2015 fue un año de mierda para mí, pero una vez pasado y con una actitud mucho más positiva, debo deciros que estos últimos meses me han enseñado muchas cosas. Y es que como dijo Anita Obregón el otro día en una entrevista, la felicidad son esos momentos que uno vive entre putada y putada, y la infelicidad es precisamente creer que la felicidad es una constante, porque eso es lo que genera la frustración, creer que se puede vivir permanentemente feliz.

De mí misma he aprendido también muchas cosas que creo que me han hecho mejor persona, y es que no hay mal que por bien no venga, pero lo más importante de todo es que he aprendido a vivir la vida tal y como yo creo que es buena, sin dejarme influir por lo que se supone que es lo correcto. 

f6a0e2cc7c67d5b3be0cd2efafa51fe7Durante mucho tiempo creí que lo bueno era seguir el camino que la vida – o la educación que a mí me han dado – te marca: Estudiar una carrera, conseguir un trabajo estable, tener una pareja, conocerla, irte a vivir con ella, casarte, tener hijos, educarles bien, que estudien una carrera, y vuelta a empezar. Pero no: He estudiado una carrera que me ofreció trabajos que hoy en día he descubierto que no me llenaban nada en absoluto. Me gusta haber tenido la oportunidad de trabajar en algo que me gusta e ir formándome poco a poco, lo que me ha hecho descubrir de mí misma que me gusta estudiar, tener iniciativa y ser más creativa. Me gusta tener una pareja estable, pero también he descubierto la magia de no tenerla, de disfrutar de momentos con personas que te hacen feliz un día, una semana o lo que dure, sin compromisos, sin amor, sin celos, sin llamadas rutinarias para preguntar qué tal tu día. He descubierto que vivir sola también tiene sus ventajas, como mantener tu orden o comer a las cinco de la tarde tirada en un sofá viendo la película que tú has escogido. No quiero casarme, nunca lo he querido, y el instinto maternal brilla por su ausencia (por lo menos hasta el momento). Y he aprendido que a veces, cambiar de raíl, es la opción que te puede ayudar a ser mucho más feliz, aunque no sea lo que los demás esperan de tí.

He aprendido también que mientras un@ viva la vida como quiera, sin hacer daño a nadie, lo demás poco debe de importar; el qué dirán, las miradas constantes que parecen juzgarte, las conversaciones de otras personas que llenan sus cafés y sus vidas hablando de la tuya como si estuvieran en la posesión absoluta de la verdad o las miradas de reprobación, han pasado a importarme entre cero y nada en cuestión de meses. “La vida dirá” es una de las frases que más utilizo últimamente, y es que así es como debe de ser: Si tú decides seguir el camino que la vida te marca, puedes ser tremendamente feliz, pero si decides salirte de él, también. Debo decir que precisamente esos momentos que han surgido de manera espontánea en este 2015 son los que me han dado la felicidad, sin que ello suponga que mi vida es un caos; sí, así ha sido en determinados momentos, tampoco os quiero engañar, porque el sentirme perdida ha sido una de las sensaciones que más he tenido este año en algunos aspectos, pero que nadie se engañe, que ese sentimiento lo tienen incluso aquell@s que tus padres siempre te ponen de ejemplo en las comidas familiares.

b35eeed634e72420b6afa6573b43ff72Nadie debería decirte cómo vivir tu vida. Nadie debería decirte qué camino debes escoger. Crecer significa muchas veces equivocarte, caer, llorar, pero… ¿Sabéis el placer que supone el escoger tú mism@ el camino y saber que si no lo hubieses probado, te arrepentirías toda la vida?

La vida no siempre va a ser feliz, pero precisamente esa es la magia, así que aprende a disfrutar de esos instantes, que pueden durar segundos o años. No hacer daño a nadie, tener la conciencia tranquila y tomar decisiones sin dejarte arrastrar por la marea, por lo que el sendero te marca como el camino fácil, es el secreto para sentirse bien con un@ mism@. Y ese es el primer paso para alcanzar la felicidad. Déjate llevar, no tengas miedo y sonríe cuando tengas que sonreír y llora o acuéstate todo el día a escuchar música melancólica cuando te venga en gana. Eso es la vida, no pretendas ser Mr. Wonderful 365 días del año, que incluso a aquell@s que en Instagram te muestran desayunos fabulosos, habitaciones perfectamente decoradas o posturas de yoga imposibles, también les salen granos, sufren por amor o se sienten perdidos entre foto y foto.

Yo me he propuesto intentar vivir como yo creo que debo vivir. No sé si escogeré la opción correcta o me pegaré un buen batacazo, ya sabéis… “La vida dirá”

 

Diez lugares de Malasaña y alrededores que no debes perderte

Me encanta hacer listas de cosas, me ayuda a organizarme y cuando visito una ciudad de primeras, siempre tiendo a leer artículos de este estilo para visitar algunos imprescindibles que la gente normal – como tú o como yo – tiende a recomendar. He comprobado que me suelen gustar más los listados que recomiendan en blogs o similares que los que hacen en periódicos y medios, que suelen estar muy influenciados por publicidad y patrocinios. 

Hacía mucho tiempo que no escribía un post de este estilo y hoy os dejo algunos lugares de los que nunca os he hablado que creo que os pueden gustar si nunca habéis visitado el barrio o sus alrededores. Como siempre, estaré encantada de que vosotros me recomendéis otros tantos… ¡Empezamos!

UNA LIBRERÍA

Fotografía: Cervantes y Compañía, Calle Pez (Malasaña)
Fotografía: Cervantes y Compañía, Calle Pez (Malasaña)

Me encanta visitar librerías, esa es la verdad. Ya os he recomendado unas cuantas del barrio en otros posts, como Arrebato, Tipos Infames o Panta Rhei y hoy le toca el turno a Cervantes y Compañía, en la Calle Pez nº27, que ellos mismos definen como un punto de encuentro con la cultura. De ella destacaría la gran calidad en la selección de libros, su excelente atención y los eventos que organizan, además de que es la mar de bonita y relajante. Si estás buscando algún libro que te resulte complicado conseguir, estoy segura de que ellos tratarán de que lo tengas en tus manos en el menor tiempo posible. Una visita imprescindible en Malasaña para los amantes de la lectura.

UN RESTAURANTE

Fotografía: Casa Hortensia
Fotografía: Casa Hortensia

Soy gallega, y como ya os he explicado en muchas ocasiones, soy más de comida de cuchara que de restaurantes con menú degustación de los que salgo con más hambre del que he entrado. Si tú eres de los míos, entonces te encantará Casa Hortensia, en la Calle Farmacia nº2. Para acceder a él tienes que entrar en el portal de una casa y subir en ascensor. Puedes escoger entre comer en el restaurante o en su “taberna”, que es más de raciones y picoteo. Yo me quedo con esta segunda opción, pero cualquiera de ellas merece la pena y de allí no podréis salir sin probar sus fabes, su queso y sus croquetas (las de cebolla están realmente deliciosas, aunque puedes pedir una ración variada). La relación calidad – precio es muy buena y la atención rápida y muy del norte… ¡No se puede pedir más!

UN CAFÉ

Fotografía: Cafeteando
Fotografía: Cafeteando

Soy muy exquisita para los cafés, tengo que reconocerlo y sin duda los de Cafeteando son de los mejores que he probado en la capital. Están en la Plaza de Olavide nº10 y además de café, podréis encontrar una gran selección de tés y accesorios. Yo les conocí en Malasaña Market y debo reconocer que me encantó ver la dedicación y el mimo con el que atendían a la gente y preparaban los cafés. Si pasas por la zona, no dejes de visitarles, estoy segura de que te encantarán.

UNA TIENDA GASTRO

Fotografía: La Carbonera. Bar de Quesos
Fotografía: La Carbonera. Bar de Quesos

Adoro el queso. Creo que si solo me dejasen tomar un único alimento el resto de mi vida, sería queso y si me dejasen elegir un lugar donde comprarlo, me decantaría por La Carbonera. Bar de Quesos. A ellos también les conocí de manera personal en un market de Malasaña, pero siempre que pasaba por delante de su tienda – bar, no podía evitar detenerme en su escaparate. Os llamará la atención por las dimensiones de sus quesos y porque ya antes de probarlos, sabes que van a saber deliciosos. Puedes acompañarlos con un vino – mi alternativa preferida – o con champagne, que es otra de las propuestas que ellos te ofrecen. Una gran selección nacional e internacional de quesos que yo de tí no me perdería. Avisados estáis.

UN LUGAR PARA TATUARSE

Fotografía: F.A.Q.
Fotografía: F.A.Q.

No es que yo sea una experta en la materia, pero F.A.Q. me parece la elección perfecta para tatuarte. De ellos no he encontrado ninguna red social activa, pero podéis ir directamente a su tienda y preguntar. Se encuentran en la Calle Luna nº13 y además de hacer un trabajo excelente, son económicos y no tendrás una lista de espera interminable para tatuarte. Si vas, me encantará ver lo que te has hecho… ¡Yo soy una indecisa!

UNA TIENDA DE ROPA

Fotografía: Lurdes Bergada
Fotografía: Lurdes Bergada

Pocas tiendas consiguen hoy en día que me pare frente a su escaparate y desee comprarme todo lo que lucen sus maniquíes, pero Lurdes Bergada, que está en la Calle Fuencarral nº70 tiene un estilo tan personal, que no puedo evitar desear comprarme algo siempre que paso por delante; sabéis que aunque muchos así me han “etiquetado”, yo no soy bloguera de moda, pero yo definiría sus prendas como casuales, básicas, pero con unos cortes muy especiales que la hacen única. Es esa clase de marca que cuando se la ves a alguien por la calle, sabes que va vestida de ella, y tranquilos, que también hay colección para chicos (by Syngman Cucala). ¡Recomendadísima!

UNA VISITA OBLIGADA

Fotografía: Museo del Romanticismo
Fotografía: Museo del Romanticismo

Aquí no voy a ser muy original, ya que casi todas las listas de este estilo lo recomiendan, pero de verdad, merece mucho la pena. En la Calle San Mateo nº13 podréis encontrar El Museo del Romanticismo, que conserva una importante colección de objetos históricos y artísticos, centrada en la vida cotidiana y las costumbres del siglo XIX, con especial atención a la corriente estética del Romanticismo. Si vais, no podéis dejar de visitar su Café del Jardín, que os teletransportará a épocas pasadas. A él podéis acceder sin necesidad de visitar el museo, pero qué queréis que os diga: Si venís varios días a Madrid, creo que os merecerá la pena el pack completo.

UNA TIENDA QUE ME GUSTA

Fotografía: La Intrusa
Fotografía: La Intrusa

Me cuesta mucho elegir tiendas de Malasaña que me gusten para poner en un listado, porque realmente podría ser interminable, pero hoy me he decantado por La Intrusa, en la Calle Corredera Alta de San Pablo nº33, porque ahora que se acerca la (maldita) Navidad, es el lugar ideal para encontrar el regalo perfecto, y lo mejor de todo es que encontrarás muchas cosas bonitas que se ajustarán a todo tipo de bolsillos. Yo tengo debilidad por sus vestidos, pero podrás encontrar también accesorios, complementos, decoración y una zona de exposiciones destinado al arte. Para mí es el lugar perfecto para darte un capricho de vez en cuando, que a veces también nos lo merecemos…

UN RINCÓN QUE ME GUSTA

Fotografía: Espíritu 23
Fotografía: Espíritu 23

Posiblemente nadie me haya visto hacerlo porque solo lo hago cuando está vacío – que suele ser a mediodía – y aunque os pueda sonar un poco friki, qué queréis que os diga, a mí es una de las cosas que más me gustan y me relajan de Malasaña. Espíritu 23 es un coworking del barrio – Calle Espíritu Santo nº23 – y tiene una zona con sofás antes de la entrada en la que me encanta sentarme de vez en cuando y ver pasar a la gente o leer un rato, sin más. Hay quien dice que en Madrid no se puede salir a la calle sin gastar un duro, y lamentablemente es casi cierto al 100%, pero aquí yo he encontrado un plan gratuito que me hace sentir bien. Malasaña es el barrio que nunca duerme y a veces salir a sus calles es relamente agotador. Este pequeño rincón es mi lugar secreto – ahora ya no tanto – en el que relajarme y desconectar de todo. Espero que tras este post no haya overbooking 😛

NO PUEDES IRTE DE MADRID SIN PROBAR… (CERRADO)

El chino subterráneo de la Plaza de España. Os tendréis que meter en el parking para descubrir un sitio que, aunque a primera vista os va a atraer entre cero y nada, os aseguro que no os va a dejar indiferentes. Es posiblemente uno de los restaurantes chinos más deliciosos que he probado, con recetas muy distintas a las que vas a encontrar en otros asiáticos… ¡Incluso la salsa de soja tiene un toque diferente! Tallarines, arroces, sopas de lo más peculiares que también puedes pedir que te preparen para llevar y tomártelo en el parque o en tu casa – esta es la opción que a mí más me gusta porque el local es muy pequeñito, siempre está abarrotado de gente y las mesas están tremendamente juntas. A veces las apariencias engañan y este restaurante es un claro ejemplo de ello. Haced una prueba: Preguntad a alguien que lleve muchos años viviendo en la capital qué opina sobre él y veréis como no encontráis ni una sola crítica negativa. (Tampoco de ellos he encontrado ninguna red social activa, pero en San Google hay muchas reseñas, por si no os fiáis de mí…)

Y hasta aquí mi lista del día de hoy. Espero que os guste y que si vais a alguno de los lugares que os recomiendo, me comentéis qué os ha parecido… ¡Feliz semana, querid@s! 

Porque trabajar en algo que te gusta también es trabajo

Estudié relaciones laborales. Antes de terminar la carrera, empecé unas prácticas en una empresa de selección de personal y luego me quedé trabajando allí. Fueron unos años maravillosos, quizás de las experiencias laborales más bonitas que he tenido en mi vida – en España todavía no había llegado la  crisis y el ambiente laboral era inmejorable. De pronto llegaron las fusiones, las absorciones y mi puesto de trabajo peligraba. Me surgió una oferta en una empresa similar y decidí marcharme, pero parecía que las fusiones me perseguían, así que ese trabajo no duró tanto tiempo como yo habría deseado. Entonces me planteé hacer un máster y lo compaginé con trabajos temporales que me proporcionaban algunos ingresos y que hacían que mi nivel de  estrés fuese entre cero y nada. No es que me llenasen demasiado (por no decir que no me llenaban absolutamente nada) pero fue una época feliz y tranquila en la que seguía buscando trabajo de lo mío. Galicia en época de crisis no es el mejor lugar para encontrar trabajo, pero finalmente llegó y volví a trabajar en selección para una empresa de externalización de servicios. Esa fue quizás la peor experiencia laboral de mi vida, pero aprendí algo muy importante: Qué clase de persona no quiero ser jamás, así que aunque recuerdo esa oficina como gris y lluviosa, algo saqué en limpio (además de a dos personas a las que considero amigas, que no es poco).

Durante los últimos meses en Coruña, colaboraba con algunas webs como editora con temáticas que no me atraían demasiado – venga, os confieso que llegué a escribir la biografía de Kiko Hernández, ya podéis matarme – y alguien me ofreció por primera vez la oportunidad de trabajar como Community Manager, un término del que no había escuchado hablar hasta ese día… ¡Yo, que no tenía ni internet en el móvil y mis amigas se reían de mí porque no sabía ni lo que era un whatsapp! Pero tuve una reunión y acepté comenzar a compaginarlo con mi trabajo “real”. La empresa no tenía demasiada chicha, de hecho era un proyecto que se  veía que no iría para adelante, pero yo aprendí muchas cosas y me sirvió para darme cuenta de que era un mundo que me gustaba.

Fotografía: http://under30ceo.com
Fotografía: http://under30ceo.com/

Y de repente llegó Madrid. Encontré un curso – máster (qué más da la terminología, lo importante es que a mí me sirvió para aprender muchas cosas) para convertirme en “Community manager” de manera oficial y poder tener un título (maldita “titulitis“) que me acreditase para poder gestionar las redes sociales de posibles proyectos a los que comencé a enviar propuestas. Y así fue como nació (o quizás siempre lo he tenido, pero nunca le había permitido despertar) mi faceta de “freelance” o “autónoma”, llamadlo como más os guste, al fin y al cabo no dejan de ser términos o etiquetas.

Creé este blog y lo que en un principio imaginaba que sería un entretenimiento hasta que encontrase un trabajo “de verdad” – sí, porque eso del teletrabajo, ganando una miseria por muchas horas que le dedicase, teniendo una carrera y un máster del universo, no entraba en mi cabeza ni en la de nadie que me rodease. Buscar un trabajo de verdad era mi objetivo principal y no debía salirme del camino que la vida me había marcado.

No sé deciros qué me pasó exactamente, ni cómo ni cuándo sucedió. Sólo sé que a pesar de lo que me decía la gente, empecé a plantearme muchas dudas existenciales (para mí eran las más existenciales del mundo mundial): ¿Y si lo mío no es recursos humanos? ¿Y si esto que ha comenzado un poco como hobbie se me da mejor que sentarme frente a un ordenador todos los días a hacer cribas curriculares? Y me dí cuenta de que, a pesar de no tener horarios, de trabajar fines de semana, de hacer colaboraciones gratuitas o de cobrar menos del esfuerzo que merecía cada uno de mis trabajos, NUNCA había sido más feliz laboralmente hablando.

Trabajo en algo que me gusta. Este blog es un pequeño escaparate – aunque para mí es mucho más que eso, porque no lo veo únicamente como una parte de mi trabajo, va mucho más allá de eso – que me sirve para que posibles clientes vean cómo trabajo, cómo escribo o cómo gestiono las redes sociales. Tener un trabajo que para mucha gente es un hobbie, a veces te hará escuchar cosas que no te gustan, del tipo “¿Pero tú cobras por esto?”, “Desde luego, hay que ver cómo vives”, “¿Y cuándo vas a buscar un trabajo de verdad?”, “El pobre Fulanito trabaja muchísimas horas”… He aprendido a mirar a la gente que me plantea estas cuestiones a los ojos, asentir con la cabeza y pensar en otra cosa. Tratar de explicar a alguna gente que aunque mi trabajo me hace feliz, no deja de ser trabajo, es algo que he comprobado que no me aporta demasiado y que no hará que esas personas cambien de opinión.

Con este trabajo he aprendido muchas cosas, muchas más de las que podría haber imaginado en un principio: He aprendido a gestionar mi tiempo, a poner precio a mi trabajo, a organizar mi agenda, he aprendido a decir que no… y también que sí, he aprendido a no descontar horas en una jornada y a no mirar tanto el reloj. Ahora sé lo que supone disfrutar de un martes por la tarde libre  y lo que es trabajar un domingo hasta que se hace de noche. He comprendido que no todo el mundo tiene por qué entender el estilo de vida que has decidido vivir y he aprendido a relacionarme más con la gente. Esta profesión me ha enseñado a entender que en el trabajo también se puede reír e incluso bailar. He aprendido a reclamar lo que se me debe o a decepcionarme con proyectos que al final no han salido adelante. Este trabajo me ha enseñado (y me sigue enseñando cada día) mucho de mí misma  y sobre todo me ha enseñado a que, aunque sea lunes, el día esté gris y den lluvias durante toda la semana, me puedo levantar con una sonrisa.

Ser feliz en el trabajo es algo muy importante y no creo que solamente dependa de las funciones que desarrolles: El ambiente, los compañeros, un “gracias” o “buen trabajo”, la motivación por parte de los superiores o compartir café o descansos con alguien que te haga desconectar de tus responsabilidades en determinados momentos son algunas de las cosas que pueden hacer que trabajar no se convierta única y exclusivamente en una obligación. Todo el mundo tenemos derecho a ser felices en lo que nos ocupa la mayoría de nuestro tiempo de lunes a viernes (o sábados y domingos también, dependiendo del trabajo que tengamos), así que intenta que tu jornada sea siempre lo más llevadera posible, alejándote de compañeros tóxicos que se lamentan más tiempo del que realmente trabajan o tratando de llevar de la mejor manera posible a esos jefes que parece que han dejado de ser personas para convertirse en seres que se creen dioses (o más bien verdaderos demonios). Y sobre todo, MUY importante: Aprende también a desconectar, que ningún trabajo se merece que pienses en él 24 horas al día.

Hoy, que mi oficina se ha quedado sin internet durante toda la mañana, os animo a que luchéis por vuestros sueños, pero deberéis tener en cuenta que no es un camino fácil, que requiere mucho esfuerzo y empeño. La felicidad laboral se consigue a base de trabajo, no hay otro camino y por último, os aconsejo que os pongáis el mundo por montera, que la gente opine lo que quiera; lo importante es que vosotros os sintáis realizados y sí, ser feliz en el trabajo es posible. Créedme.

Descubriendo Nicolás Herrero, peluquería canina en Malasaña

Nicolás Herrero, Peluquería Canina
Nicolás Herrero, Peluquería Canina

WEBSITE: nicolasherrero.com

FACEBOOK: Nicolas Herrero. Peluquería canina

FACEBOOK:  Israel Escribano. Fotografía canina

INSTAGRAM:  NICOLASGROOMING

INSTAGRAM:  ISRAEL_ESCRIBANO_FOTO_CANINA

Dirección: Calle Marqués de Santa Ana Nº 30, 28004 – Malasaña, Madrid 

Horario: De martes a viernes de 11:00 a 20:00 horas y sábados de 11:00 a 15:00 horas

Nicolás Herrero, Peluquería Canina con Queco
Nicolás Herrero, Peluquería Canina con Queco

Como ya sabéis todos los que me leéis de manera habitual, tengo un perrito que se llama Queco – aquí os cuento un poquito de su historia – y por una serie de problemas que tiene en la piel, necesita unos cuidados más especiales, así que para mí contar con alguien de confianza es muy importante. Conocí a Nicolás Herrero hace unos meses y desde entonces su peluquería canina es la única que pisa: Profesionalidad y excelente trato definen su trabajo a la perfección y por eso hoy os quería presentar a Nicolás y a Israel Escribano, que es el responsable del desarrollo de la imagen y gestión de redes sociales (todas las fotografías que ilustran este post son de él, no me digáis que no son maravillosas…). Para mí ambos forman el tándem perfecto, así que si tienes una mascota, te recomiendo sus servicios al 100%.

¿QUIÉN ES NICOLÁS HERRERO?

Nicolás Herrero – Peluquería Canina nace como el proyecto y marca personal del propio Nicolás, amante de los animales desde su infancia. En el año 2004, con 14 años empieza a formarse en peluquería canina con Anna Gómez Ferrán, en Barcelona. Al mismo tiempo se inicia en la cría y exposiciones caninas de belleza con la raza shih tzu, en cuyo arreglo y mantenimiento se especializa con Gwendy Penabad (Argentina). Desde sus comienzos trabaja en su propio espacio en Pozoblanco (Córdoba) hasta que en 2007 se traslada a Albacete para trabajar con Juan Martínez García, donde continuaría su formación. Tras este periodo continua al frente de su peluquería y lo combina con trabajo como freelance en varias peluquerías caninas de la capital. El 1 de Julio de 2015, tras 12 años de experiencia y formación continuada asume la dirección y gerencia de su propio salón de peluquería canina en el barrio madrileño de Malasaña – antiguo Oh my Can! – para poder seguir desarrollándose en su pasión por la

belleza animal.

¿QUÉ SERVICIOS PUEDES ENCONTRAR?

En su salón ofrecen cortes morfológicos – de raza – en los que se trabaja a partir del estándar racial y el arreglo típico de la raza y cortes para compañía, en los que con independencia de la raza del ejemplar se da rienda suelta a la creatividad, para encontrar el corte más estético y cómodo para el propietario y su mascota.

En ambos casos, el manto se trabaja a través de las técnicas más adecuadas para cada ejemplar, en función de su tipo de pelo y condición:

  • Cortes a tijera
  • Cortes mixtos (Máquina/tijera)
  • Stripping
  • Mantenimiento de pelo largo
  • Deslanado de doble capa
  • Baños de pelo corto
  • Bañoterapias y SPA
  • Mantenimiento y preparación para perros de exposición

Además, podrás encontrar una pequeña sección de tienda, con productos de alimentación natural, dermocosmética y complementos.

Tan importante como las técnicas nos parece el proceso, trabajamos cada ejemplar de forma individual y estudiamos su arreglo para obtener el 100% de sus posibilidades. Los acabados y las formas son esenciales para nosotros.

La salud de la piel del perro es imprescindible para una buena apariencia, no trabajamos técnicas invasivas ni perjudiciales para el manto o la salud de la piel, no creemos en la peluquería tradicional del esquilado, tratamos de hacer la convivencia con la mascota más cómoda e higiénica, buscamos la belleza a través de mantos limpios y cuidados, con un corte cómodo y estético, por eso ofrecemos tarifas planas en baños y mantenimientos semanales , quincenales o mensuales hechos a medida para cada ejemplar, consiguiendo así tener un perro impecable todo el año.

Trabajamos afecciones de la piel con bañoterapias y dermocosmética, con ozonoterapia en nuestro SPA y asesoramos a nuestros clientes para tener un perro sano y feliz.

Tratamos a nuestros clientes como si fuesen nuestros propios perros, por eso en nuestra tienda sólo vendemos productos que nuestros perros consumen, desde la alimentación hasta la cosmética pasando por todo el utillaje necesario para nuestra convivencia con ellos, la funcionalidad y la belleza siempre son nuestra meta.

”La caja” es nuestro punto de encuentro, se trata de un escaparate a la calle en el que trabajamos los acabados de nuestros cortes, simplemente se puede pasar por nuestra dirección y mirar. 

¡Os esperamos!