RESEÑA “CUENTOS INMOBILIARIOS” DE MARCELO LÓPEZ – CONDE

PERDIDO ENTRE EL FUEGO

Autor: Marcelo López – Conde

Editorial: Café Literario Editores

Tapa blanda con solapa, 127 páginas

Luis Marcelo López – Conde es promotor literario y corredor inmobiliario. Español y argentino, fue uno de los creadores, socio fundador y director de “Café Literario” I y II (Buenos Aires, 1980 / 1981) y actualmente es el presidente de www.cafeliterarioeditores.com.

Reside en Madrid desde el año 2002 y ha publicado dos libros de relatos: “Cuentos inmobiliarios” (Buenos Aires 2006, Madrid 2010) y además ha participado en Inventarium (Margen Cero), colaborando activamente en la venta y difusión de su obra en distintos cafés madrileños. En el año 2014 editó “Martínez en tertulia” y ahora publica este, que es su tercer libro de “Cuentos inmobiliarios”.

Cuando, hace ya algunos años, conocí en Madrid al escritor hispano argentino Marcelo López – Conde, recuerdo que un amigo común me comentó “Marcelo escribe relatos pero, ¡ojo!, no de cualquier tipo. Marcelo escribe exclusivamente relatos inmobiliarios”. Debo confesar que aquella aclaración no dejó de causarme cierta sorpresa. Claro es que cada cual es muy libre de escribir sobre aquellos temas que más le interesan o se adapten mejor a su intención creativa. Y si existen géneros tan dispares como el policíaco, el histórico, el erótico, ¿por qué asombrarse de que alguien decida adscribirse a cualquier otro por el que sienta una especial predilección, pongamos por caso el numismático, el aeronáutico o incluso el inmobiliario?

Pues no sé, el caso es que por aquel entonces aún se hablaba poco de burbujas y yo me resistía a admitir que un tema en apariencia tan árido pudiera ocupar con carácter exclusivo la producción literaria de un autor. Sin embargo, en cuanto empecé a leer aquellos cuentos inmobiliarios, vi la cosa de forma bien distinta. Porque Marcelo es un escritor capaz de convertir el intrincado mundo de las operaciones inmobiliarias – qué él conoce de primera mano como profesional del sector – en un escenario prodigioso, por donde hace desfilar a sus personajes para mostrarnos el alma de nuestra desquiciada sociedad urbana, inmobiliaria. Y lo hace además con un estilo muy personal, en el que confluyen vigor expresivo, humor, ironía y una evidente percepción poética de todo lo humano, que aflora con particular intensidad en algunas evocaciones de Madrid o de su Buenos Aires natal. 

Leer los cuentos de Marcelo López – Conde equivale a sumergirse en una realidad viva, palpitante, marcada no pocas veces por la frustración y el desarraigo de sus personajes, sometidos a la lógica de esta implacable civilización mercantil en la que nos ha tocado vivir. Una realidad, que tanto puede adoptar la apariencia sencilla de las anécdotas cotidianas, como arrastrarnos a un torbellino alocado de situaciones tragicómicas, donde en ocasiones veremos surgir la parodia y el esperpento, pero también la fantasía y, desde luego, el amor.

Carlos Montuega Barreira

Si vives en Malasaña, seguramente te hayas cruzado con Marcelo en más de una ocasión; siempre con libros en la mano y dispuesto a hablar de literatura, con Cuentos Inmobiliarios he descubierto su faceta de escritor y ha logrado entretenerme con estos pequeños relatos en los que comprobarás que alrededor de un inmueble se pueden crear historias de lo más variopintas.

Particularmente, me han gustado más los cuentos que transcurren en Madrid (uno de ellos en un lavadero de coches que estaba al lado de la que fue mi casa durante los meses en los que decidí alejarme del centro). A pesar de que me gusta mucho leer ficción o novelas que transcurren en la otra parte del mundo, en el caso de estos relatos, el acercarme a las calles que paseo habitualmente o imaginar qué edificio podrá ser el protagonista de esa historia, me ha hecho leer esos en concreto con más interés que los que acontecen en Argentina.

Es uno de esos libros que yo llamo “de viajes”, perfecto para momentos puntuales y que no te obliga a leerlo seguido o en un tiempo determinado para que no se te olvide la trama. Algunos de los cuentos tienen una cantidad considerable de personajes que requieren que prestes más atención, pero por lo general son historias fáciles de leer, cortas y que enganchan (puede que unas más que otras, pero para gustos los colores).

Todo un descubrimiento Café Literario Editores, “una editorial de ocho años y miles de lectores que se hace paso a paso, tête à tête, boca a oreja, y siempre llega a una win-win situation“.

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RESEÑA “PERDIDO ENTRE EL FUEGO”

PERDIDO ENTRE EL FUEGO

Autor: Andrés de Mingo (Madrid, 1983)

Editorial: Café Literario Editores

Tapa blanda con solapa, 119 páginas

En un olvidado lugar de paso, perdido justo en medio de ninguna parte nos encontramos un escenario tan patético como real y unos personajes construidos con los tópicos hilvanados por la novela más oscura de Ramón J. Sender y Miguel Delibes.

La vida de Arturo Virgil hace aguas. Cada vez más viejo, más gordo, más calvo, cuesta abajo en una soledad destructiva en la que ha perdido a su mujer Irene. Sin tan siquiera intentar superarlo, subsiste en una miserable vida entre la dejadez y el abandono. Una existencia gris que se ve alterada por la muerte de su hermanastro, lo que le lleva a emprender un viaje que se convierte en una pesadilla de la España profunda. Una España negra de canícula y siesta, de verano con verbena de pueblo y regusto a rancio. Una versión revisada de todos los tópicos castizos que acaban mal, un Puerto Hurraco con sabor a tabaco negro y whisky barato, donde cada personaje cumple con su cometido para dar cuerpo a una tradición literaria que refleja la bestialidad y la violencia netamente hispánica.

Adrián Fernández

Los sábados y los domingos suelo bajar a desayunar siempre a la misma cafetería de Malasaña, la que hace esquina entre Espíritu Santo y Marqués de Santa Ana. Me gusta ir sola y os confieso que es uno de mis momentos preferidos de la semana; aprovecho para leer y desconectar de todo y “Perdido entre el fuego” me acompañó dos mañanas en las que me devoré la trama que tiene a Arturo Virgil como protagonista. La primera vez que tuve entre mis manos esta novela debo reconocer que no me atrajo demasiado: suelo fijarme mucho en las portadas y esta no me resultó excesivamente atractiva, pero está claro que no se puede juzgar por la fachada y en su interior encontré una trama que en cada párrafo consiguió trasladarme a cada uno de los escenarios de un pueblo que fácilmente podría encontrarse en cualquiera de las carreteras nacionales de la zona centro de España: el calor sofocante, las calles vacías a la hora de la siesta, las miradas de los vecinos clavándose en la espalda cada vez que te das la vuelta o esas vidas que parecen pasar sin pena ni gloria pero que ocultan personalidades oscuras y secretos inconfesables.

Se podría decir que “Perdido entre fuego” es una novela negra de la España profunda que arranca con la violación de Rosita, una vecina del pueblo al que Arturo Virgil llega de casualidad y en el que tendrá que permanecer más tiempo del deseado, viéndose envuelto en una trama que le hará despertar del letargo en el que vive desde que pierde a su mujer.

Una novela corta pero redonda que me enganchó desde el primer momento gracias a las magníficas descripciones de los personajes, sus sensaciones y las ubicaciones donde se desarrolla la historia. Fue como sentarme en una de las mesas del bar del pueblo y observar cómo llegaba ese forastero a pedir su primer trago de cerveza y seguir sus pasos en la sombra.

* Y al final, si te paras a observar la portada, aunque la tipografía sigue sin convencerme, la ilustración describe perfectamente el entorno de ese pueblo en el que acontecen todos los hechos.

RESEÑA “LA MOVIDA VISTA POR LOS JINCHOS”

LA MOVIDA VISTA POR LOS JINCHOS

Autor: Nacho Herranz Farelo

Editorial: Café Literario Editores

Tapa blanda con solapa, 131 página

 

  1. Jincho:

      Según la RAE:

             jincho, cha.

             1. adj. El Salv. Dicho de una persona campesina (silvestre, sin cultivo).

     2. adj. P. Rico. Pálido, descolorido.

En Argentina, jincho es sinónimo de yonqui, colgado. Pero dentro del contexto de esta novela, esta palabra adquiere el significado que le atribuye la cultura popular del extrarradio madrileño, refiriéndose a una persona inadaptada, marginal y seguramente dedicada a prácticas delictivas de poca monta.

 

Con la definición de jincho y una nota para lectores nacidos después de 1985 y otra para quienes nacieron entre 1965 y 1975, comienza esta novela de Nacho Herranz Farelo, donde el autor cede su voz a un protagonista quinqui, inculto y trasnochado – aunque debemos reconocerle un cierto punto de ternura – que entre botellín y botellín, describe la verdadera historia de la década de los ´80 en un barrio de la periferia madrileña, donde el desempleo, la inseguridad ciudadana, el tráfico de drogas y el consumo estaban mucho más presentes que Alaska, los pelos cardados de mil colores o ese movimiento cultural y transgresor que a través de los años han tratado de vendernos como generalizado. Nada más lejos de la realidad.

Esta es la historia de Loren, un joven de Villaverde Alto que junto a su pandilla de amigos del barrio, vivió una Movida totalmente diferente a la que se mascaba en Malasaña (que os adelanto que también aparece en esta novela, en la que La Vía Láctea y Joe Strummer se convierten en protagonistas durante algunos capítulos). A través de las páginas de este libro viviremos una época en la que a los ninis no se les llamaba así, aunque ya existían, y en lugar de quedarse en casa viendo series o conectados 24/7 al móvil, se bajaban al parque con los colegas a beberse una litrona y fumarse algún que otro canuto.

A través de 20 capítulos, conoceremos las vivencias de una pandilla con muy pocas expectativas de futuro a la que no le resulta excesivamente complicado dejarse llevar por la ley del mínimo esfuerzo, sucumbiendo a una vida en la que los pequeños actos delictivos se convierten en el pan nuestro de cada día para conseguir un poco de hachís o, en el peor de los casos, caballo.

Posiblemente esta historia – que en ocasiones su estilo narrativo me recuerda a Manolito Gafotas hablando de Carabanchel Alto – sea mucho más real que la que nos cuentan los inicios de Almodóvar o esas pandillas que se movían por Madrid centro y huían de los skins, porque qué queréis que os diga, yo creo que los skins no se habrían atrevido a ir a Villaverde Alto y poner un pie en la zona de Las Torres, porque aquello sí que era peligroso y los jinchos no se andaban con chiquitas.

Una novela plagada de tristeza, delincuencia, derrotismo, pero también amistad, primeros amores y risas que hacen de la historia de Loren, el Leré, el Piñata y el Lupas, una tragicomedia en toda regla que atrapa desde un comienzo y que no podrás dejar de leer hasta que Loren se haya terminado su última cerveza.