CONSEJOS PARA VISITAR MALASAÑA UN FIN DE SEMANA

Vivo en Malasaña desde el año 2012. Cuando aterricé aquí me dejé llevar por lo que era tendencia y por aquello de lo que más se hablaba en los medios y aunque gracias a ello conocí sitios muy bonitos, creo que seguir ese tipo de guías como si fuesen palabra de Dios, te hace perderte muchos rincones que aunque sean más desconocidos, llegan a tener incluso más encanto. Pocas cosas hay en Malasaña de las que no se haya hablado ya, pero en esta guía te voy a dar algunos consejos en los que mi intención no es descubrirte negocios, sino más bien una manera de conocer el barrio a través de la cual puedas escoger qué lugares visitar callejeando, así que ponte calzado bien cómodo que empezamos:

  1. ¿Qué Malasaña quieres conocer? Esta es la primera pregunta que debes hacerte antes de llegar al barrio porque te diré que aunque en Instagram hay rincones y paredes que se han hecho muy populares, os aseguro que no es lo más auténtico que vais a encontrar por aquí. Si quieres fotos bonitas para tus redes sociales, entonces no necesitas nada más que poner el hashtag #Malasaña en el buscador y allí te darán pistas para descubrir dónde está esa pared de ojos o esos helados tan pintones que nos hemos cansado de ver este verano una y otra vez en cientos de imágenes. Pero si lo que quieres es descubrir un Malasaña más barrio, ese que tiene más vida real que virtual, entonces te aconsejo que sigas leyendo este post. Por cierto, esa pared con ojos que seguro que has visto pertenece a Tompai Madrid, una tienda alejada de las modas y tendencias que vende productos de comercio justo a precios muy económicos y en la que encontrarás verdaderas maravillas, así que te recomiendo que entres y eches un vistazo.
  2. Lo mejor de Malasaña, las mañanas: A pesar de que mucha gente, incluso los propios madrileños, identifican el barrio más con el ocio nocturno que con cualquier otra cosa, te recomiendo que madrugues para venir a conocerlo y descubrirás que no siempre es tan bullicioso como lo pintan. A primera hora, es un barrio familiar, con vecinos que se cruzan con algún que otro trasnochado (a veces más de los que nos gustaría, la verdad) cuando van a pasear a sus perros o a buscar las porras del desayuno y que respira un ambiente totalmente diferente al que se pinta en muchos medios. El plan que más me gusta hacer los sábados y los domingos por la mañana es ir a una cafetería a leer mientras me tomo un café, pero aquí puedes escoger muchas opciones: no todo lo moderno tiene que identificarse con algo negativo, así que podrás disfrutar de cafés más tradicionales y de otros más actuales, de desayunos de siempre o de brunch de lo más variados, de mesas de mármol y sillas de madera que chirrían al sentarse o de terrazas donde empezar el día al sol en alguna de las plazas más populares. Hace un tiempo publiqué un post donde hablaba de mis lugares preferidos para desayunar, por si os puede ayudar en vuestra búsqueda.
  3. Lugares interesantes que visitar: No podemos negar que Malasaña es un barrio que crea tendencia, así que ir de tiendas es una de las opciones preferidas de los visitantes, principalmente a las de moda vintage y a las de diseñadores independientes, que encontrarás pateando las calles, pero además te aconsejo que  no dejes de visitar lugares que, aunque se alejan un poquito de las fronteras del barrio, te quedan cerca y merecen mucho la pena, como por ejemplo el Museo del Romanticismo, El Museo ABC, El centro cultural de Conde Duque o la Fundación Telefónica, entre otros. Malasaña también se mueve culturalmente y seguramente si investigas antes de venir, descubrirás que en las fechas en las que vayas a estar por aquí habrá alguna que otra exposición interesante.
  4. No puede faltar la hora del aperitivo: Tal vez en tu ciudad no lo hagas todos los fines de semana, pero si vas a visitar una ciudad nueva, la hora del aperitivo es un plan obligado y en este caso no podía ser menos. Yo personalmente os recomendaría el plan vermut o el plan cañas, y aunque caminando encontrarás cientos de opciones, en la zona de la calle de la Palma, una vez pasado San Bernardo, descubrirás tascas con un ambiente más castizo y tradicional. Para este tipo de plan, la zona de Conde Duque (que algunos aceptan como Malasaña y otros no) es más tranquila y la plaza de Las Comendadoras es perfecta si has venido a pasar los días con tus hijos, porque pueden corretear a sus anchas. En este punto depende qué tipo de plan estés buscando, si más animado o más relajado, pero como no quiero que te quedes de aperitivo hasta las tantas para aprovechar el día, esta es mi propuesta.
  5. Y después de comer, nos vamos a visitar librerías: Me salto el paso de lugares donde comer y dónde cenar porque en realidad de esos temas ya se ha hablado mucho en cientos de blogs; de uno de los que más me fío es el de Alicia Rivas (La Recomendadora), así que aquí te lo dejo como consejo y una vez hayas terminado la sobremesa, te propongo que visites las librerías de Malasaña, que son muchas, muy diferentes y realmente bonitas. En este post hablo de algunas de mis preferidas, aunque debería actualizarlo para incluir algunas más, especialmente las de cómics que podéis encontrar en la calle Luna o Puebla y algunas otras como Ciento Volando o La Semillera, en la calle Carranza. Si te gusta leer, este es un plan muy entretenido y que merece mucho la pena, así que te animo a que reserves unas horitas para disfrutar de él.
  6. ¿Nos vamos al teatro? Si vienes a Madrid, uno de los planes que no puedes dejar de hacer es ir al teatro; barrios como La Latina o Lavapiés son conocidos por sus salas, microsalas y programación, pero en Malasaña no nos quedamos cortos y también encontrarás propuestas de lo más interesantes. Desde teatros como el Lara, Maravillas o el Alfil, tres de los más conocidos, hasta Microteatro por dinero ofrecen durante la semana alternativas muy variadas, pero te aconsejo que lo mires y reserves antes de venir porque posiblemente si tratas de conseguir una entrada el mismo día, encuentres el cartel de “entradas agotadas”.
  7. Y después de picar algo… ¿salimos a bailar? Aunque os he dicho al principio de este artículo que el Malasaña que más me gusta es el que  transcurre de día, es verdad que la noche puede ser también muy divertida y no deberías irte del barrio sin conocer al menos un poquito de ella. Malasaña ha sido la cuna de La Movida y aunque ya no tiene nada que ver con lo que se vivía en la década de los ochenta, todavía hay lugares que conservan esa esencia que enamoró a muchos madrileños: El Tupperware, el Madklyn, Madrid Me Mata, El Penta, La Vía Láctea, son algunos de los lugares (cada uno en su estilo) donde disfrutar de buena música y un ambiente agradable con los ritmos de siempre. Malasaña es un barrio que nunca duerme y puedes encontrar locales con otros estilos, pero te recomiendo que investigues aquellos que hicieron de esta una zona tan popular años atrás, porque lo demás lo puedes disfrutar en cualquier otra ciudad.

Un fin de semana no da para poder hacer muchos planes, así que os he hablado de algunos de los que más me gustan y otros sobre los que más me suelen preguntar las personas que vienen a visitar Malasaña. Lo importante es que vengas a disfrutar, sin tener que estar pendiente del reloj a todas horas y que callejees, que te pierdas, que entres en los sitios que te produzcan curiosidad y sobre todo, que dejes el móvil en el bolso el mayor tiempo posible, que vale mucho más todo lo que se te quede grabado en la mente que una fotografía para Instagram con el hashtag #Malasaña.

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