EL 30 DE SEPTIEMBRE Y EL 1 DE OCTUBRE, MERCADO DE DISEÑO ESPECIAL #PIÑATAPARTY

Mercado de Diseño

CUÁNDO: 30 de septiembre y 1 de octubre de 2017
HORARIO: De 11:00 a 22:00 horas (sábados) y de 11:00 a 21:00 horas (domingo)
DÓNDE: Matadero Madrid – Paseo de la Chopera nº14, 28004 – Madrid (Metro Legazpi)
*************************************

Mercado de Diseño

Después del éxito de #FunnyTech, regresa el Mercado de Diseño a Matadero para celebrar su 4º cumpleaños con una edición que será una verdadera fiesta: #PiñataParty. El market de diseño independiente más grande de España celebrará su IV aniversario con una exclusiva selección de 85 firmas que presentarán su últimas colecciones otoño-invierno 2017 en medio de una fiesta que durará todo un fin de semana y en el que se romperán piñatas, partirán la tarta, habrá regalos, sorteos y no faltará la música en directo.

Esta gran ocasión también contará con la segunda entrega del premio MD-i de Mercado de Diseño, con el que galardonan al mejor diseñador independiente del año. Si te interesa ir a celebrar este aniversario con ellos, puedes encontrar las entradas ya disponibles en su página web.

Mercado de Diseño

LA SELECCIÓN MÁS EXCLUSIVA DE MERCADO DE DISEÑO
MODA / JOYERÍA / COMPLEMENTOS / DECORACIÓN / KIDS

 

Un total de 85 firmas y diseñadores de toda España se reunirán en esta gran celebración para presentar sus más recientes creaciones con las que pretenden conquistar a los asistentes. Lo último en moda otoño-invierno para hombres, mujeres y niños, nuevas propuestas de decoración, complementos, ilustración y mucho más podremos disfrutar en esta gran fiesta destinada a mostrar lo mejor del diseño independiente español.

Mercado de Diseño

“CUMPLEAÑOS FELIZ” AL ESTILO INDIE-ROCK

 

En esta edición #PiñataParty, por 2€ comprando las entradas anticipadas en la web, podrás disfrutar en el escenario Aperol Spritz Live los directos de Estratosférico y de Cosmen Adelaida (sábado 30 de septiembre), quienes además aprovecharán el evento para presentar su nuevo disco. El domingo 1 de octubre será el turno de Bambikina y de Rufus T. Firefly; esta última banda será la encargada de cantar el tradicional cumpleaños feliz, soplar las velas y partir la tarta con el equipo de Mercado de Diseño y todos los asistentes a esta gran fiesta.
Anuncios

MICRORRELATO: “MAÑANA SERÁ OTRO DÍA”

Esto es Malasaña. Fotografía: Adriana Alcol

Era primavera, una de esas tardes en las que paseaba sola de camino a la calle Pez pensando que mi día ya había tocado a su fin. Y llegando a la esquina te vi. Me miraste, me sonreíste y me propusiste tomar una copa de vino en una de las terrazas de la calle San Bernardo. Terminamos viendo amanecer en el Templo de Debod y me devolviste la esperanza que meses antes había perdido: podía volver a ser feliz. Y con la misma ropa del día anterior, con ojeras y el pelo revuelto, me fui a trabajar con una sonrisa que consiguió convertir todo lo feo en verdadera belleza.

ME GUSTA LEER: “LOS SERES QUE ME LLENAN” (MIKEL IZAL)

“Los seres que me llenan” (Mikel Izal)

Estos días he estado de vacaciones en el norte y he aprovechado para leer algunos de los libros que tenía pendientes. Metí unos cuantos en la maleta y “Los seres que me llenan” lo saqué antes de subirme al tren, porque la distancia que separa Madrid – A Coruña puedes optar por convertirla en una verdadera agonía o tomártela como un (largo, larguísimo) rato de desconexión en el que aprovechar para guardar el móvil y sacar un libro. A mí ese tipo de viajes me gusta, sobre todo si escoges una lectura que te llene, como la de estos seres creados por Mikel Izal.

Este libro de 271 páginas se compone de 24 relatos y 12 ilustraciones originales (y muy lindas, por cierto) de David de las Heras. En ellos descubrirás personajes de lo más curiosos con personalidades introvertidas, solitarias y que se cuestionan desde los momentos más cotidianos de la vida hasta los más estrafalarios, pero con un denominador común: todos son muy humanos, independientemente de dónde se desarrolle la trama.

No sé si debería deciros cuáles son mis preferidos porque no quiero condicionaros, pero voy a resaltar dos porque me sentí tremendamente identificada: “La red” que es real como la vida misma y “¿Repetimos?”, con el que me reí mucho.

A mí siempre me ha gustado leer relatos, lograr contar una historia en pocas páginas y que enganche de principio a fin, requiere un alto nivel de creatividad que no todo escritor consigue. Pues con “Los seres que me llenan”, en su conjunto, pasa un poco lo mismo. Es un libro fácil de leer y que consigue que no lo dejes hasta el final. En los tiempos que corren, en los que la tecnología parece ser un apéndice más de nuestro cuerpo del que en pocas ocasiones logramos evadirnos, que un libro te atrape es una verdadera bendición. A mí el viaje Madrid – A Coruña se me pasó volando pasando páginas y soñando con agostos en Madrid, habitaciones de hoteles o karaokes con señoras que beben y un tipo elegante.

Muy bien Mikel, antes me enamoraba tu música y ahora también tus relatos.

 

PLANES SEPTIEMBRE MALASAÑA – MADRID

Voy girando en sentido contrario al resto del mundo y ahora, cuando todos estáis empezando el curso, yo me he tomado un (semi)descanso. Estoy planeando cosas y he pensando que como este año publicaré menos posts (habrá menos cantidad pero más calidad), cada mes haré uno en el que presentaré las propuestas más atractivas en imágenes y posteriormente, algunas de ellas, las desarrollaré en un post aparte – cuando se vaya acercando la fecha – si requieren una información adicional que considere que puede ser de vuestro interés.

Serán posts mensuales que se irán llenando de contenido con el paso de los días y que espero que a golpe de una imagen, os puedan ayudar a decidir qué planes queréis hacer a lo largo de cada semana. A mí personalmente este tipo de publicaciones me gustan mucho porque me dan ideas que luego apunto e investigo por mi cuenta si me pueden interesar.

Espero que os guste la idea y que os sea de utilidad… ¡Empezamos!

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

 

 

PUNTO Y APARTE: MI RELACIÓN CON LAS REDES SOCIALES

Este blog nació, entre otras cosas, porque me gusta escribir. Las redes sociales me parecieron el siguiente paso para poder llegar a más gente y debo decir que me han ayudado mucho, no solo con el blog, sino también porque se han convertido en una parte muy importante de mi trabajo. Quizás sea por ello que las veo de una manera diferente a la que las ven las personas que únicamente las utilizan para uso personal.

Debo decir que su uso ha cambiado mucho desde que yo empecé a utilizarlas. Yo adoraba la época del Fotolog, en la que el egocentrismo y el número de seguidores todavía no resultaban importantes. Me da la sensación que de un tiempo a esta parte, hay personas que le dan más importancia a la vida virtual que a la real y lo único que tengo claro – aunque juegue un poco en contra de este blog – es que yo no quiero formar parte de esto.

Por supuesto, continuaré compartiendo en mis redes el contenido que publique en este pequeño rincón, pero este nuevo curso le daré más importancia a publicar artículos de calidad – aunque sean en menor cantidad – que a compartir contenido en Facebook, Twitter o Instagram.

Facebook me parece que está muriendo, creo que porque ellos mismos se lo han buscado limitando tanto la visibilidad de las páginas; a mí personalmente me ha desmotivado mucho ver como poco a poco mis publicaciones cada vez llegaban a menos seguidores. Era mi red social preferida, pero fui dejando de darle importancia porque sentía que era trabajar en balde. Twitter ha pasado a ser mi red preferida, posiblemente porque me gusta que es a tiempo real, rápida e ingeniosa, pero reconozco que la utilizo más para informarme de temas que realmente me interesan, sin centrarme únicamente en Malasaña; y de Instagram, qué queréis que os diga, en realidad me la abrí porque así me lo sugirieron varias agencias de comunicación, pero apenas le doy utilidad porque me parece una lucha de egos, de autopromoción y de búsqueda absoluta de alcanzar seguidores en base a políticas que me espantan, lo que hace que sea la red social que menos me gusta utilizar. Es muy probable que vosotros no tengáis la misma visión que yo, ya que yo no puedo dejar de verlas desde el punto de vista profesional, pero me da mucha pena ver cómo han perdido esa inocencia con la que nacieron, en la que todavía no existían los haters, los influencers ni mamarrachadas varias.

A pesar de todo esto, les veo su parte positiva porque me parecen la mejor manera que existe hoy en día para llegar a los seguidores de este blog, me gustan porque puedo interactuar con vosotros a través de los comentarios y porque muchas veces a través de ellas me surgen ideas para futuros artículos. Para mí es como una mirilla al mundo desde la que puedo ver qué cosas interesan y cuáles no, ¿pero sabéis algo? no siempre me interesa lo que le interesa a la gran mayoría, me doy cuenta de ello porque veo las redes sociales de gente que se supone es influyente y me aburren muchísimo, me parecen todas iguales, en las que prima vivir una vidas que parecen perfectas y tremendamente irreales. Quizás cuando esta tendencia cambie, les vuelva a dar una oportunidad.

Hace ya algunos meses que dejé de dedicarles tantas horas y reconozco que he ganado en calidad de vida. Me he dado cuenta de que lo mejor es dedicarles el tiempo que realmente se merecen y que para compartir contenido de calidad, lo importante es vivir experiencias. Desde entonces he vuelto a leer al ritmo que lo hacía antes, a ver películas, series o documentales sin estar pendiente de las notificaciones del móvil, a bajar a pasear sin el teléfono en el bolso y disfrutar de imágenes que no es imprescindible que cuelgue con un filtro bonito en ningún espacio virtual.

Las redes sociales son beneficiosas para muchas cosas, pero creo que el uso excesivo de ellas nos convierte en personas tristes porque dejamos de vivir nuestro propio camino para tratar de disfrutar desde el sofá, el metro, el trabajo o la taza del water de las vidas de personas a las que ni siquiera conocemos. La influencia antes era otra cosa y no me llaméis antigua y poco adaptada a los nuevos tiempos, pero era mucho mejor admirar a alguien que hacía algo por el mundo que a una persona que se prueba ropa y etiqueta a las marcas en una fotografía de calidad cuestionable y filtros por doquier.

Para mí, el mejor filtro que existe es el salir a la calle y sentirse libre, sin necesidad de aprobación por parte de nadie y he aprendido que la justa medida de las cosas es lo importante para disfrutarlas. Una pantalla jamás debería quitarnos la libertad: es maravilloso exponer momentos felices, opiniones, sugerencias, que nos ayuden a inspirarnos, pero con límites y encontrar ese límite, es parte del secreto de la felicidad.

Me gusta más mi blog que mis redes sociales. Me gusta más leer en hojas de papel que en una pantalla. Me gusta haber vivido una vida en la que lo importante era tener amigos y no seguidores. Me gusta seguir pensando que eso es lo importante. Me gusta disfrutar de una mirada y una sonrisa en la calle más que de un like en una aplicación para ligar. Me gusta seguir teniendo un diario al que no le engaño si estoy triste más que una foto con filtros y hashtags imposibles. Me gusta seguir rodeándome de personas que no sacan el móvil del bolsillo cuando estamos dando un paseo. Me gusta que mis fines de semana son más largos desde que he aprendido a desconectar y a dejar el móvil en casa para vivir esas cosas de las que luego me gusta escribir.

MALASAÑA, HABLEMOS BIEN DE TI

Desde hace un tiempo siento que Malasaña es como esa celebridad que ha pasado de moda. Cuando llegué a Madrid, la prensa, los blogs y otros tantos medios, le dedicaban reportajes para hablar de la originalidad de sus negocios, del estilo de vida de sus vecinos, de la creatividad que en él se respiraba y vivir aquí era el sueño de muchas personas que llegaban a la capital a comenzar una nueva vida. Pero con el tiempo, comenzaron a surgir las primeras críticas: lo visto de manera positiva como moderno y actual pasó a ser hipster y más tarde dio paso a la gentrificación, la turistificación, a los precios más que abusivos de los alquileres y a que la moda vintage y la decoración con palés dejase de hacer tanta gracia. Un día leí que Malasaña podría morir de su propio éxito y me temo que si no hacemos nada por cambiarlo, podría pasarle en un corto espacio de tiempo.

Cuando me preguntan qué pienso sobre este tema, siempre digo que creo que los cambios son inevitables, que al igual que las personas cambiamos, también lo hacen los barrios y que posiblemente si le preguntas a alguien que vivió aquí en la década de los ´70 o incluso antes, te dirán que los ´80 trajeron muchas cosas negativas – aunque en la actualidad todos hayamos idealizado esa década queriendo en muchas ocasiones teletransportarnos a los años dorados de la movida madrileña. Yo soy de las que creo que muchos de los negocios que han surgido han traído cosas muy positivas al barrio, que no hay que culparles porque se vean menos ferreterías, zapaterías o tiendas de alimentación pequeñas, que ya bastante tienen con poder sacar adelante sus negocios en los que han depositado toda su ilusión; me alegra ver que consiguen salir adelante mes a mes, porque es una tarea dura y complicada en la que cada día ponen todo su esfuerzo y dedicación. No caigamos en creer que son ellos quienes han expulsado de aquí a los comercios de toda la vida porque no es verdad; lamentablemente, no veo jamás colas enormes en los ultramarinos y sí en Carrefour Express. Tengamos todos un poco de autocrítica.

Durante estos años yo he cambiado, mis gustos también lo han hecho y mis prioridades no os quiero ni contar. Malasaña ya no me sorprende tanto como al principio, tal vez se nos haya agotado la pasión, pero entre nosotros existe un amor y una confianza que pocos lugares me han dado en mi vida y por eso hoy quiero contaros las partes positivas que le sigo viendo a este barrio que tantas cosas me ha dado en los más de cinco años que llevo viviendo en él. Ojalá mejore esos puntos débiles que están haciendo que Malasaña pierda fuerza porque sería una pena dejar que se convierta en un lugar en el que los únicos visitantes sean los turistas. Los barrios los hacen los vecinos, y sin ellos pierden toda su magia, no nos olvidemos de esto.

¿Pero sabéis por qué sigo teniendo esperanzas? Porque me gusta bajar a la calle y saludar a la señora que vende la lotería, preguntarle a mi vecina qué tal va de la pierna, que el señor que me arregla las averías de casa salga del bar y me pregunte si todavía no me he ido de vacaciones, que me olvide la cartera y que pueda dejar a deber en el ultramarinos de debajo de mi casa, que me siente en mi bar preferido a leer un rato los domingos y que antes de decir lo que quiero, ya me lo hayan servido, que me escriban de la tienda en la que me compro la ropa habitualmente y me digan que les ha llegado una falda que me va a encantar o pararme a charlar un rato con el dueño de ese perro que tan bien se lleva con el mío. También me gusta levantarme entre semana y salir temprano a pasear por calles desiertas, es un privilegio que tenemos solo los que vivimos aquí, un barrio tan acostumbrado a llenarse de vida y de gente que espera colas para sentarse en una terraza de la plaza. Me gusta ese Malasaña que es pueblo, que lucha por no convertirse en ciudad, cada día con más fuerza, en el que tus vecinos tienen nombre y en el que sigues encontrando lugares que te hacen sentirte como en casa.

Malasaña me ha visto vivir muchas cosas: me vio llegar con mucha ilusión, me vio reír, llorar, irme durante unos meses a otro barrio porque no soportaba la tristeza de los malos recuerdos; llegué a maldecir sus calles, a gritar en mi cabeza que quién me mandaría a mí haberme ido de Coruña, pero consiguió que volviese, siendo otra, sumando experiencias a mi vida que posiblemente preferiría no haber vivido, pero que me hicieron más fuerte. Malasaña ya forma parte de mí, estamos unidos para siempre y aunque sé que nuestra relación no será eterna – eso cada vez lo tengo más claro porque se está agotando la arena de nuestro reloj – me ha ayudado mucho a crecer, a confiar en mí misma, a descubrir que la vida puede ser de otra manera y eso, queridos amigos, es de las cosas más bonitas que un lugar te puede ofrecer.

Quiero que una vez se agote nuestra relación, sigamos siendo de esos amores que recuerdas con cariño. Quiero volver cuando ya peine canas e incluso camine con bastón y poder sonreír recordando todo lo que me dio, diciendo “¿Ves ese rincón? Pues ahí estaba mi cafetería preferida, donde pasé tantas mañanas de domingo leyendo libros y charlando y un poco más adelante, allí donde ves ese cartel, estaba mi tienda preferida, ¿qué habrá sido de su dueña?”.

Quiero, sobre todo, que la gente que llegue de nuevas pueda sentir lo mismo que yo la primera vez que pisé la plaza de San Ildefonso, que logren sentirse una parte importante del barrio, que vivan con ilusión cada día de la semana y que vivir aquí no se convierta en un artículo de lujo, que para eso ya están otras zonas.

Te quiero Malasaña, no lo olvides jamás, y sigue luchando por que no instalen en tus calles cajeros automáticos o franquicias que cobren el café a precio de langosta. Yo confío en tu fuerza.

 

DESCUBRIENDO CIENTO VOLANDO, UNA NUEVA LIBRERÍA EN MALASAÑA

ciento-volando-libreria

Ciento Volando, una librería en Malasaña.

 

WEBSITE: www.cientovolando.click

DÓNDE: Calle Divino Pastor nº13, 28004 – Malasaña, Madrid.

CONTACTO: libreria@cientovolando.click

 

Quienes me leéis de manera habitual, sabéis que la lectura es una de mis mayores aficiones y por eso siempre me encanta descubrir nuevas librerías. En esta ocasión, me gustaría hablaros de Ciento Volando, un nuevo espacio en Malasaña en el que podréis encontrar narrativa, infantil, juvenil y ensayo, además de diferentes actividades y atención especializada a colegios e instituciones.

Si tenéis la oportunidad de pasar por la calle Divino Pastor, en el número 13 os toparéis con esta gran librería – que posiblemente desde fuera no os déis cuenta de todos los diferentes espacios que acoge en su interior – con un entorno “elegante, bello, castizo y vital”, tal y como ellos mismos se definen y que yo tuve la oportunidad de descubrir con mis propios ojos. Es el lugar perfecto para ir con tiempo y tirarse unas cuantas horas descubriendo todos los pequeños rincones que esconde plagados de lectura y actividades para todos los gustos y edades: cuentacuentos, talleres, mesas redondas, presentaciones, proyecciones o sencillamente tomarte un café con tu libro preferido entre las manos.

Si hay algo que me encanta de Malasaña y alrededores es que puedes encontrar muchas librerías diferentes y para todos los públicos y Ciento Volando reúne todos los requisitos para ser la opción perfecta para ir en familia. Yo no logro imaginarme un solo día de mi vida sin leer aunque solo sea una página de un libro y por eso no puedo dejar de recomendaros este pequeño gran espacio en pleno corazón del barrio.